lunes, 21 de septiembre de 2009

Política exterior al garete

Por Javier Diez Canseco
La política exterior va a la deriva. Ayer éramos íntimos de Chile. Alan estableció no mezclar negocios con política e intereses nacionales. Por un lado los negocios del gran capital chileno: concesiones de servicios estratégicos y privatizaciones “a huevo” o el TLC (sin pasar por el Congreso). Por cuerda aparte, la geopolítica, la frontera marítima y el armamentismo chileno. Hoy, luego de varios desplantes y desafiantes ejercicios militares chilenos cerca de la frontera, un volantín: nadie va a la ceremonia por la independencia del vecino sureño, en un gesto propio de una corte más que de una República.
García, en típico gesto formal e inútil, pidió “peras al olmo”: reducir la carrera armamentista en AL. Chile responde con una práctica militar y Rey les pide suspenderla y suspende unilateralmente una nuestra. El gobierno chileno los ningunea y viene el gesto del ausentismo. Uno se pregunta, ¿en qué mundo viven García, García Belaunde y Rey?
Múltiples elementos impulsan el armamentismo en Sudamérica. Por un lado, hay la clara intención de EEUU de garantizar control sobre su “patio trasero” y sobre los enormes recursos energéticos, acuíferos y mineros, así como –en el marco de la crisis mundial– sobre importantes mercados de la subregión. Por otro lado, los movimientos progresistas y de izquierda que ganaron elecciones y han recuperado manejo de sus recursos y ampliado su autonomía, y quieren defenderla. No es casual que EEUU se potencie militarmente en Colombia, aumente su presencia militar continental –monitoreo por radar y “reacción rápida”– con 7 nuevas bases cedidas por Uribe. La amenaza la entienden los procesos de cambio en curso en Venezuela y Ecuador inmediatamente, y proceden –vinculándose a Rusia y otras potencias– a recuperar capacidad militar.
Brasil también ve peligrar su soberanía sobre la Amazonía y gigantescos recursos petroleros recién descubiertos, así como la necesidad de defender su mercado interno, y abre relación con Francia para potenciarse con una gran inversión militar –incluyendo transferencia tecnológica– para contrapesar la amenaza intervencionista. Todos saben quién ha estado detrás del intento golpista a Chávez y el intento de asesinar a Evo Morales. Y ahora, muchos elementos vinculan al Pentágono y la embajada de EEUU con el golpe militar en Honduras, que se mantiene. No piden peras al olmo, toman medidas en defensa propia.
Hillary Clinton, en visita oficial en Uruguay, da lecciones sobre carrera armamentista y se centra en el peligro venezolano. No menciona lo que ellos dan a Colombia o las ventas militares a Chile. Y en la reunión de Ministros de RREE y de Defensa de UNASUR, Colombia se niega a dar a conocer el acuerdo con los EEUU y a firmar un acuerdo que impida, a las tropas y equipos extranjeros de las bases militares norteamericanas, operar en terceros países. ¿Eso no es una amenaza? La “solución García”, cese de compras y auditoría. “Verso”, como sabemos quienes no lo creemos “caído del palto”.
La estrategia Obama para AL es cada vez más clara: tibieza que mantiene ante el golpe en Honduras, más presencia militar en Colombia y –vía el Plan Mérida– en México, renovación del bloqueo económico a Cuba, no cerró la prisión inhumana en Guantánamo, vende armas a Chile. Más aún parece buscar un acuerdo con Rusia –vía el anuncio del retiro de su estructura balística contra ellos ubicada en Polonia y la República Checa– que podría buscar contrapartidas en AL, además de cambios respecto a Irán y otros temas candentes.
Y el Perú, ¿en qué está en materia de Defensa? En la calle, sin aliados. El VRAE, Flores Aráoz y Rey muestran el desastre de la seguridad interior. Y la exterior, peor: estamos en nada, casi aislados y empujando a Bolivia hacia Chile, abocados a faenones y corruptelas, chuponeos y privatizaciones mal manejadas. Grave irresponsabilidad que nos pasará factura.

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