jueves, 29 de octubre de 2009

García lo protege

Lo que quiere García es que Canaán se vaya
Canaán fue citado reiteradamente por juez Barreto y no se molestó ni siquiera en excusarse.
Este solo hecho bastaría para que se le imponga impedimento de salida y detención preventiva.
La Fiscal Suprema, Gladys Echaíz y el presidente de la Corte Suprema, Javier Villa Stein, se enteraron el martes 13 de octubre, por boca del presidente Alan García, en Palacio de Gobierno, que en los siguientes días llegaría a Lima el empresario dominicano Fortunato Canaán, uno de los actores principales del gran escándalo de corrupción de los petroaudios.
El presidente quería que no se supiera la noticia hasta que “Fortu” estuviera instalado en su hotel y acudiera al despacho del juez Barreto, lo que ocurriría el lunes 26 de octubre. Pero sobre todo reclamaba garantías para que el amigo de su amiga Peggy Cabral, supiera que terminadas sus presentaciones podría volver de inmediato a su país de origen.
En resumen, a pesar de que el contenido de los petroaudios compromete en proporciones equivalentes a Rómulo León, Alberto Químper y Fortunato Canaán y los muestra organizando ilegales negocios y manipulando autoridades y funcionarios, uno de ellos seguiría preso en San Jorge, otro en una continuamente perforada detención domiciliaria y el tercero seguiría paseando por el mundo.
El interés en lograr esta garantía habría venido de un compromiso por el cual el dominicano retribuiría el boleto de regreso, haciendo declaraciones descargo a favor de los demás implicados, desde Rómulo y don Bieto, hasta los ministros y otros altos funcionarios.
Voceros del gobierno aprista habrían negociado largamente con el empresario en Santo Domingo, preparando sus respuestas ante la justicia.
Canaán fue citado reiteradamente por el Tercer Juzgado Anticorrupción, que preside el juez Jorge Barreto, y no se molestó ni siquiera en excusarse. Este solo hecho bastaría para que se le imponga impedimento de salida y detención preventiva hasta que culmine la etapa de instrucción y se tipifiquen los delitos. Pero con la intervención directa del presidente el empresario dominicano saldría limpiecito de vuelta a casa, a buscar nuevos gobernantes dispuestos a meterse en sucios negocios.
Raúl Wiener

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