jueves, 25 de febrero de 2010

Nueva Cultura Política


Lucha de ideas

Oscar Felipe Ventura
“La ideología se traduce en concepciones, actitudes, estilos de trabajo y en valores”.
El neoliberalismo no es solo economía. La ofensiva neoliberal ha tenido uno de sus éxitos más importantes y duraderos en el campo de la ideología y la cultura. El pensamiento neoliberal inunda el mundo académico, influye y domina en los medios de comunicación, ha penetrado en la conciencia de millones de peruanos. Esto es lo que permite a las clases dominantes ejercer su hegemonía.
La ideología no es un concepto abstracto. No está divorciada del concepto de clase social. No existe ideología idéntica y valida para todos por igual. El capitalista observa la realidad social de una manera; los trabajadores y el pueblo, de otra. No es que existan varias realidades. Es una, pero distintos los colores del lente con que se la mira. Lo que está de por medio son intereses contrapuestos. Uno explota y oprime; el otro es explotado y oprimido. El hecho de que las ideas de la clase dominante sean hegemónicas en la sociedad, no significa que explotador y explotado sientan y piensen igual, que sus intereses coincidan o que la verdad del capitalista y los neoliberales sea la verdad de todos.
Ocurre que su ideología, cultura y valores son hegemónicos y se han impuesto en la sociedad por el control que ejercen de la economía y del poder desde siempre y porque tienen en sus manos los medios materiales, culturales y propagandísticos para convertirlos en “sentido común”, en “verdades” aceptadas. Esta es la razón que explica la necesidad de propugnar por una nueva cultura política y también valores espirituales que encarnen lo mejor que hemos acumulado a lo largo de la historia. La política es un medio para ello.
Entendemos la política en su alto sentido transformador y de servicio al pueblo; jamás como un asunto de ventajas o beneficios personales. Creemos en el pueblo como el verdadero héroe que construye su historia. Pero el pueblo tiene que tener una conducción política que encarne los valores de la solidaridad, la fraternidad, la honestidad, la lealtad a los principios y al pueblo, la actitud franca, constructiva y creadora, el patriotismo, la identidad y dignidad nacional, la libertad y la democracia, la unidad en la diversidad que somos.
El futuro es provisor, pero el camino está lleno de obstáculos, para cuyo recorrido hay que estar preparados ideológica, política, psicológica y técnicamente. Para la izquierda, Mariátegui es el paradigma revolucionario del siglo XXI.
Reitero mi solidaridad con los trabajadores de la Empresa Cartavio S.A. que se encuentran en huelga indefinida.

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