viernes, 23 de abril de 2010

Nacionalismo o continuidad de la barbarie

Iván Salas Rodríguez
“El poder para hacer política se va concentrando en manos de los
grandes propietarios capitalistas y la mayoría de políticos
profesionales se convierten en sus empleados a sueldo, encargados
de hacerles el trabajo sucio”
Simone de Beauvoir
I. ¿Qué es el nacionalismo? es una pregunta recurrente en mi círculo laboral, familiar y amical, la respuesta es simple como la vida misma: la propuesta Nacionalista tiene como objetivo defender los intereses soberanos de la Patria, de sus ciudadanos (as) en circunstancias que el gran capital y sus lacayos criollos saquean nuestros recursos naturales estratégicos llevándose en bandeja las suculentas ganancias, dejando las sobras para el pueblo peruano. Cuando el pueblo protesta, la respuesta viene con bomba lacrimógena, bala, persecución judicial y encarcelamiento.
A esta injusta situación, los economistas conservadores, defensores del orden actual la han venido denominando “la política del chorreo” o también y muy conchudamente: “el costo social de la crisis” para justificar la pobreza, desnutrición y desempleo.
En cambio, para el Nacionalismo primero es el pueblo, la defensa de sus derechos y su legítima aspiración al progreso individual, familiar y también social. El tema tiene uno de sus más importantes históricos en José Carlos Mariátegui (el peruano más lúcido en mi modesto parecer) quien en su artículo “Economía colonial” publicado el 8 de enero de 1926 (se lo puede consultar en el libro “Peruanicemos al Perú”), dice: “Las utilidades de la minería, del comercio, del transporte, etc. no se quedan en el Perú. Van en su mayor parte en forma de dividendos, intereses, etc. al extranjero. Para recuperarlas, la economía peruana necesita pedirlas en préstamo. (…) nos encontramos siempre de frente al mismo problema: el problema de peruanizar, de nacionalizar, de emancipar nuestra economía”.
Han pasado 84 años y la historia del saqueo en el Perú continúa gracias a gobiernos entreguistas, irresponsables que dan en azafate toda la riqueza nacional (a cambio de grandes coimas), por esta razón, el gran poeta Pablo Neruda decía en su libro “Confieso que he vivido”: " Para los extranjeros la propiedad y las concesiones, para los criollos las coimas".
Los grupos de poder económico (mayoritariamente extranjeros) que controlan la economía, la política de gobierno y su gran prensa, se llevan casi todo dejando pobreza, contaminación y corrupción; consideran al Perú como su gran negocio, su gran almacén, su chacra. Les importa un comino que en pleno siglo XXI tengamos un 63% de pobreza rural según un reciente informe de las Naciones Unidas o que 27 de cada 100 niños menores de 5 años tengan desnutrición crónica según UNICEF, en Huancavelica sube a 49 de cada 100; el 60% de nuestros niños y adolescentes están en situación de pobreza; ¿y a mi qué? responderán seguramente los empresaurios y sus socios dinosaurios de la política criolla.
Hoy en día, el gobierno no contento con el remate de nuestros recursos ya le echó ojo a la venta de nuestra Amazonía, por eso vino la masacre de Bagua el 5 de junio del 2009 cuando nuestros compatriotas de la selva se opusieron a este remate de sus ancestrales territorios al gran capital petrolero, gasífero y de biocombustibles. Los nacionalistas creemos que la selva no se vende al mejor postor, por el contrario hay que aprovechar sus potencialidades considerando que en el siglo XXI agua, alimentos, energía y biodiversidad son recursos estratégicos en disputa mundial...los recursos naturales no son fuentes inagotables.
Un conocimiento elemental de historia económica nos permite afirmar que ningún país del mundo desarrollado, industrializado como Japón, Alemania, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, o China (el gigante del siglo XXI), ha logrado salir del atraso rematando sus recursos naturales al mejor postor. En Estados Unidos por ejemplo, nunca tolerarían un presidente que cometa la estupidez de regalar su petróleo, gas, minerales, puertos o aeropuertos a capitales extranjeros. ¿Se imaginan a Estados Unidos privatizando la NASA y entregándola a Rusia? ¿O entregando su petróleo, puertos y aeropuertos a los chinos?
En el Perú es al revés, todo está en manos extranjeras gracias al gobierno de la mafiocracia Fujimori-Montesinos que desde el año 1990 comenzó con los grandes negocios (con la complicidad de toda la derecha que no tuvo ningún reparo a la política económica de la mafia).
II. Hoy constatamos que en el caso de la minería por ejemplo, las seis principales empresas mineras (Cerro Verde, Barrick, Southern, Yanacocha, Antamina, Tintaya) se han llevado casi ¡50 mil millones de soles del 2005 al 2008 en utilidades netas! En un gobierno nacionalista esta situación cambiaría, para lograrlo es fundamental el cambio de la Constitución entreguista de la mafia fujimorista.
Es imprescindible modificar los contratos, de manera que el 50 ó 60% (según los términos del contrato Estado-empresa privada) se quede en el Perú. ¿Qué lograríamos con esta medida patriótica?, pues tener mayor financiamiento para programas de desarrollo fundamental para el desarrollo nacional:
- Agro, industria, educación y salud como pilares del desarrollo humano.
- Mejorar nuestra infraestructura que actualmente tiene un déficit de más de 25,000 millones de dólares.
- Mejorar los sueldos y salarios de sobrevivencia acompañados de una legislación laboral que respete los derechos de los trabajadores. No más “cholo barato”; si la producción de bienes y servicios está a cargo de los trabajadores, se requiere incentivar las condiciones para que el trabajador tenga las condiciones materiales y emocionales que le permitan rendir más, ser más productivo. Sin seguridad social ni estabilidad laboral, con amenazas de despido permanentes y sueldos miserables, el trabajador no puede rendir en los niveles óptimos, este es un principio elemental de la gerencia moderna y del sentido común.
Con mayores posibilidades de empleo y mejora de salarios, la economía se dinamiza, se fortalece el mercado interno toda vez que la ciudadanía tiene mayor capacidad de gasto, esto favorece a empresas y negocios de bienes y servicios...y también se tiene una paz social y mayor seguridad ciudadana.
- Mayor financiamiento para dar oportunidad a nuestra juventud en programas integrales que incluyan: educación, trabajo, cultura y deporte para evitar el incremento del pandillaje, el consumo de alcohol y drogas que últimamente viene aumentando según los informes especializados.
- Mayor inversión en ciencia y tecnología, el Perú es uno de los países que tiene menor inversión, Japón por ejemplo invierte el 3.39% de su producto bruto interno (PBI) en ciencia y tecnología, Estados Unidos 2.60%, Canadá 1.94%, Europa 1.73%, China 1.20%, Chile 0.67%, Argentina 0.9%, México 0.46%, Perú 0.18%. Tenemos potencialidades, sobre todo en nuestra Amazonía para la industria farmacéutica por ejemplo o los bionegocios, estas potencialidades deben aprovecharse industrializándolas.
- Con mayor financiamiento, también se puede apoyar a las micro y pequeñas empresas que concentran el mayor porcentaje de la población económicamente activa. La reforma tributaria es una medida complementaria, quien tiene más que aporte más nos dice el sentido común. No es posible que una micro o pequeña empresa pague 30% del impuesto a la renta al igual que una transnacional como Yanacocha o Antamina, a quienes además les regalan deducciones de hasta el 80% de impuestos con el pretexto de la “reinversión de utilidades”
Ahora bien, teniendo el financiamiento es decir, mayor cantidad de dinero para el presupuesto nacional por la participación del Perú en las utilidades netas obtenidas por la explotación de nuestros recursos estratégicos (petróleo, gas, minerales) así como por participar en la administración de puertos y aeropuertos hoy rematados a los grupos de poder, también necesitamos tener una gestión eficiente de este dinero, de nada vale tener plata y no saber administrarla. Por eso un complemento indispensable es la Ley de la Carrera Pública, es decir, un gobierno nacionalista tiene que tener la suficiente madurez de convocar a las (os) mejores técnicos y profesionales por sus MÉRITOS y no pro argollas políticas como sucede ahora. Nunca olvidemos que tenemos los recursos y gente preparada, honesta (no todo está podrido en Perú) para tomar las riendas del país y conducirlo a su desarrollo.
Financiamiento y gestión eficiente, no son suficientes si no luchamos por erradicar y dar una lucha frontal a la corrupción. Según estudios especializados, en el Perú se pierde entre 30 y 40% del presupuesto nacional por actos de corrupción. Los corruptos deben estar en la cárcel, se debe cambiar la legislación para dar penas mínimas de 20 ó 30 años a funcionarios corruptos que se roban los dineros del pueblo en municipalidades, gobiernos regionales, gobierno central, ministerios y otras dependencias. No podemos tolerar que el cáncer de la corrupción avance. El dicho: “no importa que robe pero que haga obra” es un pésimo ejemplo para la niñez y juventud; la corrupción no puede ser tolerada como un acto natural. En el Perú se ha puesto de moda gobernar mal, luego escaparse al extranjero para regresar años después con la esperanza que el pueblo se olvide; otros ladrones grandes una vez que se descubre sus robos se declaran en la clandestinidad , perseguidos políticos o les dan como prisión su casa (la famosa “prisión domiciliaria”).
Los corruptos tienen que estar donde deben estar: en la cárcel, para lograrlo se necesita un gobierno patriótico al que no le tiemble la mano para sancionar a los ladrones caiga quien caiga, o como dicen las rondas campesinas: “hay que sancionar a los ladrones chicos pero también a los ladrones grandes”.
Con financiamiento del desarrollo cuidando el medio ambiente, gestión eficiente a cargo de técnicos y profesionales de primer nivel y con la lucha frontal contra la corrupción, tengan la plena seguridad que nuestro progreso es seguro, ¡no nos para nadie!
El cuarto pilar de un gobierno nacionalista es la integración continental soberana. "El siglo XXI va a ser feroz, pobre de aquellos Estados débiles" advirtió el sociólogo y politólogo norteamericano Immanuel Wallerstein. Un Estado aislado, solitario, está condenado al fracaso inevitable; tenemos que aliarnos con otros países hermanos pero soberanamente es decir, haciendo respetar nuestros derechos y aprovechando nuestros recursos para un intercambio equitativo que termine con el saqueo y la imposición tipo TLC. sin equidad enfrentando a un tiburon con una anchoveta.
Es un reto fortalecer UNASUR, impulsar el ASPA (genial propuesta del presidente Lula para unir los pueblos de América del Sur y países árabes). Sólo así, unidos, nos haremos respetar ante las grandes potencias que ven en nuestros países su almacén para sus grandes negociados.
- “Pero si planteas ideas tan simples y realizables, ¿por qué el gobierno y sus aliados atacan tanto al Nacionalismo, los insulta, los calumnia, los presenta como los monstruos del Perú?” me preguntaba una amiga española. La respuesta es muy simple: “porque el Partido Nacionalista Peruano a diferencia de los partidos de la derecha, plantea la gran transformación; los parchecitos en pleno siglo XXI no resuelven nada. Porque creemos que el Perú no es chacra ni almacén de los grupos de poder económico que se llevan todo, porque no estamos de acuerdo con su política de “cholo barato”, porque tenemos el convencimiento y la voluntad de luchar contra la corrupción”, respondí.
El Nacionalismo busca además incrementar la autoestima del pueblo, no es cierto el engaño de quienes dicen que el desarrollo viene desde afuera, que hay que estirar la mano al gringuito pidiendo ayuda; los poderosos nos quieren hacer creer que todo lo extranjero es bueno y lo peruano es malo, esto no es verdad, propulsemos la autoestima y dignidad nacional.
Tenemos abundantes recursos en costa, sierra y selva, tenemos un pueblo que aprendió a sobrevivir creativamente, es hora de dar el salto histórico de la lucha por la sobrevivencia a la lucha por el progreso y bienestar individual, familiar y social. En el año 2004, el London Business School y del Babson College de Estados Unidos, elaboraron un estudio sobre el emprendimiento, concluyeron que ¡Perú es el país más emprendedor del mundo!, hay que aprovechar esta fortaleza.
III. Nacionalismo es un término que espanta a la derecha defensora del status quo; hoy nuevamente se presenta a las elecciones del 2011 con diferentes disfraces (ojo: nunca el poder económico lanza una sola lista): Keiko Fujimori, Castañeda Lossio, Toledo (que tuvo como Premier al ministro nacionalizado norteamericano Pedro Pablo Kuczynski Godard, muy vinculado a la Hunt Oil y otras poderosas empresas), Jorge del Castillo o cualquier otro candidato alanista, Bayly (genial entrevistador y cómico de derecha), entre otros (as) candidaturas de derecha presentadas para dispersar la votación y evitar el triunfo del Partido Nacionalista Peruano.
Votar por el Perú como propuesta, como problema y posibilidad, o el perú como negocio de poderosas corporaciones y su amante: la corrupción, es el dilema de las próximas elecciones.
En cuanto a la propuesta, no hay porqué asustarse ni dejarse engañar, Joseph Stiglitz (premio Nobel de economía 2001) explica que nacionalizar es recuperar lo que nos robaron: “si te roban un cuadro de pintura, tienes que recuperarlo”
El comandante Ollanta Humala, presidente del Partido Nacionalista Peruano ha manifestado: “El Nacionalismo es el ejercicio a la autodeterminación, la defensa de la independencia política y económica del país y un desarrollo que beneficie a unas mayorías sociales marginadas y empobrecidas sin menoscabar a las clases sociales con concepto de solidaridad.
Queremos nacionalizar el Estado. Este Estado nunca ha sido del conjunto de las peruanas y los peruanos: ha sido capturado, privatizado por unos poderes económicos que han defendido sus privilegios hasta extremos difíciles de concebir en una época como la presente”
¿Con quiénes aliarse para lograr la gran transformación? Con todas las fuerzas nacionales, patrióticas, progresistas que no están de acuerdo con la crisis actual, vale decir: trabajadores del campo y la ciudad, empresarios nacionales, organizaciones populares, técnicos y profesionales honestos, sectores progresista de la iglesia católica y evangélica, sectores patrióticos de las fuerzas armadas, intelectuales progresistas, movimientos regionales, frentes de defensa, colegios profesionales, es decir, con todo el mosaico de un Perú diverso que aspira a la gran transformación, con todos los hombres y mujeres que no están dispuestos (as) a seguir soportando la situación actual, que no toleran ser parte del bostezo indiferente y cómplice de la crisis nacional.
El joven abogado nacionalista Ever Hernández afirma con acierto: “En las próximas elecciones en Perú, no se juega solo el destino de la Nación, sino sobre todo el destino de América Latina, considerando que un triunfo del comandante Ollanta Humala puede contribuir a incrementar la correlación de fuerzas hoy mayoritaria de los países soberanos de América del Sur, que no se arrodillan a la los caprichos y abusos del gran capital”
Iván Salas Rodríguez es sociólogo, columnista periodístico

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