lunes, 28 de junio de 2010

García le engañó al país sobre exportación de gas

García: En 2009 dijo ante Congreso que contrato de Toledo era un delito que debía ser investigado en el Poder Judicial, pero avaló la estafa.
“...y en cuanto al uso del gas ha surgido el temor de que el gas no sea suficiente para el consumo nacional y para la exportación o que se utilice para exportarlo, dejando sin energía al país; déjenme ser claro, invocaremos el trato directo con las empresas, promoveremos que se pongan en valor comercial más reservas o más descubrimientos como estoy seguro puede hacerse ya, pero nuestro compromiso es que en ningún caso el uso nacional interno actual o posible para la electricidad, los vehículos, o la industria será detenido o sacrificado en beneficio de las exportaciones: el gas para el desarrollo del Perú y después para la exportación, si existe suficiente.
“Pero lo que sí debería investigar el ministerio Público y el Poder judicial es por qué antes, sacrificando y entregando el mercado nacional, se cambiaron las leyes con normas de menor jerarquía, lo que constituye un delito…”
Las palabras transcritas corresponden, aunque usted no lo crea, al presidente Alan García. Y no fueron dichas en período electoral (ya hemos asumido que todo lo que se dice ahí es mentira), sino en el discurso de fiestas patrias de 2009. En ese momento la construcción de la planta Melchorita, armada exclusivamente para servir a la exportación, estaba avanzada en más del 50% y se preparaba para entrar en operaciones. Asimismo se sabía entonces que no había un ducto para sacar el gas de otros yacimientos que no fuera del 88, que por ley estaba consignado para el uso del mercado interno, por haber sido pactada su explotación a un precio más bajo que el del mercado internacional.
Finalmente, como se puede leer del mismo texto, García sabía que el contrato que impulsaba la exportación era delictivo, ante lo cual se permitía “recomendar” al ministerio Público y el Poder judicial, que no están bajo su jurisdicción, para que investigasen a los responsables de las normas irregulares, lo que señalaba hacia el gobierno de Toledo. Un año después, el saldo de lo que ha hecho el gobierno señala que nunca hubo “trato directo” con Perú LNG (exportadora de gas, sus socios principales son Hunt Oil y Repsol), que mantuvo sus planes y plazos sin modificaciones. Tampoco promovió la incorporación de nuevas reservas, a precio internacional, para abastecer las exportaciones, sin afectar los lotes asignados al mercado interno. Y lo único que realmente hizo fue falsificar la cifra final de reservas reales, contratando una nueva consultora con el fin expreso de modificar las cifras del año anterior, sin incorporar nuevas inversiones o descubrimientos.
Hay responsables
En resumen el gobierno de García está asumiendo ante la historia las siguientes ineludibles responsabilidades:
(a) Permitir la exportación del Gas Natural, sin tener seguridad sobre la cantidad de reservas existentes para satisfacer las necesidades de crecimiento del mercado interno durante los próximos veinte años, invirtiendo la fórmula del 2009, para que diga el gas para la exportación, y después para el desarrollo del Perú, si existe suficiente.
(b) Comprometer las reservas del lote 88, declarado por ley como exclusivo para el mercado interno (con precios fijados por contrato en referencia a que las reservas ya estaban descubiertas cuando se hizo la concesión), para su exportación, permitiendo una formidable ganancia del transportista en desmedro del fisco y el interés de los consumidores.
(c) Someter al país a normas ilegales y a un contrato delictivo, que no está siendo investigado ni denunciado como se podría deducir del discurso del 2009. Más aún está engañando al país al anunciar un acuerdo con México para exportar, cuando el verdadero destino del gas que está saliendo es hacia Chile (en México no hay todavía sistema de regasificación para usar los líquidos que se están transportando en los barcos cargueros que salen de Melchorita, en Cañete)
Raúl Wiener

EL GAS DEL TERRORISMO
No hay terrorismo en el país, por lo menos no más del que hubo a lo largo de la década, pero sí hay un barco recorriendo los mares con parte del gas natural que estaba reservado para el consumo interno y que tenía un precio especial por haber sido extraído de los pozos que descubrió la Shell y devolvió al país sin costo alguno y el Estado cedió a la explotación privada, en una de esas piruetas neoliberales que abren puertas a la corrupción que después sorprende a todos.
El hecho es que se está organizando el negocio redondo de revender gas peruano barato a 20 veces el precio a boca de pozo, pasando por encima de la ley que prohibía el transporte y comercialización de las reservas del lote 88, en una probable triangulación marítima hacia Chile, donde se paga más por el producto, y reduciendo el gas disponible para cubrir la demanda nacional que en todo caso terminará abastecida por futuros pozos con gas más caro.
Esto ocurre y la prensa está atenta al enorme riesgo que representa una marcha de banderas de tres decenas de personas reclamando amnistía, las pintas que de pronto aparecen en otras Universidades, la requisa en Santa Mónica que, por supuesto, va a frustrar la liberación de la bailarina Garrido-Lecca, las fotos en el Vrae, etc. ¿Nos amenaza Sendero Luminoso? ¿Es verdad que lo que podemos esperar en las próximas semanas son coches bombas en las ciudades? ¿Se habrán vuelto estúpidos los seguidores de Guzmán cómo para luchar por salir de la cárcel para luego buscar la forma de volver a ella?
Está ocurriendo una nueva brutal estafa contra el futuro de los peruanos: como en la época del guano, o del petróleo de Talara, la ley de minería de los 50 o la depredación de la riqueza pesquera en los 60. La vieja historia de los recursos naturales, la riqueza efímera y los intereses extranjeros que cargan con ella sin dejar otra cosa que profundos huecos vacíos hacia el fondo de la tierra. Nos están saqueando a sabiendas del gobierno, porque García sabe que han falseado las cifras de reservas y porque él mismo denunció el carácter delictivo de las normas que autorizaron la exportación en 2004, y en las que se está amparando para traicionar al país.
Y es porque saben de qué se trata que han levantado el fantasma del “terrorismo” para que miremos a otra parte. De esa habilidad para manipular las conciencias debe ser que se felicita Alan García, quien acaba de condecorar a la partera que lo trajo al mundo y a la clínica donde nació, como antes premió, en nombre de la nación, al carretillero que le vendía “zanguito” en la puerta del colegio, rindió honores de Estado a los artistas en vida amigos suyos y celebrar su cumpleaños con pasacalle en la avenida Brasil.
El hombre que está dejando sin gas al Perú está seguro que ese no es el problema, como tampoco lo es que haya investigaciones sobre alta corrupción contra los más altos funcionarios de su gobierno (que apuntan contra el propio presidente, que se hace el desentendido) ; el punto es que él mantiene el control de la situación con el cuento de que el sistema está en peligro, sea por los perros del hortelanos, los candidatos estatistas o el terrorismo resucitado según la conveniencia. ¿Quién más podría hacerlo?
28.06.10
http://www.rwiener.blogspot.com/

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