martes, 14 de septiembre de 2010

Lima escapa a control derechista

Carlos Angulo Rivas
Las elecciones municipales y regionales del cercano 3 de octubre son, sin duda alguna, la antesala de un escenario mayor. Me refiero a la atmósfera del inicio del cambio de gobierno el próximo año. Estamos, pues, frente a la etapa de cancelación de un gobierno signado por niveles alarmantes de corrupción incontrolada e inmoralidad pública y privada. La mafia creada y sostenida por Alan García Pérez, de descarada entrega del país a los monopolios nacionales e internacionales, de enriquecimiento ilícito contumaz de él y sus partidarios, de atropello a las libertades públicas, a las instituciones, a las leyes y a la democracia, comienza a contar sus días no sin antes defenderse con las uñas y los dientes.
Esta defensa no debe llamarnos la atención en el Perú, por el contrario es normal e inherente a la casta política tradicional, ya que toda mafia bien constituida como la de Alan García se despide buscando la continuidad y supervivencia para su protección. Aquí los enlaces mafiosos del presidente en los periódicos, la radio, la TV, y en el Congreso, donde sostiene una férrea alianza con los fujimoristas, los tránsfugas y toda la gama de la derecha nacional, empiezan a funcionar a la perfección. La voz de orden está dada, se trata de defender el sistema imperante por putrefacto que sea y, asimismo, el programa económico neoliberal extremista consignado en la tesis de García Pérez: El Perro del Hortelano.
La preocupación de palacio de gobierno se observa por todos sus costados y en particular la de Alan García ante el desmoronamiento del esquema planteado inicialmente para las municipales de Lima, donde dos candidaturas corruptas amigas de él se enfrentaban, aparentemente, por la conquista de la ciudad capital, un tercio del electorado peruano. Y cuando todo parecía definirse entre Lourdes Flores del PPC (Partido Popular Cristiano) y el vientre de alquiler Cambio Radical de Alex Kuori, bajo el paraguas de “honestos versus corruptos” planteado por la ex candidata presidencial, la tacha del Jurado Nacional de Elecciones al corrompido ex presidente regional del Callao, desequilibró el proceso donde la Flores la creía fácil.
El vertiginoso crecimiento de Susana Villarán de Fuerza Social, hoy en día, significa una apertura y más que una apertura un desenlace imprevisto para el gobierno y sus intentos de continuidad mafiosa y obscena. La disyuntiva Flores-Kuori, no era en realidad entre “honestos versus corruptos” sino entre truhanes privados versus truhanes público-administrativos. Es decir entre Lourdes Flores del PPC, un partido nacido de las entrañas de la ultraderecha peruana y Alex Kouri, un ex PPC incorporado al fujimorismo y al alanismo, en busca de resguardarse del enriquecimiento ilícito en el manejo de los bienes públicos.
El PPC como se conoce es un cogollo de abogados oligarcas y plutocráticos, asesores de la banca privada y de los consorcios empresariales expoliadores de los recursos naturales de la patria, hechos a la vida política activa a través de la quebradura de la Democracia Cristiana de Héctor Cornejo Chávez, cuando el oportunismo crematístico de Luis Bedoya Reyes creyó mejor hacer sus negociados municipales alejado de la vigilancia partidaria que, en alianza con Acción Popular de Belaúnde, lo llevó a la alcaldía de Lima.
De ahí arranca, luego de seis años como alcalde de Lima, la enorme fortuna de Bedoya Reyes, un humilde abogado de clase media convertido en magnate, de propiedades y caballerizas. De esa herencia corrupta nace la figura de Lourdes Flores, donde posteriores enriquecimientos de los líderes del PPC se dieron de la mano del grupo empresarial de los dos gobiernos belaundistas, me refiero a Manuel Ulloa, Rodríguez Pastor y el inefable Pedro Pablo Kuzynski.
Un suceso notorio de esa época, por ejemplo, fue el enorme escándalo de coimas y latrocinios provocados por la construcción de las cárceles, caso Guvarte, a cargo del líder del PPC, Enrique Elías La Rosa, ex ministro de Justicia. Y si bien Lourdes Flores no ha llegado a la vida administrativa directa de algún ministerio, institución pública o municipalidad del país, vemos en su biografía política y privada la esencia de la corrupción y la inmoralidad que, desgraciadamente, acontece históricamente en el Perú.
Lourdes Flores no es la honestidad que su auto-denominación ideológica de social cristiana provoca. No de ninguna manera. Ella es protagonista activa de todos los males heredados en el país, ella es portadora del estandarte sistémico de la corrupción, la descomposición social y la depravación política encarnada en Alan García. No podemos olvidar que, en la mayoría de casos, en el actual congreso nacional, los militantes del PPC y los de Castañeda, el alcalde saliente, aprueban las leyes y le dan mayoría absoluta a los apristas de Alan García, junto a los fujimoristas y los tránsfugas. Y precisamente, en el país, no existe oposición política gracias a este comportamiento parlamentario, donde la minoría del partido de gobierno se instala como juez supremo en el Congreso.
Por otra parte, particularmente, la candidata Lourdes Flores es representante del grupo Romero del Banco de Crédito y los grandes negocios del país, y aceptó como candidato a la vice presidencia en el año 2006 a Arturo Woodman, el principal operador de ese poderoso grupo económico. Situación que le valió el apelativo de candidata de los ricos, aunque por el trasvase del poder, hoy poniéndose al día, el mismo grupo Romero haya prestado a Woodman para la corte absolutista de Alan García, convertido, por sus acciones más célebres, en el presidente de los ricos.
Además, a fin de completar las faenas de esta señorita Lourdes Flores, sin recalcar su aprobación del regalo de territorio peruano a los ecuatorianos en Tiwinza, observamos un vínculo de negras actividades privadas como abogada de narcotraficantes, realizando similares diligencias a las actuadas por Vladimiro Montesinos cuando ejercía la profesión.
Los errores se pagan muy caros,
Si de error podemos hablar cuando la señorita Flores, aceitada adecuada y millonariamente, dijo en la TV -pongo las manos al fuego- por César Cataño, un delincuente empresarial acusado de narcotráfico, lavado de dinero y de tráfico de carros usados, quien usa múltiples identificaciones personales. Al mismo tiempo la abogada-asesora aceptó convertirse en portavoz del delincuente como presidenta de Peruvian Airlanes, una de las compañías del tal Cataño.
La importancia de las elecciones en Lima, perdidas las ilusiones de la derecha en muchas regiones del interior del país, bien lo sabe la casta política tradicional, marca una apertura hacia el cambio con Susana Villarán de Fuerza Social; marca una brecha difícil de cerrar en las elecciones generales del 2011. Así podemos afirmar que la alcaldía de Lima, en estos momentos, es lo de menos frente a los acontecimientos que se vienen con el cambio de gobierno, el 2011. No olvidemos que se trata de defender el sistema putrefacto creado por Alberto Fujimori y continuado y fortalecido por Alan García.
La mafia gubernamental y sus enlaces en el conjunto de la sociedad peruana, deben prevalecer por encima de conjeturas ideológicas que, por supuesto, no existen para la derecha en el reparto del país. No debemos darle más vueltas al asunto entre manos. La señora Villarán en la situación descrita líneas arriba, representa el rescate del voto electoral limeño hacia escenarios más realistas y concretos en cuanto a la necesidad de remediar la gigantesca distancia entre las clases medias y los pobres frente a los millonarios, muchos de ellos forjados en el crisol de la corrupción endémica del país.
Susana Villarán, políticamente hablando, es una mujer de centro, donde en esta coyuntura convergen, en torno a su persona, en primer lugar los votantes hastiados de la desvergüenza política tradicional, en segundo lugar las fuerzas progresistas y en tercer lugar, la izquierda popular organizada y no organizada que aspira al cambio social colectivo en la búsqueda del bienestar general, cosa que indudablemente no se va a lograr desde el municipio de Lima ni de ningún otro municipio del país. Por ello destaco la situación de apertura hacia el 2011, por cuanto el resultado de esta elección, a pesar de Susana Villarán y por encima de ella, significa que Lima se escapa del control derechista.
No de otra manera puede interpretarse la desesperación de Alan García y del anacrónico comerciante político Luis Bedoya Reyes, brindando ambos su apoyo incondicional a Lourdes Flores; y de la candidata del PPC trayendo el asunto ideológico a unas elecciones supuestamente vecinales, al acusar a Susana Villarán de ser “el rostro de una opción con ideas fracasadas o trasnochadas.” Sin embargo, la lectura de fracaso, de ideas arcaicas y de riesgos peligrosos, en los líderes de la derecha, en Alan García y su corte delincuencial, en el silencioso Castañeda, en los fujimoristas y por descontado en los líderes del PPC encabezados por Lourdes Flores, expresa meridianamente perder la opción de hacer negocios privados con los bienes públicos.
No por puro gusto la ciudadanía ha caído en el hartazgo de ver la degeneración de la casta política tradicional, y por consiguiente, la gesta de numerosos nuevos ricos. Precisamente por ello, nuestra obligación es desenmascarar a los corruptos y poner un pare, un freno, a la reproducción permanente de esta clase de hombres y mujeres cuyo razonamiento inmoral nada tiene que ver con la esencia de la democracia, la libertad, el bienestar general, la equidad y la igualdad de oportunidades para todos.
En conclusión,
Las que sí resultan ideas trasnochadas son las de Lourdes Flores, abogada corrupta, y las del séquito palaciego de los periodistas de alquiler echando miedo a los ciudadanos, cuando el miedo al cambio, pintado de dictatorial, totalitario y comunista, se acabó con Alan García y la gigantesca traición a su programa de gobierno con el cual engaño a sus votantes, convertido en el mal menor, a pesar de los latrocinios y crímenes cometidos durante su primer gobierno. Ahora, recién se plantea, entonces, la división entre “honestos versus corruptos,” o sea entre el campo de Susana Villarán y el de Lourdes Flores, quien deberá asumir la responsabilidad de ella misma y la de los intereses económicos cavernarios que muy bien representa.
Ténganse presente que la candidata de Fuerza Social promete una auditoría total a los seis años de Castañeda Lossio, aliado de Alan García y Lourdes Flores, examen exhaustivo a los multimillonarios negocios que lo convirtieron en el mudo de la película de la corrupción, donde para citar ejemplos destacan los 36 millones de soles que pagó a RELIMA, caso Comunicore, denunciado periodísticamente sin que la Controloría mueva un solo dedo; el caso de los 134 millones de soles otorgados por el Banco de Crédito-grupo Romero, en una operación semi-secreta, préstamo a intereses leoninos; y por supuesto, la investigación a las sobre-valoraciones de las millonarias obras municipales y de transporte público, sin solución real, como el Metropolitano.
Pues, así las cosas, ya no se trata de derechas e izquierdas sino de limpieza y honestidad, del inicio de una nueva era en la política peruana para salud de la república, asunto que he venido anunciando, varias veces, en artículos anteriores. La necesidad ante todo de una revolución moral donde, inclusive, Alan García deberá pagar por sus latrocinios y sus crímenes.
*Poeta y escritor peruano.

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