jueves, 16 de diciembre de 2010

Salvo la Izquierda, ¿Todo es Ilusión?


AMNESIA O HIPOCRESÍA

Mientras Gustavo Guerra García con su "Fuerza Social" buscan aislar a Ollanta Humala, Susana Villarán parece no reconocer a sus aliados en Lima y prefiere seguir sola, ante el malestar de su Dirección Nacional que quiere llegar al Congreso a como de lugar. El cebiche mixto comienza a agriarse...
He estado leyendo los diversos comentarios, ya no de columnistas, sino, de los propios militantes y jóvenes simpatizantes de la izquierda y el nacionalismo, unos decepcionados y otros, tratando de justificar la debacle en la izquierda moderna, que se ha quemado antes de presentar plancha presidencial.
La explicación a todo este embrollo modernista estuvo en las crecientes expectativas generadas por miles de simpatizantes, que de una u otra manera, apoyamos a FS a ganar la alcaldía de Lima, porque estábamos hartos del continuismo. Para los jóvenes de izquierda, o aquellos que no se encontraban militando en algunas de aquellas organizaciones políticas, la idea de un partido que pregonaba el cambio, priorizando los planteamientos de sus bases, y queriendo modernizar a la izquierda, pasando por encima de varios dinosaurios, era la concreción de una utopía moderna. Sin embargo, las cosas no fueron como se pintaron. La temeridad de esa fuerza social frente a los cuestionamientos de la derecha y sus medios, hacia sus aliados, a lemas de la izquierda histórica o al color rojo, la ponían en una posición siempre defensiva, como cuando en el 2006, se le vinieron con todo al nacionalismo. Cualquier error era maximizado y los aciertos, minimizados. Estaba en el ojo de todos y comenzaron a cometer errores de fondo. El más importante creemos, era ese de evocar el carácter democrático y concertador de Barrantes para pregonar la unidad en el campo popular, pero al mismo tiempo, denostar del nacionalismo por no ser de izquierda, promoviendo sólo una unidad ideológica basada en el pensamiento de izquierda -habiendo también, muchas izquierdas-. Como indica la carta de Gustavo Guerra García, el objetivo era aislar a Ollanta Humala, al que consideran caudillo. Ese sólo comentario, los convierte en una organización que como ya indicaba Villarán, prefieren mil veces a Toledo o Castañeda, o sea, el continuismo en el 2011, a un cambio de modelo económico y constitución tan pregonado en la mayoría de las fuerzas políticas de izquierda, nacionalistas y progresistas. Y la razón, es pues la ilusión de Villarán al 2016.
Errores posteriores son una consecuencia de ese objetivo: Criticar a Ollanta y al partido nacionalista, como TyL, para reemplazarlos como opción política; contar con tecnócratas y aliados cuestionados por sus pasados políticos; generar negociaciones paralelas con el MNI; promover inviables primarias en el campo popular, tener un discurso difuso entre moderado y neoliberal para captar a los votantes mesocráticos; promover rupturas en organizaciones como Lima Para Todos; autodenominarse como el partido de la izquierda moderna y democrática en contraposición a la autarquía de la izquierda histórica y el nacionalismo; y saltarse las asambleas y procedimientos legales para aislar al nacionalismo con su alianza de último minuto, cayendo en el mismo caudillismo que criticaban, con las actitudes y comentarios de Zegarra, Nano, Huároc, Coronel, Rodríguez Cuadros, Villarán y Guerra García, que tomaban decisiones personales más que institucionales, declarando a los medios como si fueran la renovación de la izquierda y el futuro de la política peruana.
Aún así creemos que no todo está perdido. La identidad de izquierda alimentada en los jóvenes que se movilizaron por el cambio en Lima, si bien ha sido golpeada, no la ha podido tumbar por completo. Dependerá de ellos mismos constatar y aprender con esta situación anecdótica, que una izquierda moderna, más que promesas de nuevas prácticas, necesita de actores más rebeldes, más cuestionadores, más democráticos y más líderes, que tienen muchos motivos para pregonar una verdadera izquierda moderna, desterrando el dogmatismo, el sectarismo, el derrotismo y la soberbia de aquellos que les quieren hacer creer que salvo la izquierda, todo es ilusión…
René Galarreta
Lima, 16 de diciembre de 2010

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