sábado, 16 de abril de 2011

¿PORQUE NO VOTAR PO KEIKO?


 
EL CASO  FUJIMORI:
Él no tenía un partido, un programa, un mensaje y ni siquiera se expresaba bien en el idioma del país. Era un verdadero don nadie, un hombre “venido de la nada”. ¿Cómo explicar que después que se fugara del país, renunciara a la Presidencia por un simple fax, se refugiara en Japón, por cinco años, y hasta postulara para ser Senador japonés, puede mantener seguidores? Y más grave aún si nadie discute que su régimen ha sido el más corrupto en la historia del país.
¿Cómo se explica que la hija de un Presidente condenado con cuatro sentencias de la Corte Suprema por delitos contra el patrimonio y de homicidio por lesa humanidad sea considerada primera en las encuestas?
¿Cuál es la perversión moral que permite que tantos razonen en contra de la decencia?
¿Cómo se explica la “adhesión” a Fujimori? Incomprensión aún mayor si todas las encuestas dicen, hace meses que el más grave problema del país es la corrupción, entonces la favorita para ganar es la hija del más corrupto
 ¿o es que todos son tan tontos que creen eso de “mi papá no sabía nada”?
¿Pero y qué tiene que ver todo esto con Keiko?
Podríamos decir, siendo benévolos, que quizás fue arrancada de su vida adolescente y se vio obligada de algún modo a suplantar a su maltratada madre.
Aunque ya desde entonces surgieron los cuestionamientos del abandono moral a quien le dio la vida mientras apoyaba públicamente a su papá aceptando el cargo de primera dama. Cargo que su padre le quitó a su incómoda esposa después de que ella denunciara que los Fujimori, hermanos de Alberto, tíos de Keiko, vendían la ropa donada por Japón para ganar dinero.
¿Y Keiko a quién le creyó, a quién apoyó?
Pero además de esta actitud moralmente cuestionable de Keiko, y que se pudo haber explicado por su juventud, inexperiencia, inocencia, ya no puede ser excusa hoy, que Keiko tiene 35 años y ha persistido en defender y representar con todo y orgullo al gobierno corrupto y asesino de su padre. Ya no se pude argumentar que hay que entenderlo como una buena hija que no abandona a un familiar en desgracia (aunque sea por su culpa esa desgracia) ya tiene edad y criterio suficiente para saber la diferencia entre no abandonar a un familiar (cosa muy digna) y participar activamente en liderar la defensa política de una persona (por más familiar que sea) procesada por la justicia y condenada por jueces que fueron halagados y aprobados por el propio abogado defensor de Alberto Fujimori, César Nakasaki.
Porque ser líder de ese partido, hoy día, la obliga a mentirse y a mentirnos. A decir que no se hizo justicia con su papá, o decir que él no sabía nada de lo que su mano derecha-chueca, Montesinos, hacía. O a decir que su gobierno en realidad fue bueno. Todas probadas mentiras en el juicio. Se probó que Fujimori sí sabía, que su gobierno terminó siendo un desastre y que fue juzgado con todas las garantías.
Pero además la obliga a decir tremendas medias verdades como que ella se enfrentó a Montesinos. Pero no por las matanzas a peruanos, no por el robo sistemático a nuestras arcas, no por haber violentado la democracia y por haber corrompido cualquier atisbo de sistema independiente, no.
Se enfrentó a su padre en contra de Montesinos sólo porque el asesor estaba, al parecer, extorsionando a sus amigos de Hayduk.
Que más tarde igual serían procesados por temas de narcotráfico.
Por lo que tampoco hay que descartar que Montesinos los extorsionara por tener rabo de paja. Como hacía el asesor con Vaticano y otros narcos a los que cobraba una suerte de cupos por dejarlos operar.
En todo caso, cuando hace unos meses la prensa reveló que un miembro de esa familia había aportado a la campaña anterior de Keiko, esta respondió que fue a título personal, no del partido pero que fue legal.
¿Por qué la “justiciera” Keiko en ese entonces no denunció a Montesinos ante el Poder Judicial? ¿Por qué la supuesta “defensora” de lo correcto en el gobierno de su padre no salió a gritar más allá del despacho de su padre, a la prensa independiente (poca pero había) y sobre todo, por qué no denunció ante los entes de justicia que el asesor de su padre era a su saber un corrupto extorsionador? Y por qué no se preguntó Keiko Fujimori lo siguiente: si ella misma, asegura, le informó a su padre de estas extorsiones de Montesinos, y el propio Alberto Fujimori indultó a sus amigas Martínez a pedido de ella, ¿por qué no despidió ese mismo día a su asesor?
A la “justiciera” Keiko no le interesaron los alumnos calcinados de La Cantuta ni los inocentes abaleados de Barrios Altos, mucho menos le interesó que su padre y sus allegados construyeran un gobierno perverso que manejaba todas las instituciones en base al chantaje, el miedo, la amenaza, el dinero o beneficios judiciales. Entonces no te dejes engañar por su suave voz, o su amable sonrisa, rezagos de quien probablemente pudo haber sido si los intereses y ambiciones de su padre no se hubieran cruzado en su destino.
¿Pero por qué Keiko concentra hoy en día un 23% en promedio de votos peruanos? Su apellido de pretensiones dinásticas es sin duda la principal y casi exclusiva razón. Sin el apellido Fujimori, Keiko sería poco más que un cero a la izquierda, a mi parecer. Keiko Guzmán o Keiko Gómez no sería más que una congresista con una mediocre producción de apenas cinco leyes en cinco años, que tiene el título de haber sido una de las que más faltó al Congreso, incluso ausentándose dos meses para terminar estudios de postgrado mientras argumentaba estar en viaje por “representación”. La otra cosa que le ha funcionado es mantenerse casi muda durante estos cinco años, algo que estratégicamente evita ganar detractores o enemigos. ¿O alguien recuerda haberla escuchado pronunciarse sobre temas relevantes para el país o sacar la cara por el pueblo más allá de la campaña?
Elijamos un Presidente que verdaderamente represente a los peruanos, no a la hija de un japonés que los mismos japoneses se avergüenzan de tenerlo como compatriota, no a la hija de un delincuente y asesino comprobado, recuerda: "los hijos son reflejo de los padres".
Crees que la hija de un japonés casada con un extranjero pueda amar al Perú?, una mujer que no defendió a su madre cuando su propio padre la torturaba sino que sonreía feliz suplantando a su madre de primera dama...
Sería iluso y de mediocre creer que esa mujer sería una buena presidenta

No hay comentarios:

Publicar un comentario