martes, 2 de agosto de 2011

POR LOS PRINCIPIOS Y LOS VALORES DE LA CONSTITUCIÓN DEL 79. JURAMENTO DEL PRESIDENTE OLLANTA HUMALA

Como hoy se inicia en el país un tiempo que esperamos distinto y bueno, no sorprendió que en la Juramentación ante el Parlamento Nacional el presidente Ollanta Humala invocara los PRINCIPIOS Y VALORES  de la Constitución Política del Perú promulgada, luego de un amplio debate, por la Asamblea Constituyente de 1979.
Considerando que para muchos el texto y el espíritu de la Constitución de 1979   son  desconocidos,  transcribo  el  PREÁMBULO
    Nosotros, Representantes a la Asamblea Constituyente, invocando la protección de Dios, y en ejercicio de la potestad soberana que el pueblo del Perú nos ha conferido;
    CREYENTES en la primacía de la persona humana y en que todos los hombres, iguales en dignidad, tienen derechos de validez universal, anteriores y superiores al Estado;
    Que la familia es célula básica de la sociedad y raíz de su grandeza, así como ámbito natural de la educación y la cultura;
    Que el trabajo es deber y derecho de todos los hombre y representa la base del bienestar nacional;
    Que la justicia es valor primario de la vida en comunidad y que el ordenamiento social se cimenta en el bien común y la solidaridad humana;
    DECIDIDOS  a promover la creación de una sociedad justa, libre y culta, sin explotados ni explotadores, exenta de toda discriminación por razones de sexo, raza, credo o condición social, donde la economía esté al servicio del hombre y no el hombre al servicio de la economía; una sociedad abierta a formas superiores de convivencia y apta para recibir y aprovechar el influjo de la revolución científica, tecnológica, económica y social que transforma el mundo;
    DECIDIDOS  asimismo a fundar un Estado democrático, basado en la voluntad popular y en su libre y periódica consulta, que garantice, a través de instituciones estables y legítimas, la plena vigencia de los derechos humanos, la independencia y la unidad de la República; la dignidad creadora del trabajo; la participación de todos en el disfrute de la riqueza; la cancelación del subdesarrollo y la injusticia; el sometimiento de gobernantes y gobernados a la Constitución y la ley; y la efectiva responsabilidad de quienes ejercen función pública;
    CONVENCIDOS  de la necesidad de impulsar la integración de los pueblos latinoamericanos y de afirmar su independencia contra todo imperialismo;
    CONCIENTES de la fraternidad de todos los hombres y de la necesidad de excluir la violencia como medio de procurar solución a conflictos internos e internacionales;
    ANIMADOS  por el propósito de mantener y consolidar la personalidad histórica de la Patria, síntesis de los valores egregios de múltiples origen que le han dado nacimiento; de defender su patrimonio cultural; y de asegurar el dominio y la preservación de sus recursos naturales; y,
    EVOCANDO  las realizaciones justicieras de nuestro pasado autóctono; la fusión cultural y humana cumplida durante el virreinato; la gesta de los Libertadores de América que inició en el Perú Túpac Amaru y aquí culminaron San Martín y Bolívar; así como las sombras ilustres de Sánchez Carrión, fundador de la República y de todos nuestros próceres, héroes y luchadores sociales, y el largo combate del pueblo por alcanzar un régimen de libertad y justicia.
    HEMOS VENIDO A SANCIONAR Y PROMULGAR, como en efecto sancionamos y promulgamos, la presente:
    CONSTITUCIÓN POLÍTICA DEL PERU
    En: Alberto Ruiz-Eldredge, La Constitución comentada  1979. Lima, Editora Atlántida, 1º de febrero de 1980,  pp 21-22
Al  leer estos párrafos se entiende a cabalidad por qué la invocación del texto constitucional, fruto  del debate democrático, causó la descomedida reacción de algunos(as)  representantes de la dictadura oprobiosa que asoló el país en la década de los años 90, la misma que diseñó  una Constitución, la de 1993,   que alojaba entre sus más preciados “aportes”, la posibilidad de que la dictadura fujimontesinista se  perennizara en el poder.
Vivimos otros tiempos, el grito jubiloso que se escuchó repetidamente en el recinto parlamentario fue: SÍ, SE PUEDE  Exclamación de esperanza y compromiso en comenzar a construir una democracia  sana e inclusiva.

No hay comentarios:

Publicar un comentario