jueves, 29 de noviembre de 2012

EL INDULTO A FUJIMORI: ¿CUÁL SERÍA EL INTERÉS NACIONAL?


Autor: Jaime de Althaus
Obviamente el informe médico es importante en el tema del indulto a Fujimori. Si la situación de salud del ex presidente cumple los requisitos señalados en el reglamento, no hay más discusión. Sin embargo, ante la posibilidad de que no sea exactamente así, el presidente Ollanta Humala ha reclamado su derecho a tomar una decisión sobre la base de otros criterios. Declaró a “El País” que la recomendación de la Comisión de Gracias Presidenciales no es vinculante y que en su decisión pondrá por delante el “interés nacional”. Es decir, afirmó la facultad discrecional que le da la Constitución para decidir, sin condiciones, si le otorga o no el indulto a Alberto Fujimori. Pero a los dos días Mario Vargas Llosa le advirtió que si lo hace, ensuciaría su gobierno. A lo que la ministra Ana Jara, la misma que habría precipitado el vuelco de su bancada a favor de la suspensión de Diez Canseco, replicó que “las declaraciones de terceros salen sobrando, la decisión final la tomará el presidente, y él ha expresado que tomará una decisión teniendo en cuenta el interés nacional”.
¿Cuál podría ser ese interés nacional en la percepción presidencial? Quizá la necesidad de un clima de mayor armonía y unidad nacional ante la amenaza neosenderista. Según las encuestas, la mayoría está a favor del indulto. Y lo está por razones humanitarias pero también porque percibe que la sentencia de 25 años es excesiva o injusta. Finalmente lo que derrotó a Sendero Luminoso no fue el grupo Colina sino una estrategia que puso fin a las matanzas horrendas de la década anterior a favor de una alianza con la población campesina y de inteligencia policial para capturar a los líderes. Es decir, una estrategia más limpia y humana. Si no fuera por la manera escandalosa en que Fujimori salió del poder luego de haber querido perpetuarse en él (sometiendo instituciones y comprando la línea de los canales y de los diarios chicha, que es por lo que siempre debió ser juzgado), esa estrategia sería hoy materia de estudio en el mundo como caso ejemplar de victoria sobre un movimiento terrorista cruel y sanguinario.
Es posible entonces que parte de la población perciba implícitamente en la decisión presidencial una última instancia capaz de corregir un fallo desmedido, sustentado, de otra parte, no en pruebas directas sino en una teoría jurídica que destacados penalistas señalan que no se aplicó de manera consistente. Por supuesto, quienes están de acuerdo con la sentencia y consideran que Fujimori es un criminal verían con repugnancia un indulto no claramente fundamentado en razones de salud. Pero son una minoría.
Lo que el presidente llama interés nacional podría tener que ver, entonces, con la necesidad percibida de afirmar la gobernabilidad para asegurar la inversión en el interior en circunstancias en las que Sendero Luminoso avanza en el Vraem, en las universidades, en el magisterio y en los frentes de defensa. Quizá piense que el fujimorismo, cuya mística está asociada precisamente a la derrota del terrorismo, puede ayudar a aprobar las leyes necesarias y dar la batalla política en las provincias.

No hay comentarios:

Publicar un comentario