lunes, 12 de noviembre de 2012

EL PARTIDO NACIONALISTA EN TIEMPOS DE DEBILITAMIENTO Y DESENCANTO


Después de más de un año de reorganización, el partido oficialista está paralizado institucionalmente hablando. Algunos sectores al interior de la agrupación advierten de la necesidad de nombrar a un secretario general, pues Humala está abocado a temas de gobierno. Este mes vence el mandato de comités distritales, pero elecciones no serían sino hasta enero. En el sur, aún reivindican la Gran Transformación.
“Como una combi, (el partido) está empolvándose. No esperen que llegue el Comandante Humala. Póngase a trabajar”, increpó el mandatario.
A diferencia de Perú Posible o el Apra, el Partido Nacionalista no tiene Secretara General que haga que las actividades partidarias sigan.
Ana Núñez.
"¿Viste quiénes estaban en el estrado junto al presidente Ollanta Humala, en Jicamarca? ¿Quiénes lo acompañaron en el aniversario del partido? ¿Viste la cantidad de gente que fue al mitin, la capacidad de convocatoria que tuvo el partido de gobierno? Ya, eso es el Partido Nacionalista ahora".
Las preguntas retóricas y a la vez el ensayo de respuesta nos los hace un ex colaborador del líder nacionalista, un hombre de izquierda que fue convocado para convertir esa masa de seguidores "en un partido que se respete", pero que tiró la toalla a las 48 horas, tras dar su desalentador diagnóstico: "Sin democracia interna, sin institucionalidad, y con una concentración de poder absoluta en la presidencia de la agrupación, no había forma de levantar un verdadero partido".
Como respuesta a las preguntas retóricas, la foto del último 27 de octubre nos muestra al jefe del Estado y presidente del PNP al frente de un grupo de dirigentes de relativo peso político, unos cuantos congresistas, entre ellos el cuestionado Wilder Ruiz –quien falseó datos en su Hoja de Vida ante el JNE–, además de Juvenal Silva y Werner Cabrera, miembros del grupo que hace más de un año intenta reorganizar el partido con poco éxito.
Al frente del estrado, un grupo reducido de simpatizantes. Reducido para tratarse de la actividad central por el aniversario del partido. Reducido para tratarse del partido de gobierno. Reducido para tratarse de un gobierno de apenas un año y algunos meses. Así está el Partido Nacionalista.
Ese sábado de conmemoraciones, el presidente Humala hizo duras críticas a la dirigencia nacionalista. Se refirió al PNP como una agrupación política que llegó rápido al poder pero que luego se quedó estancada. "Hemos llegado y han estacionado el partido. Como una combi, está empolvándose (...). No esperen que llegue el comandante Humala a inaugurar un local. Háganlo ustedes, póngase a trabajar", increpó el mandatario, acompañado por la siempre sonriente Nadine Heredia.
Pero las críticas del presidente de la República no han caído bien en un sector de la militancia que recuerda, como dijo nuestra fuente consignada al principio de esta nota, que quien concentra el poder, estatutariamente hablando incluso, es el propio presidente del partido, o sea Humala Tasso. Por tanto, afirman, la "parálisis" actual de la agrupación, que conlleva a un debilitamiento institucional, pasaría por una inacción del propio gobernante.
Este diario pudo conversar con dirigentes nacionalistas, algunos de ellos miembros del PNP casi desde su fundación –a fines del 2005–, quienes formularon precisamente esa crítica.
"Como jefe del Estado es obvio y comprensible que el presidente Humala esté dedicado a los temas nacionales. El problema es que él mantiene la presidencia del partido, y sin él no hay alguien que tome las decisiones", dijeron.
Efectivamente, si vamos a los estatutos de la agrupación fundada el 3 de octubre del 2005 por Ollanta Humala, Nadine Heredia, Alexis Humala y Ángel Heredia (el fallecido padre de la primera dama), encontramos que en la organización del Partido Nacionalista el máximo cargo es el del presidente del partido y no existe cargo alguno que pueda compartir el poder o las responsabilidades.
A diferencia de Perú Posible, el Apra o el Partido Popular Cristiano por ejemplo, el Partido Nacionalista no tiene una secretaría general. Durante los gobiernos del Apra o de Perú Posible, esta instancia permitió que, pese a la dedicación casi exclusiva de sus respectivos presidentes de partido (Alan García y Alejandro Toledo) a los temas nacionales, las actividades partidarias no se detengan y la agrupación siga funcionando orgánicamente.
Un alto dirigente del Partido Nacionalista admite ante nosotros este problema y afirma que quizá Humala Tasso debió encargar la presidencia temporalmente a otra personal o debió convocarse a un Congreso Nacional para hacer cambios estatutarios que permitan crear esos nuevos cargos que lleven las riendas de la agrupación, como la mencionada y necesaria secretaría general.
Por otro lado, el Partido Nacionalista tiene un Comité Ejecutivo Nacional (que, según nuestras fuentes, no ha tenido mucha actividad después del triunfo electoral), integrado –además de los esposos Humala– por personas muy cercanas a ellos, como su hermano Alexis, su cuñado Ilan Heredia, Ronald Barrientos, Maribel Vela, Marta Acosta y Ana María Salinas, esposa de Francisco Rojas, dirigente nacionalista que murió en un accidente automovilístico en plena campaña electoral del 2006, mientras cumplía, precisamente, labores partidarias.
Junto al CEN, el Partido Nacionalista cuenta también con una Comisión Política. Pero esta es, más bien, una instancia que se reúne de modo coyuntural –mayormente por temas electorales– y que usualmente está integrada por invitados del presidente Humala y no por un grupo determinado e invariable de personas, abocado de manera permanente a las cuestiones partidarias.
"Cuando estuve apoyando en la organización del partido, hasta fines del 2010, cada vez que había Comisión Política, llegaba gente distinta. Ollanta sacaba un papel y decía: hoy he invitado a tal y tal. Yo me agarraba la cabeza y pensaba: esto no puede ser un partido", recuerda un ex colaborador del jefe del Estado.
También, a diferencia de otras agrupaciones que hacen públicas las reuniones semanales de sus Comisiones Políticas, en el PNP esta instancia brilla por su ausencia. Un dirigente del partido afirmó a este diario que el problema es que durante el proceso electoral del 2011 la Comisión Política se convirtió en el comando de campaña, y cuando acabaron las elecciones "todo se disolvió".
Pero si hablamos de institucionalidad habría que indicar que la democracia interna en el Partido Nacionalista se practica básicamente hasta el nivel de comités distritales, los que sí son elegidos por votación. Pero eso no ocurriría con la totalidad de comités provinciales, y menos aún con los regionales, que son prácticamente designados por la dirigencia.
Por cierto, el mandato de los comités distritales que sobrevivieron a las elecciones del 2011 (pues algunos de ellos también desaparecieron tras los comicios) está a días de vencerse, y por lo tanto el Partido Nacionalista debería estar ad portas de realizar elecciones internas para elegir sus nuevas dirigencias. La desorganización actual del partido, sin embargo, no lo permite.
Según el coordinador de Juventudes y parlamentario oficialista, Sergio Tejada, la demora del Comité Electoral para convocar a elecciones se debe a problemas con los padrones electorales, pero en enero próximo deberían realizarse los comicios.
Finalmente, y como dijimos al comienzo, la labor de reorganización encabezada por Werner Cabrera no ha cumplido su objetivo. Por el contrario, y como lo admite un alto dirigente, "en algunas zonas del país ha contribuido más bien a dividir y no se ha sentido un liderazgo de Werner".
Sobre ello, Tejada dice que "siempre va a haber divisiones en los partidos, incluso en partidos superconsolidados como el Apra", porque la pluralidad de los mismos implica que siempre haya divergencias.
No obstante, agrega: "Todos coincidimos en la necesidad de fortalecer el partido". Tejada considera que algo que ayudaría a ese fortalecimiento sería la realización de elecciones internas en el más breve plazo y la conformación de una nueva Comisión Política.
Así las cosas, la foto del 27 de octubre, los discursos reivindicativos de la llamada Gran Transformación en las plazas del interior del país, la paralización institucional y un intento de reorganización que solo ha conseguido hacer saltar pugnas internas terminan siendo más que un botón de muestra sobre la situación actual en la casa nacionalista.
Bases exigen se cumpla la Gran Transformación
Además del institucional y organizacional, un segundo problema que enfrenta en este momento el Partido Nacionalista es una suerte de "desconcierto" debido a que algunos sectores consideran que lo que está haciendo el presidente Ollanta Humala en el gobierno no reivindica las banderas que se levantaron durante la campaña electoral.
Esta sensación de descontento la puso en evidencia el encargado político del PNP en la macrorregión sur y vicepresidente de la región Arequipa, Walter Aguirre, el mismo sábado 27, durante una ceremonia similar a la que encabezó Humala en Lima. Durante su discurso, Aguirre afirmó que "muchos compatriotas se encuentran desconcertados por el aparente abandono de los postulados primigenios de la Gran Transformación y por la postergación de nuestros técnicos y militantes en las tareas de gobierno".
Indicó, además, que "la dirigencia del partido aún alberga la esperanza de que la llamada Hoja de Ruta sea un primer paso en la marcha por la Gran Transformación".
Tras hacer "un llamado a la unidad", el responsable político del PNP en el sur pidió a la militancia "dejar de lado los apetitos personales" y trabajar juntos por "la reconstrucción democrática" del partido en cada uno de los departamentos.
Finalmente, Aguirre reitera una serie de planteamientos hechos al presidente Humala en diciembre del año pasado, entre los que se pide que se dé por concluida la cuestionada "reorganización" del partido y se convoque de inmediato a elecciones a nivel de bases.

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