viernes, 30 de noviembre de 2012

LA DEMOCRACIA TRAICIONADA POR UN GOBIERNO SUBVERSIVO

Salvador Mendoza Maquiavelo

Hemos sostenido que la opción por Gana Perú en el proceso electoral pasado, fue porque se definió  por la democracia con una propuesta programática de transformaciones, la misma que fue aceptada por la mayoría del pueblo peruano. Las demás organizaciones políticas, como siempre, apelaron a la democracia formal, es decir una democracia de fachada que utiliza todos los medios subalternos y mafiosos con de tal de sostener la situación actual, es decir el predominio de las bandas mafiosas incrustadas en el poder central. Y el caso más relevante es el del fujimorismo que ha radicalizado su opción autoritaria, además se han intoxicado de cinismo y vocación criminal. La venganza asolapada es  su política que hoy día se ha expresado claramente en el asunto de Javier Diez Canseco; pero en realidad su verdadera política es la venganza violenta.
El pueblo peruano votó por la vigencia de la democracia real con transformación nacionalista, hoy traicionada por el gobierno fracasado que, ante el temor de no terminar su periodo político o terminar en medio del desprecio del movimiento nacionalista peruano, prefiere situarse en el espacio mafioso; cree que su alianza con el fujimorismo y el aprismo alanista envejecido lo salvará de tal aislamiento político. Es simplemente la ilusión de un nacionalista dclaudicante.
El problema real es que su concepción del nacionalismo fue autoritaria, muy lejos del nacionalismo transformador en democracia, el germen autoritario estuvo desde su nacimiento sino que las condiciones preelectorales y electorales no le permitieron expresarse abiertamente como hoy lo hace. Era en realidad un nacionalismo sin fuerza real porque renunciaba a la organización de un partido de masas y por eso su triunfo fue mediocre, que terminó haciendo concesiones vertebrales en medio de un acoso desde todos los frentes. Cedió sin vergüenza alguna, ilusionado por el aroma embriagador de un poder que, ha descubierto, está en manos de los poderes fácticos, que no le pertenece, pero que lo acorralan como en un yeguarizo.
Los últimos acontecimientos políticos diseñados por el gobierno, nos muestran claramente que existe un gobierno con piloto automático, que las decisiones más importantes no nacen en palacio de gobierno sino en la cueva de la ultraderecha, de aquella que sueña con un Perú convertido en un paraíso político, sin oposición o con oposición perseguida o silenciada y el erario nacional a su disposición, reinventando aquello de que la plata viene sola o aliándose a las grandes corporaciones para finiquitar grandes negociados. Por ello hace todo el esfuerzo necesario para que la Mega Comisión Anticorrupción naufrague en beneficio de la mafia aprista y de las políticas ultraconservadoras.
Desde el  periodo de formación de la Mega Comisión, desde las más altas esferas del poder hubo una decisión de que fuera formal, irrelevante para ello debería estar fuera de esa Comisión los parlamentarios Chehade y Diez Canseco. En medio de mentiras, calumnias y tergiversaciones el gobierno eliminó primero a Omar Chehade y después a Javier D.C.
El gobierno de Cachiche, sin ninguna virtud y en medio de una política populista grosera ha ido desembarazándose de todo representante que tenga una lejana imagen de progresista y lo ha hecho de la manera más vulgar, como un vendedor de camotes en la parada.
Así quedó demostrado con el último acuerdo del congreso respecto de un proyecto de ley presentado por Javier Diez Canseco y que suscitó las iras perversas de los apristas más corruptos y que aún permanecen en el congreso gracias a la plata mafiosa. Suspendieron al mencionado congresista por un supuesto conflicto de intereses y que en el fondo se trataba de defender los intereses de grandes corporaciones como Backus, las AFP, entre otros, que abusan de las acciones de inversión, que son una especie de inversionistas de última categoría sin derechos ni a los beneficios que le son inherentes. Bajo esta cantinflada del gobierno se evita que los accionistas de inversión tengan los mismos derechos que los accionistas comunes. Se salvaron estos monopolios de esta regulación necesaria para impedir el enriquecimiento desmedido de quienes controlan esas empresas. ¿Cuánto de dinero habrá habido en esa corruptela? Efectivamente la plata viene sola. Y es evidente que nadie presentará una iniciativa como la de JDC, de antemano está muerta por la acción de los mafiosos que se coaligaron en el Congreso y en beneficio de las grandes corporaciones corruptas.
Entonces queda claro que de este modo el gobierno se incorpora a la coalición mafiosa con propósitos subversivos, contra la democracia; y el cuadro político de traiciones, la toma y daca y de claudicaciones se presenta ahora perfectamente delineado y se ha hecho público y notorio. No hay dudas, ha perecido toda forma de defensa de la democracia desde el gobierno, lo último que teníamos como parte de las coincidencias con los gobernantes. Está todo roto y se avecinan días negros.
Si la venganza desde el poder político es despreciable por ser propia de dictadores que se ensañan de manera brutal con sus opositores o disidentes, peor aún si el opositor es decente y respetable, incapaz de llegar a la política sucia. La coalición, en este caso, es el montaje descarado contra el Estado de Derecho que  lo quieren convertir en una cuadrilla de facinerosos, tal cosa ocurrió durante el gobierno de Fujimori, hoy sería su reedición violenta utilizando a los estúpidos del Movadef y al estrafalario asesino Abimael Guzmán.
El gobierno se ha coligado con la extrema derecha que hará todo lo posible por llegar a gobernar y reinstaurar la dictadura de los años 90, someter al pueblo con la violencia abierta, imponer una situación de miedo generalizado y no dejará ningún espacio para la crítica más dulzona y usará nuevamente al terrorismo, ahora bajo la forma del Movadef, para una represión contra el pueblo, contra el humanismo y el programa democrático nacionalista.
El proyecto de esta coalición es instaurar un régimen de terror que permita la máxima explotación de los pobres del Perú, la reducción drástica de la clase media, la minimización del estado peruano, reducción de los servicios de salud y educación, etc. No está, ni de lejos, en su percepción, el proyecto de modernización del país, no les importa seguir viviendo del negocio vulgar, de la venta de piedras. Esto explica la incapacidad de iniciar un proceso sostenido de industrialización, de explotación minera con valor agregado, satisfacer las necesidades energéticas del país, impulsar la producción agraria moderna que incorpore de manera asociada a millones de minifundistas, de los pequeños y medianos productores agrarios; dentro de un proceso de desarrollo nacional democrático y justo.
En tanto que la visión de los nuevos coaligados es una visión chata y ramplona, propia de brujos de aldea, además miserable que sólo busca la satisfacción o abultamiento de las cuentas bancarias de una élite dominante y mediocre.
Estamos advertidos todos los peruanos sobre la subversión contra la democracia y el programa nacionalista, sobre la instauración de un régimen del terror.
La historia nos demuestra que la derecha mafiosa jamás ha hecho esfuerzos mínimos para cambiar al Perú, su orientación principal fue el enriquecimiento fácil y rápido, ilícito, como ocurrió con la explotación del guano y el caucho y con los grandes negocios con las corporaciones y monopolios nacionales y extranjeros. La década del fujimorismo es también una demostración de nuestra afirmación, nueve mil millones de dólares, producto del remate a precio de huevo de las empresas del estado se esfumaron en una orgía de corrupción y propaganda barata, amén del latrocinio.
Trujillo 18-11-12

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