viernes, 1 de febrero de 2013

ENTREVISTAS EDITADAS


Vaya, que si quisiera poder entrevistar a Sol Carreño y Mario Ghibellini, conductores del programa Cuarto Poder, y disponer digamos de una buena media hora de su tiempo, después de lo cual pondría unas dos frases suyas en el periódico: Sedapal está mal por ser empresa pública, y eso se soluciona con privatización.
 Más o menos es eso lo que hicieron conmigo la semana pasada: llamarme varias veces por teléfono el día jueves, citarme a las 12.30 pm y llegar una hora después, entrevistarme media hora y usar un minuto de la grabación realizada en la que aparezco diciendo que la gerente general no apoya los planes del presidente de la empresa del agua, y que la privatización es un fenómeno internacional para crear oportunidades de inversión a los capitales globales.
 Y punto. No se presenta la parte en la que explico la contradicción entre el presidente y la gerencia, que tiene que ver con que uno venía en alguna medida de las ideas del nacionalismo original sobre el desarrollo empresarial del Estado y la otra directamente de las canteras de Proinversión, en el área de Saneamiento, donde se viene preparando por años la privatización de empresas de agua a nivel nacional.
 ¿Para qué es puesta en la gerencia general la señorita Rossina Manche Montero, para la que se forzó las bases de referencia del cargo (se bajó la exigencia al grado de bachiller), si su especialidad era la opuesta a la de sacar adelante empresas del Estado ya que se dedicaba más bien a buscar la intervención de terceros para sustituir la gestión pública? ¿Y a quién se le echa ahora las culpas por los aniegos y las imprevisiones en Sedapal si la persona que debe resolver estos problemas no viene de una experiencia de dirigir una empresa gigante como esta, sino del campo de la privatización?
 Tampoco aparece mi reflexión sobre los motivos que crean tanta resistencia de la población a la privatización que tiene que ver con el temor a la subida de tarifas y lo que dije respecto a la población sin agua que el Estado tiene la obligación de atender y que difícilmente lo harán los privados por ser la parte más costosa de la inversión. ¿Creen realmente los conductores de programas de televisión que pueden hacer lo que quieren con las ideas que no les gustan?
 Mientras aparecía totalmente recortado, en paralelo se otorgaba amplios espacios al señor Kuczynski para hablar del agua. Claro que si Cuarto Poder no me quería escuchar, podía no haberme molestado y no había ningún problema. Y hubiéramos como otras veces escuchado a su gurú que parece ser el único que sabe. Igual pasó con el tema de la revocatoria: unas cuantas imágenes y explicación en off sobre Favre, y todo el terreno regalado a Hugo Otero para que se luzca como si sus consejos fueran los que se reflejan en las cifras de las encuestas.
 Es decir la televisión sigue siendo la expresión más clara de la desigualdad comunicativa que se esconde bajo el concepto de libertad de prensa.     

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