lunes, 11 de febrero de 2013

MULDER, DEFENSOR AGRESIVO DE LA MAFIA COALIGADA


Como parte de la campaña que organiza la mafia en contra de la alcaldesa de Lima, Susana Villarán, los partidos políticos que buscan desesperadamente recuperar su predio más importante, después del gobierno central, han iniciado una campaña sucia que dirige desde su escondrijo, en Alfonso Ugarte, el ex presidente Alan García, quien además ha decidido que Mauricio Mulder sea quien saque la cara por él en esta sucia campaña.
Alan García sabe que es de suma importancia derrotar a la alcaldesa en esta desigual campaña que avala la ultra derecha o lo que se llama hoy en día la DBA.
Le va a permitir definir con mayor claridad cuáles son las fuerzas que lo van a apoyar, cuáles son las contradicciones que se mueven en el interno de este frente mafioso y cuál será la estrategia. Sabe bien que de nada vale simplemente aparecer en los diarios como alternativa en un maremágnum de organizaciones que van a postular sus propios candidatos como ocurrió en las elecciones pasadas. Por eso cuenta también con el apoyo incondicional de la mafia en los medios.
Es una especie de mandadero del ex Presidente, muy singular en esta circunstancia en que se delimitan los terrenos de la decencia y el mafioso, obviamente que a Mulder ni siquiera la imagen le ayuda a pasar por inocentón sospechoso y menos para liderar un espacio despreciable desde una perspectiva la moral.
Es obvio que él conoce las consecuencias negras para un político en estos avatares, pero tiene ese instinto de la obediencia ciega que lo obliga a continuar y es probable que esté a la espera de una tabla de salvación o algo parecido al milagro terrenal porque del divino sabe que no encontrará ninguna ayuda.
Además es difícil definir en el APRA cuál es el personaje simplón más representativo de esa organización política y que además tiene vocación de lacayo, yo me ratifico en que es Mauricio Mulder antes que por Mantilla, este, Mantilla el señor de los besitos, conserva cierta apariencia del manejo político, se reserva el don del silencio como signo de estar por encima de la diatriba y del juicio apresurado, es amante de las sombras, la luz lo espanta.
En tanto que Mulder es como los hampones que rápidamente cogen la metralleta verbal y dispara a las locas para ver si acierta. Y tiene una verborrea propia del vendedor de baratijas que envuelve su mercancía con el falseamiento y la mentira.
Es un neoliberal extremista y naturalmente dispuesto a defender a la mafia con toda la pasión del alma adormecida por el aroma del dinero.
Su fachada es la mímesis de un mandarín chino de aldea, en este caso que se encarga de los negocios del APRA, no sé si por esa apariencia es que le llaman perro de chacra o porque tiene una vocación servil, sus compañeros lo pueden explicar mejor.
Salvador Mendoza

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