sábado, 2 de marzo de 2013

NO SOY INGENUA: TENGO UNA MANERA DE HACER POLÍTICA QUE ES BIEN DIFERENTE


Por:
Gerardo Saravia
 Patricia Wiesse
La alcaldesa Susana Villarán se enfrenta a un proceso de revocatoria.
Para los que dicen que no trabaja, estaba en su despacho desde las 7 de la mañana. Nos encontramos con una alcaldesa  que sigue con una fuerza y un optimismo impresionantes a pesar de su situación bastante complicada. Una alcaldesa que no mete la uña y una administración que no roba. Más nos vale que sepamos separar la paja del trigo.
        ¿Te imaginaste que ibas a recibir el apoyo del PPC, con quienes no habías tenido nunca contacto político?
–Estamos siendo testigos de un proceso muy importante en la política peruana, porque se están dando alineamientos de fuerzas democráticas de la centro-derecha, de la izquierda y de la centro-izquierda que juegan por la gobernabilidad. Más allá de los tecnicismos constitucionales de si la revocatoria es legal o no, creo que el PPC, AP, Perú Posible y Somos Perú quieren darle continuidad a un régimen municipal que fue elegido por cuatro años. Ésta es una experiencia completamente inédita y hay que tener dos dedos de frente y de responsabilidad ética frente a la ciudad para darse cuenta de que este proceso es muy dañino y que no hay fundamentos de hecho que lo justifiquen.
        En el plano político, en el año 2000 se dio una situación parecida, en la que muchos grupos dejaron de lado sus diferencias para entrar al proceso democrático y en contra de una dictadura saliente.
–Hace poco lo conversaba con algunos amigos que me asesoran y recordábamos esos momentos de la transición democrática. Lo que salga de aquí —que espero sea el triunfo del “No”— tiene que reformular una manera de darle gobernabilidad a la ciudad de Lima. Todos aquellos grupos que participan de esta opción por el “No” deberían firmar un acuerdo por Lima. Somos la capital de un país que está en pleno crecimiento económico, pero que tiene brechas sociales muy grandes y déficits institucionales como el de los partidos, que se vuelven evidentes en este proceso de revocatoria.
        Y en el aspecto más subjetivo, ¿te sientes cómoda con este apoyo de la derecha? Porque, por ejemplo, Cecilia Blume dice que ella se siente rara, un poco incómoda de estar con gente radical y antiminera.
–Yo no me siento extraña con ella, porque hemos formado parte del grupo de los cívicos, compartimos una visión de democracia. Creo que hay una derecha liberal que tiene un lugar en el espectro político del país. Yo soy una mujer de izquierda liberada, con espíritu de concertación y diálogo, seguidora de Norberto Bobbio, y ése es mi espíritu: el de una izquierda moderada. Creo que lo que le da estabilidad a un país es tener izquierdas democráticas y derechas democráticas. Todo lo demás son saltos al vacío.
        Y el apoyo de Lourdes Flores, ¿te sorprendió o lo esperabas?
No me sorprendió; yo lo esperaba. Lourdes es una demócrata. El hecho de que hayamos estado enfrentadas, y por momentos raspándonos y dando y recibiendo arañazos, no significa que no hubiera un compromiso de fondo de ella y su partido, a pesar de las críticas.
        ¿Es fácil llegar a acuerdos con una oposición como la del PPC?
–Es muy importante que se sepa que en los procesos que hemos iniciado de ordenamiento de la ciudad los acuerdos han sido unánimes o se han tomado por mayoría en el Concejo Metropolitano. Por ejemplo, en la reforma del transporte, que ya ha dado pasos importantísimos y que cambia el sistema de comisionista-afiliador por uno empresarial, en las inversiones en el sistema vial que se están haciendo por 2.400 millones de dólares. El mismo programa de gobierno nos está acercando y ellos aportan también en otros aspectos. Yo recuerdo que el año pasado hice un viaje con Pablo Secada con el fin de explorar el mercado de bonos en Nueva York para poder emitir bonos sobre la base de la solidez financiera que tiene Lima.
        ¿Ha mejorado la situación económica de la Municipalidad?
–Nosotros hemos llegado a una recaudación récord para Lima: más de 800 millones de soles son directamente recaudados de un presupuesto de 1.100 millones. Somos una ciudad autónoma. Es un presupuesto pequeño pero sólido. Con Pablo hicimos un equipo compacto frente a la banca internacional, a los organismos internacionales. Entonces yo creo que ésas son demostraciones de que esto es posible. No es fácil, ¡quién dijo que iba a serlo! Y lo que estamos viviendo es un desastre para Lima; se ha dividido la ciudad.
        Tomando en cuenta esa nueva correlación de fuerzas, en un eventual triunfo del “No”, ¿cuánto cambiaría la gestión en materia de alianzas?
–Implicaría un cambio, claro que sí.
        El analista Alberto Vergara ha dicho que existe una involución cuando en un momento electoral se saca el argumento racial. ¿Tú también piensas que se trata de un ajuste de cuentas étnico-social?
–Yo creo que no tenemos resueltos los problemas de racismo ni en la ciudad ni en el país. Es un fardo muy pesado que destruye nuestra cohesión como sociedad. Nos maltratamos mucho entre limeños y peruanos. Es racista tanto una choleada como llamar pituca a alguien. Aceptar nuestra diversidad es lo que nos da identidad, y el aceptarnos como tales es difícil. Es un proceso y, por lo tanto, hay conflicto.
        La idea negativa sobre ti se ha posicionado en dos momentos. El primero, “Susana vaga”, empezó muy pronto, en noviembre del 2012; y el segundo, más reciente, el de “Susana pituca” y displicente con los sectores D y E, aparece luego de la intervención en La Parada.
–Yo creo que el cargamontón y lo que se ha dicho sobre mí —que soy una persona que no trabaja, entre otras cosas— es la estrategia de Goebbels: miente, miente, que algo queda. Hemos inaugurado una manera de gobernar la ciudad que va a solucionar reclamos muy angustiantes de las personas, pero que no se materializan de manera inmediata porque no se puede. Castañeda no lo hizo en el primer año; tampoco Andrade.
 La inversión pública en obras es lenta. ¡El proceso para tener la inversión y hacer un muro dura 12 meses y medio! A los 3 días de darme las credenciales apareció en la portada de El Comercio que Susana podría ser revocada.
        ¿Ha sido una campaña sistemática?
–Claro, que ha logrado penetrar y mellar la imagen. Por supuesto que ha habido errores en nuestro lado. Solamente el que no trabaja no se equivoca.
        ¿Qué equivocaciones reconoces?
–Una que es muy importante: vimos la publicidad como un elemento superfluo que le quitaba recursos a procesos y a obras que son sociales, de infraestructura y culturales. Y no lo planteamos como un derecho ciudadano a acceder a la información, a que la gente sepa qué se está haciendo con sus recursos. Ha sido un error no poner mi nombre, no publicitar la rendición de cuentas de lo que se hace.
        ¿Te has sentido ingenua políticamente?
–No soy ingenua: tengo una manera de hacer política que es bien diferente. Yo no creo que haya que pisar principios para hacer política y tener éxito. El éxito no se da a cualquier costo en mi caso personal.
        En el debate que sostuviste con Lourdes se te criticó justamente esa falta de agresividad. ¿No piensas cambiar en ese sentido?
–Yo soy una mujer que saca el coraje y la fuerza cuando es necesario. Pero el coraje, la fuerza y la decisión que creo que he demostrado en diferentes momentos de mi vida personal y cívica, no quiere decir que sea agresiva y que tenga que responder un insulto con otro, o un golpe bajo con otro. Para mí eso es hacer mezquina la política, y yo no he entrado a hacer política para eso. Me dicen: “Para qué te metiste, si tú no sabías cómo era esto”. Bueno, me metí en parte para tratar de cambiar esos estilos. Es una cultura muy arraigada; quieren que las mujeres nos volvamos masculinas y nos meten en ese molde, que nos olvidemos de la ternura, del afecto, del diálogo, de la concertación. Todos deberíamos tener esos rasgos femeninos, y también adoptar algunos masculinos que son positivos.
        Una vez le respondiste al Presidente que para hacer una tortilla hay que romper huevos. ¿Qué huevos has roto?
–Varios. Creo que la lucha contra la informalidad —no contra los informales— es muy importante. Por ejemplo, los taxistas han denostado de Susana Villarán todo este tiempo, pero no había otra manera de cambiar el sistema de taxis que han debido pasar por el aro de la inscripción y reinscripción para ver cuántos eran. Se ha determinado que solo habrá tres tipos de taxis permitidos por la ley. Ahora me voy a reunir con sus asociaciones para decirles que estamos en el momento de conversar sobre los beneficios que siempre estuvieron programados.
        ¿Otros huevos?
–En el traslado a Santa Anita —que fue una decisión muy difícil— también hubo un efecto muy negativo para las señoras que vivían de la merma, para los estibadores y los minoristas que están en los corralones adyacentes. Y sin embargo, hoy ya tenemos acuerdos firmes con las 24 organizaciones de minoristas, que llegan a 2 mil. Nos hemos abrazado, tenemos una ruta programada. Hay un acuerdo con la mayoría de los estibadores que nos está permitiendo revertir ese impacto social. El padre Chiqui Mantecón coordina un equipo social en La Parada que trabaja para recoger las justas demandas de los que se ven momentáneamente dañados. Yo creo que en eso se mide la decisión de una persona que gobierna; no se mide en cuántos retruques verbales puedes hacer.
"No soy ingenua: tengo una manera de hacer política que es bien diferente. Yo no creo que haya que pisar principios para hacer política y tener éxito" - Susana Villarán.
        En el aspecto personal, ¿cómo te has sentido cuando una parte de la población con quien siempre te has identificado ha sido convencida por los revocadores?
–Claro que me afecta; no puedo decir que no. Pero una cosa que tienes que saber en el plano subjetivo es que no necesariamente es a ti, sino a lo que tú representas. Esa distinción es fundamental en el mundo interno. Yo he trabajado mucho estas dimensiones de la subjetividad en mí misma. En mi vida tengo una opción preferencial por los pobres que viene de mi fe cristiana y de mis convicciones de que nadie puede ser dejado atrás en una sociedad desigual, injusta.
        Es gente por la que has luchado.
–Pero yo no me siento agredida por ellas. Yo tengo que tratar de entender qué está pasando en las representaciones de esas personas.
        ¿Por qué sucede?
–En parte porque hay un rechazo al conjunto de la clase política. Si hubiera revocatoria en el Congreso, quedarían muy pocos; igual en el Poder Judicial. Es algo así como “que se vayan todos”. En La Parada están las personas que atraviesan todo el tejido social de Lima y de los mercados, y a los que les llegan las resonancias. Hay que explicar, hacer pedagogía a través de nuestros promotores. Éstos son procesos que demoran. No rechazo a las personas que apuestan por el “Sí”: es un pueblo que está exigiendo más eficacia, orden, seguridad a todo el sistema político.
        Ustedes han presentado un diagnóstico sobre la situación de pobreza en Lima.
–Lima tiene un número igual de pobres absolutos que Ayacucho, Huancavelica y Apurímac juntos. Sumando el presupuesto de los distritos y la inversión del Gobierno Central, el per cápita en inversiones en Lima es mucho menor que en el resto del país. En Lima no desciende la tasa de desnutrición crónica infantil desde hace 10 años. Lima tiene el 60% de todos los tuberculosos del Perú y el 90% de los extremadamente resistentes. Y están en San Cosme, porque hay una ausencia de política de vivienda popular.
 Los pobres de Lima tienen una angustia que exige cambios rápidos que muchas veces no se pueden hacer. No es que Lima esté mal gerenciada, sino que tiene un presupuesto que es 14 veces menor que el de Bogotá, no obstante que sus poblaciones son iguales. Se trata de un tema nacional que tiene que ser asumido por la representación congresal de Lima. Debemos dejar de ser temerosos porque nos van a decir centralistas.
        ¿Todo eso está incorporado en el Plan Regional de Lima al 2025 que acaban de presentar?
–Exactamente. Hemos actualizado toda la data de fondo en un trabajo muy bueno que ha liderado Henry Pease. Es un plan concertado en el que han participado no solo los académicos, los gremios, los 40 alcaldes que han sido entrevistados a profundidad, sino 18 mil ciudadanos representantes de organizaciones. Es el primer plan de Lima como región metropolitana.
        En la cartelera de cine estuvo una película chilena que ha sido nominada al Óscar a mejor película extranjera. Se llama No, y es sobre la campaña que venció a Pinochet en el plebiscito.
–Claro, la he visto.
        El concepto de esa campaña era la alegría: “Chile, la alegría ya viene”. ¿Cuál es el concepto del “No” en Lima y las diferencias con la campaña chilena?
– El “No” es un sí a la continuidad de la ciudad y de una Lima que no puede parar. El “No” se ha vuelto positivo, alegre, divertido. Los memes han sido una expresión impresionante a partir de unos carteles muy sencillos. Se está realizando con la asesoría de Favre y de un equipo peruano muy creativo. Se está cambiando esa imagen dura que tiene el “No”.
        ¿Cómo se incorpora la visión inclusiva, democrática?
–Seguramente ustedes no ven a esa hora televisión de señal abierta, pero en los spots aparece una Mónica Sánchez o un Christian Thorsen al lado de una señora de la zona Z de Huaycán diciendo que Lima no puede parar, en un esfuerzo por juntar las reivindicaciones de unos y otros. Y hay una gran diversidad: están los choferes, los cobradores, las señoras de La Parada, las personas de la Confiep junto a los trabajadores de Construcción Civil que ahora tienen 500 empleos con Vía Parque Rímac, y que en Vías Nuevas de Lima tendrán 10 mil. En el caso de ellos, su “No” no es solo ideológico, sino también porque hay chamba.
        Sobre los recursos para la campaña, en algún diario leímos que tu prima Susana de la Puente está recolectando dinero para el “No” entre sus amigos empresarios.
–Susana y yo nos llamamos Susana porque nuestra abuela se llamaba así. Nos queremos mucho; siempre ha habido una buena relación. Es hija de mi tío Gonzalo, el único hermano vivo de mi mamá. Susana, junto a otras personas como Xiomi Lerner y otros más, están consiguiendo aportes. Y creo que eso es positivo. También tenemos nuestras fiestas, que cuestan desde 500 soles hasta 5 soles. Son muchos grupos por el “No”: hay uno verde del PPC, uno de Perú Posible que tiene su call center.
        ¿Por qué crees que hay tanta inquina de parte de los del “Sí”? ¿Se les cerró el caño?
–Yo no soy analista política. Tengo mis propias ideas, pero no se las voy a comentar ahora, porque no es ése mi rol, a pesar de que ustedes son mis queridos amigos del IDL, donde he aprendido tanto.
        ¿El mecanismo de la revocatoria debería ser reformulado o eliminado?
–La revocatoria fue impulsada por el fujimorismo, y también fue una bandera de la izquierda, que pensó que podía ser un mecanismo democrático si se aplicaba bien. Nosotros somos elegidos por 4 años; hay 1 millón 763 mil votos que nos respaldan y 1 millón 700 mil votos de Lourdes Flores que respaldan a una fuerza de oposición muy importante. Ésa es nuestra legitimidad. ¿Por qué quieren sacarnos desde el primer año? El primer año es uno de evaluación y planificación.
        Sobre la gestión municipal: ¿los dos concejales que están siendo investigados, Luis Valer y Cayo Tito, los conocías, confiabas en ellos?
–Los conocíamos relativamente, porque somos una confluencia de partidos. Ellos vienen de Lima para Todos. Yo lamento muchísimo que haya presunciones tan sólidas contra estas dos personas en las que confié. Todo indica que se han aprovechado de sus roles de regidores para invitar a personas a suscribir acuerdos con empresas de transporte o en programas de vivienda cobrándoles dinero. Esto ha sido muy doloroso para nosotros, pero al tener la información, inmediatamente puse todo en manos del Procurador y en manos de la Fiscalía, y pedimos al Concejo que se designara una comisión investigadora presidida por la oposición.
        Hablando de la confluencia y de la unidad, tú enviaste una carta zanjando con Patria Roja, y eso causó resentimiento porque ellos te habían apoyado.
–Ésa es una página volteada, porque luego he tenido conversaciones con los amigos del MNI. Ellos están en un proceso de agrupaciones internas. Nuestra relación en la confluencia es extraordinaria y Víctor Perfecto Ramírez, del MNI, es un político de polendas y el gran artífice de la conducción de la Mesa Técnica del Transporte. Ahora hay que ver cómo somos capaces de construir consensos y no hacerles tanto daño a las organizaciones políticas fragmentándolas.
–Sobre Gabriel Prado, debe de haber sido muy difícil para ti aceptar su renuncia, porque es una persona que ha trabajado desde el inicio contigo.
        Sí: esta situación es muy difícil para mí. Y ahí me quedo.
–¿Tú crees que todavía hay corrupción en algunas subgerencias, entre los mandos medios?
–Tiene que haber corrupción; es una organización muy grande. Tenemos 34 instituciones entre empresas, organismos públicos descentralizados. Tenemos una Comisión de Transparencia interna, y quisiéramos que fueran más activos los órganos de la Contraloría. Les hemos entregado informaciones relevantes sobre lo sucedido en el Parque de las Leyendas y hasta ahora no tenemos respuesta. Lo que puedo decirles es que nosotros tenemos las manos limpias y que podemos meter la pata pero nunca la uña.
        Y lo último, sobre política. El 2011 no estuviste de acuerdo con integrar la alianza con el Partido Nacionalista.
–En el 2011, al final de la campaña municipal, ellos ofrecieron su apoyo por razones de carácter estratégico, y por lo corto que era el espacio no fue posible aceptar un endose final del PN a la candidatura municipal. Pero ese mismo año Fuerza Social apoyó la campaña del nacionalismo. Apoyamos con personeros, apoyamos con todo a Ollanta Humala.

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