jueves, 16 de mayo de 2013

BOOM INMOBILIARIO


Augusto Álvarez Rodrich
Toledo no ha encarado bien la denuncia de las casas.
 Salvo que Alejandro Toledo haya desistido de postular a la presidencia en el 2016, y que, además, su reputación le interese poco, la manera cómo está enfrentando la acusación por las compras inmobiliarias de su suegra es desacertada, pues, cada día que pasa, no se aclara la duda y crece la sospecha.
 La sospecha se origina por la especulación de que las compras de una casa en Las Casuarinas por US$4 millones y de una oficina en Monterrico por  US$900 mil, a nombre de su suegra Eva Rose Fernenbug, sean, en verdad, de Toledo.
 La acusación tiene sentido, pues no deja de ser sorprendente que una señora de más de ochenta años compre inmuebles como esos. Cabe, por supuesto, el beneficio de la duda, pero un ex presidente siempre está obligado a tener una transparencia total sobre su dinero.
 La respuesta de Toledo se ha dado a través de un comunicado público en el que señaló que no tiene ninguna participación en dichas compras y que rechaza “rotundamente estas afirmaciones por temerarias, falsas y malintencionadas”.
 Más allá de eso, Toledo ha preferido no hacer ninguna otra declaración señalando que esas “inversiones privadas de la señora Fernenburg están comprendidas dentro de las investigaciones que la fiscalía de la nación viene realizando”.
Esta respuesta a una acusación de corrupción –que es de lo que estamos hablando– podrá ser útil para defenderse –si se cuenta con la explicación debida– en el terreno judicial, pero es muy insuficiente en el ámbito político y, sobre todo, en lo concerniente a la impresión que se está produciendo ante la opinión pública, la cual cree mayoritariamente que la plata es del ex presidente Toledo y no de su suegra.
 Por ello, Toledo se vuelve blanco fácil de los ataques de sus rivales, como los de Alan García y Keiko Fujimori, ante lo cual una respuesta como la que lanzó –ayer en el twitter– desde Costa Rica es obviamente insuficiente: “Bien dicen que nadie es profeta en su propia tierra”.
 Pero lo peor de todo –para la imagen del ex presidente Toledo, principalmente– fue la decisión tomada ayer por la Comisión de Fiscalización y Contraloría de no investigar las casas compradas supuestamente por Toledo, gracias a la ayuda de los votos de Gana Perú y en medio de una accidentada sesión.
 Es cierto que el caso ya se encuentra en el Ministerio Público, pero la falta de una respuesta contundente de Toledo, así como la sensación de estar rehuyendo una investigación, lo único que están consiguiendo es elevar la sospecha sobre el verdadero origen de los recursos para comprar las casas y, de paso, mellar considerablemente su aspiración presidencial 2016.
NACIONALISTAS Y PERÚ POSIBLE BLOQUEAN INVESTIGACIÓN CONTRA TOLEDO
Perú Posible consiguió los votos necesarios que no reunió en la sesión pasada de la Comisión de Fiscalización para bloquear la moción que solicitaba facultades investigadoras contra Alejandro Toledo. Para ello, obtuvo el apoyo de la banca oficialista de Gana Perú.
 La accidentada jornada de la Comisión de Fiscalización comenzó con el vocero de Perú Posible, Mariano Portugal, presidiendo la sesión en reemplazo de Gustavo Rondón, quien se encuentra en Alemania. Junto a ello, el legislador chakano Modesto Julca presentó la reconsideración a la moción acordada en la sesión pasada para pedir facultades para investigar por 120 días las supuestas irregularidades en la adquisición de una residencia y tres estacionamientos vehiculares en Surco.
 Los chakanos obtuvieron diez votos para aprobar dicha reconsideración, mientras los fujimoristas no votaron por reclamar irregularidades en la sesión. El legislador Juan José Díaz Dios anunció que presentarán un recurso de nulidad.
 El peruposibilista Rennán Espinoza, por su parte, dijo que los fujimoristas pagan favores al Apra intentando tapar las denuncias de "narcoindultos" atacando a Toledo.
La República

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