viernes, 10 de mayo de 2013

LA AGENDA OCULTA DE LA DERECHA

Derecha antinacional y libertaria contra UNASUR

La seguidilla de incidentes diplomáticos con los gobiernos de Correa y Maduro que siguen a los entredichos por los resultados de las elecciones en Venezuela, nos hacen ver que hay una agenda oculta de la derecha peruana y continental. Esta agenda no es otra que la de tratar de revertir el giro progresista en curso en América Latina a partir de la elección de Hugo Chávez en 1998. Todo incidente o escándalo tiene un asidero en la realidad ¡qué duda cabe! El asunto está en cómo los medios de comunicación masiva, el oligopolio mediático que apoya el continuismo neoliberal, magnifican las noticias y establecen determinadas relaciones.
En los casos que comentamos se ha buscado convertir un incidente doméstico, el que implicó al embajador de Ecuador, en una crisis entre dos naciones amigas, y una reacción destemplada, las declaraciones de Maduro sobre Roncagliolo, en la antesala de una ruptura de relaciones. Todo esto luego de que se miente descaradamente sobre la secuencia de eventos posterior a la elección venezolana. Se dice que las autoridades electorales en Venezuela se niegan a hacer el recuento de los votos al que se habían comprometido, cuando nunca se comprometieron a un recuento sino a una auditoría que es lo que corresponde a un sistema electrónico.
Lo que pasa es que la oposición en Venezuela se ha dado cuenta que lo fundamental de la auditoría ya se produjo, sobre el 54% de los votos, inmediatamente después de la elección de acuerdo a la propia ley venezolana y que estadísticamente es imposible que una ampliación al 100% de la misma varíe los resultados. El objetivo de la oposición, entonces, dado el estrecho margen de su derrota -1,8%- es provocar una situación de violencia que pueda desembocar en un golpe de Estado. De hecho, la mayor parte de los, hasta ahora ocho muertos, son partidarios del gobierno, en incidentes causados por la oposición. El guión golpista no es nuevo, ya lo hemos visto en la propia Venezuela felizmente fracasado, aunque sí llevado adelante con éxito en Honduras y Paraguay.
Pero lo grave es que este maltrato de las relaciones con nuestros países hermanos de la región se extendera también a los esfuerzos de integración en los que el Perú participa, en particular a Unasur. Ya empezaron a surgir voces, como la de Juan Carlos Tafur, un aparente liberal, así como otros voceros del Congreso que señalan que debemos irnos de Unasur y fortalecer nuestra presencia en la Alianza del Pacífico. Justamente cuando se trata de desideologizar nuestras relaciones internacionales se nos quiere empujar a dejar un mecanismo plural como Unasur para integrarnos a otro regido por un pensamiento único.
Más grave aún, todo este maltrato a nuestras relaciones internacionales se produce a pocas semanas de la sentencia del Tribunal Internacional de la Haya sobre nuestro diferendo marítimo con Chile. En el momento en que deberíamos estar cultivando las relaciones con nuestros vecinos, porque casos como el de La Haya no se ganan solo con buenos argumentos jurídicos sino también con amigos, estamos tratando de pelearnos con ellos. Al distanciamiento con Brasil y Argentina, se juntan las peleas con Ecuador y Venezuela y el ninguneo permanente a Bolivia. Paradójicamente, las mejores relaciones parece que las tenemos con nuestro adversario histórico y hoy también en La Haya: Chile. Es decir, el mundo al revés.
Esto es posible debido al microclima derechista limeño, inexistente en el resto del país y también de América Latina. Un microclima que se nutre del lobby de la oposición venezolana asentado en nuestra capital y que pretende convertir a Lima en el centro de la reacción continental. Una vez más, los intereses de otros se confunden con los nuestros.
Sin embargo, nuestra derecha, la liberal y la achorada, que maneja a este gobierno de escándalo en escándalo, parece que tiene su propia agenda, qué importa si nuestros intereses nacionales se perjudican también.
Ojalá que el acuerdo de la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso de la República del jueves 9 por la noche ayude a calmar las aguas y atemperar anteriores declaraciones que no hacían sino debilitar nuestra presencia en la región.

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