martes, 9 de julio de 2013

ALAN GARCÍA SOBRE 5,500 INDULTOS: “CADA UNO FUE CON EL CONSEJO DE DIOS”

Pasado el Domingo de Resurrección, la resaca de Semana Santa parecía tener a más de un político alucinando que exhuma olor a santidad y a perdón divino. Esa, por lo menos, es la imagen que el expresidente Alan García exhibió, tras esos días de reflexión cristiana, para responder una grave denuncia por sus 5 mil 500 conmutaciones de penas e indultos, cientos de las cuales fueron otorgados a sentenciados por narcotráfico.
Apenas a un día de ser interrogado por la Megacomisión en referencia al tema de los indultos –entre otros–, citando a algunos medios a una conferencia de prensa, y por intermedio de un discurso de pomposa retórica y forzada mística, el expresidente Alan García intentó excusar, con “la conciencia tranquila”, los motivos “morales” y legales que lo llevaron durante su gestión a abrir las puertas de los penales para que cerca del 10% de los reclusos del país –de un total de 47 mil internos– salieran en libertad.
Con el fin de convencer a sus oyentes, García usó en 15 ocasiones la palabra “indulto”, seis veces la palabra “oportunidad”, cuatro veces “humilde” y ocho veces “hijo”. Las palabras “compasión” y “comprensión” las pronunció en tres oportunidades cada una, casi siempre juntas y para referirse a sí mismo, el mismo número de veces que usó los términos “hacinamiento”, “vida destruida”, “madre” y “Dios”, esta última en vano. Por algún tipo de autocensura, la palabra “conciencia” solo fue usada por él en dos oportunidades.
Llamó la atención que el expresidente aprista señalara que tenía cerca de 7 mil expedientes de solicitud de indultos, de los cuales aprobó más de 5 mil, justificando que responde a que “la sociedad habla a través del presidente”.
“NO VOTEN POR MÍ”
 En lo que refiere a la norma, y a su potestad como mandatario, afirma haber hecho todo “estrictamente dentro de la ley”. Y esgrime razones de hacinamiento en las prisiones, además de retar las decisiones que toma el Poder Judicial.
“Un año en una cárcel peruana equivale a cuatro años en una prisión de Norteamérica o Europa”, excusó.
“La política de reducción de penas que instrumentó mi gobierno está dentro de la política penitenciaria y de deshacinamiento de los penales, además del objetivo moral de la compasión por el que sufre o de dar una nueva oportunidad a jóvenes y madres”, fue otro de los puntos cumbres del afiebrado alegato de García, en el que también aseguró haber pasado “miles de horas durante cientos de noches” revisando “caso por caso”, incluso las sentencias, y que de darse la oportunidad lo volvería a hacer. “Si no les gusta mi política de indultos, no voten por mí”, pidió a quien le escuchara.
El expresidente también usó cifras de sobrepoblación penal para justificar sus miles de indultos y conmutaciones. Apeló también al drama y la emotividad recurrente, incluso llegó a decir que cada caso lo decidió con el consejo de Dios.
“Hay gobiernos que prefieren lavarse las manos ante los pedidos, otros que siguen el camino de la indiferencia o de la crueldad en algunos casos. Yo prefiero el camino de la compasión, de la comprensión, y de dar una oportunidad a muchos peruanos, esencialmente humildes que han cometido un delito o una falta, pero que creo necesitan la comprensión del gobernante (…) Ese es mi punto de vista cristiano y es mi convicción moral”, agregó.
Por último, el expresidente aseguró que a través de la Ley Nº 29604 su gobierno determinó que si una persona que ha merecido una gracia presidencial como reducción de pena o indulto vuelve a delinquir, “el juez aplicará automáticamente la mitad más de la pena como una sanción por haber traicionado la nueva oportunidad que la sociedad a través del presidente le da”.
“LIBEREN A BARRABÁS”
Por esos motivos, y porque “no está en su corazón”, el expresidente consideró muy noble de su parte perdonar a infortunados jóvenes que se dedican al tráfico de drogas; obviamente de los peces gordos y bandas criminales –referidos por la Megacomisión del Congreso– no habló. “Esos jóvenes, menores de 23 años, en enorme cantidad, de esos que están en una esquina, en un grupo, y cuando se acaba su cerveza, arrebatan un celular al que pasa y tienen la torpeza de ir a venderlo detrás”, detalló como los grandes elegidos por su corazón.
“¿Si tiene 19 años lo puedo dejar pudrirse en la cárcel diez años? Yo no puedo. Y si no les gusta, sencillamente no voten por mí, pero esa es mi conciencia ante Dios y como hijo de preso político”, afirmó golpeándose el pecho mediáticamente.
Allí no quedó el asunto, también metió en el bolo de sus indultos justificados a las mujeres.
“Y es también porque encontramos una inmensa cantidad de madres, muchísimas, iletradas, humildes y campesinas, de las fronteras del Perú con Bolivia y con Chile, que habían sido sentenciadas a penas que, a mi concepto, eran muy graves y yo diría a veces inhumanas, que considero injusto que por 200 gramos de cocaína se sentencie a una persona a diez años de prisión porque alguien le ha ofrecido 100 soles por pasar esto en la frontera a pie”, sostuvo García en lamentable discurso que tira por los suelos la dureza en las sanciones que tanto pide la ciudadanía a los jueces. Además de su poca colaboración en la lucha contra el narcotráfico.
En el caso de los burriers, su excusa no fue menos extravagante. Para él se trata de “turistas a quienes, carentes de formación moral ellos, les proponen pasar uno o dos kilos de droga en sus estómagos”.
“Nosotros creímos –agrega–, de acuerdo a su conducta y al informe psicológico, que una vez que superaran los tres años y cuatro meses debían ser sometidos a la expulsión del Perú, comprando ellos su propio pasaje, comunicando a sus embajadas y a sus gobiernos de esa expulsión y de la prohibición de volver al territorio nacional”, dijo García Pérez.
Finalmente, tras extenderse por cerca de diez minutos en la lectura de bien escogidos casos de conmutaciones de penas, y de reiterar lo draconiano que le parecía que condenen a diez o más años de cárcel a esos jóvenes menores, madres iletradas y humildes, y burriers carentes de formación moral, Alan García negó la posibilidad de haber otorgado indultos a narcotraficantes, “esos capos de cuello y corbata que deambulan por las calles y frente a los que nadie hace nada”.
La Megacomisión que ha citado para este miércoles 3 al expresidente formulará las preguntas referidas a este escandaloso caso.
El programa “Cuarto Poder” reveló que fue durante la gestión de la exministra de Justicia Rosario Fernández que se indultó a 3 259 reos, muchos de ellos condenados por tráfico de drogas. Le sigue en el ‘ranking’ el exministro Aurelio Pastor, con 1 692 indultados; el exviceministro Víctor García, con 447 indultados; y la exministra María Zavala, con 102.

 MARIANO VÁSQUEZ

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