jueves, 18 de julio de 2013

URVIOLA ENTRÓ EN LA HISTORIA DE LA CORRUPCIÓN



Tan mal debe estar la estructura de valores en el Perú, que el magistrado que por mínima decencia no debía votar en el asunto de los bonos agrarios por haber sido funcionario por muchos años de un banco tenedor de estos documentos y litigante con el Estado por el mismo tema, lo hizo dos veces, primero como parte de una opinión dividida tres a tres entre los miembros del Tribunal Constitucional y luego como dirimente.
Con eso, Oscar Urviola, mostró que estaba decidido a sacar un acuerdo que antes minimizaba como puramente “abstracto”, y que a la hora de la verdad ha mostrado que lo que pretende es separar la llamada deuda agraria (actualmente en manos mayoritarias de tenedores financieros que la adquirieron a precio de remate), de la deuda social interna y de las programaciones presupuestales donde existen muchas otras deudas del Estado con peruanos  (jubilaciones, indemnizaciones, pagos pendientes, etc.), y que no se cumplen, a pesar de tener sentencias nacionales e internacionales a favor de los demandantes.
El TC, fuera completamente de sus atribuciones, que ya se habían ejercido cuando se resolvió en el 2001 que los bonos debían honrarse, ha dispuesto en segundo fallo que estos se revaloricen en dólares, que el Ejecutivo firme una forma y plazos de pago en seis meses, y que se termine de cancelar lo adeudado en ocho años. Ni los tribunales comerciales de comercio resuelven con tanta falta de respeto a los otros poderes del Estado que tienen sus funciones claramente especificadas.
Hay una enorme sombra sobre la resolución aprobada por el TC. Aquí algunos puntos para dudar que se trata de una decisión honesta: (a) la demanda hecha en nombre del  Colegio de Ingenieros que no era parte del proceso ni especialidad en el tema, y cuya dirigencia durante el año pasado estaba cuestionada por haber sobrepasado los plazos estatutarios; (b) el caso se ha llevado con una celeridad que no se da en otros casos, por un Tribunal conformado por persona que desde hace tiempo estaban a punto de irse y que sin embargo se empeñaron en resolver un asunto de miles de millones de dólares, donde por lo menos se necesitaba mayor estudio y debate; (c) la decisión se toma 24 horas antes de que se vote en el Congreso una nueva composición del TC, lo que indica apuro para sacar el caso como si estuvieran amarrados los votos necesarios; (d) la cara dura con la que Urviola ha enfrentado las críticas por el conflicto de interés en el que estaba incurriendo; (e) la memoria de otros fallos del TC que también han dejado sospechas de corrupción, sólo que en este caso se trata de cifras mucho más grandes.
A Alfonso Quiroz no le alcanzó la vida, lamentablemente para incorporar este nuevo capítulo a su Historia de la Corrupción.
comentario:
Anónimo dijo...
Al día siguiente del pronunciamiento del TGC hubo una señora que intervino en radio local (95.5, donde decía que cuando murió su padre dejó una maleta llena de esos bonos y que por estar tan devaluados los quemó y denunciaba que Jorge del Castillo había estado comprando esos bonos. El problema no es la corrupción sino la impunidad.
 julio 18, 2013 5:20 p.m.

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