miércoles, 23 de octubre de 2013

CHINO, SIEMPRE FUISTE UN COBARDE.


“Por cobarde callaste cuando descuartizaron a Mariella Barreto, volviéndote cómplice de uno de los crímenes más horrendos que hayamos visto”.
POR MARIELLA PATRIAU
Por eso, el ver tu melodrama teatrero ante la corte, despeinado y casi en pijama para dar lástima y correrle a tu responsabilidad penal, no me sorprende. Lo esperaba. Es digno de ti.
Ahora que no muestras ni siquiera la ente­reza de defender tu mandato, ahora que bajas la cabeza, fingiendo soponcios y montando melodramas, ahora es que revelas tu verdadera cara.
Te disfrazabas de estadista, pero no eras más que un advene­dizo que llegó al poder mintiendo y que, canallada tras canallada, se convirtió cada vez más en ese tira­no inmoral que se sentía invenci­ble y poderoso ante las ‘portátiles’ o las ‘geishas’, pero que temblaba como una gallina asustada cuando se sentía acorralado.
¡Cómo se te quebraba la voz la noche del intento de golpe de Sa­linas Sedó! “¿Adónde me voy?”, le preguntabas tembleque y asusta­do a tu socio Montesinos. Y tu ADN te hizo pretender asilo en la única embajada en la que podrías sentir­te seguro: la de tu país, Japón.
Te hacías el valiente, mientras bajabas las escaleras sorteando los cuerpos de los emerretistas acribillados en esa imagen para la historia, pero no te atrevías a que un periodista de ver­dad te entrevistara sin antes pasar por el visto bueno de Vladimiro.
Fuiste muy enérgico cuando disolviste el Congreso. Pero le regalaste a Ecuador el kilómetro cuadrado de Ti­winza donde murieron nuestros soldados. Porque siem­pre fuiste y siempre serás un cobarde.
Encerraste a tu mujer tras una puerta soldada. A la misma mujer a la que años atrás, enviaste ante la prensa a decir que te habías intoxicado con bacalao para no presentar tu plan de gobierno después de la Semana Santa de 1990. Ese mismo año, le pediste a Alan García que fabricara un apagón antes del debate con Vargas Llosa, para no tener que enfrentarlo, utilizando al Gene­ral Edwin Díaz como intermediario.
Por cobarde callaste cuando descuartizaron a Mariella Barreto, volviéndote cómplice de uno de los crímenes más horrendos que hayamos visto. Porque Montesi­nos te dominaba, te chantajeaba y te manejaba como quería, ha­ciéndote creer en mil conspira­ciones para sembrarte más mie­do. Por eso viviste encerrado en los cuarteles y en los sótanos de Inteligencia durante años. Agaza­pado y medroso.
Solo una mente cobarde y abyecta sería capaz de conce­bir una maquinaria tan inmunda como la de los diarios ‘chicha’. Y diez de los condenados por este juicio del que hoy quieres esca­par, entre ellos Montesinos, han declarado monolíticamente que la idea fue tuya.
Solo un cobarde renuncia a la presidencia por fax. Solo un cobar­de se escuda en las faldas de su novia japonesa para evadir la justicia. Solo un cobarde se refugia en la casa de una familia chilena mientras sus abogados se oponen a su extradición. Solo un cobarde se hace el enfermo terminal para engañar al presidente y forzar un indulto. Solo un cobarde se disfraza de loco despeinado y mon­ta esta exhibición tragicómica. Ya no solo eres cobarde, Chino. Ahora tampoco le tienes miedo al ridículo.

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