miércoles, 25 de diciembre de 2013

PERÚ: CERO EN EDUCACIÓN

César Lévano
La Primera.  Columna del Director
El Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes ha confirmado que el Perú ocupa el último lugar en matemática, ciencias y comprensión lectora. Entre 65 países examinados, nadie nos gana. Tenemos el puesto 65.
No me sorprende. La nuestra es, desde hace años, una educación en quiebra. Finlandia, que suele ocupar en cada encuesta uno de los primeros lugares, invierte el 6.8 por ciento de su producto bruto interno en educación; el Perú, el tres por ciento.
La culpa es, pues, en primer lugar del Estado, de la política nacional. Se comprueba acá una constante de abandono. En el régimen de Fujimori se acentuó esta defección estatal, guiada por el neoliberalismo. Esto se cristalizó en un decreto que autorizó la creación de universidades con fines de lucro. Un cálculo de especialistas indica que el año 2021, celebraremos el segundo centenario de nuestra independencia con tres veces más escolares en colegios privados que en públicos.
En general, la ruina de la educación pública y la pobreza de la privada padecen vidas paralelas.
No se puede omitir que el Banco Mundial pactó con los gobiernos del Perú, bajo Fujimori y bajo Alan García, el descuido de la universidad pública y la preferencia por las universidades privadas. Cierto, hay unas pocas universidades públicas que gozan de bonanza económica gracias al canon minero; pero no siempre aciertan en su programa de inversiones.
Cuando gobernó el Apra multiplicó los institutos pedagógicos particulares donde algunos maestros “enseñaban” lo que no sabían. Con esa tabla ética, no debe asombrar que el rector aprista de una universidad privada se asigne dos millones de soles de sueldo mensual.
Conocemos la ruina de la enseñanza en Lima. Poco se sabe del abismo de miseria en que se hunden muchos colegios y escuelas de provincias.
Parte de la culpa colectiva corresponde a los maestros. Muchos de ellos saben reclamar derechos legítimos, no saben que estos tienen –deben tener– un contrapeso de deberes.
El presidente Ollanta Humala acaba de anunciar un futuro plan de industrialización. Con el nivel de educación actual no iremos lejos.
El Perú padece, más allá de las aulas, un virtual monopolio de la prensa y una variada difusión de la ignorancia. Los medios de comunicación sufren, en general, analfabetismo funcional. A muchos personajes públicos, legisladores o periodistas, les damos a leer un “Condorito”, y les provocamos un surmenage.
No todo es inversión privada y educación privada, señor gobierno.
José Rouillon Delgado
LA EVALUACIÓN PISA Y LA EDUCACIÓN PERUANA
Julio Mendoza García
¡PERÚ ÚLTIMO EN EL EXAMEN PISA!
El 1º de noviembre, las salas de redacción de los medios de información fueron remecidas por una noticia catastrófica: El Perú había quedado ¡último! en la tabla de los resultados del examen PISA 2012. En el puesto 65 de 65 países.
Nadie puede dudar que ese resultado sea un indicador (no el único) de la grave crisis de la educación peruana. Y esta crisis tiene un origen estructural en la sociedad peruana, agravada por ¡veinte años! de políticas educativas del modelo neoliberal que impera en nuestro país.
Por supuesto, ha causado honda preocupación en la población, los educadores profesionales, en los expertos y “opinólogos” en educación (no necesariamente educadores profesionales), en los políticos y autoridades educativas.
Las explicaciones, el señalamiento de responsables y las soluciones se han multiplicado. Bueno, después del  seísmo educacional, es necesario buscar las causas esenciales, los responsables mayores y proponer soluciones.
Naturaleza del examen PISA: El examen ad-hoc para la políticas educativas neoliberales
Quienes pontificaban sobre los estándares universales, la globalización de la educación y el carácter pragmático de las evaluaciones hoy, ante el desnudamiento (una vez más) de las políticas educativas neoliberales, salen con qué la evaluación PISA “no es la mejor para nuestra educación”. Inconsecuencia que le dicen.
La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) constituida por Estados Unidos y países europeos, en el contexto (suyo) de la globalización económica neoliberal, es la que dirige, organiza, aplica, publica la evaluación PISA (Program for International Student Assessment).
No es pues una evaluación integral de los procesos educativos en el mundo. Primero, porque no evalúa los sistemas educativos institucionalizados de los países y; segundo, porque evalúa las “competencias” de los adolescentes (de quinces años) sin considerar las variaciones de los componentes de esos sistemas educativos: Contexto socio cultural, políticas educativas, políticas de financiamiento, paradigmas pedagógicos, niveles y modalidades educativas (sistemas institucionalizados),  políticas magisteriales, diseños curriculares, contextos socioeconómicos y culturales, etc. Probablemente, los datos que obtienen, puedan servir para evaluar algunos de esos elementos, pues cuando aplican las pruebas a los estudiantes, les administran un cuestionario y a los directores.
Debemos agregar a esas omisiones, el que esa evaluación tiene un carácter globalizador: en función de los estándares universales internacionales criticados por pedagogos; y pragmático: competencias reducidas a las áreas de lectura (ni siquiera de comunicación integral), matemática (centrada en los aspectos operativos con claro desdén al razonamiento lógico) y ciencias (básicas). No les preocupa  la formación integral del educando, no tienen un enfoque holístico que comprenda todas las áreas de la personalidad de un ser humano.
Es distinto lo que ocurre con las evaluaciones ERCE (Estudio Regional Comparativo y Explicativo) que organiza el Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación (LLECE) de la Oficina Regional de Educación de la UNESCO para América Latina y el Caribe. Que hace una comparación de países homogéneos en sus necesidades sociales, desarrollos socioeconómicos, educativos y culturales y no hace un “ranking” de los países individuales sino que los agrupa en categorías de rangos de rendimiento respecto al promedio y la desviación estándar. Los gobiernos neoliberales en nuestro país, no le dan importancia porque, en esas evaluaciones ERCE, Cuba se ubica en la categoría superior con una distancia superior a la desviación estándar mientras el Perú aparece en la última categoría de “menor que el promedio”.
Por cierto, el pensamiento individualista neoliberal también se expresa, en el examen PISA, en la evaluación de “las competencias personales de los estudiantes para sus logros personales” y la publicación del “Ranking de los países” como si fuera un campeonato entre los países participantes.
Si comparamos las características de las evaluaciones de PISA con las que aplica el Ministerio de Educación del Perú, orientado por el continuismo neoliberal, las segundas son casi “una fotocopia” de las primeras: estándares universales, evaluaciones por resultados,  un  sentido pragmático de las evaluaciones, descontextualización socioeconómica  y cultural de los evaluados. Vemos que tienen la misma orientación globalizadora y pragmática.
Pese a las observaciones, no se puede negar que la evaluación PISA 2012, es un indicador de que la situación de la educación en nuestro país es grave, está en crisis.  Eso también lo indican las evaluaciones ERCE.
La causa fundamental de la crisis educativa peruana
Los medios informativos, los políticos y los “opinólogos” de la derecha; después de “haber descubierto” la profunda crisis de la educación, a partir de los graves resultados de la evaluación PISA, han vuelto grupas sobre sus primeras informaciones sensacionalistas. La razón, se ha puesto en evidencia el ¡FRACASO DE VEINTE AÑOS DE POLÍTICAS EDUCATIVAS NEOLIBERALES!
Y ahora salen con que “sí hemos avanzado bastante en educación”, pero estamos a la cola. Lo que sucede es que, en el ranking OCDE-PISA, incluso quienes han retrocedido están por encima de nosotros. “Debe haber otros países con menor rendimiento porque no todos los países están en la OCDE”, dicen.  “Los culpables son los maestros del SUTEP”, afirman encubriendo a los verdaderos responsables.
La causa fundamental de la actual crisis de la educación son los veinte años de continuismo neoliberal en políticas educativas. Es el modelo neoliberal de educación.
LOS RESPONSABLES
¿Pero quiénes son los responsables de este fracaso? De esta crisis de la educación.
Son los que imponen y usufructúan este modelo neoliberal: las fuerzas del imperio, las clases dominantes,  los que nos les interesa el desarrollo industrial del Perú, los que están orgullosos de ser un mero país minero primario extractivo, los que se enriquecen exponencialmente a costa del pueblo, de la depredación de nuestras riquezas naturales, de la destrucción del medio ambiente.
Son ellos y sus políticas educativas cuyos principales componentes son:
·        La concepción de la educación como servicio-mercancía con el lucro como fin fundamental.
·        La mercantilización de la educación.
·        El rol subsidiario del estado para la educación, “sólo para los más pobres”.
·        La desregulación comercial de la educación privada.
·        La desregulación laboral para los docentes de instituciones públicas y privadas.
·        El aplastamiento de la Carrera Pública Magisterial.
·        La “meritocracia” discriminadora  de las exiguas “vacantes” para concurso y la negativa a reconocer los méritos a todos los maestros que los tengan.
·        La aplicación de la austeridad fiscal para educación, asignándole magros recursos en el presupuesto nacional y la prohibición de aumentos justos para los maestros.
·        Negación sistemática a aplicar un proyecto educativo nacional.
·        Confrontación con los maestros,  su objetivo principal es “derrotar al SUTEP”.
·        Negación de derechos adquiridos por los maestros.
·        Negación frecuente al diálogo con los maestros organizados del Perú y a considerarlos interlocutores en políticas educativas.
Los gobiernos neoliberales, que implementan todas estas políticas educativas son también los principales responsables. No son los maestros como se dice. Los maestros no han impuesto la educación como negocio, no han aprobado un Ley de Reforma Magisterial hecha para desregular el trabajo docente, hacer austeridad fiscal y quitarles derechos adquiridos. No son los educadores profesionales quienes establecen los magros presupuestos para educación. No han sido los maestros de aula quienes han hecho el diseño curricular que también está en cuestionamiento.
LA ALTERNATIVA: CAMBIO EN LAS POLÍTICAS EDUCATIVAS
No es a partir de las evaluaciones que se cambiarán las políticas educativas. Cuánto se viene evaluando, no es el primer resultado adverso de PISA y no ha cambiado la educación. Es al revés, es empezando por los cambios en las políticas educativas que conseguiremos mejores resultados en las evaluaciones.
No se trata, por lo tanto, de reducir las soluciones a los cambios en las evaluaciones (que por supuesto se requieren). Se trata, dada esta clarinada, de cambiar las políticas neoliberales que tras veinte años de ejecución nos han llevado a esta postración educativa. Probablemente, los neoliberales, pretenda tapar este hecho echándole la culpa al SUTEP. Pero los únicos responsables son los que han diseñado políticas educativas antimagisteriales.
Se requiere seguir luchando contra el continuismo neoliberal en la educación, elaborar políticas educativas alternativas que se caractericen por:
·        La concepción de la educación como servicio social, derecho humano y bien público.
·        Garantizar la educación gratuita, universal y de calidad para todos.
·        El Estado tiene que asumir un rol protagónico en la gestión educativa, como vector central del desarrollo nacional.
·        La regulación de la educación privada, sin fines de lucro y como actividad complementaria a la del estado, sujeta al Proyecto Nacional de Desarrollo.
·        El respeto a los educadores profesionales en la educación pública y privada.
·        Una Carrera Pública Magisterial en función de sus derechos así como expresión de la valoración del educador profesional. Como núcleo de las políticas educativas.
·        El establecimiento de la meritocracia entre los educadores profesionales, como mecanismo de reconocimiento a los méritos de todos los maestros que los posean y no como un mecanismo de elitización y discriminación pro austeridad fiscal.
·        Aprobación del Proyecto de Nueva Ley del Profesorado elaborado por el SUTEP y el Colegio de Profesores, derogatoria de la  Ley de Reforma Magisterial 29944.
·        Prioridad de la educación en el Presupuesto de la República, como vector principal del desarrollo, avanzando hacia el 6% del PBI como mínimo.
·        Política de buenas remuneraciones a los profesores como garantía de una educación de calidad.
·        Revaloración social del educador profesional como la carrera más importante en el desarrollo social, humano, de nuestro país.
·        Elaboración y aplicación de un Proyecto Educativo Nacional enmarcado en un Proyecto Nacional de Desarrollo.
·        Diálogo abierto con el SUTEP y el Colegio de Profesores, como los interlocutores válidos en calidad de educadores profesionales y, por lo tanto, idóneos para opinar sobre la elaboración de políticas educativas así como para el desarrollo de una gestión educativa democrática, eficiente y honesta.
Sobre la base de esas políticas educativas, que signifiquen un real cambio en la educación, contra el continuismo educativo neoliberal, se debe establecer políticas, de evaluación de la calidad educativa que se caractericen por ser:
·        Integral y por procesos, empezando por el sistema educativo.
·        Evaluación del contexto socio cultural del proceso educativo.
·        Evaluación de la inversión en educación, en infraestructura y recursos didácticos.
·        Validación integral de los diseños curriculares.
·        Evaluación democrática y pedagógica de la gestión educativa en los diferentes niveles de responsabilidad.
·        Certificación profesional de los docentes con criterios pedagógicos, profesionales, democráticos y sustentados en la autoevaluación.
·        Evaluación docente con criterio pedagógico, que se sustente en la autoevaluación y se centre en el desempeño en el aula.
·        Evaluación del rendimiento escolar en las áreas curriculares básicas que correspondan a comunicación, pensamiento lógico matemático, ciencias naturales y medio ambiente, ciencias sociales, educación ciudadana y patriótica.
·        Fortalecer los organismos y programas internacionales de evaluación de la calidad educativa que consideren la particularidad nacional y la homogeneidad económica, social y cultural, de los países de América Latina y el Caribe.
La educación de calidad es emancipadora y transformadora, contribuye a superar las políticas educativas neoliberales causantes del fracaso y la crisis.

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