jueves, 13 de febrero de 2014

¿ACTUALES MINISTROS MERECEN DOBLE SUELDO?

AHORA COBRARA EL DOBLE
La súbita y escandalosa medida de doblar el sueldo a los ministros no responde a los criterios con que Castilla ha justificado dicho aumento. ¿Y para las demás categorías profesionales, nada?
(Castilla, de otro lado, ¿hace declaraciones hipócritas, contradictorias y engañosas cuando dice que el Presidente Humala no aumentara su sueldo: Le creen? ¿Quiere decir que Humala no merece aumento porque NO tiene talento?
Eso es verdad, Humala no tiene ni un mínimo de talento! pero lo que es una gran mentira es que Castilla oculta la manera como Humala no solo se doblara el sueldo sino que lo multiplicara con las obras por construir (ya programadas con secreto) que le otorgaran ingentes beneficios de las grandes empresas constructoras ya designadas. ¿O es que creen que Humala y sobre todo Heredia iban a ser inocentes corderitos para aceptar ser excluidos del aumento? ¿Es que Castilla y Humala nos creen ingenuos o tontos? García, al lado de los Humala, será apenas un "pájaro frutero")
Con ese criterio el elevado sueldo que se plantea debe ser para "atraer y retener" a futuros funcionarios de alto nivel profesional, verdaderos talentos políticos y técnicos conocedores de los sectores en que aplicaran sus políticas de acción. Esto implica que el actual gabinete ministerial debe ser totalmente renovado, "que se vayan todos", porque los actuales ministros carecen cruelmente de talento, son improvisados, no tienen las capacidades técnicas, ni la visión política de los sectores que administran, solo obedecen al nombramiento caprichoso del gobierno detrás del cual esta Castilla y la consorte del mandatario, hecho de todos conocido.
El criterio según el cual "los gerentes del sector privado ganan mucho más",  falacia gigante! Eso demuestra que Castilla y sus defensores, no saben distinguir entre lo que es administración política del Estado y los intereses individuales que guían las empresas del sector privado, que son opuestos al interés superior del bien común dentro de un Estado.
En la Función Publica, los Ministros deben estar animados de una misión política que consiste en servir a la nación, a los ciudadanos de un país, no a sí mismos, a cumplir con las finalidades de la Constitución política que manda ofrecer altos servicios como son la seguridad ciudadana, la preservación de la salud, la administración de Justicia, la organización de un sistema eficaz de educación para todos, entre otros. Estas finalidades se pueden cumplir solamente a través de un Estado que tiene como fin supremo el bienestar de su población, su desarrollo equilibrado y el progreso de su civilización.
El argumento respecto a que los ministros de otros países ganan mucho más, tampoco es un argumento serio porque no se puede comparar lo que no es comparable: los otros países tienen otras realidades, sus nominaciones son más institucionalizadas que en el Perú donde en la actualidad el gobierno no tiene la capacidad de una selección en función de las condiciones de preparación profesional, de la vocación de los ministros, ni de los objetivos a cumplir, sino como todos los sabemos, los nombramientos ministeriales se hacen en razón de "amiguismos" o simpatías del confesado y proclamado "gobierno en familia" humalista, lo que significa que la mayoría de ministros no hacen sino aferrarse a sus puestos obedeciendo consignas de quien los nombro. Donde está la eficacidad del ministro del Interior si la inseguridad crece cada día? Donde la del Transporte cuando se producen hecatombes en las rutas sin que el Ministro respectivo dicte medidas para evitar tantos accidentes mortales? Donde la de Educación que no hace nada por mejorar la actividad educativa y su infraestructura? Donde la Ministra de salud cuyo sector se ha degrado al punto que gente con pocos recursos renuncia a atender su salud? La política del Ministerio de la Inclusión de que se enorgullece Humala no hace sino "poner parches" a la pobreza, paliativos que nunca constituyen una verdadera política de inserción de los jóvenes, por ejemplo, para evitar caídas en la delincuencia. Estos son solo algunos ejemplos de desgobierno, pero los demás ministerios tampoco nos dan signos de eficiencia en sus sectores respectivos.
Si consideramos objetivamente el trabajo efectuado por los actuales Ministros y su calidad profesional y personal, llegamos a la conclusión de que si aumento de sueldo puede darse, este debe ser en el marco de un cambio total del equipo actual. Que los futuros Ministros llenen las condiciones de funcionarios de verdadero talento profesional, de convencimiento para efectuar una labor de alta política en bien del país y de sus ciudadanos, en favor de un desarrollo durable y equilibrado económico y sobre todo humano.
Aumentar el sueldo de los Ministros, SI, pero no para los actuales, sino para reales talentos, competentes, honestos y con voluntad de servir al país.
Teresa Olekhnovitch

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