viernes, 28 de febrero de 2014

EL NUEVO GABINETE

 Gustavo Gorriti, director de IDL-Reporteros
Hay muchos aspectos de la vida en los que el fondo son las formas. Me ha dado vueltas el pensamiento al ver la manera torpe y descortés con que se ha manejado la salida del premier César Villanueva y el cambio parcial de gabinete.
La descalificación del premier hecha por el ministro Luis Miguel Castilla el domingo pasado en Cuarto Poder, puede parecer a primera vista el exceso de un tecnócrata petulante, pero es evidente que –por más erosionado que estuviera su criterio por el jet lag– Castilla no se hubiera lanzado a desmentir a quien hasta ese momento era su jefe de gabinete ministerial sin la aprobación del despacho presidencial.
Si un ministro desmiente a su premier e indica que lo que este afirma “no está en agenda […] no está dentro del gobierno” –cuando el solo hecho de que un primer ministro lo anuncie significa que sí lo está–, equivale en los hechos a que el ministro anuncia el despido del premier. Una  falta de respeto a Villanueva, que además de totalmente inmerecida es torpe e inmadura.
El nuevo primer ministro, René Cornejo, no es un desconocido. El 2011 y 2012 apareció en un par de investigaciones de IDL-Reporteros (reporteros.pe) la publicación digital de periodismo de investigación que dirijo.
Una, escrita por Emilio Camacho, examinó la forma en la que el consorcio Eje Vial Norte(Odebrecht, Graña y Montero y, entonces, Andrade Gutierrez) ganó la buena pro de la carretera Interoceánica Norte en mayo de 2005. La Contraloría investigó el caso y encontró que el proceso de adjudicación le otorgó ventajas indebidas al consorcio capitaneado por Odebrecht.
Según la Contraloría, el cambio en las reglas de juego que hizo Proinversión “le restó transparencia al proceso”, y pasó por alto “el principio de debido procedimiento”.
El entonces director ejecutivo de Proinversión era René Cornejo, hoy nuevo premier.
Años después, en la campaña para las elecciones de 2011, Cornejo trabajó en el equipo de Plan de Gobierno de PPK. Como sucedió con algunos otros tecnócratas, ganó perdiendo y terminó en el gabinete ministerial de Ollanta Humala.
De acuerdo con la nota “el chuponeo y la purga” escrita por Romina Mella y publicada en IDL-R en mayo de 2012, la llegada de Cornejo al gabinete obedeció “a la enfática recomendación del ministro de Economía, Luis Miguel Castilla”.
Cornejo tuvo inicialmente como viceministro a Enrique Juscamaita, quien había sido jefe de campaña de Ollanta Humala y Gana Perú en Lima y Callao, en las elecciones de 2011. Antes de eso fue, desde 2006, coordinador general de Prodin, la ONG que creó Nadine Heredia.
Juscamaita parecía tener poder y llegada a la familia Humala-Heredia. Pero el 18 de abril de 2012, Cornejo le pidió la renuncia.
El viceministro quiso hablar con el Presidente, sin conseguirlo. El 20 de abril leyó en El Peruano la resolución que lo despedía, firmada por Humala y por Cornejo.
Viendo la evolución de las cosas en los últimos días, uno pensaría que Castilla hizo una segunda “enfática recomendación”.
Los que se quedan, las que se van
Entre los que se quedan y los que se van, hay por lo menos dos casos destacables.
Se queda el ministro del Interior, Wálter Albán. Pensé que iba a aprovechar el “refresco del gabinete”  para esfumarse del ministerio, pero no fue así. Y esa es una mala noticia.
Albán es una persona cordial, afable, que no sirve como ministro del Interior. Ese es un ministerio que requiere conocimiento, planes claros y bien pensados, acción.
En cambio, se pude hacer mucho daño por pasividad, ignorancia, falta de resolución. A comienzos de año, Albán mandó al retiro a varios de los mejores policías del país.
El visible y rápido deterioro de la seguridad pública saltó pronto a la vista.
Si el ministro no sabe y tampoco manda, si apenas flota mientras hay corrupción en todos los niveles, no se necesita ser directivo del club Mensa para saber que, salvo las islas de integridad que quedan en la Policía, la situación de seguridad no mejorará en el futuro inmediato.
Una que se fue, en cambio, es Gladys Triveño, la ex ministra de Producción.
¿Por qué razón salió? Creo que por haber sido una buena ministra. En un sector tradicionalmente controlado y dominado por los grandes grupos pesqueros,  la independencia, competencia e impermeabilidad a las presiones de Gladys Triveño ha tenido muy poco precedente.
Triveño demostró ser capaz de toda la energía necesaria para regular un sector enormemente lucrativo, controlado por un cartel de pocas compañías.
La decisión de Triveño de no dejarse presionar provocó una campaña incesante de la SNP, de la Confiep luego y del Grupo El Comercio para sacarla del cargo. Hay que decir que por varios meses el presidente Humala apoyó su gestión… hasta que se le acabó el apoyo esta semana.
Conversé con Triveño este martes 25. Me dijo que tuvo claro desde enero que la presión en contra suya iba a arreciar. Habló entonces con  Humala: “…le dije que iba a haber mucha más presión… quise decirle que estaba preparada”.
Volvieron a conversar el lunes 24. “Me dijo que iba a refrescar el gabinete… que no es un tema de marcha atrás sino de refresco”.
Le pregunté qué creía que iba a pasar ahora: “La SNP va a buscar, sin duda, la derogatoria del 005. Si eso pasa, va a significar que ganó la Confiep… [Pero] el mar es de todos los peruanos y no de unos poquitos”.
Aunque Triveño me dijo que se iba “contenta, satisfecha, orgullosa de haber podido servir al país”, me parece que la única satisfacción duradera será ver que su esfuerzo por lograr un ministerio independiente, descolonizado, competente y eficaz en la regulación, no resulte saboteado por el nuevo ministro y el presidente que lo nombró.

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