domingo, 20 de abril de 2014

CUANDO NO IMPORTAN LAS PRUEBAS

En la época de Fujimori, se empezó a usar procedimientos como el de los arrepentidos, los testigos encubiertos y los jueces sin rostro que se decían que eran los más eficaces para procesar a la cúpula de Sendero y el MRTA, y evitar que fuesen amedrentados con amenazas sobre sus vidas. Pero el problema era que una justicia con testigos invisibles y magistrados enmascarados, se prestaba para que cualquiera fuera acusado, para inventar testigos y para que en vez de jueces verdaderos pudiese haber cualquier persona detrás de un vidrio opaco y de una voz distorsionada.
Son cientos si no miles los que sufrieron procesos injustos que luego obligaron a que se creara la Comisión Lanssiers, para estudiar los casos y recomendar indultos cuando se comprobara que se había condenado a inocentes o personas que no habían participado de actos de violencia. Uno podía creer que las metodologías dictatoriales, ya habían cesado con la democracia que empezó en noviembre del 2000, democracia mediocre y aterrorizada, pero sujeta a ciertas garantías que todos deben respetar.
Pero cuando se conoció el caso Obregón, la excongresista nacionalista detenida  con otros dirigentes de las zonas cocaleras del Huallaga, por supuestamente tener vínculos con el narcotráfico y Sendero, en sus dos fracciones, y las pruebas que se presentaban eran testimonios de anónimos declarantes que indicaban fechas y lugares en los que se habrían producido los encuentros clandestinos, era como para sospechar que nuevamente estábamos entrando en uno de los círculos del infierno donde cualquiera puede terminar incinerado.
Tengo en mis manos algunas evidencias que irán saliendo cuando complete la información que necesito, para probar de qué manera se fraguó el caso contra Nancy Obregón; pero ahora lo que está saliendo a luz es la investigación hecha para la detención del Movadef y lo que se encuentra es otra vez una falsificación grosera, que las están poniendo en evidencia periodistas que no tienen la mínima gana de hacerle de caja de resonancia a los seguidores de Guzmán, pero que están seguros que mucho peor es sustentar la defensa del Estado en una redonda mentira.
En este momento, está totalmente demostrado que el denunciado encuentro de Crespo con Artemio el año 2008, en algún lugar del Huallaga para pactar una entrega de dinero procedente del narcotráfico, que mereció un despliegue espectacular de El Comercio que quería dar la impresión que había acabado con todas las dudas sobre la operación Perseo, nunca existió, porque el mismo día que se dice que el abogado andaba por la selva, estaba en realidad en la Base naval con Guzmán. ¿Por qué se mintió, si se sabía de acuerdo a los informes internos que el “testimonio” era antojadizo? La razón es sencillísima. Calcularon que nadie iba a decir nada. Con esos, mejor presos que libres. Pero ahora están armándole una acusación semejante a los dirigentes de Cajamarca. ¿Hasta dónde se puede llegar?
www.rwiener.blogspot.com  

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