miércoles, 16 de abril de 2014

LA IMPUNIDAD DEL FASCISMO APRISTA


Por enésima vez, el Poder Judicial Peruano, al igual que el Ministerio Público, muestran que están capturados por la mafia fascista de la APRA. Cuántas denuncias contra Alan García y sus compinches han sido archivadas o han prescrito por el sistema judicial corrupto, creado ad hoc por los mismos gobernantes que, luego de finalizado su mandato, tienen que enfrentar denuncias de corrupción y de crímenes.
Al igual que en su primer gobierno, durante su segundo gobierno Alan García, sus ministros y otros colaboradores apristas, evidentemente han cometido una abrumadora cantidad de delitos, por lo que el Congreso peruano conformó una Comisión Investigadora para recoger las pruebas necesarias. Una vez hechas sus declaraciones ante esta comisión, Alan García ha logrado que en dos oportunidades los jueces anulen lo investigado sobre él.
Los actos del segundo gobierno aprista que han sido objeto de investigación por la llamada “megacomisión” del Congreso, son los siguientes:
1.       Interferencia Política en el Caso BTR-“petroaudios”: espionaje telefónico, “faenón” en concesiones petroleras, ministros “lobystas”, etc.
2.       Colegios emblemáticos: obras inconclusas y sobrevaloración
3.       Programa “Agua para todos”: Asociación Ilícita para Delinquir, peculado, colusión y Omisión de Actos Funcionales
4.       Venta del terreno e instalaciones de la base aérea de la FAP Collique, el aeródromo Collique, la escuela civil de aviación, y del terreno e instalaciones de la empresa INDAER PERU S.A.: infracción constitucional y otros,
5.       SEDAPAL – SIAC: sobrevaloración y enriquecimiento ilícito
6.       Sobrevaloración en compras de laptops; irregularidades en la modernización de la Refinería de Talara; Ley de cuotas de pesca, “cristo redentor”-Odebrecht y otros
7.       Decretos de “urgencia”: utilización indiscriminada e ilegal
8.       Indultos y conmutación de penas a 5.260 narcotraficantes: festinación de trámites y cobranza de coimas.
La “megacomisión” del Congreso peruano no consideró incluir en sus investigaciones otros casos no menos importantes de corrupción del gobierno aprista: el caso del Banco de Materiales (BANMAT); la reconstrucción del Sur: FORSUR, Bono 6000; irregularidades en el contrato entre ministros del gobierno aprista, altos mandos militares y la empresa israelí Global CST (por 40 millones de soles); la Masacre de comuneros originarios en Bagua, a cargo de la entonces ministra del interior, la aprista Mercedes Cabanillas, el 05 de junio de 2009 y otros.
Asimismo, el mes de febrero de este año, La Sala Penal Especial de la Corte Suprema absolvió a la excongresista aprista Tula Benites Vásquez del presunto delito de falsedad genérica, por haber cobrado ilícitamente el salario de un asesor “fantasma”.
Pero, no son los únicos casos en que Alan García Pérez y los apristas están involucrados en delitos y actos de corrupción. En el primer gobierno, han estado involucrados en actos de corrupción y de crímenes de lesa humanidad:
1.       El caso de la reventa de los aviones de combate Mirage: Alan García decidió “devolver” 14 de los 26 aviones Mirage 2000, que Belaunde había adquirido durante su segundo gobierno. Los 14 aviones “devueltos”, mejor dicho revendidos dieron una utilidad de 200.000.000 de dólares que se repartieron Alan García, el traficante de armas Abdul Rahman El Assir y funcionarios de la empresa y del gobierno de Francia (ver Carlos Malpica: Pájaros de alto vuelo). http://www.voltairenet.org/article153080.html
2.       El caso del Banco BCCI: este banco pakistaní pagó una coima de 3.500.000 dólares al aprista Leonel Figueroa Ramírez (Presidente del Banco Central de Reserva) y a Hugo Neyra Chávarry (Gerente General del BCRP), por hacer depósitos ilegales del Estado peruano. Sólo ambos funcionarios resultaron encarcelados, a pesar de que el fiscal de Mahattan, Robert Morgenthau, probó que en ese ilícito participó directamente también el entonces presidente de la república Alan García Pérez.
3.       Quedó archivada la denuncia contra el primer gobierno aprista por la matanza en 1986 de casi 300 presos de los penales El Frontón, Lurigancho y Santa Bárbara, por órdenes de Alan García Pérez. Ni él ni Agustín Mantilla ni el marino Luis Giampietri Rojas han sido responsabilizados de esos crímenes por los jueces.
4.       Impunidad para el grupo paramilitar aprista “Comando Rodrigo Franco” que asesinó a varios líderes sindicales, abogados y realizó atentados terroristas contra Javier Diez Canseco.
5.       Impunidad por la masacre de Accomarca: el 14 de agosto de 1985 el pueblo entero fue borrado del mapa luego de la sistemática tortura y violación de su población. El número de hombres y mujeres desarmados, personas ancianas, niñas y niños que fueron asesinados por militares asciende a 70 (primer gobierno aprista)
6.       Impunidad por la masacre de Cayara, el asesinato de 30 campesinos los días 14 y 20 de mayo de 1988 (primer gobierno aprista)
7.       Impunidad del secuestro, tortura y ejecución extrajudicial del líder sindical minero Saúl Isaac Cantoral Huamaní y de la profesora trujillana Consuelo Trinidad García Santa Cruz por el grupo paramilitar aprista “Comando Rodrigo Franco”, el día 13 de febrero de 1989, en Lima (primer gobierno aprista)
8.       Prescribieron los delitos imputados a Alan García en su primer gobierno: devolución de aviones Mirage; dólar MUC; matanza de penales; etc.
Para evitar ser procesado judicialmente por sus delitos de su primer gobierno, Alan García huyó del país y se asiló en Colombia y, luego, compró un departamento de más de un millón de dólares en el centro de París y se fue a vivir con su familia a Francia. Esperó que prescriban sus delitos y regresó como si nada hubiera hecho.
Ahora, luego de su segundo gobierno, para impedir que sea investigado y, posteriormente, procesado judicialmente, Alan García recurre al bastión aprista del poder judicial y consigue una sentencia que anula todo lo investigado por la “megacomisión”, presidida por el congresista nacionalista Sergio Tejada.
Independientemente de que el juez ha cometido prevaricato, puesto que la comisión del Congreso no es una instancia judicial, y el hecho de que este juez ha sentenciado sobre la forma y no sobre el fondo de lo investigado, independientemente de todo ello, lo fundamental de esta anulación judicial es la cuestión de ¿cómo es que este juez dictamina en favor de Alan García y no tiene en cuenta para nada el derecho de 25 millones de peruanos, que necesitan ser resguardados por presuntos crímenes cometidos por el ex gobernante aprista? ¿Por qué el juez impide que se investigue a Alan García y con ello evita que se descubra si hubo o no delitos? ¿Por qué ha predominado en el juez el criterio de forma sobre el de fondo, que es más importante y, con ello, les otorga impunidad a Alan García y a sus cómplices?
Estas interrogantes, que pueden estar haciéndose millones de peruanos, sólo tienen una respuesta: la impunidad de los crímenes políticos cometidos por los apristas desde el gobierno, se debe nada menos que al fascismo aprista. Veamos, por qué.
El fascismo fue el partido político del imperialismo europeo, del capitalismo monopolista financiero. La oligarquía financiera de Alemania y de Italia de esa época debía eliminar toda oposición y resistencia del movimiento comunista y del movimiento sindical, dentro y fuera de sus países, porque éstos constituían el mayor obstáculo para sus planes de conquista expansionista. A este frente reaccionario, se plegó también la oligarquía española y el gobierno fascista de Francisco Franco.
El rasgo político más importante del fascismo fue la captura el Estado, el aparato de dominación de clase que, en Alemania, Italia y España, debía brindarle impunidad a los crímenes políticos de Hitler, de Mussolini y de Franco, respectivamente y que, constituyó, además, una dictadura bajo formas republicana y democrática (excepto la dictadura franquista en España), el Estado más funcional a la política imperialista del capitalismo; es decir, el aparato más brutal de la dominación y la opresión del capital sobre las masas trabajadoras de Europa –curiosamente, ni la Unión Soviética ni los aliados imperialistas, al final de la segunda gran guerra imperialista, llevaron a juicio a Francisco Franco por sus crímenes en España, como lo hicieron con los criminales de guerra nazis e italianos–.
Por supuesto, el carácter fascista del partido aprista, si bien posee en lo esencial el carácter del fascismo europeo, dista mucho de ser el fascismo alemán e italiano de la primera mitad del siglo XX, que llevó a las potencias imperialistas a despedazarse en la segunda gran guerra imperialista por el reparto del mundo, entre 1939 y 1945.
Víctor Raúl Haya de la Torre, fue quien, encandilado por la eficiente maquinaria del partido nazi –Haya fue admirador de Hitler–, copió su organización y, empleando también un falso ideario socialista, creó en el Perú el PAP, con dos propósitos: primero, combatir, no la explotación capitalista sobre la clase obrera y demás masas trabajadoras, sino, combatir al movimiento comunista y al proletariado revolucionario peruanos; y, segundo, capturar el Estado para preservar la dominación burguesa e imperialista en el Perú.
Para tales propósitos, Haya de la Torre y el partido aprista se aliaron con la clase dominante más reaccionaria del país, la oligarquía terrateniente primario exportadora, alianza iniciada con Manuel Prado en 1956 y la alianza con Manuel A. Odría en 1963 (Coalición APRA-UNO). La APRA participó abiertamente en el sistema político e inclusive ejerció el poder entre 1945 y 1948, 1956 y 1962, 1963 y 1968, con dos gobiernos apristas y con Alan García de presidente de la república: 1985-1990 y 2006-2011.
Aprovechando su cogobierno con la oligarquía y, sobre todo, sus dos gobiernos, el partido aprista, fiel a su origen fascista, se dedicó a capturar la burocracia estatal, de tal modo que ya, entre 1945 y 1948, sus partidarios controlaban la mayoría de municipios del Perú. Luego, han sido las distintas reparticiones ministeriales y, de ellas, las que más control burocrático ha conseguido es en el Poder judicial, el Ministerio público y la Policía nacional. Quien reside en las regiones La Libertad, Cajamarca, Lambayeque y Piura, conoce perfectamente que jueces, fiscales y policías son “apristas”, aunque no posean carnet de militantes.
La “captura” del Estado o de parte de él por el partido aprista es coherente con su esencia fascista y, lo que es más importante de este hecho, es que esta “captura” les ha permitido a Alan García y a sus compinches apristas gozar de impunidad, a pesar de haber cometido, tanto en su primer como en su segundo gobiernos, como se menciona arriba, enorme cantidad de evidentes delitos. Los que han evitado que sean investigados y juzgados, son la gran cantidad de fiscales y jueces apristas, quienes tienen “capturadas” estas reparticiones estatales. La prescripción de los delitos es otra institución jurídica que favorece a los corruptos y criminales.
Por último, para quienes piensan que exageramos al afirmar que la APRA es fascista, tienen la oportunidad de descubrir sus rasgos a continuación. Los rasgos fundamentales del fascismo, que lo convertían en el partido ideal para implementar la política imperialista en Europa, y que fueron imitados por Haya de la Torre para organizar la APRA, son los siguientes:
1.       El fascismo utilizó inicialmente una falsa postura socialista y un nacionalismo chovinista para engañar a las masas desinformadas y atraerlas en favor de su política; pero, pronto manifestó su verdadero rostro ultraderechista y racista. En Italia, el partido fascista adoptó el nombre de Partido Nacional Fascista y, en Alemania, originalmente fue el Partido Obrero Alemán, para luego adoptar el nombre de Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes, más conocido como Partido Nazi.
En el Perú, la APRA nació con un ideario socialista y antimperialista, pero, muy pronto, Haya de la Torre rompió vínculos con el socialismo y el antimperialismo y se alió con los partidos más reaccionarios de la oligarquía terrateniente primario-exportadora para cogobernar. Continuando con el legado de Haya y, con el objeto de favorecer los intereses imperiales en el Perú, Alan García y el partido aprista se han aliado con la oligarquía financiera-primario-exportadora actual y con lo más corrupto y criminal de la política peruana: el fujimontesionismo.
2.       El fascismo empleó sin escrúpulos la mentira y la propaganda plagada de mentiras como estrategia de convencimiento de las masas y para desprestigiar a sus oponentes: “mentir, mentir, que algo queda”.
Los líderes apristas no hacen otra cosa que mentir y mentir: Alan García mintió descaradamente para ser elegido presidente en el 2006. Los apristas mienten cuando se trata de justificar sus torpes decisiones políticas (masacre de los penales, “baguazo” y otros) y cuando son descubiertas sus corruptelas de gobierno (narcoindultos, “petroaudios”, etc.).
3.       Los partidos fascistas de Italia y Alemania extendieron su organización hasta la familia: todos los miembros de la familia debían ser fascistas y, además, organizaron, ideologizaron y politizaron también a niños y adolescentes.
Víctor Raúl Haya de la Torre organizó la APRA copiándose del modelo nazi: no sólo integró la familia de los militantes al partido, sino que creó la CHAP (Chicos apristas peruanos) y la JAP (jóvenes apristas peruanos), a quienes, inescrupulosamente y sin ningún respeto a los derechos humanos y a los valores éticos, aleccionó ideológica y políticamente a menores de edad, a niños y adolescentes, en complicidad de sus padres apristas.
4.       La violencia vandálica fue el método fascista para eliminar a sus oponentes y a sus competidores políticos; para ello, utilizaron a espías y soplones y crearon las hordas paramilitares fascistas: en Italia, las denominadas camisas negras y, en Alemania, los “Grupos de Asalto” o camisas pardas, remplazadas luego por las Compañías de Defensa, más conocidas como las SS.
En el Perú, Víctor Raúl Haya de la Torre, también en clara copia del fascismo, organizó en la APRA grupos de asalto de la manopla y la cachiporra denominados “búfalos”.
5.       Las principales víctimas de la violencia fascista, de los camisas negras, de los camisas pardas y de la SS, fueron los obreros bolcheviques y los socialistas, por ello Hitler, Mussolini y Franco lograron el apoyo económico de grandes banqueros e industriales; también fueron sus víctimas los judíos, gitanos y homosexuales, propinándoles brutales golpizas o cometiendo homicidios que quedaban casi siempre impunes o enviándolos a los trabajos forzados y a los campos de exterminio; cometían asesinatos selectivos de líderes obreros y políticos, hicieron de rompehuelgas, protagonizaron saqueos, vandalismo y destrucción mutua de propiedades; prohibieron y quemaron libros comunistas. En Alemania, los parlamentarios comunistas fueron arrestados o asesinados en su totalidad por los nazis.
En el Perú, las hordas fascistas de la APRA, los “búfalos” nunca arremetieron contra los enemigos del pueblo, los representantes de la burguesía y el imperialismo, sino que siempre masacraron a líderes sindicalistas radicales, a socialistas, especialmente a estudiantes universitarios, y siempre actuaron de rompehuelgas para favorecer a los patronos capitalistas.
6.       Los fascistas organizaron grandes actos públicos, manifestaciones y desfiles al puro estilo del imperio romano, con banderas, estandartes, símbolos, gorras, brazaletes, himnos, etc. En la España de Franco, tanto él como los manifestantes se saludaban con pañuelo blanco.
La APRA también organizó todos sus actos públicos con desfiles al puro estilo fascista y Haya de la Torre y sus partidarios se saludaban con pañuelo blanco.
7.       El fascismo concibió que para poder cumplir sus objetivos políticos (que no eran más que los objetivos económicos de la oligarquía financiera y para aniquilar a los comunistas) era indispensable la captura del Estado: los partidarios fascistas ocuparon los principales puestos de la burocracia en todas las reparticiones del Estado, especialmente en las fundamentales (fuerzas armadas y policiales, ejecutivo y ministerios, legislativo, judicial, ministerio público, gobiernos regionales y locales, etc.).
En el Perú, los apristas por más de ochenta años se han dedicado a capturar el Estado, especialmente la burocracia y los gobiernos locales y regionales del norte (La Libertad, Lambayeque, Piura y Cajamarca). En el ámbito estatal el partido aprista controla el poder judicial, el ministerio público y la policía nacional.
Como se puede apreciar, la buena “suerte” de los delincuentes políticos apristas no es producto del azar. Se debe a la “captura” del Estado peruano por el fascismo aprista para otorgarle impunidad a sus crímenes y para servir a los intereses de la oligarquía financiera-primario-exportadora y al imperialismo.
Trujillo, abril de 2014
Movimiento Al Socialismo Andino – MASA

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