domingo, 11 de mayo de 2014

LA DEFENSA CÍNICO-POLÍTICA DE FUJIMORI

WILLIAM CASTILLO ABOGADO DE FUJIMORI
El exjuez de la época en que el Poder Judicial se manejaba de acuerdo a las orientaciones de Montesinos, desde su despacho del SIN en Las Palmas, y actual abogado de Fujimori, desarrolla una estrategia de defensa que no es más que un ejercicio de cinismo. Según ella, existieron diarios chicha; fueron financiados por el Estado; el dinero procedía de cuentas especiales de las Fuerzas Armadas que no eran revisadas por la Contraloría; los comandantes generales ordenaban pasar ese dinero al SIN y el jefe nominal del organismo se lo entregaba a Montesinos que a su vez pagaba a los directores de los pasquines; y todos los días Fujimori se sorprendía de ver sobre su mesa cuántos diarios daban su apoyo a la re-reelección y demolían sin piedad a sus competidores.
Claro el tipo, que aseguran que es muy astuto, no sabía que había un nexo de su régimen con esas publicaciones, ni tampoco que el MEF liberaba recursos sin preguntar para qué era, ni que el contralor guardaba documentos que le mandaban los militares como supuestas rendiciones de cuentas sin revisarlos, ni que la cúpula militar con la que conversaba a cada rato era mera intermediaria para los pases de dinero, ni que Montesinos con el que convivía largos períodos en el SIN recibía Bresani, Olaya y otros directores chicha para pagarles, etc. Es decir era un presidente de papel al que le sacaban la vuelta por todos lados, Más o menos como era la coartada en relación al Grupo Colina, del que también decía que nunca estuvo enterado, aunque los condecoró por servicios distinguidos después de la matanza de Barrios Altos en 1991; les permitió actuar en Lima y provincias, con la logística del Ejército, a pesar de no ser una unidad regular; los protegió de la Justicia común; los amnistió contra viento y marea; etc. Pero no sabía nada.
O Fujimori es un peligro público porque se deja atrapar por fuerzas manipuladoras impresionantes que pueden articular todo el sistema del Estado sin que se percate y bajo su ingenua protección, o se trata de un olímpico farsante que sabe qué favores se le deben en las élites públicas y privadas que no podrán revelar jamás la totalidad de las responsabilidades y vínculos que se tejieron en los más de diez años del régimen naranja. Lo que hace “más político” a William Paco Castillo, respecto a la fina asesoría de Nakasaki, es que este último recomendaba no forzar tanto la realidad y reconocer algunos hechos para poder defenderlo en otros, mientras que el nuevo abogado parte del cálculo de que presentando al exdictador como un actor político al que sus enemigos le están mandando testigos para que declaren la tremenda obviedad de que sí sabía de la corrupción que imperaba a su alrededor y que lo beneficiaba, podrá descalificar los testimonios. Los ladrones con peso político no deben ser condenados. Esa es toda la cuestión.
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