jueves, 26 de junio de 2014

ABDICACIÓN EN EL AMBIENTE


César Lévano
Director del diario peruano La Primera y catedrático de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM).
Por La Primera
El Ejecutivo ha enviado al Congreso, para su aprobación, un paquete de medidas destinadas a favorecer la gran empresa, mediante estímulos tributarios, simplificación de procedimientos y permiso para arrasar con el medio ambiente, en la medida de su codicia y sus inversiones.
He sostenido más de una vez que en el Perú no existe Estado nacional.
El proyecto de Palacio expresa esa carencia. Así como la gran minería puede llevarse lo que puede pagando apenas óbolos insignificantes; y las grandes pesqueras extraen lo que quieren, fingen crisis, no pagan nunca una multa, y malbaratan las proteínas de la pesca pagando casi nada de impuestos (en marzo último, en un solo mes, exportaron por 295 millones de dólares); y los madereros delincuentes contrabandean caoba fina mediante coima y pistola; así los petroleros han logrado un nuevo favor del presidente Ollanta Humala.
El paquete legislativo propuesto por Palacio busca, sin tapujos, estimular la destrucción de uno de los tesoros de nuestra patria, de alto valor para la humanidad entera y para las futuras generaciones: el medio ambiente.
Es tan funesto lo que se propone, que la Defensoría del Pueblo ha entrado al debate, señalando la amenaza.
Eduardo Vega, defensor del pueblo, critica que el texto plantee que, durante tres años, el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA), esté impedido de imponer sanciones. En ese lapso, lo más que puede hacer la OEFA es formular recomendaciones. Se busca asimismo que en lo futuro las multas no excedan del 35 por ciento del monto actual.
El papel protector del bien común y de fiscalización de la actividad privada queda así en suspenso. Una abdicación.
No me extrañaría que los grandes mineros y pesqueros pidieran compartir ese lapso de “anarquía” sin poder alguno del Estado durante tres años. El zorro libre en el libre gallinero.
Y ¿por qué, me pregunto yo, papá Estado no libra, a lo largo de tres años, a los maestros, a los profesores universitarios y a los trabajadores en general de pagar el impuesto a las ventas? ¿Por qué se persigue a los pequeños mineros, que también dicho sea de paso, contaminan el ambiente?
Otro ángulo sombrío del proyecto palaciego consiste en trasladar la facultad de establecer zonas reservadas al Consejo de Ministros, donde la voz cantante la lleva el presidente Luis Castilla, perdón; el ministro de Economía Castilla.
El ala neoliberal del régimen —Castilla-Nadine Heredia— se sabe condenada al fracaso, y recurre, en su desesperación, a remedios que son peor que la enfermedad.

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