jueves, 7 de agosto de 2014

COCA, TAPIA Y KEIKO

KEIKO Y ALBERTO TAPIA
Foto oficial de Keiko Fujimori y su candidato al sillón municipal de Barranca, Alberto Tapia.
Narcotráfico Captura de Danilo Silva, cuñado del candidato fujimorista a la Alcaldía de Barranca con media tonelada de cocaína, revela alarmante grado de penetración del narcotráfico en la política.
La reciente detención de Danilo Silva Sánchez, cabecilla de una organización internacional de tráfico de cocaína con sede en Barranca, es un caso elocuente del grado de infiltración del narcotráfico en las campañas electorales.
Silva cayó dentro de una camioneta que escondía parte de un cargamento de media tonelada de cocaína que se pretendía exportar por mar a Canadá, el jueves 31.
El vehículo, pintado con los colores y lemas de Fuerza Popular, le pertenece a su cuñado, el candidato fujimorista a la alcaldía de Barranca, Alberto Tapia Olivares.
Silva era uno de los principales promotores de la candidatura de su cuñado y un activo miembro de Fuerza Popular en Barranca.
En su cuenta de Facebook hay múltiples fotografías en las que Silva aparece con el polo naranja y el logotipo (K) de la agrupación fujimorista.
La candidata presidencial y lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, aseguró públicamente que desconocía de los antecedentes de Silva y pidió respetar la presunción de inocencia de su candidato Tapia.
Silva, sin embargo, era un conocido y prontuariado traficante de drogas.
En abril del 2001 fue detenido en Barranca junto a 5 personas y dos mexicanos del cartel de Tijuana, propietarios de tres laboratorios donde se procesaba droga. La Policía les decomisó 65 kilos de cocaína y US$ 25,000.
Fue sentenciado a 15 años de prisión efectiva por narcotráfico, pero en 2009, el expresidente Alan García le conmutó la pena a 10 años y lo dejó libre.
Ese “narcoindulto” presidencial permitió que Silva siguiera contrabandeando coca.
“Es una tragedia que a una persona a la que se le quiso prestar ayuda legal de buena fe, traicione así esa voluntad y pierda la posibilidad de reconstruir su vida”, argumentó él dos veces ex Presidente de la República.
Que un capo de la droga como Danilo Silva haya sido puesto en libertad por García y que luego fuera empleado por la campaña fujimorista en Barranca es una muestra del nivel alarmante que ha alcanzado el narcotráfico en el país.
EL “GORDO CARLOS”
Un equipo de la División de Investigaciones Especiales (Divinesp) de la Dirandro venía siguiendo a Silva, “Gordo Carlos”, desde hace varios meses.
Su teléfono fue intervenido y se registraron conversaciones suyas con varios traficantes colombianos, entre ellos Luz María Peláez Arboleda, alias “Yanet”.
La Policía asegura que “Yanet” recibió de Colombia un millón de dólares que entregó a Silva para financiar la compra y el envío de la cocaína.
La tarde del 31 de julio, Keiko Fujimori, acompañada del candidato Alberto Tapia, realizó un mitin fujimorista en el Parque Los Próceres de Barranca.
Esa misma noche, Silva y uno de sus cómplices se dirigieron a la Playa Colorado de Barranca llevando en el vehículo de propiedad del candidato fujimorista las dos estructuras de metal cargadas con clorhidrato de cocaína.
La droga debía ser llevada a un barco carguero en alta mar, pero fue entonces cuando la Dirandro intervino y atrapó a Silva con las manos en la coca.
Tapia es considerado hasta el momento como testigo en la investigación. El candidato de Fuerza Popular y su cuñado evitaban hablar por celular, por lo que no se pudo “pinchar” conversaciones telefónicas entre ambos. La Policía investiga si la campaña de Tapia fue financiada con los “narcodólares” colombianos.
En el artículo  Los “Narcocandidatos”  CARETAS reveló la existencia de una serie de candidatos a alcaldes y presidentes regionales de los comicios de octubre próximo con procesos abiertos por narcotráfico, lavado de dinero y desvío de insumos químicos.
El viernes 1, la presidenta del Jurado Electoral Especial (JEE) de Ica, Elizabeth Quispe, renunció a su cargo debido a que habría recibido amenazas de muerte de tres presuntos “narcocandidatos” en dicha ciudad.
El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) pidió a Quispe que identifique a los aludidos, pero ella se negó. “Temo por mi vida”, dijo la funcionaria electoral. “El narcotráfico ha penetrado la política. Es real”. (Américo Zambrano)
REVISTA CARETAS

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