lunes, 18 de agosto de 2014

LOBA DEL MAR

¿Lobista Cecilia Blume?
Entre los primeros “cornejoleaks”, que han saltado a la notoriedad está el que corresponde a una comunicación de Cecilia Blume dirigida a Miguel Castilla, con copia Cornejo, reclamando la ampliación del período de pesca para que las empresas puedan cumplir con sus cuotas. De inmediato se ha advertido que la gordita escritora integra el directorio de una de las siete hermanas de la Sociedad Nacional de Pesquería (Exalmar), junto con su querido PPK, y que se ve muy mal que interceda ante ministros en función a intereses privados.
Pero ella ha contestado de una sola vuelta, que sus cartas no fueron contestadas, que la decisión de la ampliación de plazo lo resolvió un informe de Imarpe, que con la no pesca no gana nadie y la anchoveta se muere, y, para que no quepan dudas, que ella ganaría igual dieta si la industria está pescando o está paralizada.  La Dra. Blume no es pues una lobista, ni cuando usa sus relaciones con ministros, ni cuando muestra el punche como “experta” en los medios de comunicación. 
Algo, sin embargo, es evidente y es que si las grandes pesqueras que gozan de cuota garantizada vía la ley Rey Rey del 2008, no han extraído del mar lo que estaban autorizados a extraer es porque ha habido escases del recurso, en medio de las dudas casi hamletianas que hay actualmente acerca de si se nos viene un Fenómeno del Niño, para fin del año. No es que los pescados se están quedando en el mar para morirse de viejos, sino que la cadena nutritiva que tiene uno de sus escalones claves en la anchoveta está alterada. Aumentando la presión sobre los pescaditos se van a afectar muchas otras especies y vamos a sumar al actual año malo de la pesca, otro pésimo en el 2015.
Tómese en cuenta un segundo dato: la ampliación de la temporada de pesca dispuesta en julio es la segunda de este año, y según el informe de Imarpe hasta la fecha se ha podido extraer el 23% de la cuota global autorizada de 430 mil toneladas métricas. Todo ello a pesar de las facilidades otorgadas para pescar en las primeras diez millas, donde se debe proteger  a la anchoveta juvenil y las especies alimentarias, y del tamaño de las embarcaciones de la SNP, que deben haber estado regresando con las enormes bodegas casi vacías. De lo que se trata pues es de resolverle el problema a las empresas a costa de una existencia de anchoveta mermada y con dificultades de reproducción.
Hay un detalle adicional: la carta de Blume, que dice que fue escrita en condición de directora de una empresa pesquera, es decir se trataría de una comunicación formal, que según añade es “normal” entre empresas y políticos, sigue una extraña ruta, va dirigida al capo del MEF, el inamovible ministro Castilla, que no tiene que ver con pesca, y le concede una modesta copia al primer ministro de ese momento, más o menos como para que se vaya enterando de lo que se está resolviendo con el del mechoncito. Pero lo más curioso es que no hay copia para el ministro de la Producción, a quién oficialmente tocaría llevar la propuesta ante el gabinete.
Ghezzi no existe para Blume, y cuántos ministros más estarán pintados en la pared en las gestiones lobistas de las grandes empresas, que saben a quién buscar porque tiene poder real, sirviéndose de exfuncionarios públicos, con acceso a los medios,  y amplias relaciones personales con la tecnocracia del gobierno. Si Castilla se ocupa de las temporadas de pesca, ¿de qué más no se ocupará? Y el celebrado Ghezzi que parecía vivir su hora de gloria con la aprobación a fardo cerrado de su plan de diversificación productiva, anunciada en el discurso presidencial de 28 de julio, ¿cómo queda realmente después del cornejoleaks? Como es evidente, Piero Ghezzi no ha dicho una sola palabra sobre el tema.
LA BLUME
En la página web del Instituto de Gobierno y Gestión Pública,  de la Universidad San Martín de Porres, el mismísimo donde Alan García enseña a gobernar con el único título de su audacia, aparece un breve currículo de la profesora del postgrado, Cecilia Blume Cilloniz. De ahí se pueden establecer algunas coordenadas para establecer quién es esta mujer que algunos días parece del gobierno y otros de la oposición, y que jamás, hasta ahora, había tenido que retroceder para asegurar que sus opiniones y gestiones no se deben a que sean “las correctas”, como pretenden tantos entrevistadores de la televisión y la radio.
Blume ha sido asesora del ministerio de Energía y Minas y la PCM, en la época en que Alberto Pandolfi, ocupó el premierato y  gerente legal del Organismo Regulador de la Inversión en Energía (control de las empresas eléctricas). Ha sido directora de empresas públicas en proceso de privatización; integrante del directorio de la Conite (comisión de inversión y tecnología extranjera) que luego se integraría en Proinversión donde se decide el destino de los bienes públicos. Todo esto como funcionaria fujimorista y reputada integrante del grupo conocido como “las chicas de Pandolfi” (Patricia Teullet, Verónica Zavala, Leonie Roca, Cayetana Aljovín y otras).
En los 2000, Cecilia Blume volvió al Estado como directora de Asesoría Jurídica y jefe de gabinete de asesores en el ministerio de Economía y Finanzas, dos veces, y luego jefe de gabinete de Presidencia del Consejo de Ministros, de la mano de su gran amigo, el lobista mayor, Pedro Pable Kuczynski con el que comparte  asiento en el directorio de Exalmar.
En el sector privado, Blume es socia  además de la empresa pesquera que le encargó dirigirse a los ministros, de Ambiental Peruana (servicios ambientales), Fiduperú (banca de inversión colombiana con sede en Perú), Leasihngperú y Rentingperú del mismo grupo colombiano, a más de otras empresas por las que ha ido pasando en diversas asesorías. Pero la clave de su papel actual no está en otro lugar que CB Consult SAC, entidad de asesoría a empresas que constituye con Carolina Castilla (hermana de quién suponen) que le otorga una cartera de empresas clientes mineras, de comunicaciones, de transportes, finanzas y otros servicios.
¿Quieren saber por qué la palabra de Blume pesa tanto?
Pregúntese por la hermana de Castilla que hasta donde se sabe tiene enorme influencia sobre el ministro. Pero también se puede plantear la pregunta al revés: ¿quién convenció a Humala, La Confiep y al grupo El Comercio de que el hasta entonces poco visible viceministro podía ser la carta para garantizar que el gobierno no saldría del modelo económico? Si me piden lo que creo, apostaría que fue Blume. Si tuvo que convencer primero a Nadine (que se acordó que sus hijas iban al mismo colegio con las de Castilla), o si fue Humala que se deslumbró con una charla económica, parece secundario porque aquí  lo que se necesitaba era un garante de respeto en el sistema, que por casualidad era hermano menor de su socia principal.
MÁS MAIL
La forma como el primer ministro pudo ser hackeado en su correo aparentemente personal que era a través del cual se realizaban las actividades de lobby, da cuenta de la debilidad el gobierno para protegerse de diversos asedios, pero a la vez lo que está apareciendo se convierte en documentos fundamentales para entender el actual proceso del poder. De las primeras lecturas se ve no sólo a Blume sino a Elena Conterno, la exministra y actual presidente de la Sociedad de Pesquería; a los ministros Mayorga y Pulgar Vial discutiendo sobre el interés del primero de poner a las petroleras a “capacitar” a los técnicos del ministerio de Ambiente y los reparos del otro sobre que eso se ve mal. Y prepárense porque también vienen las trampas del ministro Cornejo y más.  
Publicado en Hildebrandt en sus Trece

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