jueves, 27 de noviembre de 2014

LAS MAFIAS QUIEREN COPAR EL ESTADO


SALVADOR MENDOZA MAQUIAVELO
En América Latina hay países que se hunden en el “paraíso” del narcotráfico, el accionar de bandas recargadas de sicarios y actividades delictivas impunes, con apoyo de otras bandas y mafias jerarquizadas, de cuello y corbata, que dan órdenes, entregan el dinero y los planes criminales; en tanto que los ciudadanos se ahogan en el desconsuelo de las promesas incumplidas por políticos profesionales neoliberales. Este es el ejemplo patético del fracaso de la democracia tradicional y la política neoliberal, ligada a potencias extranjeras; es decir, que solo es democracia de nombre, de apariencia, porque hay un abismo enorme entre ricos y pobres; pero los primeros se quejan de que el Estado sea demasiado grande y que disponga de mucho dinero en programas de asistencia social, en educación gratis para los pobres y salud para enfermos menesterosos. Plantean que ellos le darían un mejor uso a ese dinero que se “malgasta” para mantener “miserables”. Esta es la óptica y nervio central del neoliberalismo angurriento que ha convertido el mercado en fin supremo y a los trabajadores en instrumentos baratos y desechables para fabricar riqueza que beneficie directamente a las oligarquías.
Perú es parte de ese  lado oscuro, siniestro, de América Latina; y su espejo más cercano es México con todas sus lacras, miserias y dramas que hoy hacen estremecer al mundo.
En las elecciones pasadas, en el  Perú, para elegir las autoridades municipales y regionales, que ya muchos han olvidado y que debería ser parte de la memoria atenta de lo que une a los acontecimientos políticos con las actividades de las mafias, las que quieren enraizarse al interior del Estado Peruano, y que revela el estadio político en el que nos encontramos. En esas elecciones quedó claro que la nueva hegemonía política se traslada al campo de las mafias y la ultraderecha. La santa alianza en el reino de los demonios. Lima, el baluarte más significativo, de manera escandalosa, pasa a manos de la jerarquía mafiosa, todos lo aceptan, la mayoría de muy buena gana, basta repasar los periódicos de esos días fatales para comprobar cuánta alegría había en las tiendas de la mafia y de la ultra derecha, llegaron al colmo de plantear la formación de un frente político que les permita llegar al gobierno con éxito y desde ahí pretender copar todo el Estado a nivel administrativo y territorial.
Los medios de comunicación, hoy mayoritariamente centralizados y con manejo monopólico, promueven e incentivan el triunfo político de la ultraderecha, para esto  levantan cortinas de humo que encubren las relaciones que mantienen con los capos de las mafias afincadas en todos los campos de la política nacional.
La izquierda, o lo que quedaba de ella, derrotada, sin pena ni gloria, pareciera que se ha retirado agónica, en espera de su resurrección y renovación programática y organizativa.
Ella  aún no comprende que su accionar, en termino de tiempo o periodo, es inmediato, de que es urgente que trate de representar a la nación peruana con un nuevo proyecto de cambio o transformación, que recorra y recoja los caminos y raíces ancestrales así como los sueños de Túpac Amaru, Bolívar, Mariátegui y Arguedas. No es aceptable la dispersión de las fuerzas de la izquierda, del centro, las nacionalistas y patrióticas, en circunstancias dramáticas en que nos enfrentamos en una lucha frontal contra la corrupción, las mafias y la ultraderecha.
Pese a la opacidad y debilidad del frente democrático, patriótico nacional que se expresa mal en el Frente Amplio, la  felicidad, a la ultraderecha y las mafias, por haber logrado notables triunfos en las últimas elecciones, les duró poco, pues ahí nomás recibieron fuertes golpes que le ha hecho perder el aliento y que ha puesto a las fuerzas sanas de la nación peruana en posición de ofensiva. Pero tenemos que admitir que esta ofensiva es insuficiente sino se convierte en fuerza política transformadora para derrotar a las fuerzas enemigas del Perú, aliadas a la corrupción en las elecciones generales del 2016. Esto es luchar denodadamente, con un plan político de concertación nacional a fin de que podamos recuperar el futuro para conducir al Perú hacia un nuevo destino, con democracia real, con uso de las libertades plenas, con dignidad solidaria y desarrollo humano.
Y es que las actividades escandalosas de las mafias en el Perú no cesan, cada vez que tiramos de la madeja más actividades mafiosas salen a la luz, así se ha podido comprobar en los casos de los gobiernos regionales y municipales de Tumbes, Chiclayo, Ancash (César Álvarez, siguiendo el ejemplo del fujimontesinismo, implementó una central de chuponeo), caso del clan Orellana, el uso indebido del resguardo policial a López Meneses y las acciones matonescas de su amigo.
Las cantidades de dinero robadas por las mafias son enormes e irrecuperables en la mayoría de los casos. Dinero que debió servir para el desarrollo y el crecimiento de las economías de esas regiones. Esto es lo poco de lo que aún se conoce, pero ya veremos como más adelante se descubrirán más escándalos. Si la alianza de las mafias y la ultraderecha prosperan, todos los peruanos de a pie pagaremos las nefastas consecuencias del saqueo de los recursos económicos de todo el país.
El Apra, de manera particular el grupo mafioso que lo lidera, ha fracasado en su esfuerzo por aglutinar a las fuerzas de ultraderecha y mafiosas. Y es que no podría ser de otro modo ya que su líder y su pandilla es el personaje de imagen sucia, casi equiparable al fujimontesinismo, de modo que las otras mafias no le tienen la mínima confianza. Ya no es visto como un personaje político, tras dos gobiernos moralmente desastrosos, en el que predominaron  el saqueo de las riquezas del estado y la violación de los DD HH (Matanza en los penales y las ejecuciones extrajudiciales que realizaba el Comando Rodrigo Franco), pero pueden crear un frente opuesto al de PPK - APP, junto con Solidaridad Nacional, el Fujimontesinismo y el PPC
Recordemos que el planteamiento que han hecho de formar un frente político ultraderechista para capturar el gobierno el 2016, puede ser planteado en otros términos o en todo caso formar dos bloques, que sin la izquierda ni las fuerzas de centro liderando el frente nacional, les permitirá salir airosos en una confrontación entre ellos, y arrastrar a las fuerzas pequeñas tras de sí, igual ocurriría con la gran mayoría de la ciudadanía, de modo que les facilite el ascenso al gobierno.
La tarea es hoy formar un frente nacional, por la democracia, la soberanía nacional, el patriotismo genuino, en lucha contra las mafias, la corrupción, por el ejercicio de la libertad de expresión, contra la degeneración de política de los partidos y a favor del bienestar humano, la integridad y el desarrollo nacional auto sostenido, en un medio ambiente saludable.
Salvador Mendoza M
T. 16-11-14

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