jueves, 11 de diciembre de 2014

CASO LOPEZ MENESES: ACIDAS PISTAS


Escrito por: José Alejandro Godoy
Mientras todos estábamos concentrados en el caso Belaúnde Lossio y sus repercusiones medibles en las escalas de Richter y Mercalli en la Procuraduría Anticorrupción, el caso López Meneses volvía a la palestra con dos noticias.
La primera, la serie de disputas entre los miembros de la comisión parlamentaria, entrampada básicamente en encontrar alguna conexión directa entre el resguardo ilegal al personaje ligado a Vladimiro Montesinos y el Presidente de la República. La segunda, un informe en La República que daba cuenta del estado de la cuestión en el Ministerio Público.
El reportaje de Doris Aguirre señalaba que, desde las distintas investigaciones fiscales, el esquema alrededor de la custodia a López Meneses se concentraba en la hipótesis de corrupción policial, con dos civiles más investigados, uno de ellos, el alcalde de Surco. Esta es la infografía que resume a los implicados para el Ministerio Público:
Lo que no se especifica en el informe es la razón de la custodia. Hasta el momento, hay dos posibles premisas complementarias. De un lado, López Meneses fue tejiendo, al salir de prisión, una serie de vínculos políticos, empresariales y, sobre todo, influencia en el sistema de inteligencia del Ejército. Al mismo tiempo, resulta plausible la tesis de Rosa María Palacios sobre el resguardo: entrega de patrulleros a cambio de la posibilidad de una ayudita para los ascensos. Además de sus influencias reales, recordemos, OLM se ha ufanado de tener contactos para poder subir en el escalafón castrense.
Y precisamente un tema castrense es el que ha comenzado a salir en estos días.
El domingo por la noche, Panorama recogió un hallazgo: el registro de llamadas del exdirector general de la Policía, Raúl Salazar, al exasesor presidencial, Adrían Villafuerte Macha. Se han encontrado 485 llamadas. Exitosa resume la importancia del hallazgo:
Pese a que negaron en todos los idiomas que no se conocían, a pro­pósito del irregular res­guardo a la casa del ex operador montesinista Óscar López Meneses, el ex asesor presiden­cial Adrián Villafuerte y el ex director general de la Policía Nacional, ge­neral Raúl Salazar, se comunicaron tele­fónicamente un to­tal de 485 veces en el 2012, duran­te el plazo en el que se dispuso la protec­ción policial a la referi­da vivienda.
Según dio a conocer Panorama, en la sema­na en que se dio la or­den para la vigilancia a la casa de Ló­pez Mene­ses -del 20 al 28 de mayo-se registraron 20 llamadas. El 29 de mayo, cuando entonces se dic­ta la orden para asignar el primer patrullero a la vivienda, se registraron 5 llamadas. El 5 de diciem­bre del mismo año se re­gistra la llamada más lar­ga de todas: 16 minutos. En total, durante ese mes de diciembre, Salazar y Villafuerte hablaron du­rante 117 minutos.
La cuestión es aún más complicada.
Las llamadas se dieron en el lapso del resguardo y entre dos personas que han dicho que mantenían una relación apenas superficial.
El problema es que dicha relación no era precisamente lejana. En sus propias indagaciones, Gustavo Gorriti apuntó a Raúl Salazar como el principal implicado en el caso de la custodia ilegal a López Meneses. Y señaló lo siguiente sobre el vínculo entre Salazar y Villafuerte:
Salazar fue, como coronel, jefe del aparato policial de Palacio durante casi todo el Gobierno de Alan García. No dejó de serlo ni siquiera cuando fue enviado al CAEN, pese a que el Ministerio del Interior le nombró un remplazo. Su relación con el entonces secretario general de Palacio, Luis Nava, fue estrecha. Quizá gracias a eso ascendió a general en su primera presentación y logró, además, que en lugar de ser mandado a provincias, se lo mantuviera como jefe de seguridad del Estado.
Cuando estaba en ese puesto, el 2011, el entonces jefe de la Digimin, Teddy Bartra, descubrió que se estaba impartiendo cursos de resguardo a civiles en el cuartel de Los Cibeles. Se trataba de los custodios del candidato Humala y el entrenamiento fue coordinado, de acuerdo con lo que supo el Ministerio del Interior entonces, entre Salazar y el coronel EP (r) Adrián Villafuerte.
Salazar fue amonestado por el régimen saliente, pero enganchó con el entrante a través de Villafuerte. Luego, su fuerza e influencia se ejerció sobre la base de la relación cercana con este, incluso por encima del ministro del Interior. Eso lo demostró el último día de2012, cuando luego de hablar con Villafuerte fue a Palacio y trajo la orden de pase al retiro del general PNP Darío Hurtado, que acababa de ser ratificado por el ministro Wilfredo Pedraza.
Todo el procedimiento de asignación de escolta al falso Cueto fue anormal desde el punto de vista de la ley y reglamento (el Decreto002 de junio de 2001, si no me equivoco) y de la verificación administrativa.
Salazar solo pudo atreverse a eso al sentirse protegido. Su relación en Palacio fue, fundamentalmente, como se ha dicho, Adrián Villafuerte, cuya protección también se esgrimió en otro caso de violación de normas y abuso de poder que yo investigué: el caso CAEN.
Ese es un elemento fuerte a indagar. Pero otra pista que debería corroborarse está en las dos llamadas hechas desde el celular adquirido por el taxista Francisco Lara Rojas a Palacio de Gobierno, reveladas ayer por Utero.pe. Dicho teléfono es importante porque desde allí fue que se ordenó la custodía a López Meneses. Las llamadas fueron hechas en junio de 2013, cuando Villafuerte aún era asesor presidencial y la custodia al ¿ex? vinculado a Montesinos era aún desconocida.
Sería interesante saber quién estaba en ambos lados del teléfono, sobre todo porque La República tiene ya un indicio de la persona que ordenó la compra del celular:
Afirmó que el teléfono se lo compró a una persona que le pidió un servicio de taxi. El siguiente es su relato: “Era una persona de unos 40 años de edad, alto, trigueño, con bigote y pelo negro. (…) Luego de comer sánguches en ‘El Peruanito’, en la avenida Angamos con la calle Suárez, nos fuimos al Open Plaza, donde hay una tienda de Claro. Me dijo que necesitaba comprar un teléfono prepago para una ‘trampa’ (amante).
Me bajé con él y nos dirigimos a Claro. El equipo que quería costaba 3.290 soles, cuyo número era 954717650. Yo le dije que lo comprara con mi plan y con mi crédito, ya que así le salía a 1,459 soles. Me dio 2 mil soles y me dijo que me quedara con la diferencia. Esto fue a las 6 de la tarde del 16 de julio de 2011.
Luego de comprar el teléfono, me dijo que lo llevara a la avenida Ayacucho, en Surco, hasta el cruce con la avenida Los Tallanes, donde bajó en un pasaje. No me percaté dónde ingresó”.
Intrigada, la fiscal Córdova le pidió a Francisco Lara Rojas que describiera otra vez a la persona que le compró el celular 954717650.
“Llevaba terno, era de color trigueño, de bigotes, de 1.80 metros, de contextura delgada, cejón, tenía cabello negro, de 40 años de edad, aproximadamente”, respondió el taxista.
Lara también dijo que la persona se hacía llamar “Lucio”.
“De las fichas del Reniec (Registro Nacional de Identificación y Estado Civil), ¿puede señalarnos cuál podría ser la persona identificada como ‘Lucio’?”, preguntó al fiscal Córdova.
“De la revisión de las fichas Reniec puedo observar que existe un parecido a (…) Arteta Guillén”, contestó Francisco Lara.
Precisamente, el comandante PNP José Arteta Guillén es uno de los oficiales de la Policía Nacional a los que la fiscal Norah Córdova resolvió procesar por su participación en la vigilancia de la residencia del ex operador montesinista Óscar López Meneses.
De acuerdo con la acusación fiscal, Arteta, primero como comisario de Chacarilla del Estanque, y luego como jefe de la Unidad de Desactivación de Explosivos, vulneró las normas y no solo mantuvo sino reforzó el dispositivo de seguridad en la casa de López Meneses.
La fiscal señala que el comandante Arteta arguyó que se limitó a cumplir órdenes superiores; sin embargo, quedó en evidencia un interés personal en que el servicio irregular siguiera en la calle Batallón Libres de Trujillo 209.
Arteta Guillén - no confundir con el excandidato a la alcaldía de Lima por APP - indicó al MP, según La República, que lo habían llamado para que ponga una custodia a la casa de López Meneses. La orden indicaba que era la casa del jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas.
¿La comisión parlamentaria y el Ministerio Público habrán indagado sobre estas pistas con sabor ácido?

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