lunes, 1 de diciembre de 2014

LA VICTORIA DEL MAS EN CAJAMARCA HA SALVADO A LA IZQUIERDA DE SER BORRADA DEL MAPA


¿EL MAS SALVA A LA IZQUIERDA?
Entrevista al periodista Raúl Wiener sobre la situación y futuro de la izquierda, publicada en el periódico Patria Roja de noviembre.
Ø  A la luz de la experiencia, ¿Qué lecciones puede sacar la izquierda de su relación con Ollanta Humala?
Me parece que lo más fácil sería decir que no hay que juntarse con militares o personajes providenciales, pero con votos, como si ese hubiera sido el único tema del ascenso de Humala desde por lo menos el 2005. Yo creo que Humala realmente encarnó un sentimiento popular, democrático y nacionalista, que estaba a flor de piel en el país y a la izquierda se nos hacía difícil ver por el acumulado de derrotas y decepciones previas. Hubo un movimiento legítimo de masas detrás del comandante y un programa de demandas, que Humala traicionó desde el poder. ¿Tenía que haber sido así? En otros lugares no fue así. Chávez no traicionó, ni Correa, ni Evo. Por tanto era un problema de lucha, no meramente de escoger personas. No nos preparamos para una lucha como la que vendría si se alcanzaba el gobierno, y nos quedamos contemplando como la derecha nos robaba la victoria. Ni siquiera hubo una reacción nacional para que Humala cumpliera lo ofrecido. Salvo Cajamarca, donde hubo una combinación entre la indignación por la traición con la vieja lucha por Yanacocha.
Ø  ¿Quién fue el gran ganador del proceso regional y local?
Creo que ha habido un profundo giro a la derecha en el país. Puede que a primera vista apreciemos otra vez el triunfo de regionalismos y localismos, pero en su mayoría están a la derecha del período anterior. La derrota en Lima, que facilitamos con nuestros errores, en la que el ganador de extrema derecha alcanza 50%, está haciendo soñar a la reacción de que pueden ganar en primera vuelta el 2016. Claro, en este contexto resalta que Cajamarca no sólo no se haya dispersado y confundido, por la presión de los medios y el gobierno, sino que haya impuesto un victoria apabullante a la derecha prominera. 
Ø  ¿Es el fin del sólido norte?
Yo creo que hace tiempo que no hay sólido norte, en el sentido de regiones apristas. A Alan García no le interesa nada que haga recordar a las tradiciones del viejo partido. Por eso ni siente el fracaso en La Libertad, que era lo único que les quedaba. Lo que reemplaza a la estrella, sin embargo, es un modelo de empresa-partido-Estado, muy peligroso que se construye exclusivamente con dinero y que va contratando candidatos por todo el país, y que ya logró consolidar posiciones en departamentos claves del norte.
Ø  ¿Cuáles son las causas de la crisis de los partidos en general y de los de la izquierda en particular?
El sistema de partidos peruanos está quebrado. Y lo irónico es que los que más duramente denunciaron que los partidos habían derivado a convertirse en grupos de interés que medraban del Estado y que no podían resolver los problemas de la gente, crearon maquinarias de reemplazo mucho peores: “partidos instantáneos”, armados para cada ocasión electoral, nuevos caudillos salidos de la nada, grupos de interés en busca de entrar al Estado, empresarios dispuestos a financiar estos “emprendimientos”, en su beneficio.
Ø  ¿Le dio esperanza  el FA en su acto de lanzamiento y luego de su primer encuentro?
Suelo ser iluso, y creo que lo que estoy viendo lo ven otros. Yo estaba seguro que si nos uníamos para sacar adelante a la izquierda, todos nos daríamos cuenta de inmediato que eso sólo podría ser efectivo si nos preparábamos para una buena pelea política en Lima Y Cajamarca. Yo creía que hacer el Frente Amplio era sentarse y plantearse cómo debíamos dar la batalla para que Susana retenga la alcaldía de Lima o salga bien colocada de la elección, y Goyo se imponga como el candidato de todas las izquierdas en Cajamarca. No era que a mí me gusta este candidato y este no. O que en Lima pido democracia de un militante un voto (para lo que faltan muchísimas condiciones), que no las exige en otra parte. En realidad contra lo que pensé, el novísimo Frente Amplio volvió a postergar como antes los problemas candentes y estuvimos unidos hasta el día anterior a que nos dividimos.
Ø  ¿Qué implicancias tienen la victoria del MAS de Cajamarca y la derrota de Susana Villarán en Lima?
La victoria del MAS ha salvado a la izquierda de ser borrada del mapa. Hay otras implicancias políticas nacionales, pero para izquierda ha sido como el gol de honor. La derrota de Susana, en cambio, es aplastante no sólo para la izquierda, incluido aquella que cree que resuelve el problema con decir que ella “no me representa”, sino de la alianza con una corriente progresista que comprende artistas, intelectuales, muchos jóvenes, movimiento gay, grupos antidiscriminación, etc., que son los que asustan a Cipriani y a los líderes evangélicos y que son el complejo potencial de diversidad que aporta Lima. Ellos también han sido derrotados y se estarán preguntando si no es por andar con la izquierda que les fue mal.
Ø  ¿La izquierda tiene más posibilidades de  desarrollo en las regiones que en Lima?
Yo creo que la izquierda es uno de los sectores más descentralizados de la política peruana. Cada región casi hace su política propia. El problema ahora es cómo hacer que en medio de muchas estructuras regionales y locales fuertes, se las pueda ordenar para apuntar más o  menos en una dirección. 
Ø  ¿Cómo ve la participación de la izquierda en las elecciones del 2016?
Con desconfianza. Creo que todos los debates de estos días, van a volver sin que haya una pauta para determinar donde estuvieron nuestros errores. Por ejemplo el tema del objetivo del período: si le pregunto a un señor politizado y sin partido, es probable que me diga que es impedir que se arme frente a nosotros una gran ola de extrema derecha, que nos aplaste electoralmente y que luego pase por encima de los trabajadores y el pueblo. Pero si le repito la interrogante a un izquierdista es probable que me conteste: acumular fuerzas, desarrollar el perfil izquierdista, no hacer alianzas fuera de la izquierda, etc. Hay los que creen que la buena política es “aprender de lo de Humala”, o ahora “de lo de Susana”. Claro que hay que aprender de las derrotas, pero si la conclusión va a ser mientras más solos mejor, vamos perdidos.
Ø  ¿Qué representa PR para la izquierda?
Representa un activo fundamental. Sin duda el partido más grande y organizado de la izquierda. A veces un poco rígido. Pero en general digno de respeto.
Ø  ¿Si en décadas pasadas se tenía una visión de sectarismo respecto a PR ¿cómo se puede apreciar en la actualidad?
Siempre oí criticar a PR como una organización que tuviera el defecto de origen de ser sectaria. Yo mismo he vivido episodios en congresos y otros eventos de organizaciones de masas, en las que los he visto actuar como maquinaria cerrada. Creo que esos métodos de hegemonía tienen una raíz profunda en las divisiones de los partidos y las desconfianzas entre diversos sectores, así como en esa idea vieja de que si perdemos el control de tal o cual gremio se nos acaba la identidad. Yo he visto, a los dirigentes de PR y a muchos de sus militantes hacer un sincero esfuerzo por revertir la imagen de personas que se cierran sobre sí mismas y no confían en los otros. Tengo excelentes amigo en la organización y con los años comprendí que ese no es un gesto de forma, sino un trabajo para ser diferentes. A veces en algunos lugares y circunstancias volvemos a las mismas. Pero creo que la tendencia de des-sectarización es realmente profunda.
Ø  ¿Qué papel debió jugar PR en la unidad de las izquierdas en las últimas elecciones y también mirando hacia adelante?
No quiero juzgar a los partidos desde fuera. Sería muy cómodo. Me hubiera gustado que Patria Roja hubiera tenido mayor participación y peso en las decisiones iniciales del FA, y me parece que guardaron demasiado perfil bajo. También, entender que lo de Lima no era asunto sólo del Comité de Lima. Pero hasta ahí no más llego.
Publicado en Patria Roja de Noviembre

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