lunes, 9 de febrero de 2015

EL DIÁLOGO COMO MANIOBRA


A la burguesía peruana y a sus representantes políticos nunca le ha interesado el diálogo con las mayorías nacionales. En los marcos de la democracia burguesa siempre ha preferido el garrote y la represión para sacar adelante sus políticas; y el único consenso que siempre ha buscado ha sido entre las propias fracciones del gran capital y sus representantes políticos, como lo grafica la foto que acompaña esta nota, donde figuran el perro, pericote y gato de la política criolla de mediados de los años 50 del siglo pasado.
La burguesía de nuestros días y sus representantes en el palacio de Pizarro no escapan a esa regularidad. Lo ocurrido con la ley pulpín lo demuestra. Fue elaborada, corregida y aprobada entre los tecnócratas del MEF, los representantes de la Confiep y los fuerzas políticas congresales. A nadie se le ocurrió pasarle la voz a las organizaciones juveniles, como driblearon también a los representantes del ministerio de trabajo, los autorizados a ventilar temas como el señalado.
Con la consulta previa a los pueblos indígenas, que en el papel debe implicar un diálogo amplio, franco e integral con las comunidades de Sierra y Selva sobre su presente y su futuro, cercados como están por el extractivismo capitalista, sucede lo mismo. Existe el Convenio 169 de la OIT, una ley de consulta previa, un reglamento y manuales de orientación. Todo es simplemente papel mojado en manos de nuestros gobernantes. Por eso es que la siempre mesurada Susana Baca, ex ministra de cultura del gobierno actual acaba de declarar: "Humala traicionó a los pueblos indígenas".
Y hay más ejemplos.
¿Por qué entonces la pareja presidencial ha convocado a un diálogo con los partidos políticos? La respuesta es una sola. Se trata de una maniobra para tomar aíre. El gobierno políticamente está de salida. Ha perdido legitimidad ante los pueblos, y la comenzó a perder desde el momento en que se entregó a los brazos del gran capital, abandonando sus propuestas electorales. La derrota última ante el movimiento juvenil ha sellado ese divorcio, que incluso ha seguido resquebrajando su organización partidaria, que se ha convertido en una verdadera bolsa de gatos.
Partidos como el Apra o el fujimorismo, con más calle política, saben que interviniendo en la convocatoria más pueden perder que ganar. Las elecciones del 2016 están a la vuelta de la esquina y tienen que cuidar imagen. Además, congresalmente, están en una posición de fuerza como para poner condiciones, diga lo que diga la señora Nadine, que dicho sea de paso personalmente - por las denuncias judiciales contra su persona- está pisando un terreno fangoso.
No nos hagamos entonces ilusiones con el diálogo. Más allá del pantallazo y de las declaraciones grandilocuentes nada bueno saldrá de un cónclave que como la ley pulpín ha nacido muerto. Los de abajo deben organizar sus propios diálogos y señalarse sus propios objetivos, poniendo por delante, realmente, los intereses del país y de los millones de desposeídos.
http://echalecaliche.blogspot.com/

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