sábado, 7 de marzo de 2015

A PROPÓSITO DE LA ESCANDALOSA SEPARACIÓN DEL FISCAL MARCO ANTONIO CÁRDENAS



¿INCOMPATIBILIDAD ALCOHOLICA?
Alejandro Toledo está a punto de salirse con la suya. El fiscal que lo investigaba por lavado de activos ya no lo hace más. La decisión recae en el doctor Pablo Sánchez, quien está al frente del Ministerio Público (MP) interinamente. Sánchez llegó a ocupar ese lugar pues al parecer reunía las condiciones profesionales y morales para reemplazar a Carlos Ramos Heredia. Pero, tras lo ocurrido en este caso, luego de una reunión a puerta cerrada con el Presidente Humala, su honorabilidad se ensombrece y deja todo lo actuado por Marco Cárdenas en manos de la incertidumbre y, lo que es peor, en un sinfín de especulaciones que llevan a pensar en una brutal movida política para salvar a Toledo de una acusación fiscal.
Los hechos que preceden a la separación de Cárdenas son aún más inquietantes, si tomamos en cuenta lo delicado de su investigación. El fiscal deja el caso Toledo, según lo ha resuelto esta semana Pablo Sánchez, por manejar borracho. En efecto, según una denuncia presentada en “Día D”, Cárdenas fue intervenido por la policía el viernes 16 de enero, cuando conducía por la avenida Salaverry con un índice de alcoholemia que marcaba 1,7%. Por estos hechos, a Cárdenas se le abre un proceso disciplinario doce días después. Es imposible que el fiscal de la Nación interino no haya estado enterado de estos hechos. ¿Por qué esperó entonces el doctor Sánchez que el caso sea expuesto en televisión nacional, un mes y medio después de los hechos, para recién tomar la decisión de quitarle a Cárdenas el caso del expresidente y socio político del actual gobierno? ¿Por qué si Sánchez argumenta que Cárdenas “daña la imagen del MP” no optó por expulsarlo, sino bajarlo a Fiscal Adjunto Provincial Titular Penal de Lima? Y si es que la ley no le permite a Sánchez la figura del despido, ¿por qué se apresuró en esta oscura movida en lugar de, precisamente, esperar a que termine la investigación administrativa disciplinaria contra Cárdenas, más aún cuando quedan veinte días para sustentar la acusación fiscal?
La incertidumbre bajo la que queda este caso se llama Cristirossi Morales Fernández, una fiscal bisoña que, de tres trabajos, solo uno tiene que ver con lavado de activos. Quiere decir que, para Pablo Sánchez, el caso Toledo no importa mucho; en otras palabras, parece importar tanto que, con la finalidad de que se diluya y fracase, ha designado a una jovencita que difícilmente podrá ponerse al día con los 70 tomos del caso. Si algo bueno parecía ofrecer Sánchez en el MP, lo único que se advierte es su prontísima diligencia para limpiar los obstáculos fiscales que enfrenta Toledo. Creo que nadie en su sano juicio podría justificar a un borracho al volante, pero no deja de sorprender la prontitud de Sánchez para, sin que termine la investigación a Cárdenas, a veinte días para presentar la acusación, y después de una reunión con Humala, descabezar las pesquisas al expresidente y dejarle a quien toma el caso muy poco tiempo para acusar a Toledo, con lo cual todo quedaría en nada.
Y que Toledo salga a desacreditar a Cárdenas por beber alcohol raya en el delirio. Al fiscal lo habremos descubierto con una botella de trago, pero durante la presidencia de Toledo llegamos a contar, según documentos de la época, unas 1,753 botellas de whisky Johnnie Walker etiqueta negra. Mientras escuchaba a Toledo hablando tan cínicamente sobre el fiscal, lo recordaba de Presidente celebrando en el “Brisas del Titicaca” con su amigo Josef Maiman. Whiskys, sonrisas y hielos repartidos con la mano. Tras lo ocurrido con Cárdenas, cualquiera diría que esa celebración, con los mismos protagonistas, podría estar produciéndose hoy. Salud, mientras les dure.

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