domingo, 12 de abril de 2015

¿QUÉ UNE Y DESUNE A LA IZQUIERDA PERUANA?


EL BAGUAZO CON ALAN LO PERSIGUE

Enrique Fernández Maldonado
Estos últimos días se ha discutido intensamente sobre el lanzamiento público de dos frentes de izquierda. La imagen que ha primado en medios y redes es la de su secular fragmentación y división. Aunque todavía faltan algunos meses para la definición de las candidaturas al 2016, las posibilidades de un único frente anti neoliberal y anticorrupción son remotas, aunque no imposibles. Dependerá de cómo se perfilen las preferencias electorales y sus implicancias concretas para un realineamiento de las fuerzas políticas.
Más allá de las diferencias y heterogeneidad doctrinaria e ideológica que existen en el “campo” de izquierda o progresista, encuentro una serie de elementos –de carácter programático, ideológico, políticos y personales– que las caracterizan y diferencian al mismo tiempo. Quienes representan estas posiciones deberán ponderarlas para definir su posición en el escenario electoral que se viene.
Por un lado, los diversos grupos de izquierda actualmente activos coinciden –con sus matices– en:
Su oposición al modelo neoliberal y la necesidad de transitar hacia otro esquema de desarrollo.
La necesidad de contar con un Estado fuerte y activo en la regulación de la economía, la promoción del desarrollo económico y social, la preservación del medio ambiente y el reconocimiento pleno de los derechos humanos de toda la ciudadanía.
La necesidad de articular un proyecto político de cambio con las fuerzas vivas de la sociedad: organizaciones y movimientos sociales que están en procesos de movilización y resistencia en defensa de sus territorios y derechos colectivos.
Su oposición frontal a la corrupción y la impunidad, encarnadas principalmente por el fujimorismo y el aprismo.
Una desconfianza y prejuicios entre sus dirigencias, que son asumidas por un sector de la militancia, incluidos algunos jóvenes.
• Algunos esfuerzos importantes por promover un recambio generacional en los liderazgos.
Paralelamente a estos elementos familiares, las corrientes actuales de la izquierda peruana se distinguen básicamente por:
• La apuesta de un sector por disputar el gobierno el 2016 a través de una coalición amplia de centro izquierda, frente a otro que postula una candidatura exclusivamente de izquierda, nacida de elecciones primarias. Se diferencian en la estrategia: formar un frente antifujimorista y antiaprista –que incluya a organizaciones de centroderecha como Perú Posible, o liderazgos polémicos como Yehude Simon– para tentar pasar a segunda vuelta; frente a la expectativa de alcanzar una representación parlamentaria que permita acumular experiencia congresal, en una lógica de mediano y largo plazo.
• El énfasis puesto al enfoque ambientalista-post-extractivista, frente a la continuidad del modelo primario exportador como base del crecimiento con redistribución.
Mirado en el corto plazo, las chances electorales de la izquierda peruana son, a estas alturas del partido, mínimas. La encrucijada del progresismo local gira en torno a ese 50% del electorado que no votaría por Keiko, Alan o PPK y el reto de representarlos políticamente. Lo cual pasa por constituir una opción –de izquierda, progresista o nacional popular, el nombre es accesorio– que intente representar con éxito las demandas de cambio y de lucha contra la corrupción al que aspira un sector importante de la población. Como escribiera Sinesio López, un escenario difícil, pero no imposible.

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