miércoles, 25 de agosto de 2010

PARTIDO COMUNISTA DEL PERÚ PATRIA ROJA

II SESIÓN PLENARIA DEL COMITÉ CENTRAL

Los días 14 y 15 de agosto se realizó la II sesión plenaria del Comité Central del Partido, cuya agenda permitió abordar el escenario político nacional e internacional, y acorde con ello, la precisión del manejo táctico, así como la situación interna del Partido, referida sobre todo a la puesta en práctica de las grandes tareas emanadas del VIII Congreso Nacional. A continuación resumimos las conclusiones principales del plenario.
La situación política nacional está marcada por las grandes tendencias de la lucha de clases que caracterizan el periodo, analizadas a profundidad en el VIII Congreso Nacional y refrendadas en el I Pleno del Comité Central, tendencias que en lo fundamental no han variado, y que han dado lugar a la contradicción principal que caracteriza la situación política en el presente: entre el continuismo neoliberal versus el cambio democrático y patriótico. La solución a esta contradicción para nosotros se enmarca en la táctica general del Nuevo curso y sus cuatro elementos componentes: Nueva República, Proyecto Nacional, Nueva Constitución y Gobierno democrático, patriótico, de regeneración moral y ancha base social. La tarea central para ganar la correlación de fuerzas consiste en construir la más amplia unidad de los sectores antineoliberales, y que se resume en la consigna de Gran Unidad para el Gran Cambio, que a la vez viene a ser el núcleo de nuestra táctica presente. En este sentido, teniendo en cuenta la situación concreta, corresponde asumir la movilización política de masas, que, de acuerdo a la estrategia de la Triple Acumulación abarca acciones en el terreno social, político, e ideológico – cultural. Siendo incorrecto unilaterizar el desempeño partidario en cualquiera de estos escenarios, o absolutizar la lucha política electoral, como si fuera la única forma de lucha política, también es incorrecto menospreciar a esta última, siendo que en la actualidad se ha convertido en la forma principal de lucha, que debemos asumirla sin reservas.
La estrategia de la derecha, teniendo como objetivo la preservación, continuidad y profundización del modelo neoliberal, consiste en polarizar al país entre democracia versus terrorismo, colocándonos al Partido, la izquierda y demás sectores antineoliberales en el saco del “terrorismo”, el “salto al vacío”, el “chavismo”, mientras ellos aparecen como los representantes de la democracia y el progreso. Derrotar esta estrategia, desenmascarar las maniobras derechistas, ganar paso a paso la correlación de fuerzas favorable a los grandes cambios, representa la esencia de nuestro quehacer político en el periodo, desempeño que debemos abordarlo con un enfoque multifacético y multidireccional, pues abarca las políticas para centralizar y potenciar al movimiento social en sus diversas expresiones y manifestaciones, la lucha de ideas y programática, concretizar la unidad de la izquierda, los sectores democráticos y patrióticos en un poderoso referente que se constituya en el sujeto histórico capaz de llevar adelante los cambios históricos que nos proponemos para el país.
Es en este contexto que hay que ubicar la lucha electoral en el presente. Lamentablemente a la fecha no se ha logrado la confluencia de los sectores antineoliberales en un solo referente electoral y subsiste la fragmentación, lo que representa una clara ventaja para la derecha, que no obstante su desprestigio, se beneficia de las debilidades señaladas. A pesar de ello, en diversas regiones del país se vienen procesando importantes experiencias unitarias para encarar las elecciones regionales y municipales, con posibilidades de triunfo, al punto que sus resultados, de ser favorables, modificarán el mapa político del país e influirán notoriamente en el proceso de las elecciones presidenciales del 2011. Un escenario importante es Lima, donde se está logrando desbaratar la estrategia de la derecha de instalar una falsa polarización entre opciones de su mismo campo. La candidatura de Susana Villarán que descansa sobre una importante confluencia, representa la recuperación del espacio de la izquierda y sectores democráticos y progresistas en una región donde en los últimos años ganó terreno la derecha en base a la demagogia y el asistencialismo. La unidad lograda alrededor de la candidatura de Susana Villarán, en la que el Partido jugó un rol importante, es una conquista que hay que preservar y proyectar. La adhesión creciente a esta candidatura por parte del electorado limeño es un asunto que preocupa seriamente a la derecha, que evidentemente pretende petardear, colocando en el centro de sus ataques al hecho que el MNI y Patria Roja formen parte de esta confluencia, tal como en su momento hicieron con Ollanta Humala. Hay que saludar la firmeza de Susana Villarán para resistir esta andanada derechista y no colocarse a la defensiva, para defender su opción política y persistir en la unidad más allá de las diferencias, que es un hecho conocido.
La unidad de las izquierdas es un proceso en el que seguiremos apostando, poniendo el peso principal en el trabajo desde las bases y en la relación con la gran masa de izquierdistas que están fuera de los partidos. La constitución de Izquierda unida representa un paso adelante que saludamos y apoyamos. Asimismo ratificamos nuestro compromiso de fortalecimiento de la CPS, en el marco definido en el I Pleno del CC, es decir teniendo en cuenta su característica de ser un especio de unidad de acción, corrigiendo los errores de burocratismo y sectarismo que se han evidenciado
No obstante las dificultades señaladas para construir referentes unitarios junto al PNP en el proceso electoral regional y municipal, el Partido considera que es su deber persistir en lograr la unidad con este y otras fuerzas para abrir un nuevo rumbo para el país. Teniendo en cuenta el escenario descrito y la necesidad de darle una salida a los grandes problemas del Perú, el Comité Central ha ratificado la vocación unitaria del Partido y acordado hacer un llamamiento a todos los sectores que aspiran a un país distinto, a cerrar filas en torno a un proyecto de país, a resistir las presiones derechistas que nos quiere divididos, y marchar juntos en las elecciones del 2011.
El II Pleno ha constatado como una deficiencia del manejo táctico el hecho que el Partido no se pronuncie oportunamente tomando posición y orientando sobre los problemas de coyuntura, lo que debe ser subsanado designando un equipo de camaradas presidido por el Secretario General para que hagan un seguimiento cotidiano del escenario político y social y ayuden al Buró Político y al Secretariado a elaborar las orientaciones que correspondan.
El II Pleno del Comité Central realizó asimismo un análisis de las posibilidades y limitaciones que para los comunistas representa la democracia liberal. La conclusión principal es que para los comunistas la participación en este espacio u otros representan medios de lucha y acción política y no un fin en sí mismo. Siendo nuestro horizonte el socialismo, sistema que coloca al ser humano en armonía con el medio ambiente en el centro de sus preocupaciones, postulamos una democracia superior e integral que permita el pleno ejercicio de los ciudadanos en la conducción de los destinos del país; democracia que no se restringe a los derechos políticos, sino que incorpora los derechos sociales, económicos, culturales, que deben ser garantizados por el Estado. En países como el nuestro la democracia burguesa nunca se ha realizado plenamente; ha convivido con el autoritarismo, el caudillismo, la exclusión de las mayorías, características propias de un Estado centralista, que responde a un esquema económico atrasado, que es la hechura de clases dominantes históricamente invalidadas para construir la nación y encaminar el país al desarrollo independiente.
No podemos, pues, atascarnos en una democracia restringida, envilecida por la corrupción y la mercantilización, como es la democracia liberal en el presente. La democracia liberal es la democracia del dinero, de la manipulación mediática, donde en épocas electorales se hace gala de un derroche de recursos para comprar el voto de los electores. Los partidos burgueses existen y se activan para ello, son máquinas electorales para acceder a los cargos públicos y preservar el sistema, de ninguna manera para transformarlo.
En el presente, la naturaleza antidemocrática y autoritaria del sistema capitalista se ha hecho más evidente, como consecuencia de un modelo de economía como el neoliberal, concentrador de la riqueza y primarioexportador, entreguista y excluyente. Le es inherente el pragmatismo, la mercantilización de la vida, la corrupción, el afán desmesurado de ganancia, contaminando los pilares en que se sostiene el sistema.
Para los comunistas la participación en los ámbitos de la democracia liberal está determinada por las condiciones concretas de la lucha de clases, por necesidades políticas, teniendo en cuenta que este espacio siempre será limitado, restringido, una camisa de fuerza para los grandes cambios y objetivos que abrazamos. Debemos estar claros entonces qué objetivos perseguimos, en qué condiciones trabajamos, con qué correlación contamos. Lo peor que nos puede ocurrir es que sobrevaloremos sus posibilidades, que nos amoldemos a lo establecido, que nos convirtamos en sacerdotes de este templo, es decir que terminemos transformado en un partido instrumental al sistema, absorbidos y convencidos que ésta es la única democracia posible y que lo que nuestro quehacer se limita a mejorarla.
Lo cual no niega la necesidad de asumir esta forma de lucha, de asumirla con eficiencia, determinación, coraje, y sin actitudes vergonzantes. Y prepararnos para ello. A diferencia del pasado, en que concebíamos a los espacios de gobierno como válidos únicamente como tribunas de agitación y propaganda, desde una perspectiva meramente opositora, en el presente –y las experiencias latinoamericanas así lo enseñan- estamos convencidos de nuestro papel alternativo, que hay que demostrar nuestra capacidad de gobierno, de eficiencia, de moralidad. No se trata de ser buenos administradores, sino de gobernar con y para el pueblo, llevar hasta su límite las reformas, apoyándose siempre en las masas. Que la gente se convenza, no solo a través de la propaganda, sino de su propia experiencia, lo que significa un gobierno de izquierda como alternativa en todos los terrenos, que avance y experimente hasta donde puede avanzar, que palpe los muros que impiden atravesar hacia el horizonte mayor donde brilla el socialismo. En otras palabras: se trata de trabajar en un escenario donde hay que resolver adecuadamente la relación entre gobierno y poder, reforma y revolución.
Una segunda conclusión sobre este tema es que el instrumento fundamental para garantizar el avance en la dirección descrita, es el Partido. Sin un partido fuerte y correcto, claro de sus objetivos, influyente en las masas, con la cantidad y calidad de cuadros que accionen en los diversos ámbitos, los gobiernos de izquierda tendrán dificultades y serán susceptibles de cometer errores, incluso de incurrir en serias desviaciones. Esto es difícil de entender en un ambiente donde se ha hecho evidente la crisis de los partidos y se han impuesto conductas personalistas, caudillistas y oportunistas. Se tiende a sobrevalorar el papel de la persona en detrimento de la organización política, perdiendo de vista que en el partido descansan las reservas ideológicas, políticas, morales, de cuadros, de ideas y programa, de vínculo con las masas, necesarias para emprender las grandes tareas. Allí donde el partido es débil, o no existe, se impondrá inevitablemente el caudillismo, la estrechez de miras, la política de grupo, y hasta la descomposición moral.
Una tercera conclusión sobre el tema es que los comunistas necesitamos aprender a gobernar, lo que significa no sólo estar imbuíos de valores socialistas, sino también de poner en práctica el principio de partir de la realidad, buscar la verdad en los hechos, colocar la práctica como criterio de la verdad. Quien no investiga la realidad no puede tener planes ni proyectos coherentes, se basará en el voluntarismo y seguramente cometerá errores. Aprender a gobernar también significa dominar las herramientas de la gestión moderna, contar con el conocimiento técnico y científico y los cuadros preparados en los diversos ámbitos de la actividad gubernamental. En un escenario donde las clases dominantes han constreñido la economía a una actividad básicamente primarioexportadora y dependiente del capital extranjero, y por tanto conducido el país al atraso, es un verdadero reto que los comunistas en posiciones de gobierno desplieguen proyectos de desarrollo para potenciar el aparato productivo, la ampliación del mercado interno, potenciando los recursos propios, basándose en las fuerzas propias y dando atención a la educación, la ciencia y la tecnología como pilares centrales para el desarrollo.
A la luz de este enfoque se ha realizado un balance crítico y autocrítico de la experiencia de gobierno de la izquierda y el Partido, no con el propósito de buscar chivos expiatorios de los errores cometidos, sino fundamentalmente de aprender de nuestra propia experiencia, de buscar explicaciones en la realidad objetiva y las condiciones en que se gestionaron los gobiernos, sacar las lecciones correspondientes y perfeccionar nuestra labor de dirección.
En concreto, el Comité Central ha realizado un balance detenido de la gestión del Gobierno Regional de Pasco, donde el Partido y el MNI tuvieron directa incidencia. La principal conclusión es que al no haber realizado este tipo de balances de experiencias anteriores, que nos permitieran aprender y no cometer los mismos errores; no haberle dado importancia a la necesidad de prepararse para gobernar y contar con los cuadros solventes para encarar esta tarea, y fundamentalmente no contar en la región con un una estructura partidaria fuerte que garantizara una adecuada dirección en los términos señalados por el Partido, fue inevitable que se cometieran errores. A ello se sumó la actitud personalista del Presidente Regional, cuyas debilidades ideológicas y políticas afloraron al punto de menospreciar y resistirse a la autoridad del Comité Central que envió a un conjunto de cuadros para apoyar a la gestión y ayudar a superar los errores que se detectaron desde los primeros meses de gobierno. Se conformó así un grupo conformado por el Presidente Regional, su entorno familiar y allegados que imprimieron a la gestión un rumbo que nada tiene que ver con los objetivos, principios, métodos, programa y conducta partidarias, lo que ha causado grave perjuicio a la imagen partidaria y a resentido la relación del Partido con las masas. El Comité Central acordó aprobar el documento de balance presentado, incorporando los aportes correspondientes, el mismo que debe convertirse en documento de estudio por el conjunto del Partido a efectos de aprender de la experiencia propia. Asimismo se recomendó que la Comisión de Control examine la conducta de los miembros del Partido que tuvieron responsabilidad en los hechos descritos y determine se hay lugar a sanción disciplinaria.
Asimismo se ha ratificado la estrategia electoral del Partido, en un escenario donde subsiste la fragmentación política y no se ha avanzado lo suficiente en el proceso unitario de la izquierda, el nacionalismo y el progresismo. El Partido ratifica su compromiso con los frentes políticos regionales donde participa el MNI, y también donde el MNI va con propia membresía. Siendo un hecho objetivo que en algunas regiones las opciones populares van en listas separadas, si tal es el caso, apoyar a cualquiera de ellas que pase a la segunda vuelta. En lo que se refiere a la campaña electoral el Pleno insiste que su rasgo principal debe ser aplicar una línea de masas, luchar no solo por los votos, sino por ganarla conciencia de los trabajadores y el pueblo, formar en todo el país los comités de apoyo a las candidaturas, hacer una labor casa por casa, apoyarse en la población para organizar los personeros y defender el voto, y en este proceso incorporar con audacia a nuevos miembros al Partido, MNI, Juventud Comunista.
Siendo importante el papel de las personas en la lucha electoral, hay que reforzar el posicionamiento de liderazgos a nivel nacional con miras a su participación en las elecciones del próximo año. Los comités deben hacer la adecuada selección de los pre candidatos, tomando en cuenta el perfil definido y evitando el carrerismo, la competencia desleal, el sectarismo interno, que muchas veces se acrecienta en estas circunstancias. Asimismo hay que dar cabida a las personalidades aliadas, tomar en cuenta a las mujeres y los jóvenes.
Otro tema al que le ha prestado especial atención el Pleno es el referido a los problemas de dirección en el Partido, asunto que ha sido materia de preocupación en los últimos años, que fue planteado en el Congreso, y tocado en el pleno anterior y que en esta oportunidad ha sido abordado nuevamente, entendiendo que se trata de un tema sobre el que hay que tomar decisiones que no pueden postergarse. Evidentemente que el problema de dirección es complejo sobre el que necesitamos imbuirnos de un bagaje teórico, reflexionar profundamente, unificar criterios, rectificar errores, también establecer políticas específicas y tomar medidas en los diversos niveles de la estructura partidaria.
Partimos de la constatación que nuestra forma de dirigir ya no corresponde a los retos del presente, cuando “nos proponemos construir un partido revolucionario de masas, unificado y correcto, grande por su influencia política, teórica e ideológica, por su presencia organizada, disciplinada, de vanguardia, por su enraizamiento en la clase obrera y el pueblo, con capacidad de conducción de masas, claridad en su línea y amplitud de horizonte, con un liderazgo que se construya en los diversos ámbitos de la vida política, social cultural” (Estatuto, Título Preliminar).
Si la dirección, en resumen, es la capacidad de convertir en realidad la línea y política del Partido, debemos convenir que los grandes retos que nos ha planteado el VII Congreso Nacional, no podemos hacerlos realidad con la manera artesanal, empírica espontaneísta, formalista y con fuerte carga burocrática que predominó en el pasado, y aun siguen influyendo.
La modernización del sistema de dirección implica una acelerada política de formación de cuadros calificados en las diversas esferas de la vida partidaria, pues sin cuadros capaces no será posible mejorar el desempeño de los comités y garantizar el funcionamiento de las células. Los cuadros deben poseer una sólida formación marxista leninista, estar compenetrados con la estrategia, programa, Estatuto y línea partidaria, poseer un pensamiento avanzado y nivel cultural, a la vez que deben recibir la formación técnica necesaria para el desempeño óptimo de su trabajo. Lograr este tipo de cuadros en la cantidad requerida se convierte en el eslabón clave en la tarea de modernizar el sistema de dirección del Partido.
El Comité Central asimismo puso en evidencia las dificultades que tenemos para incorporar en un todo los tres ámbitos de la dirección moderna: el diagnóstico y la decisión, la ejecución y la evaluación, constatándose que somos buenos en el diagnóstico, pero malos en la ejecución y el balance de lo actuado. Esta es una situación que nos proponemos corregir y en la que el Comité Central debe colocarse a la cabeza, como ejemplo y referente.
En este proceso es imprescindible fortalecer la autoridad del Comité Central, en tanto órgano supremo de dirección entre congreso y congreso. En adelante al referirnos a la dirección partidaria mencionaremos explícitamente “el Comité Central”, cuyas decisiones deben ser acatadas por todos los miembros del Partido, en el marco establecido en el Estatuto. En tal sentido se debe combatir y poner fin a las conductas liberales y anárquicas, según las cuales las decisiones del Comité Central son solo referenciales, imponiéndose criterios propios, resistencia a los acuerdos y hasta sabotaje a los mismos. Los miembros del Comité Central deben educar con el ejemplo, están en la obligación de colocarse a la altura de las responsabilidades asumidas ante el Congreso partidario, jugar el papel que les corresponde, ser los más disciplinados, estudiosos y responsables, y unir en todo momento teoría y práctica, palabra y acción.
El Pleno acordó aprobar el documento presentado por el camarada Alberto Moreno Rojas, donde se abordan en detalle estos problemas, a la vez que decidió que resolver el problema de dirección pasa a ser la tarea interna fundamental del Partido, y que el Comité Central debe convocar a una reunión especial para abordar este tema en sus aspectos más concretos.
EL II Pleno del Comité Central asimismo recibió el informe de la Comisión de Control, cuya conclusión principal es que la evaluación y el control forman parte del sistema de dirección partidario, y no se reducen al aspecto disciplinario y sancionador, como se concebía anteriormente. En tal sentido su labor tiene fundamentalmente un componente ideológico y político de carácter preventivo.
Siendo el control parte componente del sistema de dirección corresponde incorporarlo al conjunto de los comités del Partido, donde deben funcionar las comisiones de control respectivas, y a nivel general se requiere un trabajo coordinado con los otros frentes de trabajo, en especial con Organización y Formación.
Entre las resoluciones adoptadas por el Comité Central figuran la de homenaje a militantes fallecidos: Julio Walter Pérez Postigo del C.R. Horacio Zeballos, de Arequipa; Wilfredo Loja Oropesa, militante del Partido en la ciudad de Tarma; Antonio Villalobos, militante del Partido en el C.R. César Vallejo de La Libertad; Pedro Vera Ayala, militante del Partido en la ciudad de Huancayo. Asimismo solidaridad con los docentes de la Cátedra Vallejo de la UCV injustamente despedidos a causa de las ideas que profesan, entre los que se encuentra el c. Julio Yovera Ballona; Apoyar la lucha de los frentes regionales y el próximo congreso de la UFREP.
Comité Central del Partido Comunista del Perú
Patria Roja

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