miércoles, 30 de septiembre de 2009

El Padre Arana y el Partido Socialista

Cuando hablé de la Tentación del Padre Arana en marzo de este año y expresé mi preocupación sobre la posible división que podía ocasionar su incursión en la izquierda peruana, no imaginaba aún el grado de ruptura que estaba a la base de su proyecto. Y si bien, Jesucristo era un pescador de hombres y pastor de ovejas, me pregunto por qué el Padre Arana, usa como método hacer explotar organizaciones políticas de la izquierda para pescar lo que caiga y formar el rebaño que lo sostenga.
En un principio imaginé que el Padre Arana estaba construyendo peso político para ponerlo a disposición del campo popular y hacer un contrapeso a Ollanta en una alianza amplia con muchos más sectores a fin de ganar el gobierno en el 2011, especialmente teniendo en cuenta lo que está en juego en el Perú de estos años. Eso me animó.
Sin embargo, tras la renuncia electrónica de la secretaria general del Partido Socialista, Susel Paredes y de 36 dirigentes nacionales, en la que acusan a sus ex camaradas de ortodoxos y radicales, de tener viejos estilos, de armar “futuras” correlaciones, de ser aliados del PC y de Patria, y decir después que se van con Arana porque ya no quieren que los descalifiquen ¿?, empezaron a celebrar los seguidores del Padre, incluso algunos emocionándose hasta las lágrimas por el rompimiento del partido liderado por Javier Diez Canseco. Me perdonarán, pero eso no es fraterno y así no se renueva la izquierda. Además, ¿qué ganan?
Si a eso sumamos el antiollantismo ultra de los principales asesores y recientes afiliados del aranismo, y la abstención del Padre en integrar el Frente por la Vida y la Soberanía Nacional (FRENVIDAS) impulsado por AIDESEP, no me queda duda de que pretenden ser una opción separada de la izquierda, del nacionalismo y de las organizaciones sociales, en lugar de ponerse en una posición expectante y luego forjar alianzas.
Y seamos objetivos. La sonrisa de algunos campesinos, el entusiasmo de varias ONG, la alianza con un periódico y la frustración de quienes no pudieron imponer sus ideas en otros espacios políticos incluso siendo dirección o teniendo cargos prematuros desde un inicio, no alcanza para soportar una apuesta nacional.
A mi juicio, el Padre Arana no quiere la presidencia de la República en el 2011, desea acumular, pretende aplastar electoralmente a la izquierda que repudia para convertirse en una nueva vanguardia. Lo curioso es que es exactamente lo mismo que el Partido Socialista quería para el 2006. Ni con Ollanta ni con Patria, se escuchaba en el Hotel Crillón aquel octubre del 2005, durante el Congreso Fundacional del PS. Ya sabemos que esa apuesta no condujo a nada. Y lo estamos viendo hoy con la renuncia de la dirección política del PS. ¿Por qué la gente escogerá ser nada?
Es que no somos capaces de aprender algo. A lo mejor el Padre Arana, que tiene ahora a su lado al que fue jefe de campaña electoral del Partido Socialista en el 2006, pueda beber de la experiencia del 0.5%. Porque de repetirse el escenario polarizado del 2006 en el 2011, la tentación del Padre Arana va a pasar más bien a ser una amarga penitencia para él.
Lamento que los que hoy dejan el PS y se pasan al Aranismo, no vean lo que nos une para desde allí construir una plancha unitaria como primer paso en la recuperación del control de nuestros recursos nacionales. Y mientras el candidato natural contra los candidatos naturales quiere jugar al outsider, en la lógica de que Ollanta ya fue y que la cosa está para cualquiera, me viene una certeza: Rospigliosi se equivocó, el Padre Arana no es el Lugo peruano.
Carlos Bedoya
30/09/09

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