viernes, 18 de noviembre de 2011

El miedo a Nadine Heredia

Por Rocío Ferrel
Resulta estridente y hasta cómica la forma en que algunos medios se dedican a hurgar hasta en el menor paso que da la primera dama Nadine Heredia: “se vistió”, “dijo”, “no dijo”, “escribió”, “miró”, “estuvo”, “no estuvo”.
El último escandalete es una carta donde Heredia, a pedido de la Conferencia Episcopal, solicita información acerca de la situación de la laguna Parón, misiva dirigida al ministerio de Energía y Minas.
Todos parecen haber olvidado que cualquier ciudadano tiene derecho a usar su derecho de solicitar información según la ley de transparencia y es contra las instituciones que se burlan de la transparencia contra las cuales debería arremeter la prensa si velara por los intereses de los ciudadanos. Desde este punto de vista, una Primera Dama no puede tener sus derechos ciudadanos reducidos.
Al parecer tanta bulla radica en un miedo a que la hoy primera dama después aspire a ser candidata presidencial en las próximas elecciones, lo cual ella misma ha desmentido.
No obstante, para evitar tanta huachafería mediática y malas interpretaciones o verdaderas injerencias, debería delimitarse con claridad las funciones del despacho de la Primera Dama, porque es una figura con más de medio siglo de existencia y hasta ahora todas las primeras damas han hecho como mejor les ha parecido, sin una política bien definida, que ahora debe enfocarse con una visión moderna.
La mujer del siglo XXI es más independiente y con más opciones de preparación que las mujeres de generaciones pasadas, por lo cual sería tonto pretender que la esposa de un Presidente se reduzca a una figura de adorno y mucho menos lo puede ser una esposa que es cofundadora de un partido de gobierno, como lo es la actual Primera Dama.
Pilar Nores
Llama la atención que la prensa haya callado ante el comportamiento de la exprimera dama Pilar Nores de García, que escandalosamente formó una ONG para recibir donaciones para hacer obras, con lo cual presionaron moralmente a muchos empresarios, que tal vez no hayan tenido intenciones ni deseos de dar dinero a la entonces Primera Dama, pero por miedo a ser marginados en las licitaciones del Estado o por temor a que se den leyes contra sus sectores empresariales, donaron a la ONG de Nores.
Terminado el gobierno de García, no hay rendición de cuentas de Pilar Nores, no ha informado cuánto recibió ni en qué se gastó. ¿Por qué la prensa calla?
Hay necesidad de normar y poner límites y debería estar terminantemente prohibido que la pareja presidencial o los ministros pidan donaciones que no ingresen a las arcas del Estado, para escapar de la fiscalización de la Contraloría General de la República.
En países desarrollados, como Francia, toda donación, ya sea en dinero, joyas o cualquier otro tipo de bien, que se realice a la pareja presidencial, pertenece al Estado. En el Perú los presidentes cargan con todos los regalos recibidos durante su gestión, lo cual es inmoral y debe terminar. Eso sí es escandaloso y debe ser motivo de comentario de la prensa.

sábado, 5 de noviembre de 2011

A Cien Días del Partido Nacionalista en el Gobierno

Tanto Ollanta como Toledo no saben como contener los apetitos de los aliados, desde la derecha a la izquierda, incluyendo algunos congresistas y colaboradores con cierta angurria, que van colocando a sus amigos en las entidades del Estado. Muchos hijos e hijastros en una misma casa...

A diferencia del balance de los medios masivos, los politólogos, los opositores y aliados políticos, la sociedad civil y la población, el balance de los cien días que prefiero describir será respecto a la actuación del partido oficialista, que fue promotor de la victoria, y ahora, apoyo del gobierno.
A seis años del aniversario del Partido Nacionalista Peruano, y once del levantamiento en Locumba que catapultó al presidente Ollanta Humala, el resultado es admirable, pero comprometedor. Seis años para que un partido y sus candidatos hayan podido llegar al gobierno central, venciendo al status quo, es más una responsabilidad. Sin embargo no escapamos de los vicios de los partidos tradicionales, tomando en cuenta que pocos han nacido bajo ese halo nacionalista, que algunos consideran una corriente del socialismo, otros como etapa de transición, y varios como ni siquiera ser ideología. Más allá de estas importantes discusiones que al menos van contra Fukujama, está el nivel de la organización para soportar y respaldar a un gobierno, a todas luces, amplio y basado más en la hoja de ruta, que en el plan de gobierno, aunque si bien se inspira mucho en este último. Basta con ver los representantes en los ministerios y entidades públicas para percatarse que se ha priorizado el buen gobierno, la tecnocracia y la experiencia, ante la improvisación, el tarjetazo y la ingobernabilidad. Y esto a pesar que algunos militantes y dirigentes creen que haber llenado una ficha de afiliación nacionalista equivale a tener un carnet aprista, o que el Estado es un botín.
En esta parte, el balance partidario imparcial es muy necesario. Hemos obtenido la presidencia y la mayoría parlamentaria, pero aún no somos capaces como partido, de lidiar con el poder, de origen político, social, o fáctico. Los medios y grupos económicos han iniciado pronto su revancha, pero sólo nuestros representantes en el gobierno han respondido, sin que el partido en las dirigencias tenga una posición o pronunciamientos claros. Solemos diferenciar el gobierno de Gana Perú, del Partido Nacionalista, pero en la práctica, nos basamos en los aciertos o errores de los voceros del gobierno que provienen de dicha confluencia: de invitados, de la izquierda, del toledismo, o de asalariados oportunistas. Es necesario replantear las funcionalidades de nuestro partido, a veces abandonado desde que nuestros cuadros han pasado o laboran en entidades del Estado. Comité Político, CEN y Área de Prensa son vitales, pero importante es una consolidada Comisión Nacional de Organización, con funcionalidades territoriales y sectoriales que refuercen la base social para soportar un gobierno y corregir errores. Y la disciplina es necesaria para enmendar el rumbo.
El pasado reciente de Amado Romero, Elsa Anicama o Wilder Ruíz, en los casos más vergonzosos, sumadas a las declaraciones o accionares de Ricardo Soberón, Daniel Mora, Aída García Naranjo, Rudecindo Vega, u Omar Chehade, han sido motivadas más por cuestiones personales que por aspectos institucionales de alianza, confluencia o partido. Pero tienen un común denominador: Ninguno pertenece al Partido Nacionalista Peruano. Y eso refuerza la idea de que una organización consolidada, con identidad propia y conciente de su responsabilidad es prioritaria. Los pasos se vienen dando: nueva comisión nacional de organización y reactivación de comisiones sectoriales en materia de juventud, formación política, frente social y profesionales. Pero aún es insuficiente.
Evocando al Presidente en su discurso del onceavo aniversario de la gesta de Locumba, debemos ser vigilantes y trabajar juntos para luchar contra la corrupción. Y con ese criterio, mantener esa identidad, erradicando cualquier desviación de nuestros ideales. De eso dependerá nuestro éxito…
René Galarreta

miércoles, 2 de noviembre de 2011

DISCURSO DEL PRESIDENTE OLLANTA HUMALA EN PARAGUAY

El mandatario cuestionó a las grandes corporaciones que entablan demandas contra los estados el último sábado en Asunción (Paraguay).
Estamos reunidos porque hemos sido convocados por el tema del Estado y ya hemos pasado etapas en las cuales un estado emprendedor pasó a ser un estado débil y arrinconado, al cual se le ha hecho pagar su responsabilidad social corporativa al milímetro, de tal manera que en muchos lugares, como en el Perú, el Estado ha tenido que asumir con todo las crisis, incluso con la venta de las empresas públicas que habían.
Antes hablar del Estado era un pecado, porque iba en contra de la corriente neoliberal y de una ideología en la que las personas son mercancías y por lo tanto al Estado poco le toca hacer en ese tema.
Hoy en día tenemos estados centralistas y que no cubren todo el territorio nacional, y en el caso del Perú es un Estado privatizado, y lo digo porque recuerdo que al día siguiente de haber ganado las elecciones ya tenía a los diferentes poderes fácticos pidiéndome insistentemente que diga el nombre de los directivos del Banco Central de Reservas, del ministro de Economía, etcétera.
Y de paso presionaban con la baja de la Bolsa de Valores, para que el nuevo presidente se doblegue ante esta presión y se alinee con los poderes fácticos que siempre, o por lo menos en los últimos 20 o 30 años, han estado acostumbrados a gobernar mi país.
Tenemos también a un Estado que es puesto en el banquillo de los acusados por personas naturales y grandes corporaciones, y en el caso del Perú tenemos procesos en el Ciadi (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones) por más de US$ 4 mil millones. Y bueno, el Estado tiene una empresa que lo denuncia en el Ciadi porque simplemente se pusieron reglas en el concurso que no podía pasar esta compañía y como se sintió discriminada decidió sentar al Estado en el banquillo de los acusados.
Esa situación es la que hoy en día estamos teniendo y dentro de esto está la problemática del desarrollo, el famoso mito, y los Estados latinoamericanos hemos estado acostumbrados a seguir disciplinadamente las recetas de los organismos multilaterales, que dice: “Por aquí es el camino y por aquí se debe pasar”, por eso ya hemos pasado de todo y por eso hemos pasado por la llamada década perdida y cuando las cosas van mal cada uno tiene que resolver sus problemas, porque seguramente no aplicó bien la receta.
Lo que sucede, es que hemos escuchado mucho lo de afuera y poco hacia adentro, y hoy día nos damos cuenta que la problemática que tenemos es la fragilidad de nuestro crecimiento económico, que está basado en la venta de metales, comodities y materias primas, y si nuestros compradores cambian la política solo por un tema de crisis o de especulación, nos dejan descolocados y por lo tanto estamos tomando previsiones de prudencia y estabilidad macroeconómica, para mantener un nivel de endeudamiento adecuado con relación al PBI; pero ojo, eso nos pone en una situación de dependencia.
¿Cuánto está pagando cada país por la modernidad del siglo XXI, por la tecnología de los sistemas de audio, los autos y armas que no fabricamos y la infraestructura que solemos alquilar? Unos más y otros menos; pero, al final todos pagamos, y este es un problema que tenemos que resolver los estados porque no lo va a ser el mercado, que a lo mucho va a crear patrones de consumo, ya que el rol del estado es crear civilización y ordenar la sociedad.
En ese sentido, señalo que el Estado hoy tiene una serie de retos como el tema de la inclusión social, porque una vez un amigo me dijo que los Estados solo están preparados para atender al 30% de su población, por eso vienen los problemas cuando tienen que atender a toda su sociedad, porque no tienen la capacidad de atender las tareas que tienen, como educación, salud, seguridad, pensiones, etcétera.
Entonces, por ello planteamos el tema de la inclusión social que implica una serie de temas que implica llevar al Estado a la punta del cerro y a los sitios más recónditos de la República con políticas de estado en educación, nutrición, salud y con políticas para formalizar economías informales.
Asimismo, necesitamos transformas los programas sociales en políticas sociales, asumiendo experiencias de los países hermanos, por lo que hemos creado el Ministerio del Desarrollo e Inclusión Social, con el que queremos darle una sola dirección a los programas sociales de primera generación, que ahora queremos transformas en políticas de segunda generación para que sean menos asistencialistas y más productivas, no con la intención de ampliarlos sino que sean pasajeros, para que los ciudadanos que están ahora en esos programas puedan salir con una herramienta para luchar por si solos y con el Estado en contra de la pobreza.
También creemos que debemos fortalecer los mercados internos y el comercio regional. Latinoamérica tiene la gran oportunidad de sacar provecho de este gran mercado, que hoy día en época de crisis se plantea como una perita en dulce para cualquier economía.
Además, necesitamos tener cuidado de nuestro patrimonio, porque hoy en día tenemos el problema de la tala ilegal, el narcotráfico y la escasez de agua que es un problema álgido que se refleja en los conflictos sociales, y por ello nosotros estamos construyendo una política hídrica, porque el Perú fundamentalmente es minero y de paso los conflictos sociales en su mayoría son sobre comunidades vs. minerías por el tema del agua, que deben ser resueltos desde una política de estado que precise cómo debe ser el uso del agua. Además, es necesario comenzar a construir una política regional sobre el agua, más aún con los países que compartimos cuencas, como el Titicaca y Amazonas, pues así tendremos una mejor integración regional.
Creo además, que tenemos que trabajar el tema de la educación, salud y nutrición; pues la única forma para salir del subdesarrollo va a ser con una revolución educativa que nos permita hacer de la educación un instrumento de inclusión. Podemos invertir en máquinas de modernidad; pero, si la gente no sabe cómo utilizarlas de nada nos van a servir y siempre vamos a seguir dependiendo de las nuevas tecnologías que cada día son más caras.
También creo que tenemos que comenzar a democratizar la democracia, ya que en el siglo XXI no se puede aceptar que haya personas de primera y segunda categoría, y que esto sea tolerado por los Estados y que sea promovido por poderes fácticos. Necesitamos darles todas las oportunidades a los ciudadanos.
En este contexto debemos darle un impulso a los Estados y recuperar los espacios, porque hoy en día tenemos muchas empresas multinacionales que tienen más plata que los Estados; sin embargo, nosotros somos los que tenemos la responsabilidad de los territorios y de nuestros pueblos, por lo tanto, esto implica que tenemos que establecer un balance en el rol del Estado, que es la planificación.
Nuestra posición como país es el fortalecimiento del Estado, pues así se puede garantizar el futuro de los pueblos y para terminar quiero despedir a los que se van, les deseo éxitos, yo tengo unos añitos más para estar por aquí, y debido a los problemas con el temblor que ha habido en mi país voy a tener que acortar mi estadía en Paraguay y retornar al Perú.