FERNANDO MIGUEL ROSPIGLIOSI CAPURRO
Publicado por: Jesús
Ospina
Disculpe amable lector,
continuaré el tema de democracia liberal y marxismo socialista en la siguiente
semana. Lo hago por la urgencia de reflexionar sobre el paso escandaloso
de Fernando
Rospigliosi, de un líder de la extrema izquierda a un adlátere de la
extrema derecha, capaz de dar la ley de impunidad, sin inmutarse, contrariando
todo su pasado. ¿Su traspaso fue solo económico? ¿Su cambio revelaría algo
más?
Según algunas versiones
del entorno del extinto líder Manuel Dammert, Rospigliosi habría sido un
agente de inteligencia. Ello explicaría que sus acciones dentro de la
izquierda no habrían contribuido a fortalecer la unidad. No es reconocido como
un hombre concertador, ni proclive a consensos. Sí era claro su afán por lanzar
su figura públicamente. No hay pruebas de que fuera un agente, pero sus
acciones revelarían oportunismo o posible agente.
AGENTES
INFILTRADOS
Es
conocida la historia de infiltrados de la CIA, Agencia Central de Inteligencia,
en la Unidad Popular de Chile, en pleno gobierno de Salvador Allende. La figura
del agente infiltrado es recurrente en la historia de la inteligencia y la
geopolítica. Su misión es ingresar a un partido o ya dentro del colectivo ser
cooptado, y ponerse al servicio de ideologías contrarias a las que
verdaderamente defiende.
Este
agente tiene una labor compleja, que trasciende al espía clásico, pues debe
tener una identidad, pensamientos, discursos, acciones, creíbles. Pues no es
sólo un observador, sino alguien que tiene que influir en el entorno, debe ser
un militante activo del colectivo, para catapultarlo a posiciones más elevadas,
para extraer o manipular información con fines estratégicos.
Otro
rasgo de este agente infiltrado, sería su camuflaje ideológico, pues debe
encarnar la ideología de izquierda, y defender al colectivo. Para no pasarse al
bando socialista, debe tener una formación ideológica ambivalente, no
dogmática, y conocer los sustentos ideológicos, políticos, económicos, etc.,
para quienes trabaja, o para quiénes eventualmente podría trabajar. Anda en
búsqueda de un puerto donde arribar.
Además,
debería tener una frialdad emocional y control psicológico, pues tiene que
mantener una disociación entre lo que defiende en el colectivo, y las creencias
opuestas. Su autocontrol, debería permitirle no desarrollar sentimientos de
culpa por traicionar al grupo que lo acoge como un camarada. Sino que se
plantea actuar por un bien superior. Y para arribar al núcleo de poder y
decisión, debe ser un líder carismático, convincente, popular.
TRÁNSFUGA
POR CONVENIENCIA
Ello,
y algo más, hace plausible el perfil de Rospigliosi como un oportunista
inescrupuloso, o un agente con doble identidad. Pues siempre busca su
conveniencia, sin convicciones profundas. Hoy podría decir íntimamente que le
dio mucho a la izquierda, y que está en deuda con él. Y por decisión personal,
o por necesidad del colectivo para el que pudiera trabajar, transita a posturas
conservadoras. Seguro porque ya no encuentra satisfacciones, reconocimiento, en
el bando de izquierda. Agotado ese sector para él, migra hacia posiciones de
derecha que siempre habría convergido, o para los que podría haber trabajado, y
donde puede lucrar.
La
personalidad orgullosa de Rospigliosi hace que no tendría por qué justificar su
transfuguismo. Como es una figura legitimada, puede ser útil en el bando de
derecha, pues le ayuda a decir que la izquierda no tiene sentido, aún para
quienes apostaron por ella. Cabe también la posibilidad de que Rospigliosi
usara a la izquierda para convertirse en líder, y sólo está cambiando de
escenario, y adaptando ideales a su conveniencia.
Como
fuere, su frialdad para defender posturas que toda su vida combatió, su
capacidad para desprenderse de 50 años de convicciones, su arrogancia para no
rendir cuentas, su comodidad para estar en un bando contrario y con poder, su
ausencia de bochorno para combatir lo que antes defendió, lo haría un
oportunista inescrupuloso o en un agente: Trabajar para quién le pueda pagar
bien y no tener sentimientos de culpa ni remordimientos. Estamos ante un ser
vacío e interesado, y peligroso para la moral del país.

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