domingo, 16 de diciembre de 2018

CÓMO SURGIERON LAS CREENCIAS RELIGIOSAS Y MITOLOGÍAS EN LAS CULTURAS ANTIGUAS.


“No puede existir humo sin algo de fuego”. Dion Fortune
Los más fuertes patrones de conducta en nuestra personalidad, tienen su origen en nuestras creencias religiosas, en nuestra relación con el universo.  Es a partir de lo que un hombre cree, que basa toda su conducta y personalidad. En este artículo descubrirás como se armaron las antiguas mitologías y creencias.
Porque existe en nuestra mente la tendencia a adorar algo.
Los seres humanos tenemos una tendencia a adorar todo lo que nos genera admiración.  Podemos demostrarlo muy fácilmente con historias muy recientes que nos ilustran esto de la admiración. Por ejemplo: La religión Maradoniana; en las cuales adoran al jugador de futbol Maradona, que muchos admiramos por sus dotes futbolísticas. También está la religión Jedi, basada en la película de la guerra de las galaxias y que muchos fanáticos se la tomaron muy en serio.
Esta admiración la podemos extender al culto y a la pasión que generan ciertos artista, clubes deportivos y hasta grupos políticos; en las cuales somos capaces de agredir a otros que piensen diferente.  No es entonces de extrañar que de esta forma hayan surgido las religiones. Algunos adoraron al cielo, otros a la naturaleza, otros a sus antepasados, y otros a grandes hombres.  Aquello que nos genera admiración es muy parecido a la sensación de enamorarse de alguien; lo idealizamos tanto, nos parece tan maravilloso, que terminamos sometiéndonos a su voluntad.
Nuestra necesidad emocional de tener algo fuerte que nos proteja.
En los asuntos cotidianos nos vemos enfrentados a situaciones muchas veces más fuertes que nosotros.  Ante esa sensación de impotencia, es necesario creer que existe algo superior a nosotros que puede llegar a salvarnos. Esa confianza que pueda llegar a generar ese algo superior y más fuerte, hace que sintamos que podemos superar algo que sobrepasa nuestras fuerzas, hace que nos sintamos con alientos para seguir viviendo y enfrentado tantas cosas imprevistas, y que nos causan temor. El temor a la muerte, a la pérdida de un familiar, a la pérdida del empleo, es algo que a muchos puede llevar a una crisis si no tuvieran algo en que creer.
Porque necesitamos historias fantásticas.
Los acontecimiento por sí mismo, poco o nada tienen algo de interesante.  Solo es la fuerza de la narrativa, la que hace que acontecimientos sencillos cobren vida y se vuelvan mágicos. Esto lo vemos muy comúnmente al hablar con nuestros amigos, en las cuales, para contar nuestras cotidianas historias, convertimos en hazaña cualquier acontecimiento. La razón de esto, es que solo ponemos atención a aquello que represente algún tipo de emoción, que nos aleje de nuestra rutina. Nadie le pondría atención a una historia común, y es por eso que aquellos que las cuentan siempre le colocan un toque fantástico.  Con el tiempo la hazaña común se vuelve leyenda, y la leyenda termina siendo un mito. Es muy común que a medida que pasan los años cada cual le agregue algo nuevo.  Si esto sucede cuando nos cuentan algo que acaba de suceder, ¿porque no habría de suceder con cosas que llevan cientos de años transcurridas en lejanos sitios?.  La mejor manera de ilustrar esto, fue lo que paso con la leyenda del Rey Arturo, la cual está rodeada de una cantidad de misterios.
Una manera muy sana de dominar a los demás
De seguro a muchos de nosotros, y sobre todo a los de más edad, nos asustaban con el cuento del coco, para que nos portáramos bien.  Ahora pongámonos en la posición de un gobernante que debe velar por la seguridad de su gente, protegerlo de las amenazas de otros pueblos, y hacer que sigan sus mandatos para que todos puedan sobrevivir. Nadie le hace caso a cualquier tipo, eso lo vemos muy a diario en nuestras vidas.  Solo somos capaces de obedecer a alguien que admiramos o tiene más poder que nosotros.  Pues igual pasaba hace miles de años, y el rey era considerado un dios, o existían quienes transmitían las voluntades de los dioses. Entonces ese pueblo rebelde, egoísta e ignorante; obedecía. Porque pensemos una cosa, si hoy en día es tan difícil manejarnos en una sociedad tan avanzada, en las cuales todos somos educados, tenemos tantas leyes e instituciones; entonces ¿qué pasaría hace cientos de años cuando ni siquiera sabían leer?
QUIENES ERAN LOS ANTIGUOS DIOSES
El culto a la naturaleza y al hombre.
En una extensión grande de tiempo, como el que llevamos viviendo, han surgido en diversas culturas, muchos tipos de culto. En los antiguos tiempo no había muchas cosas que nos pudiera generar admiración. Por eso los fenómenos de la naturaleza, los animales y las lejanas estrellas, vinieron a representar aquello superior.
Vemos que en ciertas culturas, algunas de sus divinidades eran asociadas a animales. En Egipto tenemos al cocodrilo Seth, y al chacal Anubis, que eran animales de la zona. En la India tenemos al elefante Ganesha, y a la vaca sagrada, que eran animales con los que convivían a diario.  También hubo adoración a ciertos hombres excelsos como krishna, Confucio, Zoroastro, Gautama Buda, etc. Los cuales dejaron un gran legado de sabiduría en sus respectivos pueblos. Ya en otras culturas todo fue muy variado.  Los celtas adoraban a las criaturas del bosque, los mayas al sol, los japoneses a los antepasados, etc.
Los extraterrestres
Esta es una teoría con bastante fuerza, dado los avances en la tecnología y el descubrimiento de agua en otros planetas.  Es probable que en lejanos rincones de otras galaxias pudieran crear tecnologías avanzadas, y al explorar otros planetas se encontraron con culturas muy primitivas y salvajes, las cuales, al ver algo extraordinario que viene del cielo, los tomarían como sus dioses.  Estos extraterrestres pudieron haber enseñado algo a estas culturas primitivas, y eso explica porque en una civilización tan antigua como la Sumeria (4.500 A.C aprox.), tuvieran tantos avances como por ejemplo la astronomía, que solo se desarrollo alrededor de 1500 D.C. Aprox.
Los atlantes
Estos seres fueron por primera vez mencionados en los libros de Platón. Los atlantes eran los habitantes de un antiguo continente llamada la Atlántida. Se dice que los atlantes eran una raza que existió antes que nosotros; los llamados Arios (Casualmente los antiguos Persas se le llamaban Arios, Hitler creía que era descendiente de los arios). Después de los cataclismos que sumergieran dicho continente, los sobrevivientes se asentarían en el norte de áfrica, donde se mezclarían con esas primitivas culturas, dejándole como legado su ciencia y su religión, las cuales luego se extendería a otras regiones. Esta es una teoría igualmente valida, dado que es algo que puede suceder con mucha facilidad y además explicaría el misterio de las pirámides.
Las religiones Monoteístas
Las religiones monoteístas como los musulmanes, el Cristianismo, los judíos y el Zoroastrismo, basan su creencia en un solo Dios verdadero.  Siendo el Zoroastrianismo la más antigua de todas. Esta religión surgiría en la antigua Persia (actual Irán, antiguos Arios).
Estas religiones son muy similares. Por ejemplo: En todas hay un ser divino y bueno que reina en los cielos, y en todas hay una parte mala y demoniaca que reina en los infiernos.  Pero estas similitudes tienen una explicación. Consideremos a Abraham de donde surgen muchas de estas religiones. El salió de Ur de Caldea (Actual Irak – antigua Sumeria), el cual por su proximidad a Persia (actual Irán) pudo haber aprendido estos conceptos monoteístas que fueron dejados por Zoroastro.
Además muchas de los relatos que aparecen en el antiguo testamento, corresponden a textos encontrados en las culturas sumerias, el más conocido de ellos es la del Arca de Noé, que apareció en un antiguo texto sumerio. Abraham con su esposa Sara es el padre de los judíos, y Abraham con su esclava Agar es el padre de los musulmanes.  Respecto a los cristianos, es la misma Creencia que los Judíos, solo que además se reconoce a Jesús como el hijo de Dios.
Los panteones de las antiguas mitologías
La biblia en el antiguo testamento está lleno de muchas referencias a múltiples dioses. Hay una parte que dice: “Ahora el hombre se ha vuelto como uno de nosotros”. Además Elohim quiere decir dioses. Y sabemos que los relatos del Génesis son viejas leyendas sumerias. Puede suceder que estos quizás venidos de otros planetas, o tal vez los atlantes (sobrevivientes de una anterior cultura), habitaran la primitiva sumeria.
Las religiones politeístas y todos estos panteones antiguos, podemos decir que el origen está en sumeria, ya que todos sus dioses fueron heredados por la cultura griega, pero con diferentes nombres.  Luego los romanos al conquistar a los griegos, heredarían toda su cultura y sus dioses.  El dios Marduk, seria llamado Zeus y luego Júpiter. La diosa Ishtar seria conocida como Afrodita y luego como Venus.  Según antiguas leyendas se dice que Rama, el cual es una de las divinidades del hinduismo, partió de la región conocida en la actualidad como Irán (antigua Persia o Arios) hacia la región de la India, lo cual daría origen a la cultura de los vedas.  También cabe anotar, que el mismo Hitler decía que los Alemanes eran de origen Ario, y vemos como la Mitología nórdica (Alemanes), también tiene sus dioses, pero adaptados a esa región que es tan fría.
Los celtas (Actual Escocia), por estar en una Isla tan apartada, desarrollaron unas creencias muy diferentes basados en los espíritus del bosque (Adas, duendes, etc.).  Esto se debe a que las regiones escocesas están repletas de bosques.
El concepto de las sociedades secretas.
Pero es importante traer de nuevo la acotación, para tener un conocimiento más completo. Según los conocimientos que se manejan en estas sociedades, existen planos superiores al nuestro, en donde ciertas jerarquías con mayor evolución, obedecen a un ser superior, para mantener el orden y la estabilidad en la naturaleza y respecto al ser humano.  Esto se explica por la misma lógica de que en nuestra sociedad necesitamos orden para poder funcionar; entonces respecto a la naturaleza y a quienes la habitan, también se necesita algo que mantenga el orden.
Es poco probable que del azar y el caos pueda surgir algún tipo de estabilidad, eso lo demuestra nuestra sociedad, que cada vez es más ordenada. Estos seres superiores prepararían a estos profetas y los enviarían para dar sus mensajes en diferentes tiempos de acuerdo al nivel de consciencia en que se encontraran los pueblos.
Nuevas filosofías más allá del ateísmo: Deísmo y Agnosticismo.
Estas dos creencias a diferencia del ateísmo que no cree en nada, muestran una alternativa a las personas que buscan una manera de reconocer algo más allá como principio creador.
El deísmo acepta el conocimiento de la existencia de Dios a través de la razón y la experiencia personal, en lugar de hacerlo a través de los elementos como la revelación directa, la fe o la tradición. Dios es la primera causa y el organizador del universo. Un deísta niega la intervención de Dios en el mundo.
El Agnosticismo es la actitud filosófica según la cual todo conocimiento sobre lo divino o sobre aquello que trasciende nuestra experiencia terrenal es inaccesible a la comprensión humana.  Es aquel que ni cree ni descree en la existencia de Dios, mientras que un teísta y un ateo cree y descree, respectivamente. En el hinduismo, El El Nasadiya-sukta del Rig-veda, toma una postura agnóstica respecto a preguntas sobre quien creó a los dioses.
¿NECESITAMOS CREER EN ALGO?
La naturaleza nos ha enseñado, que las cosas que no se necesitan, tienden a desaparecer.  Aquello en lo que creemos es un apoyo que necesita nuestra mente para sostenerse en muchos aspectos de la vida. Las creencias son un puente frente a aquello que está más allá de nuestra comprensión, pero que podemos llegar a comprender.  Quien no cree en algo, sencillamente se aísla de aquello que puede llegar a conocer, su crecimiento se detiene ahí. El universo está lleno de misterios y todos tienen su razón de ser. Las cosas que creemos en la actualidad, es una escala y un saber que somos capaces de asimilar en este momento. En un futuro estaremos en otra escala y otro saber, tal como sucede con cualquier estudiante de cualquier materia.
Porque imponemos nuestras creencias.
Es muy común considerar que lo que nosotros creemos, que lo que nos gusta, es mejor que los demás, y por eso tratamos de imponerlo.  Los seres humanos somos egocentristas, todo lo vemos desde nuestro rincón y desde nuestro punto de vista.
Existen cientos de creencias de acuerdo a las culturas y los tiempos. Cada una dicen siempre que son lo mejor.  Esto de cierta manera es importante, ya que permite a dichas creencias sostenerse y evitar desaparecer. Si por un momento consideráramos que existe una mejor visión de algo, entonces iríamos hacia ella y abandonaríamos en la que estamos. Ninguna creencia, se atrevería a decir, es que hay otra mejor que nosotros, y menos considerando el poder de influencia que se tiene sobre los demás.
Hay ocasiones en que una creencia es desplazada por otra. El imperio romano le toco que decir que había otra creencia mejor, porque por mucho tiempo no fueron capaces de combatir a los cristianos, y dado el enorme poder que significaba, la tomaron como religión del imperio. No sabemos si las palabras de Jesús era dichosos los que sufren, el mundo es de los mansos (esto evita que un pueblo se subleve), y se hubiera aprobado cosas como la confesión (de enteras de lo más oculto del pueblo). Ya que ni Jesús escribió esos textos, los cuales fueron escritos alrededor de 100 años después, ni tampoco Jesús creo los rituales. Hoy en día vemos gran cantidad de manipulaciones del poder político, entonces con mayor razón con algo que significa tanto poder como la fe.
Nuestra mayor responsabilidad es solucionar nuestra vida.
Como sucede con nuestros hijos, ellos no se preocupa por entendernos, ellos solo se encarga de aprender y crecer cada día de acuerdo a lo que se les presente.  La preocupación es de nosotros que debemos entenderlos, ya que tenemos mayor capacidad de comprensión de las cosas.  Es más fácil que algo superior a nosotros nos comprenda, que nosotros llegarle a comprender.
Nos falta mucho por aprender y son las circunstancias de la vida las encargadas de impulsarnos hacia nuevos horizontes, por lo que solo deberíamos ocuparnos de las cosas que están frente a nosotros y que requieren nuestra solución. A medida que surjan las inquietudes, en esa medida iremos buscando las respuestas.  Si no hay inquietudes; entonces es ahí donde debemos estar por el momento. Si aquí estamos, son las situaciones presentes las que debemos solucionar, y nuestras creencias deberán ocupar el respectivo puesto de apoyo psicológico.
CONCLUSIÓN
Respecto a la frase: “No puede haber humo sin algo de fuego”, nos habla de las creencias, que no puede haber un tema en boca de todos sin que exista en el fondo, algo de verdad.  Es así que respecto a tantas cosas que se dicen, pueden tener algo de cierto, algo debió originar el rumor, y no podemos juzgarlos sin conocerlos de cerca, y mucho menos con nuestros limitados preconceptos. Somos unos infantes, en el largo camino de la vida, que tal vez estamos creyendo cualquier cosa que se nos dice, pero que es lo adecuado a lo que somos capaces de entender, llegara el momento en que crezcamos y veamos las cosas con más claridad. ¡Caminemos y disfrutemos del paisaje!
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https://descubresubconsciente.com/creencias-parte-3-como-surgieron-las/ 

jueves, 13 de diciembre de 2018

JUSTIFICACIÓN DE LA CONQUISTA Y DOMINACIÓN DE LOS INDÍGENAS AMERICANOS


Por Oswaldo Albornoz Peralta
Todo conquistador trata de justificar su conquista para esconder o aminorar la explotación y desmanes que ejercen sobre los pueblos conquistados. Y para esto, la justificación más socorrida, es que se trata de gentes inferiores, cuyas costumbres y pensamiento, son sometidos a una crítica implacable a la par que inconsistente desde un punto de vista ético y científico.
Esto, desde muy antiguo. Ya Aristóteles en su conocido y célebre libro Política, habla de pueblos bárbaros, de pueblos esclavos por naturaleza, cuyo destino no es otro que el de ser conquistados y esclavizados para que trabajen y sirvan a los griegos, derecho justo dada su superioridad racial. Y esta tesis se difunde grandemente y sirve para la expansión de Roma.
De larga vida la tal tesis, llega a América con la espada de los conquistadores y la cruz de los misioneros. Y aquí, en algunos casos, se radicaliza hasta el extremo de sostener que los indios americanos carecen de alma y no pertenecen a la especie humana. El Papa, para no amenguar la labor evangelizadora, tiene que intervenir y decir que sí tienen alma y que, por tanto, son hombres. Pablo III, en su bula Sublimis Deus –1537– tiene que declarar esto:
Nos, que aunque indignos, ejercemos en la tierra el poder de Nuestro Señor… consideramos sin embargo que los indios son verdaderos hombres y que no solo son capaces de entender la fe católica, sino que, de acuerdo con nuestras informaciones, se hallan deseosos de recibirla. (1)
La bula papal es urgente e imprescindible, porque es obvio que si los indios no pertenecen a la especie humana, la evangelización de sus pueblos no tiene sentido. Si para ellos no existe otra vida después de la muerte por carecer de alma, ¿para qué el esfuerzo de su cristianización?
Empero, la singular bula papal, es quizás más imperiosa y necesaria para la monarquía española. Para sus reyes es un importante instrumento de conquista, pues una religión que predica la resignación y el sometimiento, resulta un arma formidable para imponer el dominio y consolidar la colonización. Es el cuchillo pontificio de que nos habla nuestro obispo Gaspar de Villarroel. Por tanto, hay que imponer el catolicismo a cualquier costo, para lo cual es forzoso arrasar las religiones indígenas, como efectivamente sucede. Una cohorte de clérigos, destruyendo todo lo que para ellos significa idolatría, se desplaza por todos los rincones del nuevo continente para cumplir tan sagrado oficio. Un Diego de Landa, por ejemplo, se destaca en el cumplimiento de este cometido por las tierras mayas.
Tan fundamental es la implantación de la religión católica, que muchos juristas y teólogos, la consideran como justa causa para la conquista.
Pero si bien la bula aludida saca de la animalidad al indígena, no por eso se libra de la inferioridad, calidad indispensable para justificar la conquista. Así el dominico Francisco de Vitoria, uno de los que sostienen que es justa causa de guerra la oposición de los bárbaros a la propagación del Evangelio, dice esto sobre los indios:
Esos bárbaros, aunque, como se ha dicho, no sean del todo incapaces, distan, sin embargo, tan poco de los retrasados mentales que parece no son idóneos para constituir y administrar una república legítima dentro de los límites humanos y políticos. Por lo cual no tienen leyes adecuadas, ni magistrados, ni siquiera son suficientemente capaces para gobernar la familia. Hasta carecen de ciencias y artes, no sólo liberales sino también mecánicas, y de una agricultura diligente, de artesanías y de otras muchas comodidades que son hasta necesarias para la vida humana. (2)
El buen fraile –tan alabado por ciertos historiadores– duda si este retraso mental es justo título para la conquista. Menéndez Pelayo, dice que con él, ¡entró a raudales la luz!
Más radical y menos dubitativo es el famoso fray Ginés de Sepúlveda. En su Tratado sobre las justas causas de la guerra contra los indios no se cansa de buscar motivos para justificar el sometimiento de los indígenas americanos, para lo cual acumula sobre ellos, junto con la consabida falta de razón, una serie de vicios y defectos. Y para su condena a los que llama hombrecillos con apenas vestigios de humanidad se basa, no sólo en Aristóteles, sino en San Agustín, Santo Tomás de Aquino y algunos pasajes bíblicos. Oídle:
Con perfecto derecho los españoles ejercen su dominio sobre estos bárbaros del Nuevo Mundo e islas adyacentes, los cuales en prudencia, ingenio y todo género de virtudes y humanos sentimientos son tan inferiores a los españoles como los niños a los adultos, las mujeres a los varones, como gentes crueles e inhumanos a muy mansos, exageradamente intemperantes a continentes y moderados, finalmente, estoy por decir cuanto los monos a los hombres
La justa guerra es causa de la justa esclavitud, la cual contraída por el derecho de gentes, lleva consigo la pérdida de la libertad y de los bienes. (3)
Con estas tesis se enfrenta en 1550-1551 en la Junta de Valladolid a fray Bartolomé de las Casas, alto representante de las ideas democráticas españolas, encerradas por desgracia en esa época en los débiles círculos erasmistas, que para no ser reprimidos por la Inquisición expresan su pensamiento con extrema cautela. Su combate se fundamenta, principalmente, en el cristianismo primitivo. Y llega lejos. Al final de su vida llega a plantear que se devuelvan a los indios "los bienes robados y que los españoles abandonaran las colonias". (4)
A Sepúlveda le sonríe la buena suerte. Los conquistadores del Cabildo de México, agradecidos, le regalan doscientos pesos de oro en minas. Gran negociante llega a formar una inmensa fortuna que hasta le permite fundar un mayorazgo.
También un obispo franciscano, Francisco Ruiz, piensa que el indio "aunque es gente maliciosa para concebir ruindad en daño de los cristianos, no es gente capaz ni de juicio natural para recibir la fe ni las otras virtudes de crianza necesarias a su conversión". (5) Otro religioso, Betanzos –conocido enemigo de Las Casas–, propone que los indios sean repartidos preferentemente en las encomiendas, y hasta se da tiempo para viajar a Roma, a fin de conseguir de la Santa Sede una declaración que diga que los indígenas "eran incapaces de la fe, lo cual justificaría su total sometimiento al español americano". (6) Más aún: presenta un memorial al Consejo de Indias donde dice "que los indios eran bestias, que habían pecado, que Dios los había condenado, y que debían perecer todos". (7) De estas últimas expresiones se retracta ante notario en su lecho de muerte, retractación que para el escritor Juan Friede, no es sino una póliza cómoda y barata, habitual en esa época para no ser condenados en el juicio final. Y finalmente, para que no falte una afirmación bastante cómica, es de anotar que el jesuita Paleotti, en voluminoso libro continente de sus sermones, afirma también que los indios están eternamente condenados por ¡descender del diablo y de una hija de Noé!
Otro religioso, el dominico Tomás Ortiz, envía al Consejo de Indias una larguísima diatriba contra los indios caribes, donde constan los dos pequeños párrafos que copiamos a continuación:
Los hombres de tierra firme de Indias comen carne humana, y son sodomíticos más que ninguna otra generación. Ninguna justicia hay entre ellos, andan desnudos, no tienen amor ni vergüenza, son como asnos, abobados, alocados, insensatos; no tienen en nada matarse ni matar…
Cuando más crecen se hacen peores; hasta los diez o doce años parecen que han de salir con alguna crianza; pero de allí en adelante se vuelven como brutos animales; en fin, digo que nunca crió Dios tan cocida gente en vicios y bestialidades, sin mezcla de bondad o cortesía. (8)
Además, no son capaces de doctrina, sus juicios son bajos y apocados, no tienen arte ni maña de hombres, no quieren mudar de costumbres ni de dioses, son cobardes como liebres, sucios como puercos, crueles, ladrones, mentirosos, haraganes, hechiceros, micrománticos y numerosos defectos y vicios más. Hasta se anota que no tienen barba… En fin, un verdadero padrón de deficiencias y perversiones.
Y todo esto, con una finalidad concreta: demostrar la inferioridad del indio y conseguir su esclavización como lógica consecuencia. Y por desgracia, el Consejo de Indias y el emperador, dan oídos a la cruel petición y esos indios son convertidos en esclavos. Sólo después de algunos años es derogada esa disposición.
También algunos cronistas defienden la tesis de la inferioridad del indio y el tácito derecho de conquista. Para esto acumulan e inventan taras, describen cuadros sombríos sobre su vida y ponen en duda su capacidad para ser libres. Sin comprender, o comprendiendo –que es peor– el grado de desarrollo de algunos pueblos de este continente, sus religiones son consideradas idolátricas y, por tanto, indignas de subsistir; varias costumbres son calificadas de pecaminosas e intolerables, sus formas de gobierno son dura e injustamente criticadas. El caso más frecuente es el que se refiere a las distintas formas de matrimonio aquí existentes, formas por las que han atravesado todos los pueblos hasta llegar a la monogamia, son perseguidas sin tregua por constituir pecado.
Nos vamos a referir brevemente solo a dos cronistas, Fernández de Oviedo y López de Gómara, por ser quizá, los ejemplos más notorios.
El primero, Fernández de Oviedo, sirve de fuente a Sepúlveda para su demostración de la inferioridad del indio. El cronista, en su Historia General y Natural de Indias, al igual que Ortiz, dice que son ociosos, mentirosos, crueles, inhumanos, sodomitas, de frágil memoria, inclinados al mal y con toda clase de vicios. Agrega que nada se puede esperar de ellos, porque tienen un cráneo tan grueso y duro que las espadas de los conquistadores se rompen cuando llegan a ellos…
Las Casas combate iracundo estas afirmaciones. Refiriéndose a la acusación de sodomía, por ejemplo, dice que acerca de "este asunto he hecho diligentísima pesquisa y he encontrado que el nefando vicio de sodomía entre los Indios o no se da absolutamente o es rarísimo", (9) añadiendo que ese "crimen" era castigado por las mujeres de la Isla Española, ya que la acusación de Fernández de Oviedo alude a sus habitantes. Dice que uno de los motivos para sus mentiras y difamaciones, es que, por tener el cargo de veedor, "era uno de los encargados de despojar a los indios y apoderarse del botín". (10)
López de Gómara, en su voluminosa Historia General de las Indias, entre pequeñas críticas a los abusos más notorios de los conquistadores, también desacredita y denigra a los pueblos americanos. No en vano, para justificar la conquista, recomienda la lectura de Sepúlveda.
Entre las varias acusaciones a los indígenas de América, únicamente citaremos esta, referente a los indios de la Isla Española:
Facilísimamente se juntan con las mujeres, y aun como cuervos o víboras, y peor; dejando aparte que son grandísimos sodomitas, holgazanes, mentirosos, ingratos, mudables y ruines. (11)
Las Casas también combate y desmiente a López de Gómara. Dice que excusa todas las maldades de Cortez –toda la segunda parte de su libro está dedicado a la conquista de México– por ser su sirviente y haber recibido sus favores. Afirma que su lenguaje infamatorio contra los pueblos americanos es el de los españoles que quieren justificar las violencias, robos y matanzas de la conquista.
Y esto es cierto. Este cronista es sin duda uno de los mayores defensores de la dominación de los indios y de la ocupación de sus tierras. "Ahora –dice refiriéndose a los mexicanos– son señores de lo que tienen con tanta libertad que les daña. Pagan tan pocos tributos, que viven descansados". (12) Hasta se atreve a decir que Dios les hizo merced en ser de los españoles.
Desde luego, así como hay sacerdotes que defienden a los indios, también hay cronistas que resaltan sus valores y condenan la violencia de los conquistadores. Cieza de León por ejemplo, si bien señala costumbres que son nocivas según su criterio, tiene el mérito de admirar el gobierno de los incas y mostrar sus adelantos, y, sobre todo, el mérito de dolerse por la destrucción de tantos "reinos" americanos y de condenar varias crueldades de los españoles. Es de citar así mismo al cronista jesuita José de Acosta. Dejando a un lado sus continuas referencias a la intervención del demonio en la vida indígena, se distingue por rebatir la tesis de inferioridad racial. En su Historia natural y moral de las Indias dice que uno de los fines para escribir sobre las costumbres y gobierno de los indios, es "deshacer la falsa opinión que comúnmente se tiene de ellos, como de gente bruta, y bestial y sin entendimiento o tan corto que apenas merece ese nombre", y que de este "engaño se sigue hacerles muchos y muy notables agravios, sirviéndose de ellos poco menos que de animales y despreciando cualquier género de respeto que se les tenga" (13). Afirma que tienen cosas dignas de admiración, y que "su capacidad para aprender, aventaja a muchas de nuestras repúblicas".
Más tarde, cuando ya nos habíamos librado del coloniaje e iniciado la vida independiente, el científico francés Alcides D’Orbigny, después de estudiar a la mayoría de los pueblos indios sudamericanos, después de criticar a los autores que hablan de la inferioridad del indio, dice esto:
El Americano no está privado de ninguna de las facultades de los otros pueblos; sólo le falta la oportunidad para desenvolverla. Cuando esas naciones sean libres, mostrarán mucha más facilidad en todo género de actividad intelectual, y si hoy algunas de ellas no son más que la sombra de lo que han sido, ello se debe solamente a su posición social actual. (14)
Pone en alto las facultades intelectuales de los pueblos que ha recorrido y estudiado. Elogia los adelantos alcanzados por algunos antes de la conquista. Y, como se ve, condena la explotación de que son víctimas, causa de su miserable situación.
Por desgracia, la falsa teoría de la inferioridad inventada para justificar la conquista como tenemos dicho, una vez terminada ésta y consolidada la colonia, se transforma en instrumento y justificación de la explotación, porque según su lógica, el inferior es apto sólo para la servidumbre y está condenado a servir al amo, al superior.
Y así, la explotación se prolonga largamente. De la colonia pasa a la república y perdura hasta nuestros días. Y por fuerza, junto a la explotación, subsiste la teoría de la inferioridad, que unas veces se manifiesta en forma socapada y en otras con todo descaro.
Mas a veces, la teoría espuria de la inferioridad, adquiere apariencias "científicas". Este es el caso, entre nosotros del escritor-terrateniente Emilio Bonifaz, autor de un libro titulado Los indígenas de altura del Ecuador, donde basándose en estudios extranjeros sobre todo –algunos de clara intención racista– pondera las deficiencias del bajo cuociente de inteligencia de los indios de nuestra serranía. Como remedio propone el mestizaje, que aporta nuevos genes, dice, genes superiores desde luego. Forma de mejoramiento racial concebible como dice Mariátegui en sus Siete Ensayos, sólo en la mente de un importador de carneros merinos.
Los explotadores del indio, empero, no solamente que lo discriminan como inferior, sino que se enfurecen y combaten con todas las armas a los que denuncian la explotación. Cuando nuestra literatura social empezó a reflejar la realidad de nuestro campo, se les erizaron los pelos a los latifundistas y a sus sirvientes. Recuérdese lo que sucedió con la novela Huasipungo de Jorge Icaza. Aparte de encontrarle peros literarios por todos los lados, se dijo que constituía una deshonra para el Ecuador, porque para ellos la deshonra y el pecado no era la miseria del indio, sino el hecho de que se la destapara y mostrara al mundo. La grita fue inmensa. Y hasta un arzobispo, según cuenta Icaza en una entrevista, prohibe la lectura de sus novelas y cuentos por ser dizque, ¡engendro del demonio!
Véase, entonces, las consecuencias y la persistencia de la mentirosa doctrina de la inferioridad del indio traída por los conquistadores.
Notas
  1. Mejía Botero, William (comp.), Antología Histórica, Editorial Norma, Bogotá, s. f., pp. 25-26.
  2. Idem., p. 39.
  3. Lipschutz, Alejandro, El problema racial en la conquista de América, Siglo veintiuno editores, México, 1963, pp. 72, 75.
  4. Grigulévich, J., La Iglesia católica y el movimiento de liberación en América Latina, Editorial Progreso, Moscú, 1984, p. 43.
  5.  Hanke, Lewis, Más polémica y un poco de verdad acerca de la lucha española por la justicia en la conquista de América, Editorial Universitaria, Santiago de Chile, 1967, p. 42.
  6. Friede, Juan, Bartolomé de las Casas: precursor del anticolonialismo, Siglo veintiuno editores, segunda edición, México, 1976, p. 295.
  7. Hanke, Lewis, Bartolomé de las Casas, EUDEBA, Buenos Aires, 1968, p. 16.
  8. López de Gómara, Historia General de las Indias, t. I, Talleres Gráficos Agustín Núñez, Barcelona, 1954, p. 365.
  9. De Las Casas, Bartolomé y de Sepúlveda, Juan Ginés, Apología, Editora Nacional, Madrid, 1975, p. 43.
  10. Idem., p. 379.
  11. López de Gómara, Historia General de las Indias, op. cit., t. I, p. 51.
  12. Idem., t. II, p. 429.
  13. De Acosta, José, Historia natural y moral de las Indias, Fondo de Cultura Económica, México, 1962, p. 280.
D’Orbigny, A., El hombre americano, Editorial Futuro, Buenos Aires, 1944, p. 117. 

LOS TRES SOCIOS DE LA CONQUISTA


Por
  Los tres socios de la conquista del Perú fueron los conquistadores Diego de Almagro y Francisco Pizarro, y el clérigo español Hernando de Luque. Cada uno de ellos adquirió un compromiso para sacar adelante esta empresa colonizadora. Por un lado, el sacerdote Hernando de Luque tenía a su cargo la financiación y aprovisionamiento de la expedición.
Por otro lado, Diego de Almagro tenía la función de trazar la planeación, el asesoramiento económico y la gestión administrativa, y Francisco Pizarro se encargó de dirigir y ejecutar las labores expedicionarias. Además de ellos también participaron el rico comerciante y banquero español Gaspar de Espinoza, quien financió a través del cura Luque.
Francisco Pizarro, Diego de Almagro y el cura Hernando de Luque.
Asimismo, Pedro Arias Dávila, gobernador de Castilla de Oro y Nicaragua, fue quien aprobó la licencia de la expedición. Francisco Pizarro y Diego de Almagro eran soldados, hombres curtidos en las labores de conquista y las expediciones españolas en Centroamérica.
Ambos aportaron mayormente su experiencia, pues en 1524 realizaron una primera expedición al Perú que fue un total fracaso y juraron volverlo a intentar a cualquier precio. Entre los acuerdos firmados por los tres socios estaba el compromiso de dividir en tres partes iguales lo hallado en la expedición.
El pacto fue formalizado en una misa (ante Dios), como era la tradición, en la que los tres hombres comulgaron con una misma hostia partida en tres partes.
Empresa de Levante
Para la conquista de los territorios del sur, en los que se suponía la existencia de ricos yacimientos de oro y otros metales preciosos, se fundó la Compañía de Levante. Se llamó así porque buscaba conquistar los territorios situados el sureste del istmo. Esta empresa fue conocida también como el Pacto de Panamá, porque fue allí donde se suscribió.
El pacto se firmó el 10 de marzo de 1526 con ocasión de la segunda expedición de Pizarro, Almagro y Luque al Perú. Se dice que el pacto de descubrir y conquistar Perú ya había sido firmado dos años antes con motivo de la primera expedición al sur, pero no hay ningún documento que lo pruebe con certeza.
Para la segunda expedición al Perú, y gracias a las gestiones del clérigo Hernando de Luque, los tres socios obtuvieron la licencia para emprender la empresa, previo pago al gobernador de tierra firme, Pedro Arias Dávila, de 1000 castellanos de oro.
Arias Dávila había participado como socio en la primera expedición al Perú y era el funcionario que expedía este tipo de licencias. Como indemnización recibió la suma de dinero acordada y se desvinculó de la empresa.
En el acuerdo suscrito para la creación de la Empresa de Levante se dejó constancia del aporte de Hernando de Luque de 20 000 castellanos de oro para cubrir los gastos de la expedición. La Compañía de Levante fue un modelo de empresa privada utilizado durante la Conquista de América para financiar las expediciones colonizadoras.
En estas empresas participaban los socios capitalistas, los colonos y comerciantes interesados y los conquistadores que dirigían las expediciones.
Francisco Pizarro
Pizarro nació en Trujillo el 16 de marzo de 1478 y murió asesinado en Lima el 26 de junio de 1541. En el momento de la conquista de Perú era un hombre cercano a los 50 años de edad que había tenido una vida aventurera y estaba en busca de fortuna para su vejez.
En la Compañía de Levante sus funciones estaban perfectamente claras: él sería de nuevo el líder o jefe militar de la segunda expedición, habida cuenta de sus conocimientos y destrezas.
Primera expedición
La primera expedición de Pizarro al sur iniciada en noviembre de 1524 resultó un total fracaso. Ni el tiempo ni los vientos ayudaron a la expedición marítima que tomó rumbo desde Panamá hacia la isla de Taboga.
En la expedición participaron dos embarcaciones con ciento diez hombres a bordo. La más grande fue llamada Santiago, en honor al santo patrón de España. El segundo barco era más pequeño y, al igual que el primero, no estaba en su mejor estado.
Luego de desembarcar en un sitio que denominaron Puerto de Piña (por el bosque de coníferas que encontraron), se internaron en la selva en búsqueda del mítico Biru. Durante la mayor parte del trayecto no lograron encontrar alimento ni tampoco indígenas.
Esto deprimió profundamente a los miembros de la tripulación, muertos de hambre y sin esperanza de encontrar alimento y mucho menos fortuna. Pizarro convenció a sus hombres de mantenerse firmes, pero la mitad de su ejército murió.
Pizarro no quería retornar con las manos vacías, para tener que rendir cuenta a sus socios de los 10 mil ducados de Castilla que habían invertido en la expedición.
Después de soportar los embates del mar, con las embarcaciones haciendo aguas, sin provisiones y malherido luego de un ataque por parte de una tribu de nativos, tuvo que regresar a Panamá.
Diego de Almagro
Nació en 1475 en Almagro, España, y murió en el Cuzco, Perú, en 1538. Su obstinación y ambición por conquistar los territorios del sur al igual que su compañero de aventuras Francisco Pizarro, lo llevaron a insistir en esta empresa.
Llegó a América en 1514 acompañando la expedición a Panamá dirigida por Pedro Arias Dávila. Después se asoció con Pizarro en las dos expediciones al sur.
Luego de firmarse la Compañía de Levante, Almagro asumió la responsabilidad de la logística, las comunicaciones y la intendencia o planeamiento de la expedición y el reclutamiento de los expedicionarios.
Más joven que Pizarro, Diego de Almagro se había ganado una reputación como soldado valiente y expedicionario, aunque no había logrado escalar posiciones como adelantado.
Búsqueda de Pizarro
Para la primera expedición al sur, Almagro tomó la iniciativa de fletar un navío para ir en búsqueda de Pizarro, de quien no había recibido noticias. Fue así como se embarcó en una travesía junto a unos sesenta hombres.
Durante el viaje divisó rastros del Santiago, la embarcación de Pizarro. También llegó hasta el llamado Pueblo quemado, el fortín que el conquistador español había incendiado para desquitarse del feroz ataque indio contra él y su tropa.
Almagro intentó asaltar y tomar el pueblo indígena, pero la ferocidad mostrada por los nativos lo hizo cambiar de idea y retroceder. Durante el enfrentamiento, el conquistador recibió un flechazo en un ojo que lo dejó tuerto de por vida. Un esclavo negro que viajaba junto con él logró salvarlo de una muerte segura.
Pizarro ignoraba que su amigo y socio estaba tras su búsqueda en el navío San Cristóbal. Malherido y sin poder encontrar a Pizarro, Almagro decidió embarcarse de regreso a Panamá. Al llegar al archipiélago de Las Perlas, supo que el Santiago y sus sobrevivientes habían regresado a Panamá y que Pizarro aguardaba en Chochama.
Seis meses antes Pizarro había emprendido la primera expedición, a mediados de 1525. Entonces, Almagro tomó rumbo a Chochama para reencontrarse con su compañero de aventura a quien encontró en muy mal estado. Fue un encuentro muy emotivo.
A pesar de esta circunstancia, convenció a Almagro de regresar a Panamá y planificar una nueva expedición, la segunda, que tuvo igual resultado que la primera. Fue en ese momento cuando se asociaron nuevamente en la Empresa de Levante para obtener fondos e insistir en la conquista de Perú.
Hernando de Luque
Fue un sacerdote andaluz nacido en Morón de la Frontera, de quien no se dispone mayor información acerca de sus primeros años de vida. Al igual que Almagro, Hernando de Luque también se embarcó en la expedición de Pedro Arias Dávila (Pedrarias) a América.
Vivió en Panamá, donde prestaba sus servicios de maestrescuela. Tenía vocación para los negocios, lo que lo convirtió en un hombre adinerado junto con sus amigos y socios Gaspar de Espinoza y Pedrarias Dávila.
En la Compañía de Levante él asumió las funciones de gestionar la captación del capital necesario para el financiamiento de la empresa, así como de obtener la respectivas cobertura legales y protección política.
Capitulación de Toledo
En 1528 Pizarro volvió a Panamá y dio la buena nueva de haber descubierto el Imperio de tahuantinsuyo (inca). Sin embargo, la noticia no fue bien recibida por el gobernador, Pedro de los Ríos, quien le puso obstáculos al conquistador para emprender una nueva expedición, la tercera.
Fue entonces cuando los tres socios tomaron la decisión de negociar con el rey directamente la conquista del Perú. Pizarro viajó a España en octubre de ese año con la misión de convencer al rey Carlos V, acompañado de Pedro de Candia y cargado de regalos para el monarca.
Hernán Cortés, pariente suyo y conquistador de México, hizo los arreglos para que fuera recibido por el rey en Toledo, a quien expuso sus planes. Pizarro negoció los términos con el Consejo de Indias y le fue otorgada la Capitulación de Toledo el 26 de julio de 1529.
Con la autorización de conquistar el Perú firmada por la madre de Carlos V, la reina Juana la Loca, Pizarro regresó a Panamá. El documento le permitió a Diego de Almagro ser elevado al rango de hidalgo y nombrado gobernador de la fortaleza de Tumbes, aparte de la asignación de una bondadosa renta anual de 300 000 maravedíes.
Por otra parte, el cura Hernando de Luque fue propuesto como obispo de Tumbes al papa. A cambio, la Corona obtendría el quinto real (20 % de las riquezas) que lograran en la empresa. Si bien la capitulación beneficio a los tres socios, fue la fuente de discordias entre ellos.

jueves, 17 de mayo de 2018

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martes, 18 de octubre de 2016

GARCÍA Y EL CHOQUE DE DOS MUNDOS

Claudia Cisneros
Uno termina de ver el reciente documental El choque de dos mundos (en cartelera ahora https://goo.gl/nntCaU ), y salvo que seas fujiaprista, la pregunta asalta: ¿cómo es posible que Alan García y Mercedes Cabanillas no estén en la cárcel por la matanza a la que llevaron entre peruanos? Policías usados como carne de cañón para defender la arbitrariedad extractivista. Nativos marginados sin ser consultados sobre el asalto en los territorios que sustentan sus vidas; menospreciados y ninguneados por García y compañía.
Uno no necesita ser peruano para comprender qué siniestro plan puso en marcha García con sus esbirros: lotizar la selva, venderla al mejor postor extractivista y desprestigiar a los nativos indígenas de las zona. Por eso escribió sus vergonzosos artículos del Perro del Hortelano: que la selva era de todos los peruanos (para lucrar), y no de unos cuantos “salvajes” enemigos del desarrollo. Por eso sus retrasados pensamientos oligárquicos vomitados en televisión llamándolos a ellos “retrasados” por creer en espíritus y apus ( https://goo.gl/P55Rjp ), cuando el cristianismo del que se jacta García es una creencia más entre otras. Cómo olvidar la impúdica frase escupida en TV nacional: no son ciudadanos de primera clase ( https://goo.gl/W0hhdU ).
Solo una persona abiertamente inteligente puede superar el prejuicio del desarrollo occidental como sabiduría suprema y única del mundo. Solo un enfermo de codicia puede convencerse –y tratar de convencer al resto– de que los nativos valen menos como personas. El desarrollo tiene más de una cara, y la cara del neoliberalismo ha probado ser perversa para las mayorías. El desarrollo planteado con humanidad e inclusión de todos tendría que considerar que los nativos tienen sus costumbres, creencias y sabidurías tan válidas como las mejores occidentales.
Lo del Perro del Hortelano fue una campaña ejecutada en pos del platanal que las transnacionales extractivas ofrecen. Y para hacerla posible García se propuso menospreciar y aplastar a los nativos, porque debajo suyo está el petróleo. Gente como García no se avergüenza de creer que el dinero es más importante que la vida (de otros).
La prueba es que las concesiones entre el 2006 y el 2010 se duplicaron, justo en el periodo de García se pasó de 11 millones de hectáreas a 21 millones de hectáreas en concesiones ( https://goo.gl/SnDEzt ). Lo que no tendría que ser malo per se, si es que el Estado se preocupara igual por los dividendos nacionales que por la integridad de sus gentes; si hubiera consultado previamente los decretos con los nativos implicados, como manda el Convenio 169 de la OIT. Y porque es sentido común y hasta lo más conveniente para cualquier proyecto.
En el documental El choque de dos mundos queda clarísimo que Alan García provocó a los nativos con sus ofensas y menosprecio. Que los provocó con los decretos que ponían en peligro su supervivencia y que nunca les fueron consultados como manda la ley. Queda claro que luego de iniciar su campaña de desprestigio contra los nativos en todos los medios de comunicación, embistió con los decretos y ordenó no derogarlos pese a los meses de protesta. Más aún, ignoró los intentos de diálogo hasta que hirviera la sangre nativa para que ellos aparezcan en los medios derechosos como salvajes obstruyendo carreteras (una victoria ha sido que la sentencia última reconozca ese derecho a la protesta https://goo.gl/bu1rQj ). El día del debate del Decreto 1090, Velásquez Quesquén lo boicoteó madrugando a los congresistas con una votación previa para suspender el debate, como evidencia la película. Y al día siguiente, oh casualidad, 5 de junio, Cabanillas por orden de García ejecuta un pésimo operativo de desalojo a sangre y fuego; dejando desguarnecidos a los policías en el monte, a merced de una turba ya descontrolada con las noticias de masacre abajo en la carretera. Y con el agravante de no haber mandado jamás ayuda a los policías en la Estación de Petroperú #6, secuestrados por otra turba encendida por las noticias de una “masacre por parte de la policía” en la Curva del Diablo.
En corto, Alan García mandó a su muerte a 34 peruanos, a masacrarse entre ellos. Por supuesto que los autores materiales de la muerte de cada uno los hermanos policías deben ser procesados. Igual que los que dispararon y quemaron a los hermanos nativos. Pero el verdadero instigador, intrigante urdidor de esta masacre entre peruanos ha sido García, secundado por su ministra Cabanillas. Así lo dicen hasta los propios familiares de los policías caídos (https://goo.gl/Wi4buL y https://goo.gl/OeuhfQ ) y la investigación del periodista y entonces congresista Guido Lombardi ( https://goo.gl/qu28FF ).

El Perú no puede pretender pasar a ser del primer mundo sin antes haber puesto tras las rejas a García y Cabanillas por autoría mediata por el asesinato de 34 peruanos.

domingo, 21 de agosto de 2016

SALA VILLA STEIN: VERGÜENZA NACIONAL


HASTA SE VESTIAN IGUALES

SALA VILLA STEIN: VERGÜENZA NACIONAL
Claudia Cisneros

Los fujimoristas jamás aprenderán a ganar limpiamente. Jamás jugarán limpiamente.

 No pueden. Porque son corruptos hasta la médula. Y los que no lo son, los apañan. ¿Es justo que un país que fue podrido por la corrupción que gerenció Fujimori y sus esbirros tenga que seguir manteniéndolos? ¿Es justo que el fujimorismo siga usando las reglas de juego de la democracia para continuar violentando instituciones y valores democráticos? ¿Por qué tenemos que aceptar que con las herramientas legales se perpetre una tremenda ilegalidad desde la instancia de poder que debería velar por la justicia? ¿Por qué tenemos que aceptar que un juez use el poder que los peruanos le cedemos para el resguardo –con honor y rectitud– de la confianza en las leyes que rigen nuestra convivencia social, destruya esa confianza e instrumentalice el poder de la justicia para injusticia que traiciona el espíritu de la ley?

Como señala Álvarez Rodrich, “Villa Stein pretende que todo el país le crea que Alberto Fujimori era, como Presidente, el mayor tetudo de la nación, pues siendo un conviviente de Montesinos en el local del SIN, no sabía nada de lo que pasaba...”( http://goo.gl/jdS2Kz ).

No solo Fujimori nunca fue un tetudo y estaba bajo total control y conocimiento de cada sol que se movía durante su dictadura, sino que en el caso específico de los aberrantes diarios chicha, existen evidencias irrefutables, como la propia firma de las resoluciones que permitían el desvío tramposo de fondos de los ministerios al oscuro SIN donde su Montesinos centralizaba todas las operaciones comerciales de la corrupción para su gobierno, con la anuencia, promoción, financiamiento y supervisión del gran jefe y dictador Alberto Fujimori.

Fujimori firmó las resoluciones supremas de desvío de fondos ( https://goo.gl/LG1blw ). Fujimori tenía montado un sistema mafioso y paralelo a la contabilidad oficial que le permitía robarse la plata del Estado y usarla para el perverso asistencialismo en las zonas más necesitadas, así como para sobornos y toda clase de negocios sucios como el de pagar 2 mil a 3 mil dólares por titulares y noticias inmundas y difamatorias contra sus opositores.

¿Cómo funcionaba este sistema de saqueo de fondos de Fujimori que le robó el futuro a tantos peruanos? El acucioso y siempre riguroso periodista Daniel Yovera ha puesto a disposición pública un conjunto de documentos reservados ( https://goo.gl/t8F1Cc ) que muestran cómo Fujimori y Montesinos camuflaban el desvío de fondos de los ministerios como “acciones sociales” o de “inteligencia”.

A través de “Notas informativas” llegaban los pedidos que Fujimori aprobaba con un “ok” escrito con su puño y letra. Luego su edecán canjeaba el documento por dinero en efectivo en el SIN firmando un recibo simple para la contabilidad interna. Así lo han confirmado en testimonios independientes el exjefe del SIN, Julio Salazar Monroe; el subjefe de la Casa Militar, Alan Federico Wong Yrarte; el ex subjefe de la Casa Militar, César Eloy Boullosa Ramírez; y el exjefe de la Casa Militar, Grl. Nazario Mercado Zedano. También los ex ministros José Villanueva Ruesta y César Saucedo testimoniaron que Fujimori dio la orden para desviar los dineros de sus ministerios. Y como recuerda José Alejandro Godoy ( http://goo.gl/kGclgR ) el asistente de Montesinos y capitán del ejército, Mario Ruiz Agüero, testificó que el propio Fujimori dictaba los titulares de los diarios para atacar a sus detractores ( http://goo.gl/hvA2Hm ).

Por eso, que la sala Villa Stein falle argumentando que Fujimori no sabía nada es de una flagrancia escandalosa.

Para nadie es secreto que Villa Stein es pro fujimorista, que ataca por redes  a veces de manera destemplada y sorprendente tratándose de un juez– a quienes criticamos al fujimorismo. Y está bien que sea lo que quiera. Pero lo que no está bien, y tenemos que ver cómo corregir, es que use las instancias de poder para impartir injusticia, degradar la institución judicial y promover que otros corruptos funcionarios tomen como antecedente este aberrante fallo para eludir responsabilidad cuando su firma los comprometa en claros actos corruptos. Este fallo judicial conspira contra la lucha anticorrupción, promueve la impunidad y traiciona a la justicia y al Perú. (Escrito desde la heroica y combativa Tacna en su 87 aniversario y por invitación de la recuperada Universidad Nacional Jorge Basadre en su 45 aniversario).

viernes, 13 de mayo de 2016

EL DIÁLOGO INTERAMERICANO, PROYECTO DEMOCRACIA.




Por Federico Gastón Addisi*

En el año 1982 se fundó el Diálogo Interamericano, a consecuencia de la guerra de Malvinas y ante el temor del no pago de la deuda externa por parte de los países Iberoamericanos, a raíz de las declaraciones del presidente de México, José López Portillo, de una moratoria a la deuda externa de ese país.
Diálogo Interamericano fue fundado por David Rockefeller y el gobierno de EEUU para planificar el fin de los gobiernos militares en la región y el establecimiento de democracias débiles o controladas. 
Lo que se escondía detrás de este propósito era la intención de destruir a las Fuerzas Armadas, socavar la soberanía de los estados nacionales, atacar a la Iglesia Católica, los sindicatos, la industria nacional, y toda fuerza orgánica e institucional que pudiera resistir los intentos por establecer un “nuevo orden mundial”.
El proyecto de desmilitarización de Iberoamérica se estableció formalmente como política de EEUU a partir de la mencionada crisis de 1982-83 en las relaciones con el resto del hemisferio.
Entre junio y agosto de 1982 se organizaron apresuradamente, tres seminarios sobre las repercusiones de la guerra de Malvinas para las relaciones interamericanas. De estos seminarios, y de las opiniones allí vertidas, surgió el Diálogo Interamericano. A su fundación concurrió la crema y nata del “establishment” liberal estadounidense. Dominaban el grupo los miembros de la Comisión Trilateral, con el ya citado Rockefeller a la cabeza, pero también asistieron Robert Mc Namara, Cyrus Vance y Elliot Richardson. Los bancos estaban representados por Donald Platten, presidente del Chemical Bank, y autoridades del Chase Manhattan, Midland, First Boston International, Bank o America, Morgan, etc.
Desde el principio el DI propuso crear estructuras supranacionales para vigilar las actividades de las fuerzas armadas y dirigir su “modernización”. En su primer informe, titulado “Las Américas en la encrucijada”, propusieron encargar a la Organización de los Estados Americanos la supervisión de la reestructuración de las FFAA, y que la política de los derechos humanos sirviese de pretexto para la intervención de la OEA en las distintas naciones del continente. De esta idea, surgió el principal pilar de la ideología o programa del Diálogo Interamericano para los países del hemisferio: “La acción multilateral cuidadosamente considerada, para proteger derechos humanos fundamentales, no es intervención sino obligación internacional”. Esta y otras medidas son conocidas como el “Proyecto Democracia”, que no es otra cosa que el temario global angloamericano. Oficialmente, dicho proyecto fue anunciado por Ronald Reagan en un discurso al parlamento británico el 8 de junio de 1982. Se llegaba a la conclusión de que el mundo entraba en un período de crisis económica y escasez de recursos que traerían inestabilidad política, por lo que era necesaria una nueva definición de la democracia así como también nuevas instituciones para defenderla.
Hacia 1986 se intensificó la campaña antimilitar del Proyecto Democracia encaminada a desmontar las instituciones militares iberoamericanas como eran hasta entonces. A través de un informe de ese mismo año se hace saber a los distintos gobiernos que era urgente reducir la participación militar en asuntos civiles y se exige un drástico recorte en cuanto a los recursos que podían destinarse a los militares. Pronto, las exigencias de los organismos multilaterales de crédito, como de las entidades bancarias en general, se concentrarían en condicionar el “préstamo” de dinero a nuestros gobiernos, en que el gasto en el área de defensa sea cada vez menor.
El modelo sugerido por el DI se radicalizó en diciembre de 1990, cuando el entonces presidente de EEUU, George Bush (padre), en una gira por el Cono Sur, bautizó el proyecto global de post guerra fría con el hoy famoso nombre de “nuevo orden mundial”. A este nuevo orden se llegaba sólo a través de la democracia; y era esta, la que había que imponer. Bush se permitió el regodeo de decir que gracias al DI, las naciones de América estaban al umbral de algo sin precedentes en el mundo; ser el primer hemisferio completamente democrático.
Como se ha dicho anteriormente, en abril de 1991, uno de los fundadores del DI, el Sr. Robert Mc. Namara, en un discurso ante el Banco Mundial (del que “casualmente” también fue presidente) exigió que las instituciones financieras internacionales condicionen sus ayudas a drásticas reducciones de los presupuestos militares de las naciones que recibían dichos beneficios. Mc Namara indicó que dichas reducciones acelerarían el proceso de sustitución de instituciones militares nacionales por fuerzas supranacionales de la ONU. La doctrina de seguridad del “nuevo orden mundial” debía ser la acción colectiva acorde con el modelo de intervención de la ONU en Irak en la Primera Guerra del Golfo.
Todas estas directivas se conocieron como el “Manual Bush”, originalmente un libro titulado “Los militares y la democracia”, cuyos redactores fueron Louis Goodman y Johanna Mendelson, y cuya primera traducción al castellano corresponde a Juan Rial y Carina Perelli, de quienes se sospecha trabajaban directamente bajo las órdenes del Departamento de Estado. En la obra comentada se fijaban los ejes que ya venían plasmándose a través del DI, y el Proyecto Democracia, todos elementos de una misma política: 
Reestructuración de las FFAA; recortes draconianos a su presupuesto; reducción del número de efectivos; abandono de la misión histórica de defender al Estado nacional; profesionalismo militar democrático, participación en fuerzas supranacionales y misiones de paz, etc.
Para poder ejecutar con mayor facilidad y alcance todas estas políticas, el proyecto buscaba cambios significativos en la carta de la Organización de los Estados Americanos (OEA), para darle a la misma “potestades intrusivas” en las naciones miembros, dentro de una gama de asuntos claves para la seguridad hemisférica como ser; el control de armamentos y tráfico de armas; los derechos humanos; el derecho de los pueblos originarios, la calidad y vigencia de las instituciones democráticas; protección del medio ambiente; narcotráfico, etc. Para lograr estos fines se propuso cambiar la carta para establecer mecanismos para poder suspender o expulsar de la OEA a cualquier país cuyo gobierno sea considerado “antidemocrático”; además, se buscaba colocar a la Junta Interamericana de Defensa bajo la autoridad directa de la OEA, con lo cual la JID podría transformarse en una fuerza militar supranacional desplegada por la OEA, al estilo de los “cascos azules” de la ONU.
El 8 de diciembre de 1992, en una conferencia de prensa en Washington, el Diálogo Interamericano dio a conocer su plan para modificar o eliminar el concepto de soberanía nacional. Dichas ideas se hallan en el informe conocido como “Convergencia y comunidad”, donde entre otras cosas se sugiere recortar el poder soberano del estado nación e ir otorgándoselo paulatinamente, en pos de una mayor democratización, a una red de instituciones supranacionales que cumplen un papel central en toda esta trama; las ONGs. De este modo se pretende avanzar en un proyecto de “soberanía limitada”, donde este límite sea la “defensa colectiva de la democracia”. En este contexto y no en otro; contra estos planes supranacionales y no para dar golpes de estado, deben entenderse los sucesivos levantamientos militares (Semana Santa, Monte Caseros, Villa Martelli, y 3 de diciembre).
Finalmente, la última gran avanzada del DI fue el planteamiento en la ONU, por parte del entonces secretario general, Boutros-Ghali, de la “Agenda para la paz”. Allí se reconoce el avance del capitalismo y del desarrollo económico en los países centrales, y el descontento y la posibilidad de “nuevos y feroces reclamos de nacionalismo y soberanía”, que resultarían inaceptables ya que “ha pasado el tiempo de la soberanía absoluta y exclusiva y es labor de los jefes de Estado entenderlo, y hallar un punto equidistante entre los requisitos de un buen gobierno nacional y los requisitos de un mundo cada vez más interdependiente”. Y la propuesta más osada quedaba para el final y decía que: “La ONU tiene derecho a intervenir en los asuntos internos de los Estados a fin de fomentar lo que ella considere democracia, como parte de la construcción de la paz, así no haya conflicto previo. Las Naciones Unidas tienen la obligación de desarrollar y suministrar, cuando se les solicite, apoyo a la transformación de estructuras y capacidades nacionales deficientes, y al fortalecimiento de nuevas instituciones democráticas. La autoridad del sistema de las Naciones Unidas para actuar en este campo dependería del consenso de que la paz social es tan importante como la paz estratégica o política. Hay una obvia conexión entre la práctica democrática y el logro de la verdadera paz y seguridad en cualquier orden político nuevo y estable”.
Bajo esta agenda de sumisión; Tratados de Madrid (1990) mediante, nos encontramos en la actualidad.
*FEDERICO GASTON ADDISI es dirigente justicialista (historiador y escritor), director de Cultura de la Fundación Rucci en CGT, miembro del Instituto de Revisionismo Historico J. M. de Rosas, miembro del Instituto de Filosofía INFIP, diplomado en Antropología Cristiana (FASTA) y diplomado en Relaciones Internaciones (UAI).
Fuente: NCN
Circulan correos en que se menciona el apoyo de PPK a las propuesta que se debatieron ahí en 1982, por lo que sería bueno que explique su participación y su compromiso en contra de las FFAA y de la soberanía nacional.

¿OPORTUNISTA INESCRUPULOSO O AGENTE INFILTRADO?

FERNANDO MIGUEL ROSPIGLIOSI CAPURRO Publicado por: Jesús Ospina Disculpe amable lector, continuaré el tema de democracia liberal y marxi...