viernes, 29 de mayo de 2015

EL PLAN DE LA GRAN FRUSTRACIÓN DE OLLANTA HUMALA

GRAN FRUSTRACIÓN CON CONTINUISMO LIBERAL
Alejandra Dinegro M.
¡Nos traicionó! Es la frase que más suena en el sur del país. Ollanta Humala fue hijo del “Andahuaylazo”, de “Madre Mía”, de “Locumba”, donde su mensaje radical caló hondo en la población que venía de soportar los últimos tres regímenes más entreguistas y corruptos que la historia notifica: García-Toledo-Fujimori. Ollanta llenaba plazas enteras que coreaban su nombre y sobretodo que veían en él al caudillo que pondría orden y que defendería sus tierras y recursos, como su vida misma. Nos engañó a todos.
Sabemos qué ocurrió después. Cuando asume la Presidencia, Ollanta olvidó el Plan de la Gran Transformación. Dio vuelta a la página con la Hoja de Ruta, pero igual lo desechó. Entonces fue así como se convirtió en el Gerente de la CONFIEP y dejó de ser el Presidente del Perú. Se convirtió, en un cómplice más de este sistema económico neoliberal, impuesto a patadas y a balas.
El nuevo contrato social que ofertaba Ollanta en el 2011, a través del Plan de la Gran Transformación, lo cambió por uno de la Gran Frustración, ese es su verdadero nombre. La toma de carreteras, Tía María, Pichanaki, las jornadas de lucha de los trabajadores, Conga, la derogada “ley pulpín”, la huelga de los mineros, los intercambios de pedradas mortales y su intento de militar el sur del país; es la expresión clara de esa inmensa frustración que ha provocado su gestión.
Su gestión representa el gran fraude político que cree empecinadamente que la cartera de programas sociales que ofrece, soluciona problemas cruciales para las mujeres, niños, ancianos, etc. Esos programas solo son un premio consuelo, una limosna que solo sirve para que los huéspedes de Palacio se calmen entre cuatro paredes, pero cierran los ojos cuando se topan con la realidad.
¿Cómo es posible, que el Presidente de este país, evada su capacidad de gobernar, ante una o cualquier empresa transnacional?, ¿cómo es posible que el Presidente de este país no sea capaz de apostar por una mejor calidad educativa?, ¿Cómo es posible que el Presidente de este país, se atreva a negarle la capacidad de decidir a una mujer violada, cuando en su momento no supo protegerla?, ¿cómo es posible, que el Presidente de este país, se quede sentado mientras intentan privatizar el agua, la luz, Petroperú, la salud, la educación?, Pues sí, sí es posible, porque Ollanta Humala, no solo es culpable de que este modelo neoliberal continué, sino de que se agudizara, que empeorará y que sean los propios peruanos los que asuman los altos costos que significa tenerlo sentado en la silla de Pizarro.
Gobernó todo el tiempo, mano a mano, con quienes lo calificaron de “terrorista”, “chavista”, “rojo radical”. Gobernó todo el tiempo con la derecha: el sector más conservador y lobista. Gobernó con el verdadero terrorismo de Estado. Gobernó para alcanzar y sobrepasar el entreguismo de los tres presidentes que lo anteceden.
Los errores se pagan. Y todos los problemas y conflictos que enfrenta hoy Ollanta Humala, son obras de él mismo. Pero no todo está perdido. En un escenario pre-electoral, esa gran frustración que vive Arequipa, Cusco, Cajamarca, Junín, Puno, Huancavelica, Tacna, Madre de Dios, Huánuco, y muchos más; se verá reflejada en las elecciones 2016. El pueblo aún apuesta por el cambio, por uno verdadero. La gente sabe olfatear a un buen candidato de cara a todos y todas, pero hay que encaminar esa frustración hacia una buena elección. Y para ello es necesario que las fuerzas progresistas dejen de ver sus ombligos y trabajen en una verdadera unidad: un programa, un candidato/a con consenso y una estrategia que permita marcar frontera con la derecha. La derecha seguirá apostando por su modelo. ¿Y nosotros/as?
Esa gran frustración, no debe caer en el revanchismo, debe dirigirse a empoderar los movimientos zonales, locales, regionales, de mujeres, sindicales, estudiantiles, etc., etc. Es la hora de escribir otra historia.

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