viernes, 19 de octubre de 2012

EL REINO DE LA PENDEJADA



 Augusto Alvarez Rodrich
Al final, la excarcelación de “don Bieto” es lo de menos.
Si la acrobacia argumental del Tribunal Constitucional  (TC) para excarcelar a Alberto Quimper es un escándalo, más bochornosa es la parsimonia del Poder Judicial (PJ) para darles impunidad a los “petroaudios”.
El TC declaró fundado el hábeas corpus presentado por Quimper que sostenía que el PJ suspendió su arresto domiciliario sin que –¡agárrese!– existiera una causal válida.
Hace un año, Quimper fue “ampayado” en un almuerzo en La Bomboniere pero el TC dijo que solo “se había desviado de la ruta a su domicilio” luego de cumplir una diligencia judicial.
Más allá de que Quimper sea una expresión exagerada de que la pendejada es una ganzúa efectiva en la justicia peruana, debido a que, por muchos años, demostró que los casos se deciden mediante el chanchullo concretado gracias a la conexión con el partido o en el sauna del Club Nacional, lo cierto es que lo anterior es, sencillamente, una mentira.
Un equipo de ATV –el canal en el que trabajo– lo ‘ampayó’ en todo el esplendor de la infracción, pero este TC que languidece y de tan lamentable desempeño –del cual el congresista Víctor Andrés García Belaunde ha dicho que “subasta las sentencias”– ya está tan desprestigiado que puede decir cualquier mentira, por más burda que esta sea, pues ya no tiene más prestigio que perder.
Y cuidado: el TC que viene puede ser incluso peor pues su conformación la están tasajeando los partidos políticos, como repartija, al mejor postor (o sea, al ‘peor postor’).
Pero esta desfachatez, calificada de “incoherente” por la ministra de Justicia Eda Rivas, y de descansar en “fundamentos que no están sostenidos en argumentos lógicos” por el procurador anticorrupción Julio Arbizu, no es nada frente al escándalo mayor de la gran dilación del proceso de los ‘petroaudios’.
Aquí sí hay un exceso evidente contra Quimper, así como contra muchos procesados en el país, pues es una gran injusticia que la justicia demore tanto y tenga a la gente presa pudriéndose en la cárcel en condiciones lamentables y perdiendo parte valiosa de su vida.
Desde octubre de 2008, cuando un grupo de periodistas reveló el escándalo de los ‘petroaudios’, hasta ahora, que el caso va rumbo a nada, lo que se orquestó fue un chanchullo tramado entre políticos, jueces, fiscales y otros periodistas para coronar una impunidad que es mucho más escandalosa, incluso, que todo lo que se conoció en los ‘petroaudios’.
Esta dilación para asegurar la impunidad de los funcionarios involucrados en esta cuchipanda organizada para saquear al erario constituye una expresión suprema de este reino de la pendejada en el que, con escasas excepciones, se desenvuelven la política y la justicia peruanas.

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