martes, 9 de diciembre de 2014

FIGALLO DEBE IRSE


Johnny Montalvo  < jvmontalvo21@yahoo.es >
El gobierno del presidente Humala, a través del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos reestructuró las procuradurías públicas encargadas de la defensa del Estado en temas de corrupción. Así nació la Procuraduría Pública Especializada en Delitos de Corrupción. Hombres de confianza del presidente Humala, así como del Ministro del Sector, asumieron tan importante encargo. En este sentido, los exprocuradores Julio Arbizu y Christian Salas no han sido ni son “agentes” del fujimontesinismo, ni tienen ninguna vinculación con el aprismo. Han sido designados por este gobierno y en tanto han sido “operativos” al mismo no ha existido jamás ningún inconveniente en exhibirlos como una especie de “brazo anticorrupción” del gobierno nacionalista. Es más, el mismo presidente Humala se ha encargado de señalar muchas veces que el desmontaje de la red de corrupción que se estableció en algunos gobiernos regionales ha sido uno de los mayores éxitos de su gestión. La ex procuradora Yeni Vilcatoma a cargo de las investigaciones del caso “La Centralita” ha sido una de los principales actores para alcanzar estos logros, y aún a costa de poner en peligro su propia vida.
Es precisamente el caso de “La Centralita” que hace pública la participación en hechos delictivos del ex hombre de confianza y amigo de la pareja presidencial, Martín Belaunde Lossio. Es probable que los vínculos estrechos de Martín Belaunde con la administración Humala en su conjunto -ya que no lo solo la pareja presidencial fue “amistad” del hoy prófugo de la justicia, también lo han sido congresistas y miembros conspicuos del Partido Nacionalista- le hayan servido para realizar negociados durante lo que va de la administración Humala. Pero todo esto -que es pura especulación periodística o “montaje” y/o “maniobra” de la oposición fujiaprista para tratar de vincular esos negociados con Palacio de Gobierno, según el corifeo nacionalista- que debería ser materia de una investigación seria y persistente, comienza a tener una serie de intromisiones del mismo Gobierno que amenazan con la posibilidad de obtener una visión objetiva de los hechos. La administración nacionalista al haber “puesto cabes” (como gusta decir a la Primera Dama) a la labor de la Procuraduría y haber destituido a la principal investigadora del caso “La Centralita”, borra con “otro brazo” todo lo bueno que se hizo con esta Procuraduría durante lo que va de la administración Humala.
La relación del hoy prófugo de la justicia, Martín Belaunde Lossio con la pareja presidencial parece que se ha constituido en un auténtico dolor de cabeza para todo el Gobierno. De este modo se explica que en forma inusual el propio consejero presidencial en asuntos jurídicos, Eduardo Roy Gates, se haya interesado en el caso de “La Centralita” (según él mismo porque era uno de “impacto nacional”) y que para no dejar mal parado al Presidente Humala (su jefe) señala que “nadie en Palacio le dio la orden para generar una reunión con el equipo de la Procuraduría”, cosa que hizo en conjunto con el actual ministro de Justicia y Derechos Humanos, Daniel Figallo. La “preocupación” de Roy Gates, compartida “explícitamente” por el Ministro Figallo, se refería a la posibilidad que Martín Belauden Lossio pudiera acogerse a la figura de “colaborador eficaz”, cosa que el exprocurador Salas ya había descartado. Lo que queda claro de todo este entripado es que el Gobierno está buscando negar cualquier vínculo que Belaunde Lossio haya tenido con Palacio para hacer sus “negociados”. Como les dijo la exprocuradora Yeni Vilcatoma, lo único que queda a toda la administración Humala es “desmarcarse” del prófugo Martín Belaunde.
Y en este “desmarcarse”, sólo le queda al presidente Humala, a la Primera Dama, a los congresistas Nacionalistas, a los “garantes” y a cualquiera que reciba un sueldo de esta administración, negar cualquier intromisión en la labor de la Procuraduría, difamar a la exprocuradora Yeni Vilcatoma y hasta acusarla de hechos delictivos por haber grabado a un Ministro de Justicia, apoyar a Daniel Figallo y ratificarlo en su cargo, señalar ante los medios que todo es un “montaje” de la oposición para perjudicar el “gobierno exitoso” de Ollanta Humala, etc, etc. Como si el libreto se repitiera infinitas veces, este Gobierno se aferra a no querer admitir errores, a defender sus flaquezas inventando supuestos complots de la oposición, y sobre todo al arma de la confrontación contra los adversarios políticos a quienes se les acusa de generar todos estos “escándalos”. Así que si hiciéramos caso a los argumentos del oficialismo, los exprocuradores Vilcatoma y Christian Salas, han sido colocados allí por el fujiaprismo! Este es la lógica elemental (casi de inimputables) con la que nos gobierna el candidato que prometió hacer de la honestidad la diferencia… Figallo debe irse a su casa!
Lima, 8 de diciembre de 2014.

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