martes, 7 de julio de 2015

PERÚ: ¿ATRAPADOS SIN SALIDA?

¿REPRESENTANTES DEL CONTINUISMO DE DERECHA CORRUPTA?
Carlos Angulo-Rivas
Los resultados de una reciente encuesta preparada por IPSOS, apéndice de la concentración monopólica de los medios de comunicación en manos del diario El Comercio, llaman a una reflexión profunda. A un análisis de conciencia ciudadana. Estos resultados no deben tomarse a broma, pues la dignidad nacional está en juego. La encuesta muestra a cuatro candidatos como las únicas opciones posibles de reemplazar a Ollanta Humala el próximo año 2016; y con esos mismos sujetos la consulta se engolosina con una percepción de honestidad-corrupción metiendo en el mismo saco a la pareja presidencial. La verdad, no es necesario analizar quién roba más y quién roba menos, o como alguna vez se dijo que Alberto Fujimori había matado menos y Alan García había matado más.
Estos resultados de IPSOS, comentados alegremente por los analistas de oficio, no sorprenden a una gran mayoría de peruanos, pero sí debería espantarla. Alan García y Alejandro Toledo son considerados corruptos por un 80% y Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski, con cierta benevolencia, obtienen 46% y 28% respectivamente en la misma materia. Y luego, por estado de ánimo adverso y sin guardar las proporciones la pareja presidencial es considerada corrupta por el 75% de los encuestados. En pocas palabras, estamos gobernados y seguiremos estándolo por una manga de inmorales, inescrupulosos, ladrones y corruptos. Eso ya se sabía.
El diario El Comercio jefatura la campaña de presentar el maridaje corrupción-candidatos como un devenir histórico del Perú, ya que no critica estas cifras que considera normales, tan normales que promociona la idea de elegir a cualquiera de estos políticos impresentables como única alternativa nacional. Además, la gente se equivoca o se enreda en cuanto a Keiko Fujimori, representante del gobierno de su padre y de Vladimiro Montesinos, ambos delincuentes presos; y también respecto Kuczynski, vigoroso representante de la fuga de millones de millones de dólares mediante los onerosos contratos con las empresas multinacionales del gas, petróleo, cobre, oro, plata, etc. durante más de cuarenta años de presencia en las decisiones contractuales del país con el extranjero.
Los voceros de la derecha se entusiasman alentando a los peruanos a votar por cualquiera de los cuatro candidatos en vitrina, a elegir a criterio por el menos malo o el menos corrupto, y los pone en carrera como los punteros de las Elecciones Generales que se avecinan. A esta derecha le da lo mismo una u otra opción siempre entre los escogidos de antemano, ya que se trata de convalidar la continuidad del actual sistema político, dándole el cariz democrático necesario. O sea justificar la validez del inmoral y corrupto sistema neoliberal vigente, subordinado a la hegemonía estadounidense. Aquí la participación de la izquierda junta o dividida servirá sólo para el sostén de una nueva estafa nacional, la de un fraude mediático electoral listo a ser refrendado por la burocracia sistémica del llamado Jurado Nacional de Elecciones - JNE. Téngase presente que el fraude de principio a fin se inicia con el favoritismo administrativo de la inscripción de los partidos políticos, donde esa burocracia del JNE, debidamente persuadida, decide que organización puede participar y cual NO. En definitiva, si la mayoría de peruanos se deja llevar por la corriente impulsada por la concentración de los medios de comunicación encabezada por El Comercio de una parte y La República de otra, no se podrá salir del atraso, la pobreza, la desigualdad y menos aún se podrá recuperar la dignidad nacional.
El Perú es un país inmensamente rico, lo sabemos desde la colonia hasta nuestros días. Lamentablemente desde siempre ha sido saqueado y en los últimos cuarenta años la consolidación de la oligarquía ha agrandado este saqueo y la depredación de los recursos naturales, mostrando como éxitos un crecimiento hacia afuera de miles de millones de dólares arrebatados a los hogares peruanos. Está demostrado que quienes más ganan con esta manera de gobernar son las empresas multinacionales y el capital extranjero que invierte como uno, no siempre capitales frescos de sus casas matrices sino de la banca internacional asociada a ellas, y luego sacan entre siete y diez veces lo invertido en pocos años, según múltiples estudios realizados por la CEPAL; pero también ganan los tecnócratas sin patria, los ministros y los presidentes, todos ellos convertidos en multimillonarios de la noche a la mañana. Estos últimos son quienes dejan hacer y dejan pasar sin importarles la patria, la nación y por supuesto los peruanos. Y precisamente, allí tenemos a los equipos de Alan García y sus secuaces apristas; de Keiko Fujimori, su familia, asociados y promotores; de Alejandro Toledo y sus servicios pronorteamericanos y por último al broker internacional Kuczynski entreguista de primera línea desde 1968, primer gobierno de Fernando Belaúnde. O sea tenemos a los cuatro candidatos de mayor opción según el sistema político establecido, avalados y santificados por los medios de comunicación de esa siniestra complicidad con la corrupción que llaman libertad de expresión.
Y si bien la corrupción ha pasado a convertirse en un grave dilema de la sociedad peruana, con estos cuatro actores políticos de carrera, ella trae consigo problemas mucho más dañinos. Pues el político corrupto no sólo se llena los bolsillos con dinero que pertenece a todos los peruanos sino que, además, entrega el país a la voracidad de las empresas multinacionales depredadoras de los recursos naturales no renovables. Consorcios que apenas pagan impuestos y escasos “royalties” por la riqueza extraída, principalmente, las de la gran minería, el gas y petróleo. Frente a esta situación la conciencia ciudadana debe despertar, no sólo en el orden analizar a los cuatro candidatos escogidos por el sistema político que gobierna el Perú desde hace 40 años, sino para saber que representa cada uno de ellos, donde ya no interesaría si uno u otro es más o menos corrupto, ladrón o inmoral, sino cómo venden el país. Empecemos analizando a la virtual candidata Keiko Fujimori, su familia, su equipo, allegados y simpatizantes; y sobre todo lo que ella representa, es decir, la dictadura de su padre Alberto Fujmori y su carnal asesor Vladimiro Montesinos.
Keiko Fujimori
Alberto Fujimori, reo sentenciado por criminal y ladrón, inició en 1990, un camino sin retorno hasta ahora. A través del famoso “fujishock” impuso el programa del Fondo Monetario Internacional FMI y el Banco Mundial incorporando el país al neoliberalismo del consenso de Washington. Con esta determinación impuso una drástica disciplina fiscal de recortes en los programas sociales de salud, educación, alimentación, creación de empleo, etc. Además liberó de impuestos a los más ricos, privatizó las empresas de la industria estatal y de servicios públicos en favor de las empresas multinacionales, entregándoles la rentabilidad nacional; además, creó una chacra para las industrias extractivas exonerando de “royalties” e impuestos a los inversionistas por el término de diez años. Junto al abogado de narcotraficantes y ex agente de la CIA, Vladimiro Montesinos, Fujimori ejecutó un golpe de estado en abril de 1992 para continuar, sin fiscalización alguna, los desmanes económicos. Enseguida maquinó una nueva Constitución del estado obediente al sector privado nacional y extranjero, ajustada al más feroz libre mercado del neoliberalismo. Hoy en día esta afrenta al país continúa con el apoyo de la oligarquía. Mediante esta Constitución arrasó con los derechos adquiridos de los trabajadores, sus conquistas sociales, la estabilidad laboral y las libertades de organización; ejerció un control de los medios de comunicación directa y por sobornos y siguiendo los planes del FMI de “control de la natalidad” esterilizó a 300,000 mujeres indígenas sin que ellas lo supieran. Se calcula que por la fiesta de las privatizaciones de las empresas públicas debió ingresar al Erario Nacional nueve mil millones de dólares que luego rebajaron a seis mil que tampoco ingresaron, sólo Fujimori y Montesinos saben donde fueron a parar. También se calcula que por las exoneraciones dadas a las empresas extractivas multinacionales, el Perú perdió más de cien mil millones de dólares, sin considerar el valor de las riquezas exportadas, durante los diez años de Fujimori en el poder. De ahí, que por estos desmanes económicos y los robos directos, danza de millones de dólares, adjudicados al presupuesto secreto del Servicio de Inteligencia Nacional SIN, Fujimori quiso comprar el silencio de Montesinos otorgándole quince millones de dólares mediante una ilegal “indemnización” cuando descubiertos en la gigantesca corrupción del régimen se distanciaron.
Los hechos dolosos de los nefastos diez años de dictadura fujimorista, como la sustracción de oro y millones de dólares en efectivo en los varios viajes del ex presidente a Japón, donde la familia tiene la caja fuerte, no tienen parangón en la historia. Deben mencionarse también los vínculos con el narcotráfico, los negociados en pleno conflicto con Ecuador y la compra de aviones que no volaban y pertrechos militares inservibles, etc. A decir verdades, no se trata sólo de acusar a la familia Fujimori y sus allegados de los robos habidos en el país, esa situación es conocida, tanto que Transparencia Internacional coloca a Alberto Fujimori en el séptimo lugar de los líderes más corruptos del mundo. De lo que se trata es que durante la dictadura se fugaron del país más de cien mil millones de dólares que bien administrados hubiesen servido para la educación, la salud, la vivienda, la creación de empleo, la jubilación, la seguridad ciudadana, la alimentación, las obras de infraestructura de carreteras, agua, desagüe y electrificación, etc. Pues siendo un país rico no hay derecho a que la gente viva como vive. La obligación es denunciar que la candidatura de Keiko Fujimori con su equipo representa una forma de ver el país, la de su padre y Montesinos. Entonces al elegirla no seremos víctimas de la desgracia sino cómplices de ella.
Alan García
El experimento aprista de Alan García 1985-1990 fue una catástrofe de la que las generaciones jóvenes no tienen recuerdo. Su programa llamado el Futuro Diferente generó una crisis económica brutal en medio del caos de la hiperinflación (al final de su gobierno sobrepasó el 2,775 % al año) y el genocidio como método antisubversivo. Por otra parte, la inmoralidad y la corrupción aprista llegó a límites impensables en la historia peruana, sólo comparables con lo que vendría después con la dupla Fujimori-Montesinos. Con el dólar MUC y los sucesivos cambios de moneda (del Sol al Inti y del Inti al Nuevo Sol) y los beneficios obtenidos por los llamados doce apóstoles, los más ricos del país, socios de García, se estima una pérdida de ingresos al Estado de veinte mil millones de dólares. Luego, la alocada nacionalización de la banca, sin un programa realista, terminó el noviazgo con los ricos y las agencias internacionales. En medio del desastre y la descomunal corrupción, la política económica cayó en contradicciones insalvables de inversión e ingresos, llegando a la recesión y a los famosos “paquetazos” como salidas desesperadas, en la práctica a un Estado en bancarrota. Estos desbarajustes están en la memoria ciudadana: hiperinflación a niveles astronómicos, desempleo, caída de ingresos, escasez de alimentos y productos básicos, caos generalizado y represión.
García durante su segundo mandato 2006-2011 copió íntegramente la política económica neoliberal de Alberto Fujimori, seguida también por Alejandro Toledo, con la de la teoría del Perro del Hortelano aquella de “ni come el perro ni deja comer al amo”; entonces mató al perro para que coma el amo. Este gobierno aprista aliado al FMI y al Banco Mundial, a todos los organismos internacionales y las empresas extractivas multinacionales, hizo crecer la economía al igual que Fujimori y Toledo expoliando los recursos naturales no renovables del país. Y en medio de la corrupción generalizada de una danza de millones de dólares, contento Alan García porque “la plata le llegaba sola” completó la faena de vender el país a los extranjeros, inclusive a grandes consorcios chilenos. Las estadísticas celebraron los éxitos del crecimiento, sonreían al gobierno, mientras vastos sectores populares se comían las uñas, se hundían en la miseria y la falta de empleo; pues en este sistema político organizado al revés, de neoliberalismo dependiente, cuando más crece la economía más crece con ella la desigualdad, la pobreza y la injusticia social.
La industria minera, más del 60 % de las exportaciones peruanas, tuvo un auge inesperado por el alza de los precios en el mercado internacional; y las empresas multinacionales sin pagar justos réditos por el negocio y casi nada de impuestos por la complicidad del gobierno, celebraron al segundo García como antes lo habían hecho con Fujimori y Toledo. Se calcula de forma conservadora una multimillonaria fuga de riqueza nacional en minería que llega aproximadamente a 18 mil millones de dólares por año o sea noventa mil millones de dólares en los cinco años del segundo mandato aprista. Pero eso no es todo, en esta fiesta neoliberal. Alan García más que duplicó las concesiones mineras en el país de 9.8 millones de hectáreas el año 2005 a 25 millones de hectáreas el año 2011 fin de su mandato, principalmente en Arequipa, Puno, Cusco, Ancash y Lima, lo que significa haber entregado la quinta parte del territorio nacional a las empresas privadas.
Sin la menor duda, la política económica del segundo García trajo consigo los enfrentamientos sociales debido a la descarada intervención de la industria minera en detrimento de la agricultura y en contra de las poblaciones no consultadas para la enajenación de sus tierras, lagunas, ríos y formas de vida. Así en diversos episodios más de cien pobladores perdieron la vida en enfrentamientos con la represión militar-policial. El prolongado paro en Islay contra el proyecto cuprífero Tía María terminó con el “Moqueguazo” durante el año 2008; el etnocidio del “Baguazo” el 2009 fue la expresión más alta de la protesta de las comunidades afectadas. También las movilizaciones en Espinar contra el proyecto Majes Siguas II como las convulsiones en Puno, Huancavelica, Junín y en el valle La Convención del Cusco por la explotación del gas, marcaron el accionar de las comunidades con cierres de caminos, carreteras, huelgas, mesas de diálogo, etc. El crecimiento de la delincuencia, las mafias, los carteles del narcotráfico, los indultos presidenciales a los narcos, la enorme corrupción y la inseguridad ciudadana, fueron a su vez factores presentes muy propios de los gobiernos de García. El balance al final de este segundo gobierno de García es bochornoso como se demuestra con las investigaciones de la Mega Comisión del Congreso, evadidas por el ex presidente mediante artificios “legales” ante un Poder Judicial dominado por la inmoralidad y la corrupción.
Como se observa, aparte del enriquecimiento multimillonario de Alan García y sus secuaces apristas, que es de conocimiento público, también se fugaron del país más de noventa mil millones de dólares (exportaciones mineras sin pagos de impuestos y mínimas regalías) que bien administrados hubiesen servido para la educación, la salud, la vivienda, la creación de empleo, la jubilación, la seguridad ciudadana, la alimentación, las obras de infraestructura de carreteras, agua, desagüe y electrificación, etc. Pues siendo un país rico no hay derecho a que la gente viva como vive. La obligación es denunciar que la candidatura de Alan García y el vandalismo aprista representan una forma de ver el país, la de sus dos gobiernos anteriores. Entonces al elegirlo no seremos víctimas de la desgracia sino cómplices de ella.
Alejandro Toledo
Toledo representa la continuidad de Fujimori, en lo económico, después de la “Marcha de los Cuatro Suyos” y la traición a las promesas electorales de combatir la pobreza, crear empleo, trabajar por la inclusión, la educación masiva, el mejoramiento de la infraestructura de salud, etc. valiéndose del disfraz de “cholo sagrado” y factor del cambio. Su alianza con el FMI y los organismos internacionales, con las empresas multinacionales y la inversión privada, como era de esperarse logró un crecimiento económico estable pero hacia afuera. Dentro del esquema FMI se continuó con el desmantelamiento del Estado y las privatizaciones, la firma de los tratados de libre comercio, principalmente con Estados Unidos, sin prestar atención a las demandas populares. En función de los fundamentos macroeconómicos la estabilidad del gobierno se fracturó en los aspectos sociales. En junio 2002 se inició una protesta del Frente Amplio Cívico de Arequipa en rechazo a la privatización de la empresa eléctrica EGASA para venderla a la matriz belga Tractebel, esta jornada se extendió a todo el sur peruano, Moquegua, Tacna, Cusco, Puno, lo que hizo retroceder al gobierno en su política de rematar las empresas eléctricas de esos departamentos, a pesar de haber declarado el estado de emergencia en la región ocasionando la muerte de tres pobladores. Por otra parte, en abril 2004, en Ilave, Puno, una movilización de miles de campesinos obligó a la renuncia del ministro del Interior, Fernando Rospigliosi, por censura del Congreso, debido a los desmanes policiales ante el asesinato del alcalde de El Collao por parte de los campesinos y la desaparición de 19 personas.
Frente al malestar ocasionado por la política económica del gobierno y la falta de atención a los problemas sociales, a principios de enero 2005 el mayor del ejército Antauro Humala al mando de cerca de 200 reservistas lideró la rebelión etnocacerista conocida como el Andahuaylazo. Los rebeldes capturaron la estación policial de la ciudad demandando la renuncia de Alejandro Toledo por corrupción y entreguismo a los capitales extranjeros. También Toledo sufrió una crisis política en mayo 2003 que lo obligó a declarar el estado de emergencia en todo el país a fin de prevenir un desborde social a consecuencia de la ola de protesta masiva y huelgas de los maestros, agricultores, trabajadores de la salud, en demanda de mejoras laborales y salariales; al mes siguiente junio las divergencias en las filas de Toledo se dieron en el Congreso cuando rechazaron las medidas tributarias planteadas por el gobierno.
Vapuleado por las marchas y contramarchas, y la corrupción a su alrededor, Toledo llegó a tener apenas 8 % de aprobación al final de su mandato, cuando el “mago” de la Economía de su gobierno, Pedro Pablo Kuczynski, era ya primer ministro. Se estima que el Perú en estos cinco años de Toledo-Kuczynski perdió cincuenta mil millones de dólares (exportaciones mineras sin pagos de impuestos y mínimas regalías) que bien administrados hubiesen servido para la educación, la salud, la vivienda, la creación de empleo, la jubilación, la seguridad ciudadana, la alimentación, las obras de infraestructura de carreteras, agua, desagüe y electrificación, etc. Pues siendo un país rico no hay derecho a que la gente viva como vive. La obligación es denunciar que la candidatura de Alejandro Toledo y su equipo representa un servicio antinacional pronorteamericano. Entonces al elegirlo no seremos víctimas de la desgracia sino cómplices de ella.
Pedro Pablo Kuczynski
PPK como se le conoce es la condensación de toda esta política neoliberal dependiente de los centros de poder internacional. Su presencia política en el Perú se remonta al primer gobierno de Fernando Belaúnde 1963-1968 de cuando fue gerente de Banco Central de Reserva y se fugó del país pagando de manera ilegal 105 millones de dólares a la International Petroleum Company IPC, subsidiaria de la Standard Oil de New Jersey, propiedad de los Rockefeller, luego de la expropiación decretada por el gobierno revolucionario de la Fuerza Armada, presidido por el general Juan Velasco Alvarado. Por ese "favor" Kuczynski fue premiado con cargos de funcionario internacional y se convirtió en ciudadano privilegiado estadounidense, renunciando a la ciudadanía peruana, requisito exigido por Estados Unidos. La labor de este sujeto, desde entonces, fue, ha sido y será, vender los recursos naturales del Perú a precio de regalo, exonerar de impuestos a las empresas multinacionales y permitir la depredación del medio ambiente. La trayectoria PPK, hoy multimillonario, como broker internacional se inició en el exilio de 1968 como jefe de Planificación del Banco Mundial, banca al servicio del FMI. Comisionista por excelencia trabaja como hombre de confianza del sector privado multinacional. Entre 1977 y 1980 trabajó en el sector minero entregando las riquezas de África Occidental; fue presidente del First Boston International y director del First Boston Corporation. Socio de Kuhn, Loeb & Co. International y presidente de Halco Mining, Inc. En Pittsburgh. A través de los años ha sido miembro del directorio de diversas empresas como Compañía de Acero del Pacífico (1992-1995), Magma Copper (1995-1996) Edelnor, S.A. (1996-1999), Toyota Motor Corporation (1996-2001), Siderúrgica Argentina (1996-2001) R.O.C. Taiwan Fund (1983-2001), Tenaris (2003-2004), Southern Peru Copper Corporation (2003-2004) o sea TIA MARÍA y Ternium Inc (NYSE) (2007-)
Para favorecer a las multinacionales en 1980 fue nombrado por Fernando Belaúnde, en su segundo mandato, Ministro de Energía y Minas; y de inmediato impulsó la ley Nº 23231 para la explotación energética y petrolera, decretando exoneraciones tributarias a las empresas petroleras extranjeras. Luego regresó a Estados Unidos a los cargos de costumbre hasta el triunfo de Alejandro Toledo 2001 quien lo nombró ministro de Economía y Finanzas y posteriormente Primer ministro, en consecuencia, responsable de los actos de represión contra las protestas sociales debido a la política económica neoliberal y los acuerdos con el FMI.
Kuczynski es un ciudadano estadounidense y como tal, mientras no renuncie a esa ciudadanía, debería ser impedida su candidatura por el JNE. Sin embargo, como el JNE no va actuar de manera honesta, la tacha principal tendrá que venir de los electores en tanto PPK, de acuerdo a su trayectoria e intereses, es el más genuino representante de las empresas multinacionales norteamericanas expoliadoras de los recursos naturales no renovables y depredadoras del medio ambiente. Recordemos que enero 2011, un informe secreto revelado por Wikileaks dio a conocer que el entonces embajador de Estados Unidos en el Perú, James Curtis Struble, consideraba a Kuczynski un aliado fundamental de las empresas mineras en el Perú y contra de los movimientos políticos opositores a los cambios sociales. Además, es un candidato de corte racista contra los pueblos del Perú, tanto que en una conferencia organizada por Global Crossing en Lima en el 2006, Kuczynski se refirió a los opositores del Tratado de Libre Comercio Perú-Estados Unidos de la siguiente manera: «Esto de cambiar las reglas, cambiar los contratos, nacionalizar, que es un poco una idea de una parte de los Andes, lugares donde la altura impide que el oxígeno llegue al cerebro, eso es fatal y funesto»
Conclusiones
El Perú es un país inmensamente rico, tiene un mercado potencial gigantesco pero un mercado real muy pequeño, menoscabado por la pobreza y el bajo nivel de los ingresos de la mayoría. La única manera de cambiar esta realidad consiste en conocerla en detalle, condición básica para interpretar el significado de las cuatro candidaturas impuestas por el sistema político vigente y los monopolios de los medios de comunicación brindando información distorsionada y manipulatoria. La Fuerza Armada mantiene ese orden de grandes contingentes de trabajadores desocupados, mansos y baratos, no hay nada más ordenado que los rebeldes enterrados.
Se enfrenta un capitalismo salvaje y despiadado, donde el gran desarrollo industrial y tecnológico de las grandes potencias industriales se alimenta del subdesarrollo nuestro y de la servidumbre de la nación dirigida por políticos corruptos, inescrupulosos y amorales. Los juicios de la memoria son subversivos, sugieren un camino diferente y a su vez un proyecto de futuro sin caer en el facilismo de elegir por enésima vez el llamado “mal menor” sabiéndolos a todos iguales.
El sistema político vigente debe ser cambiado de raíz ¿o acaso estamos atrapados sin salida? A diez meses de las elecciones generales, la mayoría nacional tiene la posibilidad de rechazar a las cuatro candidaturas de la corrupción y la subordinación al poder hegemónico del neoliberalismo globalizado. ¿Por qué la sociedad peruana rodeada de pobreza y falta de trabajo debe pagar la vida de opulencia, consumismo y comodidad de los países industrializados? Países hermanos como Ecuador y Bolivia están en el esfuerzo liberador con éxitos sociales innegables, ambos se sacudieron de los políticos tradicionales de la oligarquía y ahí van. La primera mayoría peruana es de izquierda y apuesta por el cambio radical, recuérdese la votación del hoy felón Ollanta Humala que alcanzó 31.6% contra 23.5% de Keiko Fujimori en la primera vuelta; ese caudal está presente y, desengañado, en plena reconstrucción de una alternativa de Poder Popular. No hay mucho tiempo para organizar la gran convergencia democrática y unitaria que se juegue por el poder. IZQUIERDA ACOMPAÑANTE DE LA DERECHA NUNCA MÁS.
*Poeta y escritor peruano

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