domingo, 26 de octubre de 2014

A ROBAR... QUE EL MUNDO SE VA A ACABAR


LA CORRUPCIÓN NO CAMBIA
AUGUSTO ALVAREZ RODRICH
La estrategia del Congreso para evitar reforma política.
Manteniendo invicta su capacidad de errar, el Congreso ha aprobado con una contundente mayoría –97 votos a favor, ninguno en contra y diez abstenciones–, como para que no quede duda de su equivocación, una norma para impedir la reelección de presidentes regionales y alcaldes.
La norma aún puede ser –felizmente– detenida, pues necesita ser ratificada en la próxima legislatura, que es lo que se debe evitar, pues lo que han hecho los congresistas es aprobar una iniciativa efectista frente a la justificada debacle moral que enfrentan ante la opinión pública.
Esta norma apunta a corregir un problema no significativo, porque la reelección de autoridades locales y regionales no es, a diferencia de otros países, frecuente en el Perú.
El experto en temas electorales, Fernando Tuesta, acaba de recordar que de los cien presidentes regionales elegidos entre los años 2002 y 2014, solo doce fueron reelegidos.
Por su parte, el politólogo Eduardo Dargent citó ayer en esta página un artículo de Beatriz Córdova y José Incio que revela que en los años 2006 y 2010 cerca del 60% de los alcaldes provinciales y distritales buscaron la reelección pero con escaso éxito: en el ámbito distrital solo la consiguió el 35% en los dos procesos, y en el provincial únicamente el 22% en el 2006 y 28% en el 2010.
Esta norma va a impedir el aprovechamiento de la experiencia y la continuidad de planes para períodos que son breves, y no apunta al problema central que es destacado por Fernando Tuesta: “La carencia efectiva de controles políticos y administrativos sobre las autoridades”.
Otro argumento de nuestros ilustrados congresistas para apoyar esta norma es evitar la corrupción, lo cual es una tremenda tontería porque supone que el ladrón se vuelve ladrón a la segunda vez y no lo era desde el inicio. Dargent comenta que, si se aprueba la norma, lo único que ocurrirá es que los corruptos se apuren en robar desde el saque.
Debieran recordar los congresistas, en este sentido, que el problema principal del Parlamento no radica en los que repiten el plato sino en los que recién llegan, que es donde abundan los mediocres y corruptos.
Curiosamente, los congresistas buscan prohibir la reelección de alcaldes y presidentes regionales pero la de ellos, ni hablar del peluquín,  porque, con el bolsillo, no se juega.
Los parlamentarios han votado una norma efectista para eludir la reforma política profunda que requiere el país para empezar a pensar que no somos gobernados por una manga de corruptos y mediocres.
Hay que parar esta norma y exigirle al Congreso la reforma política de verdad que quiere evitar.
COMENTARIO PERSONAL
Esta nueva norma no solucionará el verdadero problema de la corrupción. Pareciera que con esta medida se pretende proteger este problema. La corrupción existe y existirá hasta que no se tomen "medidas drásticas" contra los que permiten la impunidad, es decir contra los responsables del Ministerio Público y del Poder Judicial  que encubren a los delincuentes.

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