sábado, 31 de mayo de 2014

DETROIT QUEBRADA, EL PRINCIPIO DEL FIN DEL IMPERIO USA


USA EN CRISIS
Por Adán Salgado Andrade 
En distintas épocas históricas, la humanidad ha atestiguado el ascenso y caída de imperios. Uno de ellos, el romano, que por varios siglos se mostró como la potencia económica y bélica de entonces, sucumbió debido a sus excesos, en todos los sentidos,...
...sobre todo su deseo de crecer y crecer territorialmente, hasta que llegó el momento en que esa grandeza fue, justo, su decadencia. Pensar en que todo podía conseguirse por su sólo poder bélico, fue uno de sus errores, pues su actitud guerrera llevó a la Roma Imperial a descuidar el resto de sus actividades y sociedad. Ni el libertinaje promovido entre sus habitantes, evitó la descomposición y desmoronamiento del imperio romano (el breve reinado del emperador Calígula, muestra la frivolidad y perversión a las que hasta sus mismos gobernantes habían llegado). Y, como golpe adicional, la llegada del Cristianismo, fue el tiro de gracia que acabó, definitivamente con la pasada grandeza de dicho imperio.
Eso mismo sucede en la actualidad con Estados Unidos, nación que se considera invencible en muchos aspectos, sobre todo militarmente y que ingenuamente imagina que el American Dream de los viejos tiempos, entre mediados de los cuarentas y finales de los sesentas, cuando la mayoría de los estadounidenses gozaban de un, más que aceptable, nivel de vida, aún es factible. Nada más alejado de la realidad.
En recientes visitas que he realizado a Estados Unidos, he constatado varios signos que permiten afirmar la decadencia de Estados Unidos, sobre todo cuando se ven cada vez más indigentes en las calles, desempleados, plazas comerciales semivacías, agencias automotrices con cientos de autos esperando ser adquiridos, miles de casas desocupadas por embargos bancarios, sin nadie que esté ansioso por comprarlas, calles con baches, basura y en mal estado, fugas de agua que no se reparan pronto… y así, teniendo, de repente, la sensación de que no está uno en un país avanzado y “rico”, sino en una nación subdesarrollada (ver mi artículo:
Y en mis puntos de vista, cada vez existe mayor acuerdo, como el del profesor Vaclav Smil, erudito estudioso de la ciencia y la sociedad, de quien ya me he referido en otra ocasión a su crítico análisis de la ciencia moderna, en la cual, afirma, no basta con innovar o adelantarse científicamente, sino que ello debe de ir acompañado de un cambio en el sistema económico, que dé como resultado una modificación en los patrones de consumo y una redistribución de la riqueza social (ver mi trabajo: http://www.argenpress.info/2014/01/vaclav-smil-y-la-ciencia-consciente.html).
El profesor Smil también demuestra, de forma ampliamente veraz y documentada, que Estados Unidos es un país decadente y que además tiende a desindustrializarse aceleradamente, lo cual, a su parecer (con lo cual concuerdo), le deja muy poco tiempo y margen para corregir el rumbo o, de plano, convertirse en una mediocre nación que, incluso, ponga en peligro su existencia como tal.
En su más reciente obra, “The rise and Retreat of American Manufacturing” (El ascenso y caída de la manufactura estadounidense, MIT Press, 2013), el profesor Smil analiza con todo detalle los factores históricos debido a los cuales Estados Unidos se convirtió en una potencia industrial desde mediados del siglo 19, y mantuvo ese papel hasta finales de los años 1960’s, a partir de los cuales, sobre todo desde 1971, ha iniciado su declive industrial y su decadencia económica, situación que se acelerado a partir del año 2000.
Hay que decir, de entrada, que tanto la decadencia económica, así como la desindustrialización estadounidense, son la clara consecuencia de la tendencia del capitalismo salvaje, de actuar siempre de acuerdo a los intereses que le permitan seguirse renovando, aunque cada día su existencia sea más y más caótica y crónicamente autodestructiva.
La razón de ser del capitalismo es la de generar y amasar ganancia, tanta como se pueda. Sin embargo, como Marx demostró, la tasa de ganancia media tiende a disminuir con el tiempo, principalmente porque en la composición del capital, se incrementa desproporcionadamente el capital constante (instrumentos de trabajo y materias primas), en relación al capital variable (fuerza de trabajo). El capital variable es la única parte de esa relación que genera más valor en proporción a su precio, o sea, es el trabajo no pagado que el salario no cubre, lo que genera más valor, la llamada plusvalía. Así, con procesos de trabajo cada vez más mecanizados y automatizados, se va prescindiendo de la fuerza de trabajo, la única generadora de plusvalía, por lo que, inevitablemente, va descendiendo la ganancia esperada.
Por tales motivos, muy sucintamente expuestos, es que las grandes corporaciones, las de los países más adelantados tecnológicamente, en especial, buscan todos los medios posibles para revertir esa tendencia, la cual, no es de que se pueda evitar, sino que por la forma inherente de funcionamiento de tal sistema, es, justamente, inevitable. Es una cuestión de sobrevivencia, pues las empresas de cada ramo o sector industrial, compiten mediante el precio, sobreviviendo las que puedan ofrecer el artículo más atractivo de cierta categoría (funcionalidad, apariencia, utilidad, innovador), pero que al mismo tiempo su precio sea atractivo, o sea, que pueda ser adquirido mayoritariamente por el sector social al que se dirige. Y entre más bajo sea tal precio, más posibilidades de éxito y, sobre todo, de sobrevivencia tendrá tal empresa. Claro que la tendencia actual es no sólo la de vender un producto, sino la de diversificar la oferta de artículos que produzca una corporación, pues la monoproducción está destinada a la pronta eliminación (por ejemplo, General Electric comenzó vendiendo focos y ahora éstos, sólo montan el 1% de sus ventas. Casi 50% de sus ingresos, se deben a su división financiera, GE Capital).
Pero a pesar de la innovación y la diversificación, no es suficiente para que una empresa de un país adelantado, justo como Estados Unidos, revierta la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, así que la alternativa ha sido la de ir desmantelando la infraestructura productiva en el país de origen y llevarse una buena parte de los empleos a países con mediana infraestructura para que una parte de los procesos de fabricación o, incluso, la totalidad, se realicen en tales países (México o China, por ejemplo). No sólo eso, sino que con tal de bajar aún más los precios se han llevado también, incluso, los procesos de investigación y desarrollo, con tal de abaratarlos, para, así, bajar aún más los costos (es lo que se llama outsourcing de R&D. Ver mi artículo: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2007/11/el-outsourcing-en-r.html).
La tendencia descrita es la que ha impuesto el capitalismo salvaje en Estados Unidos (y en muchos de los países más desarrollados tecnológicamente), y a pesar de que éste país es defensor a ultranza de dicho sistema, ha ido decayendo, justo como consecuencia de tales circunstancias. Y es algo que, en general, sucede con todas las corporaciones de los países más adelantados, que tienden a ser apátridas, o sea, buscan sus personales intereses, antes que los del país de origen. Es lo que señala Smil, citando a P. Nolan, que “los activos foráneos de las cien multinacionales más grandes del mundo, representan el 60% de sus activos totales, y también poseen proporciones similares en cuanto a sus empleados y ventas. No es de sorprender que la relación entre tales compañías y sus países de origen se ha ido debilitando constantemente, en la medida en que su identidad y sus intereses se han ido progresivamente desligando de aquéllos de los países en donde se fundaron, por lo que tienen un incentivo cada vez menor para trabajar con los gobiernos nacionales, los que tratan de promover políticas industriales específicas”.
Justamente la mayoría de las grandes corporaciones estadounidenses, simplemente han buscado su beneficio específico, sin importar que el país ha ido perdiendo, increíblemente, su lugar como potencia industrial mundial, quedando en el nivel de casi un importador neto, en el cual, empresas como Walmart, que no crea nada, sólo vende, es el mayor empleador de dicho país, vendiendo mayoritariamente mercancías chinas baratas.
Y eso ha sido consecuencia de la tendencia descrita, combinada con un absurdo beneplácito de gobierno y economistas miopes que han dicho que tal tendencia, la desindustrialización, es “sana”, pues es, dicen, una especie de obligada evolución, debido a la cual Estados Unidos puede depender de la fabricación extranjera de casi todo cuanto requiera. Además, dicen esos economistas, así Estados Unidos se deshace de actividades industriales que no son “vitales”, pero, sí, muy contaminantes y de ese modo contribuye a bajar la producción de gases efecto invernadero, ahorrando también consumo energético. Sin embargo este último argumento, señala Smil, se ha dado ya frente al hecho de la preocupante desindustrialización.
La ciudad emblema de la industria automotriz en caída libre, pero es sólo la punta del iceberg.
Sin embargo, el argumento de “fuerza”, que justifica que Estados Unidos deje de producir muchas cosas, como electrodomésticos, por ejemplo, es que sólo está conservando las actividades industriales avanzadas, de punta, en el supuesto teórico de que esa “superioridad tecnológica” compensará con creces todo lo que se ha renunciado a fabricar allí, en Estados Unidos, y la balanza comercial, al final, se inclinará en favor de Estados Unidos. Es lo que se denomina ATP (advanced technology products), productos de tecnología avanzada, debido a los cuales, Estados Unidos considera que superará con creces su balanza comercial, pero en casi tres décadas, no ha sucedido eso y, al contrario, su déficit comercial tiende a elevarse.
Como el profesor Smil demuestra, eso no ha funcionado y las exportaciones de tecnología de punta, como superconductores o aviones de pasajeros de Boeing, aunque importantes, no compensan el brutal cúmulo de importaciones dadas año con año, que han ido incrementando el déficit comercial de dicho país en cientos de miles de millones de dólares (mdd) anualmente.
Señala que “Cuando el balance del comercio aeronáutico es visto en una perspectiva más amplia, el impacto del éxito de la tecnología de punta de Estados Unidos se muestra descorazonadamente modesta. Entre el 2006 y el 2010, Estados Unidos exportó anualmente alrededor de $35 mil mdd e importó más o menos $15 mil mdd de aviones, lo que le dio un superávit anual del orden de $25 mil mdd. Como comparación, eso es menos que la importación anual de pantallas de TV, unos $30 mil mdd en el 2009 o de carriolas de bebé, juguetes y artículos deportivos y también es más o menos lo mismo que se gasta para importar alimentos del mar y bebidas alcohólicas - más o menos 1.5% de las importaciones totales de Estados Unidos en el 2009. ¿Puede haber un testimonio más desconsolador sobre la falacia de la ventaja que da la alta tecnología que el hecho de que el superávit de Estados Unidos en comercio aeronáutico no podría comprar ni siquiera las importaciones anuales de pantallas de TV?”.
Por otro lado, tampoco la tan alardeada creación de empleos por las ATP, que, supuestamente, repondrían los empleos perdidos durante décadas e, incluso, superarían tales pérdidas, tampoco se ha cumplido. Al contrario, son cada vez menos los empleos que dichas, industrias, llamadas de punta, están creando, pues la tendencia capitalista, es la de producir más con menos obreros (eso también ocasiona que la tasa de ganancia disminuya, pues, como comento antes, el capital variable va disminuyendo y es el único que produce plusvalía). Señala el profesor Smil que “la manufactura estadounidense que comenzó el siglo 21 con 17.2 millones de obreros, ha sufrido un severo desplome de 17% en tan sólo cinco años. Otro deprimente declive se alcanzó en el 2003: 22 años después de que los empleados del gobierno eran los más abundantes, el sector de servicios, ventas, sobre todo, se colocó en segundo sitio, sobrepasando a los obreros activos en más de 600 mil personas. Para el 2005, esa diferencia había crecido a 1.2 millones de personas y para el 2009, a pesar de que declinó el gasto en consumo, debido a una de las recesiones más graves desde la Segunda Guerra Mundial, la del 2008, la diferencia entre empleados en servicios y obreros fue de casi tres millones, una muy deprimente realidad de una decadente economía en donde la mayoría de las nuevas oportunidades de trabajo han sido empleos de medio tiempo con bajos sueldos, ocupados en vender ropa y electrodomésticos chinos comprados a crédito. La pérdida de empleos en la manufactura continuó cuando otros 2.7 millones de obreros fueron despedidos entre el 2005 y el 2010, un corte de 10% en cinco años, que dejó un total de empleos perdidos para toda la década de 5.7 millones, casi exactamente un tercio de la fuerza de trabajo obrera que existía en el 2000”.
En efecto si se revisan las cifras disponibles, la creación de empleos por parte de las ATP ha sido mínima. De las 10 empresas que más empleados tienen en Estados Unidos, sólo tres, General Electric (GE), Hewlett-Packard (HP) e IBM, figuran entre ellas. GE, en el décimo sitio, con 305,000 empleados, HP, en el noveno, con 331,800 e IBM, en el cuarto lugar, con poco más de 434,246 trabajadores. Compárense esas cifras con las que emplean empresas de ventas, como Walmart (1º sitio), Target (6º sitio), Home Depot (8º sitio), Kroger (7º sitio) o las de comida rápida, como Yum! Brands (dueña de KFC, Taco Bell y Pizza Hut, 2º sitio) , Mc Donald’s (3º sitio) o la empresa de paquetería UPS (6º sitio). Walmart, la ganadora, emplea poco más de 1.3 millones de personas, Yum! Brands, 523,000, Mc Donald´s, 440,000 empleos, empresa de la que, por cierto, se dice que es la que ofrece los trabajos más mal pagados y explotados y que exigen pocas habilidades. Por ello, los empleos similares han dado en llamarse Mc Jobs. De las empresas restantes, Target emplea a 361,000 personas, Kroger, 343,000, Home Depot, 340,000 y UPS emplea a 399,000 personas (http://www.usatoday.com/story/money/business/2013/08/22/ten-largest-employers/2680249/).
En total, esas diez empresas dan trabajo a poco más de 4 millones, 777 mil personas, de las cuales, las tres empresas ATP, de punta, incluidas en la lista, sólo emplean al 9.82%, o sea, que, generalizando, apenas 1 de cada 10 empleos son ofrecidos por las ATP (en un artículo anterior, analizo, justo, esa tendencia:
Mientras tanto, Walmart, por sí sola, emplea a poco más de 27.2% de personas ocupadas, o sea, casi tres de cada diez y, como señala el profesor Smil, vendiendo baratijas chinas. Eso lo he podido constatar, como ya he señalado, en visitas recientes a Estados Unidos, en donde, en efecto, la mayoría de los productos manufacturados, no sólo electrónicos o electrodomésticos, sino también ropa, tenis, zapatos, herramientas… son chinos. Incluso, al adquirir suvenires como gorras o llaveros de Arizona, por ejemplo, lucen, irónicamente, la etiqueta con la leyenda “Made in China”. Igual sucede con los suvenires vendidos en Disneylandia o cualquier otro parque temático. Y tampoco a Walmart le importa que la mayoría de lo que vende se fabrica en China, si con eso aumenta sus ganancias, aunque Estados Unidos se esté quedando sin empleos y en plena decadencia. Y esa precarización de los empleos, exigiendo personas cada vez menos preparadas, ha redundado en que para muchas empresas manufactureras, cada vez es más difícil hacerse de trabajadores realmente hábiles, a tal nivel, que el profesor Smil cita la siguiente declaración, hecha por el jefe de la planta Camiones Daimler de Norte América, quien “sentía que los trabajadores de la planta de dicha empresa en México estaban mejor capacitados que los de Estados Unidos, a los que, incluso, a muchos se les debía de enseñar matemáticas y habilidades de escritura”. Increíble que algunos trabajadores de Estados Unidos hayan llegado a esos niveles de descalificación.
También, esto, trabajadores mediocres, es consecuencia de que la decadencia de Estados Unidos se refleja hasta en sus niveles educativos, pues ocupa de los últimos lugares en educación con respecto a los países más avanzados. Como señala el profesor Smil, Estados Unidos ha masificado el nivel educativo de secundaria y medio (High School), al haberla hecho obligatoria, pero, por lo mismo, la calidad se ha ido deteriorando, sobre todo porque no se ofrece en ese nivel una educación tecnológica, con tal de que los estudiantes aprendan una habilidad que les permita integrarse a una fábrica, por ejemplo. Eso, comenta, se aplica en Alemania, en donde desde el noveno grado de la High School, se les enseña a los estudiantes una habilidad técnica, que les permite entrar a trabajar a la industria, incluso, sin que terminen la totalidad del nivel medio superior o sin que vayan a una universidad. (Eso es lo que se ha hecho en México, con la llamada “educación técnica” a nivel medio, que es la que forma obreros semicalificados. Claro, como se nos ve sólo como eso, como un país maquilador, pues se ha seguido tal tendencia). Esa falta de formación técnica, agrega Smil, también es la base del problema del desempleo en Estados Unidos hasta en personas que tienen una costosa carrera universitaria (doscientos mil dólares en promedio es su costo), pues ya no encuentran trabajo, a pesar de tanto dinero que se gastó, la mayoría a crédito. Por eso hace dos años, los egresados universitarios iniciaron una protesta, Ocupa Wall Street, por la falta de oportunidades. Eso significa que el esquema educativo estadounidense, nunca contempló que se pudieran formar trabajadores aún antes de que estudiaran una universidad y por eso existe la disparidad educacional y el abierto desempleo entre los universitarios.
Pues vaya si es grave lo que sucede en Estados Unidos, sintomático de que eventos peores están por venir.
El profesor Smil realiza todo un muy interesante análisis de cómo ha sido la génesis de Estados Unidos al actual estado en que se encuentra.
Uno de los problemas es que la forma en que se clasifica la producción de manufacturas en Estados Unidos, sólo considera los productos finales, terminados, de tal modo que la producción neta sólo se contabiliza como todo lo que se requiere comprar, tanto materias primas, como productos intermedios, sean nacionales e importados. Pero todas las actividades extras que se requieren para producir, no se consideran. Como señala Smil “Estamos anclados en un término anacrónico, que no sólo es insuficiente para abarcar el hecho de que la manufactura moderna se ha vuelto alta y mundialmente muy mecanizada, pero que tampoco da indicios de que computadoras y dispositivos controlados por éstas, ahora son usados en todo el proceso de la producción, desde el diseño de los prototipos, hasta la fabricación misma, la prueba de calidad y el empaquetado de los productos finales (por lo que) la manufactura no puede limitarse a conceptos arbitrarios e insuficientes, pues ya posee componentes tan importantes como la Investigación y Desarrollo (R&D), el procesamiento de componentes de alta calidad, ensamblado específico, publicidad nacional e internacional y servicios de ventas (actualmente hechos en línea), requisitos que los mayores productores actualmente los comisionan (outsourcing) o subcontratan a otros países”. Y esa es una de las razones por la cual, muchas empresas estadounidenses han ido llevando parte o la totalidad de su producción a otros países, claro, en defensa pura de sus intereses, no los de Estados Unidos o de sus trabajadores, que con cada emigración de empresas a China, por ejemplo, van perdiendo irremediablemente empleos, los cuales jamás volverán a recuperarse. “No hay duda alguna de que muchas compañías estadounidenses se han convertido en activos participantes de la desindustrialización de Estados Unidos, al haberse inclinado a favor de invertir y fabricar en China, con tal de maximizar sus ganancias. Esta tendencia a obtener la máxima ganancia, (propia del capitalismo, agregaría yo) es muy clara si tomamos el caso del iPhone de Apple, el cual sólo es ensamblado en China (eso equivale a casi el 4% del costo, pero el 96% del restante es por las partes que se hacen en otros países, entre ellos, Japón, Alemania y en los propios Estados Unidos). El ensamblado está a cargo de Foxconn, una empresa taiwanesa establecida en Shenzhen, en la provincia china de Guangdong, la que cobra sólo $6.50 dólares por celular. El costo total es de $178.96 dólares, que Apple vende en Estados Unidos por $500 dólares, por lo que su utilidad es de 64%”.
Más claramente no puede señalarlo el profesor Smil, que, en efecto, la decadencia de Estados Unidos se debe a que “sus” empresas, sobre todo las mayores, sólo han buscado su interés, la maximización de la ganancia, no sólo fabricando en el exterior, sino también buscando por todos los medios evadir impuestos o pagar menos de los requeridos. La base impositiva es cada vez menor, lo que ha ocasionado una brutal concentración de la riqueza entre barones del dinero y corporaciones. Robert Reich, ex secretario del trabajo, señala que “hoy día los 400 estadounidenses más ricos tienen más riqueza que los 150 millones de estadounidenses más pobres, el 1 por ciento más rico es dueño de más del 35% de los bienes privados del país y captó 95% de las ganancias económicas desde el inicio de la recuperación en 2009”
Todo lo narrado, no son más que los efectos de dejar que el capitalismo salvaje actúe a sus anchas.
Por otro lado, explica Smil que gran parte de la desindustrialización de Estados Unidos es que, muchas empresas, inclinadas a satisfacer la demanda que un país tan consumista como lo es Estados Unidos, miraron como algo natural producir en otros países, con tal de satisfacer esa demanda e incrementar, de paso, sus utilidades.
Señala que “los orígenes del compulsivo consumismo son simples: la mayoría de las personas prefiere amasar posesiones y sólo la falta de medios para adquirirlas o la incapacidad de los productores para suplirlas, limita esa circunstancia. Durante el cuarto de siglo de la expansión económica de la posguerra, los estadounidenses fácilmente podían adquirir muchos bienes (los salarios de las familias de clase media, medidos en dólares constantes, casi se habían duplicado), así que los productores estadounidenses estaban ansiosos de proporcionar no sólo lo que ya existía y era demandado, sino también de crear nuevos productos que también fueran adquiridos por lo que, incluso, invertían bastante en publicidad para lograrlo”.
Y así fue. Se refiere el profesor al periodo de gran auge que tuvo Estados Unidos al salir victorioso de la segunda guerra y que dicho país “ayudó” a los destruidos países a reconstruir sus economías y sus industrias. Fue una gran época de prosperidad para Estados Unidos, de donde surgieron las frases “The American Way of Life” y “The American Dream”, gracias a la cual, Estados Unidos tuvo incrementos de su PIB muy considerables, en algunos casos, de hasta el 50% de crecimiento anual, con respecto a años anteriores. Incluso, llegó a representar tal PIB más de un tercio de la economía mundial. Por lo mismo, en efecto, el nivel de vida del estadounidense medio fue envidiable. Ese pasajero espejismo se empleó como contrafuerte ideológico para tratar de opacar la influencia de la Unión Soviética y el llamado “socialismo” (más bien, economía de planificación central) que este país practicaba y trataba de expandir por todo el mundo, enfrentamiento que devino, finalmente, en una absurda “carrera armamentista” (guerra fría) basada en una ridícula superioridad “atómica”, cuya principal finalidad, desde entonces, ha sido la disuasión nuclear (ver mi artículo al respecto: http://www.argenpress.info/2012/07/el-mortifero-legado-nuclear.html).
Y ese progreso material, señala el profesor Smil, se dio en tres aspectos principales, que han sido la quintaescencia del sistema de consumo estadounidense “primero, la amplia gama de máquinas, dispositivos y artículos eléctricos y electrónicos que llenaron las casas de los estadounidenses durante ese cuarto de siglo de expansión económica. Enseguida, la propiedad y empleo de vehículos. Finalmente, la acelerada expansión de una nueva forma de viajar rápido, pero muy accesible, al incorporar turbinas en aviones que, de esa forma, tuvieron gran capacidad y velocidad, como nunca antes había sido”.
Señala que el estadounidense, a partir de entonces, fue muy dado en viajar en avión, no sólo dentro de su país, sino fuera. Muy común era, en esos tiempos, ver a turistas estadounidenses visitar todo tipo de países y sitios y gastar generosamente sus dólares. Eso, también, ha ido disminuyendo con el tiempo, ya que actualmente, sólo 12% de los estadounidenses viajan fuera de su país.
Ese auge en los viajes por avión fue consecuencia de la excesiva capacidad instalada para fabricar aviones que quedó luego del final de la segunda guerra. Muchas fueron las empresas que se pusieron a construir aviones, dada la fuerte demanda por aeronaves militares que demandaban las fuerzas aliadas. Compañías como General Motors, Chrysler, Hudson o Ford establecieron enormes hangares de fabricación de aviones, con tal de suplir la demanda. Henry Ford, incluso, alardeó que “la empresa va a construir 1000 aviones diarios”, pero cuando estuvo en funciones, no llegó ni a 18 por día, y con muchos defectos casi todos, tanto que era común que se dijera, medio en broma, medio en serio, la frase “¿Volará eso?”, de lo mal que estaban fabricados, pues, de hecho, muchos caían en el aire por fallas en los motores o que se fracturaban sus fuselajes. Algo similar sucedió con la construcción de embarcaciones, las cuales también eran tan demandadas por la guerra, que muchas, como las fabricadas masivamente por la empresa Liberty, tenían tantos defectos en el casco y la quilla, que hasta se partían en dos, en plena misión marina. Eso era porque eran empleados cuantos trabajadores estuvieran disponibles, tanto los muy hábiles, como los aprendices, los que hacían muy pobres trabajos de soldadura y remachado.
Como fuera, eso dejó mucha capacidad instalada, a pesar de la reconversión que, de nuevo, muchas empresas, finalizada la guerra, tuvieron que hacer para producir lo que originalmente fabricaban, autos, por ejemplo. Compañías como Boeing y McDonnell Douglas, se especializaron en fabricar aviones civiles, los cuales mejoraron muchísimo cuando se introdujo la propulsión a chorro (los jets). Aviones como el 747de Boeing y el Douglas DC-3, de McDonnell Douglas, han sido los símbolos del poderío industrial y tecnológico que alguna vez caracterizó la pasada (y perdida) época de auge de la industria estadounidense.
Por ello es que se comenzaron a hacer masivamente aviones y todo eso se acompañó de campañas mercadotécnicas y mediáticas que incitaban a las familias de la clase media estadounidense a viajar con toda comodidad, seguridad, rapidez y a precios accesibles en los aviones ofrecidos por las aerolíneas que se formaron o ya existían, como Panam, American Airlines, Transwold Airlines y otras (en la cinta “El Aviador”, de Martin Scorsese, sobre la vida de Howard Hughes, puede verse la evolución que tuvo la aviación gracias a las aportaciones de ese extravagante, millonario inventor).
El crecimiento de la industria aeronáutica actuó también como un multiplicador, pues se demandaron todas las actividades involucradas, como la producción de acero, caucho, cobre, productos eléctricos, electrónicos y muchas otras, las que influyeron, también, al auge económico de Estados Unidos en dicha época.
En cuanto a los artículos domésticos, la expansión de su uso se debió a que con el tiempo, más y más estadounidenses poseyeron casa propia. A comienzos del siglo 20, sólo 47% de los estadounidenses eran propietarios de su casa, pero luego de la guerra, gracias a la prosperidad que se dio, en 1950, la propiedad de casas había ascendido a 55%, en 1960, ya era de 62%. Y para 1973, se mantuvo en 65%. No sólo creció la posesión de casas, sino que también su tamaño aumentó, pues para 1950, el área promedio era de casi 90 m², pero para 1973, el área había crecido hasta casi 140 m², un incremento de 52%, o sea, casi la mitad. Incluso, varias casas rebasaban los 1600 m². Por lo mismo, señala el profesor Smil, “esta combinación de una creciente propiedad de casas, creciente tamaño de ellas, así como una creciente distancia del trabajo, demandaron tanto viejos materiales de construcción (madera, cemento, ladrillos, tuberías), así como nuevos (plásticos, cancelería de aluminio) y, por tanto, una masiva demanda de más artículos de plomería, muebles, tapetes. Igualmente, se demandaron una serie de artículos que eran, comparativamente hablando, o muy raros o nuevos, de acuerdo con lo existente antes de la guerra, pero que para los 1970’s eran ya estándar en los hogares promedio”. De esta forma, ya fue común en los 1970’s poseer calefacción central, refrigerador, aire acondicionado, televisión, lavadoras de ropa, de trastes, teléfono… y otras cosas que para los inicios de los 1950’s no todos los tenían.
La televisión, agrega, fue “el primer aparato doméstico caro, cuya propiedad sólo se hizo común hasta los 1950’s. La producción doméstica de televisores se incrementó espectacularmente, de menos de un millón de unidades en 1948 a casi 7.5 millones en 1950. En 1948, sólo 172,000 hogares tenían TV, pero para 1960, el total había sobrepasado los 45 millones y esos aparatos eran poseídos por el 90% de todos los hogares. Durante los 1960’s, la propiedad masiva de electrodomésticos se extendió a las lavatrastes (poseídos por más de un tercio de familias en 1970), congeladores (en casi el 40% de los hogares), secadoras de ropa (en 1950, era una rareza, pero en 1973, más de la mitad de los hogares las poseían), así como televisores de color. Las transmisiones en color comenzaron en 1954, pero los primeros televisores de color eran caros y la subida de ventas sólo se dio cuando comenzaron a lanzarse modelos más baratos después de 1965. En este año, 5% de los hogares tenían TV de color. En 1970, 40% ya lo poseían. Para 1970, la TV de color estaba en dos de cada tres hogares estadounidenses”.
De esa forma explica el profesor Smil la propensión al consumo de electrodomésticos y que, por desgracia, sigue en aumento, a pesar de las crisis. Los fabricantes estadounidenses, ante esa creciente demanda, buscaron aumentar la producción, pero sin que subieran demasiado los costos, con tal de mantenerse competitivos, y que también aumentaran considerablemente sus ganancias. La “solución” fue llevarse la fabricación a otros países con mano de obra y materias primas baratas, como China, esquema que, en efecto, logró ambos objetivos. Por lo mismo, se ha seguido esa tendencia, hasta los niveles actuales en que, como señala Smil, ya no se fabrica en Estados Unidos una sola pantalla o un solo refrigerador. “Llegan cargueros con cientos de contenedores llenos de productos asiáticos, principalmente chinos, y de otros países, para ser descargados. Luego, regresan, totalmente vacíos a sus lugares de origen, lo que evidencia por qué el déficit comercial sube muchísimo año con año”, señala Smil.
Un tercer aspecto del consumismo estadounidense es la posesión de autos. De hecho, también la excesiva producción automotriz fue un remanente de la gran capacidad instalada que demandó la guerra. Y siguiendo el patrón demandado por la sociedad de consumo, que exigía bienes en masa, siempre disponibles, los fabricantes de autos satisficieron ese requisito, o sea, una gran oferta de autos sin que les importara si éstos eran realmente eficientes, seguros, funcionales…no. Como señala el profesor Smil “algunos diseños carecían totalmente de funcionalidad o sensatez: sólo debemos de pensar en los grandes adornos cromados y risibles aletas de los autos de los 1950’s”. En el siguiente video se pude ver la publicidad que anunciaba el tipo de autos a los que se refiere el profesor:
Mientras en Estados Unidos se ofrecían autos exageradamente grandes e ineficientes en su consumo de combustible (algunos, de cuando mucho tres kilómetros por litro), en Europa abundaban los modelos compactos, muy eficientes en el consumo de combustible e, incluso, atractivos en su diseño, en este video, un ejemplo de auto europeo de entonces:
Los motores V-8 de los autos estadounidenses prevalecieron sin cambios, desde los 1950’s hasta los 1970’s, sobre todo porque en 1965, un barril de petróleo costaba lo mismo que en 1950, o sea, que en realidad costaba menos, en términos nominales. Así que los autos se diseñaban (y muchas otras cosas), en el entendido de que la energía barata estaría allí por siempre. Sólo que cuando se comenzó a encarecer el petróleo, tanto por el agotamiento de la producción estadounidense, así como por los problemas geopolíticos que empezaron a ocurrir, tales como el embargo de la OPEP a principios de los setentas, surge y aumenta gradualmente la preferencia de los estadounidenses por la importación de autos eficientes y confiables, tanto de Europa, como de Japón. Así, “en 1950, cerca del 95% de autos vendidos en Estados Unidos eran hechos por compañías estadounidenses. Sesenta años después, el país que inventó la producción masiva de autos, compró muchos de sus autos de empresas extranjeras y lo peor sucedió en el 2007, cuando los tres restantes fabricantes de Detroit (alguna vez una emblemática, industriosa ciudad, que hoy se encuentra quebrada y sólo ocupada en un 70%) comenzaron a vender menos de la mitad de todos los vehículos de pasajeros y camiones ligeros comprados por estadounidenses”.
De las Big Three, sólo Ford ha logrado en algo mantenerse a flote. Pero General Motors, quebró en el 2009 y debió de ser “rescatada” por el gobierno. Chrysler se “fusionó” con Fiat y apenas si sobrevive. De todos modos, el problema es que, señala Smil, siguen cometiendo los mismos errores, fabricando autos grandes y poco eficientes. En su opinión, sus días están contados.
Por otro lado, el problema de la desindustrialización es que también se inhibe la innovación, señala el profesor Smil, pues es gracias a los departamentos de investigación de las empresas que se logran los avances. De hecho, el que Estados Unidos estuviera a la cabeza industrial mundial por casi 120 años (desde 1880 hasta el 2000), fue gracias a que los avances tecnológicos debidos a sus industrias lo permitieron. Los departamentos de investigación de muchas compañías no cesaban de innovar y diversificar sus productos. A Estados Unidos se deben inventos tan revolucionarios como la máquina de escribir, la fabricación masiva de papel, las computadoras… incluso, el sistema de armado en serie de los autos, propuesto por Henry Ford, fue, justo, una innovación tecnológica surgida desde una compañía.
También fue gracias a los avances en la utilización de nuevas energías que, por ejemplo, se comenzó a emplear la electricidad, a finales del siglo 19, como el nuevo energético, sustituyendo a productos como las máquinas de vapor, alimentadas con carbón o leña. Precisamente fue la diversificación e innovación energética la que impulsó aún más la industrialización de Estados Unidos, primero, y luego del resto del planeta.
Señala Smil que “la producción de electricidad se elevó casi diez veces entre 1900 y 1920. Luego, se elevó al más del doble durante los 1920’s. Esto se reflejó en que cada vez más empresas confiaban en la electricidad ofrecida desde una línea exterior. En 1899, sólo 4% de las empresas compraban electricidad. Pero diez años después, el porcentaje era de 20%, llegando a 50% luego de la primera guerra mundial. Para 1929, ya era de 75%. Y mientras que en 1899 poco más de un quinto de los motores eléctricos producidos eran para fábricas, para 1910, el porcentaje era del 50%, en tanto que para los 1920’s, casi todos los motores eléctricos fabricados iban a parar a fábricas. Como resultado, durante los 30 años previos a la Gran Depresión (la de 1929), la electrificación dirigida a las industrias se elevó mas de cuatro veces, pasando de 7.3 GW a 32.2 GW, en tanto que la capacidad de los motores eléctricos creció más de 70 veces, pasando de sólo 350 MW a 25.2 GW”. Estos datos indican qué tan importante fue la electrificación, la que, con el tiempo, se convirtió en una infraestructura básica, sin la cual, no puede existir la industrialización.
Y también el efecto que una mayor disposición energética ocasionó fue que se posibilitó la concepción del moderno urbanismo, con alumbrado público, telefonía, servicios públicos, calles, avenidas, rascacielos, sobre todo de acero y concreto, y todo lo que ello requería (La adopción del automóvil como medio masivo de transporte, también contribuyó a esos drásticos cambios). Por ejemplo, al construirse rascacielos más y más altos, se necesitaron elevadores, como los que la empresa Otis Elevator Company (que aún domina el mercado de elevadores), fundada para tal fin, comenzó a ofrecer.
Eso impulsó, a su vez, la industria del hierro y acero, sin la cual, nada de eso habría sido posible. Y a pesar del estallido en la producción de diversos ingenios electrónicos, como las computadoras mismas, señala Smil, aún domina la era del acero, pues los autos, productos que involucran a un 75%, directa o indirectamente, de las industrias, siguen fabricándose mayoritariamente de acero, al igual que muchas otras cosas (es un error, afirma decir que estamos en la era del silicón). Perro hasta la producción de acero ha disminuido drásticamente Estados Unidos, importando casi todo el que requiere.
Otro ejemplo que proporciona el profesor Smil es el de que en las épocas recientes se ha dado en algunos productos la desmaterialización, sobre todo en las computadoras. Esto significa que ahora son más poderosas tanto en cómputo, como en memoria que lo que hacían hace veinte años, digamos, pero con una masa mucho menor, ocupando menos material en todo lo que requieren. Esa desmaterialización, por desgracia, sólo ha sucedido en contados productos, pues la mayoría lo han hecho en mucho, menor escala o nada. Y es algo que también critica Smil, pues señala que de nada sirve que ahora se hagan productos más eficientes, como autos que consumen menos combustible, si eso se eclipsa al haber millones de autos eficientes, con lo que esos supuestos ahorros energéticos, de nada sirven. Y si un país se desindustrializa, como Estados Unidos, menos va a estar en posición de innovar con tecnologías que, realmente, sean eficientes en todo el sentido de la palabra. Por ejemplo, esos avances tecnológicos podrían proponer otra forma de transporte, verdaderamente eficaz, que prescindiera de los contaminantes autos, y que realmente ahorrara en energéticos y en materiales, aunque su fabricación fuera masiva.
Además, el efecto multiplicador de la industria en Estados Unidos es tan importante, que cada dólar de productos manufacturados, contribuye a un dólar con cuarenta centavos de actividades extras. Como comparación, los servicios de transporte sólo generan un dólar, en tanto que ventas, servicios profesionales y de negocios (financieros), son los que menos aportan, pues sólo lo hacen con sesenta centavos de dólar, por cada dólar invertido en ellos. Justo el sector financiero (el capital parásito) es el que, últimamente, está teniendo un boom, no sólo en Estados Unidos, sino en todo el mundo. Los “inversionistas” prefieren el parasitismo, con tal de lograr grandes y rápidas ganancias, a la inversión productiva. En eso, también, Estados Unidos se ha ido transformando, pues es un país en donde importa más invertir en acciones de la bolsa, que en crear industrias.
Lo más grave de la desindustrialización, señala el profesor Smil, es que está dejando sin empleos a millones de estadounidenses, incidiendo en un generalizado nivel de vida que se tiende a pauperizar. Actualmente, uno de cada dos estadounidenses se considera que es pobre, la clase media está reduciéndose, ciudades antes prósperas, se han ido vaciando de gente y tienen muy altos niveles de delincuencia y criminalidad, sobre todo de adolescentes y jóvenes, quienes se enfrentan armados y se matan a diario (ver mi artículo:
Millones de pobres estadounidenses viven de los vales de comida gubernamentales, al no tener empleo, ni alguna forma de ganarse la vida
Ciudades antes tan industriosas, orgullo estadounidense, como Detroit, la meca de la industria automotriz, ahora está quebrada y sólo ocupada en un 70%, con calles obscuras y peligrosas por la noche, pues hasta el servicio eléctrico se ha restringido, con tal de “ahorrar”, mientras que manadas de perros semisalvajes las recorren, siendo un problema de salud pública y de seguridad.
Es tan brutal la concentración de la riqueza, que Estados Unidos está volviendo a los niveles de extrema desigualdad que existían a finales del siglo 19, cuando menos del uno por ciento de la población poseía la mayor parte de la riqueza de ese país. Y sigue empeorando (http://www.jornada.unam.mx/2014/04/28/opinion/032o1mun).
Algo muy importante que señala el profesor Smil es que tampoco se trata de conservar industrias que produzcan “artículos de consumo materialista que son, claramente, frivolidades dispensables, una categoría que una crítica revisión podría asignar a muchos de los artículos hallados en los modernos hogares estadounidenses”. Tiene razón, pues, como lo menciona, se necesitan cosas tales como camas, platos, cubiertos, vasos, ropa, zapatos, jabón toallas, artículos esenciales. En climas fríos, “valoramos muros bien aislados, buenas puertas y ventanas, así como estufas y chimeneas confiables. También, en todos lados, se aprecia una buena cocina y luces para alumbrarnos en las noches. Para ir a trabajar, se requieren vehículos confiables como bicicletas, trenes, trenes subterráneos y así”. Yo agregaría también que los aparatos médicos son igualmente indispensables. Es decir, que hay cosas que realmente requerimos, son esenciales y sólo adecuadas industrias y una constante innovación pueden suplirlas.
Por desgracia, algo que agregaría (que no aborda, extrañamente, el profesor Smil), es que se desperdician enormes recursos en la producción más inútil y nefasta que podría existir y es en la fabricación de armas, las que, en Estados Unidos, como es lógico, se siguen fabricando allí, siendo muy pocas las importaciones de armamento. De hecho, la industria armamentista, no sólo en Estados Unidos, sino a nivel mundial, es tan importante, que hasta se realizan varias ferias, en donde los armeros exhiben, orgullosos, su material bélico. Es una industria que asciende a más de un billón (millón de millones) de dólares por año (ver mi artículo: http://www.argenpress.info/2011/12/ferias-de-armas-exhibicion-de-fuerza-de.html .
Y en Estados Unidos está tan arraigada la cultura por las armas, que es un grave problema social la violencia que se genera a diario por el empleo de los millones de armas poseídos por los estadounidenses. Son ya cotidianas las notas sobre tiroteos en espacios públicos, como escuelas u oficinas (ver mi artículo:
Un artículo reciente indica que a pesar de la crisis y del aumento de pobres en Estados Unidos, la venta de armas sigue al alza, sobre todo en el estado de Florida, en donde, en el 2013, se rompió el record de ventas
En fin, que lo expuesto por el profesor Smil no sólo es importante para Estados Unidos, sino que bien podría aplicarse en México, en donde las pocas industrias, digamos que nacionales, que hemos tenido a lo largo de los años, se han ido perdiendo por equivocadas, nefastas políticas aplicadas por las ineptas mafias que han tenido el poder durante décadas y que, dichas “estrategias”, se han dado más para el beneficio del capitalismo salvaje, que el del país y de sus ciudadanos, justo lo que ha sucedido en Estados Unidos en donde las corporaciones han buscado su beneficio, antes que el del país y el de los estadounidenses.
En México, ni siquiera nuestros alimentos somos capaces de producir, un sector quizá hasta más importante que la misma industria, pues, primero que nada, debemos de comer.
Y los problemas que ya de por sí se le presentan a Estados Unidos con su desindustrialización, tienden a agravarse, pues hasta la calidad de sus productos va en picada, como recientemente se mostró al revelarse que autos de modelos 2004 de General Motors tenían un defecto que apagaba de repente el motor y atascaba el volante, lo que ha ocasionado muchos accidentes y muertes
Ese defecto pudo haberse arreglado con menos de un dólar por auto, sólo 57 centavos, pero la nefasta empresa adujo que, como estaba siendo “rescatada”, no podía darse el lujo de “gastar tanto”. Ahora le saldrá mucho más caro, pues tuvo que hacer un llamado a todos los propietarios de esos vehículos y tendrá que indemnizar a las familias de las víctimas.
¡Vaya absurdo, haber querido ahorrar menos de un dólar por auto! Con ese criterio tan estúpido, entonces que GM, en lugar de seguir fabricando autos, que mejor importe y venda en sus agencias vehículos chinos. Quizá hasta gane más.
De acuerdo a lo señalado por el profesor Smil, así como va Estados Unidos, hasta eso es posible ya.

UNA ECONOMÍA CON VARIAS CARAS

Es ya un lugar común de las últimas décadas decir que buena parte de la economía peruana es informal, es decir que las unidades productivas y el trabajo que se realiza en ellas no se ha registrado legalmente. Asimismo, empieza a ser también corriente señalar que otra parte es delictiva, que se da no sólo al margen de la legalidad sino en contra de ella.
Ha existido también, por lo menos desde la década de 1980, un debate sobre la solución frente a lo que se considera un grave problema para el desarrollo e incluso la viabilidad del Perú como país. Ha abundado desde el poder el señalamiento de que la informalidad era un problema de papeles. Había necesidad, nos dijo en su momento Hernando de Soto, de legalizar la propiedad que los informales habían obtenido en la ciudad por la vía de la invasión, para que pudieran valorizar sus activos y entrar en el mercado. De igual forma, sucesivos gobiernos han tratado de aliviar la carga laboral y burocrática de las empresas, principalmente rurales y pequeñas, para facilitar su legalización. Sin embargo, treinta años después y tras muchos programas, planes y leyes, seguimos con una situación más aguda todavía.
¿De qué se trata? ¿Tenemos acaso una economía formal y moderna por una parte y otra informal y atrasada que procrea el delito por otra?
No, de ninguna manera, todo indica que nuestra economía es una sola. La parte denominada moderna o formal, que si la medimos por la cantidad de riqueza es largamente la más importante, no lo es tanto, si se toma en cuenta la cantidad de trabajo con derechos que produce, y que es tan solo una pequeña porción del trabajo de toda la economía. Sin embargo, la producción de esta riqueza no sería posible si es que no existieran importantes lazos con las “otras economías”, la informal y la delictiva.
Para empezar la existencia de trabajo informal, con peores condiciones a las señaladas por la ley, mantiene bajo el salario en el sector moderno de la economía y a una gran masa laboral en condición total o parcial de “ejército de reserva”, que en realidad termina siendo permanente. Pero también porque buena parte de la producción informal produce para la economía moderna e incluso parte de las unidades productivas llamadas modernas producen y/o venden informalmente. Por último, esta informalidad, promueve el delito, brindando un espacio en la economía y la sociedad para la burla abierta de la ley y el desarrollo de prácticas criminales con muy elevadas tasas de ganancias. No está demás señalar que estas elevadas ganancias alimentan el sector moderno por la vía del denominado lavado de activos pudiendo crear bolsones sociales  y regionales de aparente progreso.
Luego de varias décadas que los peruanos hemos estado esperando la solución al problema de la economía transgresora creemos que no se puede escamotear el carácter estructural de la misma. Requerimos construir un verdadero Estado, con el cual se identifique la población, para formalizar la informalidad y combatir el delito. Hay necesidad, asimismo, de un cambio del modelo primario exportador  y de sus características de capitalismo salvaje, sin derechos, para que empiece a retroceder tanto la informalidad como el delito. Un modelo que promueva la diversificación productiva, la producción de valor agregado y el trabajo con derechos podrá ser visto como una alternativa por aquellos que no tienen más remedio que vender su fuerza de trabajo en condición  de precariedad o, peor aún, inventarse alguna ocupación para sobrevivir. La solución estructural y la construcción de un Estado moderno, por supuesto, no van solas. Hay necesidad de incentivos tributarios y crediticios, levantamiento de trabas burocráticas, unificación de catastros y desarrollo de eslabonamientos macro regionales en el marco de la reestructuración productiva.
De esta forma, podremos tener una economía productiva que brinde empleo docente y promueva la integración entre los peruanos, más allá de los cantos de sirena que han permitido ganar votos pero dejan a la población en la incertidumbre de la pobreza y la falta de trabajo.

viernes, 30 de mayo de 2014

REFINERÍA FORTALECERÁ A PETROPERÚ

REFINERIA DE TALARA
Presidente Ollanta Humala cuestiona desmembramiento de la empresa estatal por el fujimorismo y recuerda Día de la Dignidad Nacional.
El presidente Ollanta Humala cuestionó a los gobiernos anteriores, especialmente al fujimorista, por el desmantelamiento de Petroperú, como parte del denominado proceso de privatización.
“Los diferentes gobiernos de turno decidían, muchas veces mal, qué hacer con Petroperú. A Petroperú lo desmembraron como si fuera Túpac Amaru. Vendieron todo lo que se podía vender en la época de las privatizaciones. Y por eso empezaron a vender Petroperú. Vendieron los grifos, los lotes petroleros, la refinería de La Pampilla”, subrayó.
“Y ya estaban vendiendo Talara. Y menos mal que el pueblo piurano se puso firme y (dijo:) aquí no pasa la privatización. Talara es de Piura, es del Perú. Y así quedó y así va a quedar. Y lo mismo Petroperú”, enfatizó.
Y en alusión tácita a Juan Velasco Alvarado, el Jefe del Estado indicó que “cuando un expresidente dijo a los campesinos del país, ‘no comerán de tu pobreza’, hoy día le decimos al Perú que no se aprovecharán de su ignorancia”.
En ese sentido, Humala confirmó que el inicio del proyecto de modernización de la refinería de Talara dará un rol protagónico a la petrolera estatal en la seguridad energética del país.
“Esta propuesta de Talara es decirle que Petroperú, después de muchos años, se pone nuevamente los pantalones largos y tendrá un rol protagónico en lo que es la producción, la refinación y la distribución del petróleo. Y lo hemos hecho de manera responsable, y no de manera populista. Lo hemos hecho con responsabilidad… para que esto tenga sostenibilidad”, anotó.
En su alocución, luego de la suscripción del contrato con la empresa española “Técnicas Reunidas” para la ejecución del megaproyecto energético más importante del Perú, el Mandatario ratificó que “hay una política de Estado referida al fortalecimiento de nuestra seguridad energética, en este caso, el petróleo”.
“Talara es el petróleo… (con) una historia en la cual Talara y la Brea y Pariñas pasan de mano en mano… Y, después, empresas que llegaron y se portaron mal con el Perú, porque aprovecharon y nos llevaron a contratos lesivos al interés nacional”, puntualizó.
Insistió en que la modernización de la refinería de Talara no es un tema de cambios cosméticos, ya que –anotó- el 95% de todos los activos serán renovados con instrumental y maquinaria nuevas.
“Hoy día le estamos diciendo a Piura y al país entero que tenemos un plan y una estrategia para Talara y una vocación de desarrollo. Lo que estamos viendo es el inicio de un proyecto muy importante para el país, en lo que es el fortalecimiento de la política petrolera del país”, remarcó.
El Jefe del Estado refirió además que este megaproyecto significará también la generación de más de 14 mil puestos de trabajo, mejora en el medio ambiente, modernidad y oportunidades de desarrollo, lo que –dijo– contribuirá a dinamizar la región.
“Talara significa también varios puntos porcentuales del producto bruto interno de la región de Piura y del país… Este convenio responde a los intereses del país, a una política y estrategia de fortalecimiento de seguridad energética y del petróleo”, manifestó.
Luego de realizar un recorrido por las instalaciones de la refinería de Talara, Humala se dirigió a la Plaza de Armas de Talara, en donde se reunió con la población.
Día de la Dignidad Nacional
El presidente Ollanta Humala recordó a los pobladores de Talara la importancia del Día de la Dignidad Nacional, fijado el 9 de octubre por el gobierno militar de Juan Velasco, porque ese día de 1968 las Fuerzas Armadas tomaron las instalaciones de la Internacional Petroleum Company (IPC) y recuperaron para el Perú los campos petroleros de La Brea y Pariñas y la refinería de Talara.
“También está el tema de la dignidad. Porque la historia del petróleo y de Talara es una historia de la dignidad. Por eso, el día 9 de octubre era el Día de la Dignidad Nacional”, puntualizó.
La modernización de la refinería de Talara comprende una inversión estimada en 3,500 millones de dólares, de los cuales 2,730 millones serán financiados por Petroperú, con un período de ejecución de aproximadamente 60 meses.
Asimismo, se prevé que esta obra aporte tributos para el Estado superiores a los 370 millones de dólares en la etapa de construcción. El proyecto comprende el levantamiento de nuevas unidades de procesos de alta complejidad tecnológica, que ampliarán la capacidad de refinación de 65,000 a 95,000 barriles por día.
HAY QUE DEROGAR ARTÍCULOS DE LEY DE MODERNIZACIÓN
PORQUE MANIATAN A PETROPERÚ, DICE CAMPODÓNICO
Por La Primera
El próximo paso que consolidará el anunciado reforzamiento de Petroperú debe ser la derogación de los artículos 3 y 6 de la Ley 30130, que disponen la venta de hasta el 49% de las acciones de la petrolera estatal y maniatan su capacidad operativa, respectivamente, declaró a nuestro diario el expresidente de la petrolera estatal, Humberto Campodónico.
“Nunca ha explicado el gobierno porqué ha subido del 20%, que era la apertura de venta de acciones que se negoció en mi gestión. Y el artículo 6 de esa misma ley pone una serie de ‘candados’ a Petroperú ya que, por ejemplo, le va a impedir participar de los lotes petroleros que son los que dan la renta”, especificó.
No obstante, Campodónico expresó su alegría por la concreción de la modernización de la refinería de Talara porque –anotó- “garantiza la vigencia de la empresa estatal Petroperú, a pesar de los detractores de turno que se opusieron tercamente al desarrollo de este proyecto modernizador”.
“El profesionalismo de la gente de Petroperú, de sus ingenieros, y todo el apoyo que han dado sus trabajadores finalmente los han derrotado. Incluso a sectores que están dentro del propio gobierno y que se oponían a que salga adelante este proyecto. Y, ahora, ya no les queda otra cosa que respaldarlo, cuando vean las bondades de este”, apuntó.
Resaltó la importancia de este megaproyecto “porque va a ser muy bueno para la seguridad energética del país, para la calidad del medio ambiente y porque va a aumentar la capacidad de producción”.
“Además, va a beneficiar a la región con miles de empleos, a la vez que elevará el producto bruto interno de la región Piura y del Perú, en general”, anotó.  

ORDENAN LA DETENCIÓN DE CÉSAR ÁLVAREZ Y 49 COLABORADORES Y SICARIOS


Fiscalía Contra el Crimen Organizado denunció a César Álvarez y 28 personas, entre ellas sus principales colaboradores y sicarios, por el asesinato de Ezequiel Nolasco. En Chimbote, juez dispone la captura de otros 21 integrantes de su organización, en el caso conocido como La Centralita. Ellos, empresarios, funcionarios públicos y periodistas "comando", integrarían su fuerza de choque.
La fiesta y el abuso de poder terminó para César Joaquín Álvarez Aguilar. El hasta hace unas semanas el intocable y poderoso presidente de la región más prospera del país, Áncash, cambiará las comodidades por la prisión.
Ayer, tras quince días de prisión preventiva, el fiscal especial contra la criminalidad organizada, Manuel Cuadros, denunció a César Álvarez como presunto organizador y jefe de una organización criminal responsable del asesinato de su opositor político, Ezequiel Nolasco Campos.
El fiscal solicitó que Álvarez y otros 28 colaboradores y presuntos sicarios afronten en prisión este proceso por los delitos de asociación ilícita para delinquir y homicidio calificado. De ser acogida esa solicitud, Álvarez podría permanecer 36 meses detenido, hasta que se realice el juicio público y se dicte un veredicto en su contra.
La denuncia de la fiscalía contra la criminalidad organizada se suma a la decisión del juez de investigación preparatoria del Santa, Richard Concepción, quien dispuso el miércoles último la detención preventiva de Álvarez por 18 meses, en relación con el caso La Centralita, el presunto bunker de espionaje y seguimiento de opositores a Álvarez, que operaba en la ciudad de Chimbote.
ASESINATOS
En el caso del asesinato de Ezequiel Nolasco, junto a Álvarez Aguilar son denunciados el ex jefe de la subregión Pacífico y luego alcalde del Santa, Chimbote, Luis Humberto Arroyo Rojas, y el gerente general de la región Hernán Molina Trujillo, como las principales autoridades políticas responsables de las organización criminal que operaba en Áncash.
Para la fiscalía, Álvarez, Arroyo y Molina habrían aprovechado sus cargos para, en colaboración con los dirigentes de construcción civil Víctor López Padilla y Modesto Mondragón Becerra, beneficiarse con los recursos destinados a la ejecución de obras públicas.
Según los informes de gestión de la Región Áncash, la administración de César Álvarez gastó, entre el 2007 hasta la actualidad, 3,258 millones 303 mil 879 soles. Se sospecha que, de ese monto, el 10% fue destinado al pago de los llamados "diezmos" que las empresas contratistas debían entregar a los funcionarios públicos.
Para mantener y encubrir este robo al Estado se habría planeado y ordenado silenciar (matar) a los opositores o las personas que denunciaran la corrupción en la región Áncash, entre ellos Ezequiel Nolasco. La fiscalía precisa que hay otros ocho asesinatos que habría cometido esta organización, como el del vicepresidente regional José Luis Sánchez Milla, o la desaparición de Carlos Enrique Landa La Rosa, que están pendientes de investigar.
El equipo de fiscales que encabeza el doctor Cuadros trabajó durante 48 horas la elaboración de la denuncia, un documento que reúne las conclusiones del atestado de la división de Homicidios de la Policía Nacional y el análisis del levantamiento del secreto de las comunicaciones que obtuvo la fiscalía.
La denuncia fue presentada a los Juzgados Penales Nacionales, en su sede de la cuadra 1 de la avenida Uruguay. El juez Walter Sánchez Sánchez se encargaría de evaluar la denuncia y disponer el inicio de la instrucción judicial.
Hoy o mañana, el juez convocará a una audiencia pública para escuchar los motivos por los que la fiscalía solicita mantener y ampliar la detención de Álvarez y los demás denunciados. También escuchará a los abogados defensores.
Por su parte, el fiscal supremo Pablo Sánchez Velarde solicitó a la Corte Suprema anular la sentencia de una Sala Penal del Santa que absolvió a los sicarios que participaron, el 2010, en el primer atentado contra Nolasco y el que fue asesinado su hijo Roberto Torres Blas.
CASO LA CENTRALITA
Mientras los fiscales de Lima preparaban y pulían su denuncia, en una audiencia pública que comenzó a las 8:00 de la noche del miércoles y terminó a las 8:45 de la mañana del jueves, el juez de investigación preparatoria del Santa, Richard Concepción Carhuancho, ordenó 18 meses de prisión preventiva para otros 20 colaboradores de Álvarez.
Entre estos se encuentran el alcalde del Santa, Luis Arroyo Rojas; el presidente interino de la región, Florencio Román Reina; el empresario Martín Belaunde Lossio; el hijo del congresista Víctor Crisólogo, Carlos Crisólogo Saavedra, y otras 16 personas, por su presunta participación en actos ilícitos ocurridos en 'La Centralita'.
Con ellos sumaban 26 personas con orden de detención por La Centralita, pues el miércoles en la mañana el juez había dispuesto lo mismo respecto de Álvarez y otros cinco colaboradores.
De ese grupo con orden de detención, al menos 10 son los llamados "periodistas comando" y trabajadores de las oficinas de imagen de la región Áncash y del proyecto Chinecas. El juez Concepción continuará hoy, a partir de las 8:30 de la mañana, resolviendo la situación jurídica de otro grupo de personas, entre ellos la esposa de Álvarez, Milagros Asián Barahona.
En total, el fiscal anticorrupción Laureano Añanca Chumbe acusó a 62 personas, por delitos de asociación ilícita y peculado, por operar en La Centralita, para ensalzar la imagen de César Álvarez y perseguir y desacreditar a sus competidores políticos.
De acuerdo con la fiscalía, las personas que operaban en La Centralita se financiaban con los "diezmos" que se cobraba a los beneficiarios de los contratos con las obras públicas en la región Áncash.
El juez sustentó la orden de detención preventiva en el peligro de que obstaculicen la investigación o pretendan evadir la justicia. En el caso de Martín Belaunde, la fiscalía lo acusa de haber cobrado dinero por las portadas del Diario La Primera, en su edición de Chimbote.
También se indica que el empresario intervino en las decisiones del titular ancashino, incluidas las acciones ilícitas, que se organizaban desde La Centralita. Belaunde se encuentra actualmente con paradero desconocido, mientras que Román anunció que en las próximas horas se pondrá a derecho.
Con lo resuelto en Lima y el Santa, se desmiembra la organización liderada por Álvarez, y ya suman 50 los que se encuentran detenidos en Lima y los que están prófugos.
INMUNIDAD DE BENÍTEZ Y CRISÓLOGO QUEDA EN RIESGO
El fiscal anticorrupción Laureano Añanca Chumbe pedirá el levantamiento de la inmunidad de los parlamentarios Heriberto Benítez y Víctor Crisólogo por su presunta vinculación en el caso ‘La Centralita’.
En la víspera, el juez Richard Concepción Carhuancho, titular del Tercer Juzgado de Investigación Preparatoria del Santa, pidió al Ministerio Público pronunciarse sobre la situación judicial de ambos legisladores y del abogado Rodolfo Orellana.
Según se supo, el fiscal Añanca oficializará su solicitud en las próximas horas, la misma que tenía prevista como parte de sus diligencias. El miércoles, incluso, dijo respecto a los legisladores que “se seguirá lo que establece la ley procesal para altos funcionarios”.
Benítez (ex Solidaridad Nacional) y Crisólogo (Perú Posible) son acusados de haber impedido el allanamiento fiscal a La Centralita y apoyar a Álvarez en acciones ilícitas.
Por su parte, José León, vocero de Perú Posible, sostuvo que creen en la inocencia de Crisólogo, con quien se han reunido para escuchar su versión. Por esa razón, dijo, no lo separarán de la bancada, pero le han pedido que se someta a las investigaciones.  

jueves, 29 de mayo de 2014

CASTAÑEDA LOSSIO PAGÓ DEUDA A VELOCIDAD DEL RAYO A FAMILIA LOSSIO

 
Por  Guillermo  Olivera  Díaz
1. ¡Feliz año 2011, millonario campeón, con plata ajena! Venturas y aventuras en tu periplo presidencial, pues allí “la plata llega sola” y grande, como a Alan García, tu ex vecino de la Plaza Mayor y actual par en el proceloso juego sucio de la que ustedes denominan política.
¡Oscar Luis Castañeda Lossio: Bendito ex alcalde seas, lo mereces sin pizca de duda. Ojalá llegues a Presidente!. No solo porque pagaste a velocidad supersónica el Martes 03 de enero 2006, primer día útil del año, siendo requerido el pago el Viernes 30 de diciembre 2005: el 31, 1° y 02  por feriados no se trabajaron en el municipio limeño, con dinero que no era tuyo, sino también porque tu  acreedora Comunicore (Comunicaciones Corporativas y Representaciones) te era familiar por vínculos consanguíneos y de afinidad.
Era miembro de su Directorio: José Luis Ramón Javier PINILLOS BROGGI , esposo de Giuliana del Carmen Belaunde Lossio, hija de tu prima Elsa Matilde Lossio Leguía, hermana ésta de Antonio, 03 veces Presidente del Jockey Club de Chiclayo, Secretario del Comité de Campaña de tu partido Solidaridad Nacional en Lambayeque y tu escogido candidato al Congreso el año 2000. Me imagino que tampoco recuerdas, pues el veteado cinismo es capaz de todo, que el cuñado del citado director de Comunicore, Arturo Antonio Belaunde Lossio, empresario ganadero y de cultivo de cereales de exportación, fue estrecho colaborador tuyo en asuntos financieros en la misma campaña electoral del 2000.
Tampoco sabrás que tu laureado pariente Pinillos Broggi recién llegó a ser accionista (con 612,346 acciones) y director de Comunicore el 26 de julio 2005, junto a Rafaél Ruiz Contreras y Henry Brachowicz Vela, y cuando el pago millonario de S/. 35’941,464.76 nuevos soles se había consumado, por tu benevolencia, renunció a tan preciado directorio el 03 de febrero 2006 y luego vendió sus acciones. ¡Tomó las de Villadiego!.
¡Se fue con las faltriqueras repletas, “vendiendo” sus acciones a 02 pobladores de sendos Pueblos Jóvenes (antes, barriadas) del distrito limeño de Comas, sin empleo estable: la iletrada o analfabeta, Margarita Esteban Aróstica que no sabía leer lo que firmó y a su medio hermano por línea materna Teodardo Rojas Aróstegui, quienes fueron “nombrados” los nuevos directores de Comunicore y “dueños” a la vez! ¡Ni siquiera sabían que sus apellidos maternos no coincidían, pues no los habían podido leer; sin embargo, el Notario del Jirón Azángaro los nombró como “empresarios”! ¡A Margarita, pese a que no lee ni escribe la hicieron Gerente General!.
2. Curiosa dosimetría penal.-  Empero, los 03 directores de Comunicore han tenido diversa suerte. La Fiscalía en su Denuncia Penal considera al pariente de Castañeda, José Luis Pinillos Broggi, cómplice secundario del delito de colusión desleal;  a Rafaél Santiago Ruiz Contreras y Henry Fernando Brachowicz Vela les atribuye la disímil calidad de cómplices primarios que tienen la misma pena que el autor; mientras que al ex alcalde Castañeda lo considera coautor del mismo delito de Colusión, previsto en el Art. 384° del Código Penal con una sanción máxima de 15 años de pena privativa de libertad, más la correspondiente pena de Inhabilitación; ergo, de llegar a Presidente tendrán que inhabilitarlo por este Affaire Comunicore.
No será facíl para el profano infligir la pena que corresponda por el mismo delito de Colusión, cuyo máximo es 15 años, al autor Castañeda y a su pariente Pinillos, hierno de su prima Elsa Leguía Lossio, en la modesta calidad de cómplice secundario, pues el Art. 24° del Código Penal faculta disminuirle “prudencialmente la pena”.
3. A velocidad supersónica fue el millonario pago.-   El viernes 30 de diciembre 2005, a las 6 de la tarde,  último día laborable del año, se reunieron el Gerente de Finanzas de la Municipalidad de Lima, Juan Blest García, ojos y oídos de Castañeda en las finanzas propias y del Concejo y el entonces Presidente del Directorio de Comunicore Rafaél Ruiz Contreras. Ese día y a esa hora se intercambiaron todo lo necesario.
a.- Por medio del Oficio N° 2205-12-358-MML/GF del 30-12-2005 Blest García le comunicaba a Ruiz Contreras que estaba dispuesta la cancelación de la deuda de S/. 35’941,464.93 “a partir del primer día útil del siguiente año”. Este Oficio figura recibido  a las “18.02 Hrs”.
b.- El mismo 30-12-2005, el Subgerente de Presupuesto de la Municipalidad, Juan Gutiérrez Tijero, en “Informe N° 042-2005-MML/GF-SP” dirigido a Blest García le comunicaba sobre las diversas cuentas que podían utilizar para efectuar el pago, precisándole que “para la utilización de los 21,6 millones (Cuenta Saldo Endeudamiento 2005) se requería la aprobación del Concejo Metropolitano”.
Este paso no se cumplió; no hubo acuerdo de Concejo.
c.- Sin embargo, el mismo 30-12-2005, el Gerente de Finanzas Blest  García emitía la Solicitud de Pago N° 922, a la orden del cedente VEGA UPACA S.A. (cesionario COMUNICORE) por la suma total de S/. 35’941,464.76, documento que firman el indicado Gerente y el Subgerente de Tesorería Ulises Merino Rojas.
d.- El sábado 31-12-2005, el 1°-01-2006, feriado de Año Nuevo y el 02-01-2006, día declarado no laborable, no se trabajó en la Municipalidad de Lima. Esos 03 días estuvieron las puertas cerradas; aunque la procesión iba por dentro.
e.- El martes 03-01-2006, primer día hábil del año, Comunicore recibió su primer jugoso adelanto de S/. 3’842,641.02 y al día siguiente un segundo más suculento de S/. 19’380,039.47, mediante los Comprobantes de Pago N° 000001-2006 y N° 000002-2006, respectivamente.
Veamos el supersónico “Calendario de Pagos”, que reseña la Denuncia Fiscal (Fojas 30):
4. De mudo  e  ingenuo  tiene poco.-  Así se pagó corruptamente en el mandato de este honorable.

¡De la salida de estos montos millonarios de la Municipalidad,  el pelmazo Castañeda Lossio,  que fungía de Alcalde no estaba enterado!, blasfema él. “Mi yunta pagaba; yo no sabía nada”, parece añadir.
¡Tampoco sabía que mi acaudalada familia Lossio lambayecana buscaba su sustento en la quebrada COMUNICORE!.  Ingenuo soy; no merezco ser Presidente del país. Me la harían de nuevo, ya no los Lossio, sino los Castañeda, que crecen a borbollones. ¡Simplemente, De Ripley!

CUBA CURA CASI EL 80 POR CIENTO DE LOS NIÑOS CON LEUCEMIA


Foto: Ahmed Velázquez
Casi el 80 por ciento de los niños con leucemia en Cuba han sido curados de ese tipo de cáncer, el más frecuente en la infancia en el mundo, aseveró el doctor Sergio Machín, especialista de II Grado en Hematología y jefe de la clínica pediátrica del Instituto de Hematología e Inmunología (IHI)
Autor: AIN | internet@granma.cu
Casi el 80 por ciento de los niños con leucemia en Cuba han sido curados de ese tipo de cáncer, el más frecuente en la infancia en el mundo, aseveró el doctor Sergio Machín, especialista de II Grado en Hematología y jefe de la clínica pediátrica del Instituto de Hematología e Inmunología (IHI), quien explicó que este éxi­to es comparable con los de naciones desarrolladas, lo cual es resultado del alcance social del sistema nacional de salud.
Aclaró que la leucemia linfoide aguda (LLA) es la dolencia maligna más común en ese gru­po etario y la primera que se trató con un protocolo integrado por 14 países, incluida Cuba. Destacó que ello forma parte de un estudio in­ternacional formado por expertos de diferentes partes del mundo. Entre los países de América Latina se encuentran también Argen­tina, Chile y Uruguay, junto a los de otros continentes, fundamentalmente de Europa.
Existen varios protocolos en el IHI desde los años 70 cuando se comenzaba el tratamiento de las leucemias y se han ido incorporando nuevas formas de procedimiento que han llegado hasta el actual que comenzó en 2009 y ha logrado este nivel de curación, precisó.
La red nacional para el tratamiento de enfermedades hematológicas malignas en niños está distribuida en siete  instituciones en el país, dos de ellas en La Habana y una en Pinar del Río, Villa Clara, Camagüey, Holguín y San­tiago de Cuba.  Existen varios tipos de leucemia pero se dividen en dos grandes grupos, linfoides y no linfoides, la primera también llamada leucemia linfoblástica aguda es el cáncer más frecuente en el niño, advirtió el galeno.
Anualmente se diagnostican alrededor de 70 casos con leucemia en el país, y de ellas el 75 por ciento son linfoblásticas, y todas con posibilidades de tratamiento con cura de la enfermedad, recalcó.  El doctor Machín dijo que la linfoide aguda tiene de un 70 a un 80 por ciento de posibilidades de curación, pues los niños logran llegar a adultos con una vida normal, acotó.
La leucemia resulta una enfermedad ma­ligna, en la cual existe una proliferación no con­trolada de algún tipo de células en la médula ósea que afecta la producción normal de la sangre y por tanto la de glóbulos rojos, leucocitos y plaquetas.  Ese padecimiento no es contagioso, ni se hereda, pero sí existe predisposición genética a las enfermedades malignas, concluyó. (AIN)