lunes, 16 de junio de 2014

“LA ACTUACIÓN DE LOS FISCALES EN LA INVESTIGACIÓN CONTRA CÉSAR ÁLVAREZ HA SIDO BASTANTE IRREGULAR”

PROCURADORA PÚBLICA JULIA PRINCIPE TRUJILLO
Sin descanso.
En el 2009 Julia Príncipe asumió la procuraduría de lavado de activos. Entre los casos más importantes que ve se encuentra el del empresario Rodolfo Orellana. "Casi no he tomado vacaciones en cinco años", asegura.
Julia Príncipe.
Procuradora pública especializada en lavado de activos y procesos de pérdida de dominio y ex procuradora pública anticorrupción de Lima. Abogada egresada de la Universidad San Martín de Porres. Nació en Huari, Áncash. Es madre de dos hijas.
Texto. Enrique Patriau.
A Julia Príncipe Trujillo no le gusta que le tomen fotos. Procuradora del Estado en casos de lavado de activos, investiga a bandas criminales, pero eso de sentarse a posar para el lente de un fotógrafo la pone un poco nerviosa. Príncipe recibe a Domingo en su oficina un jueves por la tarde. Los expedientes acumulados en estantes, uno sobre otro, evidencian una actividad intensa. Esta mujer natural de Huari es la obsesión de personajes oscuros que no quisieran verla hurgando en sus actividades y negocios. Dice que su trabajo puede dar miedo, pero que vale la pena dar la pelea: "Y acá estoy".
¿Cómo se hizo procuradora de lavado de activos? ¿Para eso se estudia?
(Risas). No. Mi desempeño profesional como defensora del Estado se inicia el 2002, cuando soy nombrada procuradora pública anticorrupción de Lima. En abril del 2009 se me designa procuradora pública especializada en delitos de lavado de activos y procesos de pérdida de dominio. Y así me fui especializando.
Sé que sus inicios fueron bastante complicados.
Es que a mí me designaron el 2009 pero se tuvo que empezar de cero. Cuando arrancamos acá éramos, no le miento, tres personas: yo, una abogada y una asistente. Recién a partir del 2011 se fue incrementando el personal, aunque, igual, se requiere más. Las organizaciones criminales nos llevan mucha ventaja: cuentan con grandes estudios de abogados, ventajas logísticas, profesionales, tecnología.
¿Usted vive amenazada? Cuénteme un poco su día a día. 
Vivo constantemente preocupada, eso es cierto. Por ejemplo,  el 6 de octubre del 2012 se me hizo un reglaje y seis días después llegaron hasta mi casa dos encapuchados con acento colombiano que portaban armas y que se quedaron dando vueltas.  Mi día a día es complejo, no tengo tranquilidad. Acá nos enfrentamos a organizaciones criminales y con eso ya le dije todo.
¿Cuántas personas la custodian?
Dos personalmente y una en mi domicilio. Es un poco complicado ir de lado a lado con custodia, ¿no? Como que la vida privada se ve muy alterada.
Imagino. ¿Y usted sabe disparar?
No. Yo no porto armas.  Nunca se me había ocurrido. Le tengo mucho miedo a eso. 
¿Se enfrenta a organizaciones criminales y le tiene miedo a las armas?
(Piensa). Las enfrento legalmente. Es que me sería muy complicado agarrar un arma y disparar, no podría, no podría, ni siquiera en defensa propia. 
¿La han amenazado de muerte?
No, eso no. No directamente al menos. ¿Quién envió a estos sicarios? Eso no lo sé. Pero, ¿sabe? Yo soy valiente y mujer de carácter. Si no fuera así, no estaría acá sentada, ya hace rato me hubiera ido. Quizás estos sujetos han pensado que porque soy mujer me iban a amedrentar, pero se equivocaron.
¿Lleva la cuenta de cuántas denuncias le han interpuesto?
Ya perdí la cuenta (risas). Son denuncias que se inician el 2010, en el desarrollo de una investigación por presunto lavado de activos, a través de la transferencia  y apropiación de cinco terrenos del Ministerio de Educación con documentos falsos. La procuraduría investigó el tema y se solicitó que se comprenda como investigado al señor Rodolfo Orellana Rengifo, por presunto delito de lavado de activos. A raíz de esa acción, inició en contra mía una sistemática campaña de desprestigio, difamación, acoso. Me empezaron a dedicar artículos en el semanario Juez Justo…
Dirigido por Benedicto Jiménez.
Exacto, el amigo, socio y abogado de Orellana. A finales del 2010, Jiménez me interpuso una denuncia por omisión de actos funcionales, incluso por lavado de activos. Luego Orellana y el actual congresista Heriberto Benítez me interpusieron otras denuncias, y por los mismos hechos falsos. Todo se archivó. Ahí empieza la persecución legal…
¿Qué no concluye hasta ahora?
No, y ya nos vamos por los cuatro años.  Hoy (jueves) me acaba de llegar una nueva notificación, en la que un juez declara improcedente una nueva querella en mi contra iniciada, nuevamente, por Jiménez. Esta persona me ha denunciado por tráfico de influencias, enriquecimiento ilícito, peculado, omisión de actos funcionales. Qué le puedo decir, es un auténtico rosario.
¿Y es cierto que usted asume su propia defensa?
Efectivamente. En su momento solicité que se me asignara un abogado, pero hasta la fecha no ha ocurrido así.
Es una situación absurda. Usted debería estar preocupada por defender al Estado, no a usted misma.
(Piensa). Tampoco he dejado de lado los casos de la procuraduría. ¿Qué me quitan tiempo con eso? Sí. ¿Qué me obligan a un mayor esfuerzo? Sí.
Oiga, pero que le pongan un abogado al menos. 
Justo me visitaron del Ministerio del Interior y parece que ya se están tomando acciones al respecto. Sin embargo, el acoso no es solamente judicial, le diré. También me dedican artículos difamatorios, en revistas, radios, televisión e internet. Recuerdo una vez que en plena Copa América publicitaron la revista Juez Justo en todos los canales de televisión con la siguiente frase: ‘Julia Príncipe Trujillo, de procuradora a administradora de burdeles”. También envían información falsa a los ministros y viceministros, de quienes dependo, para desprestigiarme. 
Y me dice que todo esto empieza por Orellana Rengifo. Con todo lo que se ha dicho y escrito sobre él, ¿es su caso más importante?
Es uno de los más importantes, pero nuestra competencia es para investigar el lavado de activos vinculado a cualquier actividad criminal y a nivel nacional: secuestros, extorsiones, proxenetismo, minería ilegal. Es algo muy amplio, como ve.
Usted dijo que, desde un inicio, la investigación en contra de Orellana Rengifo fue muy irregular. ¿A qué se refería?
Cuando en la procuraduría nos dimos cuenta de que el caso era complejo pedimos que se designara a un fiscal a dedicación exclusiva y se nombró a Luis Arellano Martínez, pero este dispuso el archivo de la investigación. Nosotros interpusimos una queja, declarada fundada. El fiscal Arellano incluso le entregó copias a Orellana del informe que había preparado sobre él la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), algo completamente irregular.
La cooperativa Coopex está vinculada con Orellana. Usted dijo también que Daniel Ramsay, el ex asesor del ex fiscal de la Nación, José Peláez, figura como socio allí. 
En registros públicos aparecen, además, trabajadores de rango inferior del Poder Judicial y funcionarios de gobiernos regionales. El señor Ramsay me ha cursado una carta notarial, pero he revisado la información nuevamente y él aparece, al igual que Alan Jiménez Chirinos, hijo de Benedicto Jiménez.  La investigación sobre Coopex está en curso.
¿Usted le comentó a Peláez la situación de Ramsay?
En su momento le di cuenta. Me dijo que Ramsay se había desvinculado hace muchos años del señor Orellana. Fue una reunión muy rápida.
¿En qué etapa se encuentra la investigación contra Orellana?
La investigación está a cargo de la división de lavado de activos de la Dirincri y se han remitido los actuados a la fiscalía especializada en lavado de activos y pérdida de dominio. Nosotros ayudamos en la investigación. Y a pesar de las dificultades, sí se ha avanzado. 
¿Quiénes protegen a Orellana?
No puedo hablar de protección, sí puedo hablar de investigaciones irregulares, como le he descrito. Recuerdo un reportaje que salió publicado en Caretas sobre un audio en el que se decía que el estudio Orellana tenía adscritos a fiscales, jueces.
Le menciono otro caso. El suspendido presidente de Áncash, César Álvarez, está preso pero no por cargos de corrupción. ¿Qué tiene que ocurrir para que se le investigue por lavado de activos?
Sé a qué se refiere. Ciertamente, la investigación, en este momento, está paralizada. Se archivó tres veces. La procuraduría interpuso una queja que se declaró improcedente por extemporánea, sin embargo se acreditó que sí se presentó a tiempo. Hasta ahora no tenemos respuesta.
No tienen respuesta un año después de presentada la queja.
Justo hoy, jueves, se cumple un año. Todos estos hechos  fueron puestos en conocimiento del ex fiscal de la Nación, José Peláez. Y el 16 de mayo reciente se los hicimos conocer al actual fiscal, Carlos Ramos Heredia.
¿La actuación de Peláez en el caso Áncash le parece sospechosa?
Yo no puedo responder eso. Lo que sí es cierto es que la actuación de los fiscales en la investigación contra el señor Álvarez y 56 personas de su entorno ha sido bastante irregular.
La impresión es que Peláez no hizo mucho para que esas irregularidades se corrijan.
Lo que le puedo decir es que todo esto se le hizo conocer al señor Peláez, y no se resolvió nada.
El actual fiscal de la Nación, Ramos Heredia, declaró que algunos procuradores no tienen ni la rigurosidad ni la capacidad para poder hacer los recursos pertinentes. ¿Lo ha sentido como una alusión?
No me siento aludida porque la labor de la procuraduría es conocida. Eso sí, no puedo dejar de mencionar que esas declaraciones son desafortunadas y agravian a todos los procuradores públicos y al sistema de defensa jurídica del Estado. Quizás para mejorar la imagen de su institución, (Ramos) responsabiliza a otros actores por la desacertada actuación de algunos fiscales, y digo algunos porque la mayoría son profesionales decentes y valientes. No se nos puede trasladar a nosotros la responsabilidad de una investigación cuando el órgano responsable de perseguir el delito es el Ministerio Público.
¿Le preocupa la supuesta reunión entre Ramos con Orellana?
Creo que la preocupación no es solamente mía, es de todos.
Las historias de Orellana y Álvarez se han terminado cruzando. Según un informe de la Procuraduría, el primero pertenecería a la red del segundo. ¿Le sorprendió la noticia?
(Piensa). No. Le recuerdo un detalle: el señor congresista Heriberto Benítez, vinculado a César Álvarez, me denunció en el 2010 por los mismos cargos que Rodolfo Orellana y Benedicto Jiménez.
Claro, cuando se lo han preguntado lo ha negado. Ha mentido. Es más, ya electo congresista le volvieron a consultar al respecto, y siguió mintiendo. ¿Qué se puede esperar de una persona que actúa de esa manera?
Hay algunas ironías en su carrera. Le comento una. Usted ingresó en el gobierno de Alejandro Toledo como procuradora anticorrupción. Años después, desde Perú Posible  la acusaron de filtrar información sobre Ecoteva.
(Risas).
Usted tiene buen humor, por lo que veo.
Es que me tengo que reír también. Esa acusación me causó gracia. La investigación contra la señora Eva Fernenbug, la suegra del expresidente, se inició a pedido de la procuraduría. La solicitud para incluir como investigados a Toledo, Maiman, Avi Dan On y Eliane Karp también nació de acá. Nunca filtré nada. 
¿Estuvo de acuerdo en que no se formalizara denuncia contra Toledo, Karp o Maiman?
En la procuraduría no nos encontramos conformes con la decisión de la fiscal Elizabeth  Parco y ya hemos presentado una queja de derecho.  Considero que existen indicios de la participación de los mencionados en los hechos materia de investigación.  Mire, yo soy abogada del Estado y, lo siento, me da mucha pena con Toledo, pero me toca defender los intereses del Estado.
Le cuento la segunda ironía. Usted es procuradora en temas de lavado de activos y a su ex esposo, Edward Vizcarra Zorrilla, ex alcalde de Huari, lo investigaron por ese mismo delito.
En el 2010 me llegó la notificación de la Policía para notificarme de que, por disposición de la fiscalía de Huari, estaban investigando a Vizcarra por lavado de activos. Frente a eso, hice lo correcto: pedí que me sustituyan en el caso, y así ocurrió. Pese a eso, Benedicto Jiménez igual me denunció argumentando que jamás rompí el vínculo con mi ex esposo, sin presentar ninguna prueba. Jiménez se ha ido a Huari, incluso, para indagar sobre mi vida.  Desde julio del 2001 y hasta la fecha estoy apartada del señor Vizcarra. Es más, yo soy padre y madre para mis hijas, padre y madre. A mí el señor Vizcarra no me da un sol, ni adquirí una sola propiedad con él.  No tengo carro, no tengo casa. Mi hermano, el fiscal Hugo Príncipe, es quien me ayuda. No tengo nada que esconder en mi vida, felizmente. 
Leí en un informe periodístico que en este país se lavó, en cinco años, unos US$ 7 mil millones. ¿Es así?
Sí, me atrevería a decir que es así. Se está lavando mucho por la minería ilegal, principalmente. Acá hay informalidad, ausencia de controles, y se tendría que trabajar en mejorar  nuestro marco legal y los sistemas de control. Eso es lo básico. Los delitos de lavado de activos son difíciles de probar y cada organización maneja un modus operandi, y eso es lo más complicado: identificarlo para armar estrategias de defensa. Estas bandas cuentan con abogados, analistas financieros. Hablamos de organizaciones criminales que, en el fondo, son empresas. Pero le quiero decir algo: pese a las dificultades, me siento contenta con los resultados conseguidos.
¿Cuánto dinero destina el Estado a la procuraduría?
A eso iba. Nuestro presupuesto es modesto. Entre el 2009 y mayo de este año se han invertido en la procuraduría no más de 5 millones de soles. Aun así, hemos intervenido en más de 1,400 casos y se han logrado importantes incautaciones por casi 100 millones de soles
¿Qué es lo más difícil de ser procuradora?
Ya lo ve: todo (risas).
¿Alguna vez se le pasó por la cabeza renunciar?
Hay trabajos que dan más miedo que otros, y mi trabajo es para sentir miedo.
Pero si no ha renunciado a pesar del miedo, es que le gusta perseguir a los malos.
Sí, pues, no puedo dejar de reconocer que me gusta. Tampoco sé si a los que investigo sean completamente malos, ¿sabe? En fin, no le voy a negar que sí se me ha pasado por la cabeza renunciar porque, ya se imagina, esto me toma todo el día, pero acá sigo. Alguien me decía la otra vez si todo esto tenía sentido, y yo le respondí que sí, que vale la pena enfrascarse en esto.

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