jueves, 19 de junio de 2014

MECHE ARAOZ NO MINTIÓ: BAGUAZO LO ORDENARON DESDE WASHINGTON


FIEL CUMPLIDOR DE LAS ORDENES DE EE UU
A la nunca bien comprendida exministra Meche Araoz se le acusaba falsamente de mentir cuando dijo que la derogatoria de los decretos de la selva que habían desatado la protesta de los pueblos indígenas, afectaría el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos. Ahora se sabe por un recién revelado cable de Wikileaks, que el embajador yanqui en el 2008, Michael Mckinley expresó en un reporte al Departamento de Estado del 1 de junio de ese año, lo que seguramente ya había manifestado al gobierno peruano: “Si el Congreso y el presidente García ceden a la presión, habría implicaciones para el recientemente implementado Tratado de Libre Comercio entre Perú y Estados Unidos”.
O sea que Araoz no mentía ni exageraba. Cumplía con transmitir el punto de vista del gobierno norteamericano frente al cual el de García-Araoz se sometían sin ninguna vergüenza. Más tarde, cuando los decretos cayeron, después de la violencia y las 33 muertes, del TLC siguió adelante, porque a nadie más que a los gringos les interesaba que el acuerdo siguiera adelante, así tuvieran que sacrificar el paquete de la selva. A Mercedes Araoz hay que mirarla a partir del Wikileaks como una persona sinceramente servil con los intereses del país con el que le había encargado negociar. 
Pero no es sólo en el tema de las derogatorias en que hay que analizar la relación entre el gobierno de García y la embajada extranjera más importante en el país. En el mismo Wikileaks citado se añade otro comentario del embajador: “¿Qué puede hacer el gobierno sino actuar con energía para que el orden regrese…? Estas personas no son ciudadanos de primera clase. ¿Qué puedan decir 400 mil nativos a 28 millones de peruanos: ‘Tú no puedes venir por aquí’ de ninguna manera…. La renuencia del gobierno para usar la fuerza y desbloquear las carreteras está contribuyendo a la impresión de que las comunidades cuentan con un apoyo más amplio del que realmente tienen”.
Esto es injerencismo puro y duro. Pero lo mejor es cómo coincide con los términos que usó el propio Alan García para describir a sus opositores selváticos, a los que también negó la condición de ciudadanos de primera categoría, y a los que confrontó en términos numéricos con los 28 millones de peruanos. La pregunta es casi obvia: ¿qué es un embajador yanqui frente a la población nacional y la de la selva?
Mackinley reclama el uso de la fuerza y cuestiona la pasividad (renuencia) que se supone habría mantenido hasta ese momento. Esto se escribe a cuatro días del baguazo y pretende que el resto del país está reclamando la mano dura y que el gobierno esté permitiendo que se crea que las comunidades cuentan con un gran apoyo. La noche de la tragedia que ellos también empujaron, el embajador se dirige a su central haciendo un balance de lo ocurrido: “las consecuencias son peores de las que cualquiera anticipó”.
www.rwiener.blogspot.com

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